Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

Manizales, parecida al resto del país en Saber 11

Escrito por smpmanizales 07-11-2012 en General. Comentarios (0)

Temas destacados

 

Anacrónico, rastrojo-Rastrojo, pata, acopiar

Escrito por smpmanizales 06-11-2012 en General. Comentarios (0)
La Patria/ Opinión/ Por: Efraim Osorio
 

Si el Columnista Invitado, Guillermo Calvo Mahe, desea seguir redactando, necesita urgentemente un asesor de esa disciplina y los seis meses, ojalá intensivos, de estudios gramaticales que recomendaba el profesor Luis López de Mesa. Si yo me hubiese puesto en la difícil tarea de ponerle a su artículo las comas, los puntos, los puntos y comas y todos los signos ortográficos en los lugares correspondientes, pues casi todos estaban ‘en el lugar equivocado’, la redacción habría mejorado un poco. Y si de pronto le hubiera hecho otros ajustes, tratando de adivinar lo que él quiso expresar, quizás la redacción habría mejorado otro poquito más. Y si, por casualidad… En fin, lo que quiero decir es que todo escritor, para que pueda ofrecerles a sus lectores un producto bueno, tiene que hacer ‘borrador’: Releer y releer y releer; corregir y corregir y corregir. Y analizar gramaticalmente. Pero para esto hay que conocer los fundamentos, el abecé, del idioma en que se escribe; y no sé qué tan sólida sea, en este sentido, la formación del señor Calvo. Me contaba un profesor universitario que un alumno le preguntó cómo se diferenciaba un sustantivo de un verbo. ¡Válgame Dios! Si un escritor no sabe distinguir las partes de la oración, que retorne al partidor y arranque de nuevo. ¿Tendrá la culpa el sistema ‘moderno’ de enseñanza del castellano? Otra cosa: Es muy importante tener a la mano un diccionario para no emplear ‘anacronística’ por ‘anacrónica’, como lo leí en la misma columna: "El Congreso estadounidense es una institución anacronística…" (LA PATRIA, 22/10/2012). El sufijo ‘-ístico’- sólo se le agrega a los sustantivos terminados en ‘-ismo’ o ‘-ista’ para indicar pertenencia o relación, por ejemplo ‘periodístico’, "lenguaje periodístico". Enseñan los que saben.

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"Ese potrero está muy enrastrojado. Hay que desmatonarlo", decía mi papá, en los lejanos e inolvidables tiempos de La Capilla, Santa Rosa de Cabal, la finca en donde tuve la fortuna de nacer. También le escuchaba decir ‘enmalezado’ y ‘enmontado’. Pero no ‘enmalecido’ ni ‘embarzalado’, participios pasivos de los verbos ‘enmalecerse’ ("llenarse de maleza"), y ‘embarzalarse’ ("cubrirse de zarzas y malezas"), castizos como los que más. La ‘desmatonada’ la realizaban con el ‘güinche’, "instrumento de labranza compuesto de una hoja de hierro con filo doble y encorvada en su extremo, y con ojo para enastarlo" (Lexicón de Colombianismos, Alario di Filippo), y consistía en desembarazar el potrero, que también llamábamos ‘manga’, del ‘rastrojo’, para nosotros sinónimo de ‘maleza’, especialmente cuando es abundante. Aunque de esto podría escribir sin descanso, no es ésta mi intención, sino de la diferencia inmensa que hay entre ‘rastrojo’ y ‘Rastrojo’, singular del apodo de los "…miembros de una de las bandas criminales más poderosas…", a los que se refiere el editorial de El Tiempo, del 24 de octubre de 2012, pero que lo escribe con minúscula, como si fueran los de un potrero con años sin desmatonar: "Desde esta semana, varias decenas de ‘rastrojos’…". Los apodos o sobrenombres son nombres propios, razón por la cual deben escribirse con mayúscula inicial. Elemental.

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Nosotros también tenemos ‘patas’, don Pedro Martín. ¿Que no? Siga leyendo, señor: "Meter la pata", o "írsele a uno las patas", significa equivocarse, cometer indiscreciones, hablar más de la cuenta, etcétera; "jalar pata", tener que caminar mucho; "andar a pata", simplemente, caminar; se dice "otra pata que le nace al cojo", cuando a un asunto ya complicado o problemático, le resultan más problemas o complicaciones; "bailar en una sola pata", se afirma de alguien que está muy contento o güete, como decimos por estos montes. Y hay más, muchas más ‘patas’ en los dichos folclóricos. Los patos tienen sus patas y sus patas. Los animales bípedos y cuadrúpedos también tienen ‘patas’. Y las mesas y pianos de concierto están dotados así mismo de patas. El colaborador, Pedro Martín Pachón F., en Línea Directa de LA PATRIA, dicta: "…dicen que un caballo sufrió una herida en la pata izquierda trasera. Pata no es, porque le están revisando es una mano, y en los caballos se pronuncian remos…" (LA PATRIA, 25/10/2012). Sí, señor, remos ‘delanteros’ y ‘traseros’. Pero también se llaman ‘extremidades delanteras’ y ‘traseras’; ‘miembros delanteros’ y ‘traseros’; ‘cuartos delanteros’ y ´traseros’, aunque éstos tienen más carne y más huesos; y ‘patas delanteras’ y ‘traseras’. Pero, mejor, paro aquí, porque de pronto ‘estiro la pata’, y no puedo term…

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Eso de ‘acopiar muchachos’ suena a ‘coleccionar estampillas’. En latín, el sustantivo ‘copia’, de donde procede ‘acopiar’, significa ‘abundancia’. Sentencia Cicerón: "Rerum copia, verborum copiam gignit" ("la abundancia de ideas produce la riqueza de expresión"). De ahí también, ‘cornucopia’ ("figura decorativa en forma de cuerno del que rebosan frutas"). El Diccionario define así el verbo ‘acopiar’: "Juntar, reunir en cantidad algo, y más comúnmente granos, provisiones, etc.". Pero no muchachitos. La profesora Edith Angélica Crèmieux escribe: "El 29 de octubre, dentro del segmento de las noticias políticas de Pereira (RCN), dijeron que, para combatir la presencia de menores en centros de diversión (…), se iban a establecer Centros de Acopio de Menores para tenerlos allí hasta que los padres los recogieran". Y en costales, como si fueran fríjoles.

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Urgente: La VEINTITRÉS necesita el Gobierno en la Calle.

Fecha de publicación:
Martes, Noviembre 6, 2012

Estos días nefastos

Escrito por smpmanizales 06-11-2012 en General. Comentarios (0)

La Nacion/ Por Fuad Gonzalo Chacón/ Neiva, Noviembre 2, de 2012.

El calendario de los antiguos romanos albergaba dos distintos tipos de días. Por un lado estaban los fasti, marcados con una F, que eran la norma general de la cotidianidad, en ellos se podía seguir con la rutina sin mayor exabrupto. Por el otro estaban los nefasti, marcados con una N, cuyo carácter excepcional surgía debido a la particular situación de que en ellos la administración de justicia no operaba, pues bien recientemente al país le han tocado un par de estos y vaya que sí han sido nefastos.

Este tire y afloje de poderes posee varias verdades irrefutables entremezcladas, las cuales deben analizarse en conjunto para abarcar una percepción objetiva del problema.

La primera es una afirmación a pies juntillas que cualquiera tiene clara: En Colombia la justicia trabaja con las uñas. No sólo estoy hablando del evidente y descarado desequilibrio en materia salarial entre los orondos magistrados de las altas cortes, complementado con sus jugosas y nada despreciables pensiones, obviamente, y los jueces rasos municipales que trabajan 10 veces más y ganan de 6 a 7 veces menos.

No, hago referencia a las precarias instalaciones con las que cuenta el país. Sólo hay que dar un rápido tour por los juzgados principales de cada ciudad para ver que son edificios paupérrimos con salas que eventualmente se vendrán a tierra en un inminente futuro. Hoy la justicia se defiende a sí misma en deprimidos restaurantes para comejenes que no constituyen ni el menor indicio de lo que un recinto judicial debería ser.

El segundo punto de vista es doblemente lógico e indignante: ¿En cuál país serio y decente la justicia entra en paro? Estamos hablando de una función inherente al Estado mismo que no puede detenerse por caprichos y egoísmos de Asonal. El compromiso de los jueces es con la gente, gente que paradójicamente es la única afectada cuando los togados deciden hacer huelga. La ley no puede darse el lujo de tener horario porque los problemas tampoco lo tienen.

Los confesos homicidas de Juan Guillermo Gómez, compañero de colegio asesinado en el norte de Bogotá por un celular, han salido libres por vencimiento de términos, convirtiéndose así en el primer vestigio de la canalla estela bochornosa que estos días nefastos nos dejan. Si bien los detentores de la justicia en Colombia cuentan con razones de sobra para manifestarse por el abandono en que les tienen, no es el paro la forma de hacerlo. No sólo por las inútiles pérdidas multimillonarias sino también porque la justicia colombiana ya de por sí es ciega y coja, volverla paralítica sería la estocada final.

Obiter Dictum: En menos de una semana un bus articulado se parte a la mitad luego de ser chocado y un transeúnte queda colgado de un puente peatonal tras caer por un hueco. El común denominador es Transmilenio, lo cual demuestra un sistema que no sólo colapsa en su servicio, sino también en su planta física y que requiere una reingeniería de emergencia en todas las ciudades donde se le haya emulado.

Un imposible que fue posible

Escrito por smpmanizales 06-11-2012 en General. Comentarios (0)

La Patria/ Opinión/ Por: Jorge Raad

 

Desde los ancestros del ser humano este se considera libre en su trajinar, solo limitado por el ambiente y sus capacidades físicas y mentales que paulatinamente se fueron modificando en sus condiciones esenciales mediante el alimento y la relación con otros, incluyendo los animales, para avanzar en los territorios que tenía a su alcance y lograr que los escenarios que le permitía la tierra le fueran proporcionando otras características dentro del concepto de evolución de la especie. Todo se llevó a cabo durante millones de años, hasta llegar al reconocido Homo sapiens, que es como se identifica actualmente a la persona.

 

Los cambios en la estructura física, las capacidades mentales y los aspectos espirituales de los seres humanos han sido la base para llegar hasta una persona con intereses, ya sean grupales o individuales, que corresponden a cada uno de los habitantes que han vivido o viven en el planeta, a través de los cientos de milenios.

 

El concepto del respeto por la persona y sus aficiones es incontrovertible hoy. Sin embargo, no siempre es acatado en toda la extensión a la que tiene derecho el ser humano. Jamás como un privilegio ni como un merecimiento, ya enunciados.

 

Por ello, resulta imposible que una afición, cualquiera, deba ser reglamentada por la Constitución y decidida en los fueros de las cortes. Las aficiones pueden tener compromiso físico o eminentemente intelectual o espiritual o combinaciones de ella. Cualquiera de ellas merece que quienes la practican tengan la oportunidad de realizarla de acuerdo a los delineamientos que le impone la misma afición. Las aficiones tienen diversas y profundas causas que solo le competen cada persona.

 

Un aficionado a la lectura buscará leer por los múltiples medios que existen lo que es de su agrado, con ello no se opone a nadie ni es enemigo de nadie. Otros no leen y eso es respetable, aunque no deseable. El lector infringe la ley cuando se apropia de textos en forma ilegal. Ni siquiera la constitución de país democrático puede limitar su libre afición e inclusive en los sitios de reclusión puede disponer de escritos para su lectura y deleite.

 

Nadie con criterio podrá oponerse a que los aeromodelistas vuelen sus aviones en los sitios adecuados por temor a interrumpir el planeamiento de las aves. Nadie puede excluir un billarista porque el ruido de las bolas puede distraer al comején. Nadie puede oponerse a que un tenista juegue en una cancha sintética por temor a que se eleven pequeñas partículas al golpe de la bola y agreda a los aficionados. Nadie puede oponerse a que los niños eleven cometas porque distorsionan el aleteo de las mariposas.

 

Sin embargo, se necesitó en Colombia de una ley y de varios fallos constitucionales que les permitieran a los aficionados a los toros tener acceso a la Fiesta Brava, aún con los costos que ello implica. Parecería imposible porque es contra la libertad haber llevado al Congreso y a las Cortes la legalidad de una afición y los derechos que le corresponden al aficionado. La logística de las corridas de toros es otra cosa.

 

Lo que sí es imprescindible modificar son los eventos que suceden al final de la faena con la muerte del toro en plaza. Los matadores de toros son eso, no son exclusivamente capeadores, banderilleros o muleteros. Las empresas y los aficionados deben ser exigentes con los toreros que consuetudinariamente no matan a sus toros con la ortodoxia y efectividad que se requiere.

 

Simultáneamente, es necesaria y urgente la adopción de una disminución combinada de tiempo con las veces con la espada o verduguillo para finiquitar al toro. Si no logra la muerte del toro este debe devolverse a los chiqueros para que la empresa o el ganadero dispongan lo pertinente. Hay que evitar los momentos carniceros del matador y del puntillero. Por lo demás: ¡Viva la Fiesta Brava!

 

Nota: El Maestro Juan Mendoza Vega oyó una salva de aplausos cuando explicó por qué era necesario un Hospital Universitario.

 

Fecha de publicación:
Martes, Noviembre 6, 2012