A propósito de despropósitos

Escrito por smpmanizales 01-01-2013 en General. Comentarios (0)

La Patria/ Opinión/ Por: Álvaro Marín

 

A diferencia del 21 de diciembre, hoy, al menos, tenemos la certeza absoluta de que sí se va a acabar el año.

 

Como es habitual, los moradores del globo terráqueo, con sensibles diferencias horarias, culturales o religiosas, se atiborran hasta el hartazgo de buenas intenciones, que, una vez sobre la marcha del tiempo y al ritmo contundente de los hechos, pasan como un barco en la noche al igual que cualquier promesa de marinero o de politicastro en campaña. Lo mismo de ahora un año.

 

Para no incurrir en estos mismos disparates colectivos, es preferible asumir el cambio de calendario como una rutina más, como otro episodio de la comedia humana, del sainete de las elucubraciones mentales, de los embelecos sociales, de las mentiras con careta de verdad, ésas que le dan cuerpo a tantas dignidades falsas.

 

A propósito de despropósitos, recordemos que históricamente hemos sido un país de inmensas contradicciones, porque nos movemos entre el triunfalismo delirante y las profundas decepciones. En el trayecto de esos extremos que siempre se tocan, tienen lugar las más variadas expresiones de fanatismo radical y de pesimismo a ultranza, de jolgorio estridente -¡oh gloria inmarcesible!, ¡oh júbilo inmortal!- y de desmoralización incurable. Al margen de una ingenuidad irreflexiva, la sensatez parece ser una flor exótica en este territorio de impresionante riqueza natural. Sin lugar a dudas, Colombia es pasión.

 

De allí que hasta los mejores propósitos naufragan en el remolino de la indisciplina incorregible de un pueblo impulsivo, de una sociedad estimulada por el afán de figuración mediática, solapada bajo la sutileza de una hipocresía diplomática, manipulada por la frivolidad de la moda y seducida por el enriquecimiento súbito, quizás la meta prioritaria de la competitividad moderna.

 

De todas maneras, tenemos un maravilloso país con una insólita unidad dentro de su diversidad regional y política, étnica y social. Somos la suma del talento silvestre y de lindas imperfecciones que le confieren un raro encanto a nuestra nacionalidad andina y caribe, solemne y mamagallista, rezandera y festiva, resignada y contestataria, laboriosa y despreocupada, circunspecta y dicharachera. Definitivamente, Colombia es sui génesis.

 

Por todo lo dicho, no sobra señalar algunas cosas que resultarían deseables para el futuro inmediato de nuestro desconcertado país de países, aun cuando suene a nuevo despropósito. Entonces, qué bueno sería:

 

* Que respiráramos un sano nacionalismo para no intoxicarnos con fanatismos irracionales.

 

* Que la crónica roja se redujera a sus justas proporciones, como algún curtido político quería que sucediera con la corrupción.

 

* Que los medios de comunicación denunciaran la inmoralidad, pero que se abstuvieran de convertirse en acosadores de oficio y de proferir con ligereza condenas anticipadas.

 

* Que los profetas del desastre dejaran trabajar en paz al equipo negociador de La Habana.

 

* Que el humor colombiano volviera a ser inteligente en vez de vulgar retahíla sin decencia ni imaginación.

 

* Que tuviéramos más Falcaos y menos Barreras, más Juanes y menos Nules.

 

* Que el deporte nacional dejara de llevar la contraria y ponerle palos a la rueda de todas las iniciativas de beneficio común.

 

* Que la tecnología le diera la última oportunidad al diálogo personal y directo, el que comunica emociones mientras se mira a los ojos del interlocutor.

 

* Que la desbordante creatividad colombiana se utilizara para generar ideas que construyen civilización, armonía y progreso.

 

Palabras más palabras menos, el sueño es vivir y dejar vivir, abrir espacios en los que convivir no sea sinónimo de retaliación sino clave de tolerancia pacífica, de respeto a las ideas ajenas.

 

Para no ponerle demasiada formalidad a la fecha y hacerla más llevadera, quiero desearle a mis selectos lectores un Año Nuevo lleno de esperanza.

 

 

Fecha de publicación: Lunes, Diciembre 31, 2012
Tema: Opinión