Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

REVISTA CIVISMO: 75 AÑOS SEMBRANDO OPTIMISMO

Escrito por smpmanizales 13-08-2012 en General. Comentarios (0)
 

REVISTA CIVISMO
75 AÑOS SEMBRANDO OPTIMISMO





JOSÉ CLARETH BONILLA CADAVID


Capítulo del libro “SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS DEMANIZALES 100 AÑOS DE CIVILIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN DE TERRITORIO”. Dirección Albeiro Valencia Llano. SMP Manizales (2012), Manizales.


“Intentar siquiera una mirada a este colosal acopio de historia manizaleña durante los años de existencia de la revista CIVISMO, resulta una tarea titánica que sorprende el espíritu más desprevenido, estremece el alma y la pone a trepidar ante un diluvio de hallazgos insospechados; es verificar con asombro la causa y fundamento del orgullo comarcal que tanto nos conforta; es encontrarse con un inmenso prontuario de realizaciones que nos redime del fatalismo provinciano; es tropezar con un voluminoso resumen cronológico de las campañas cívicas llevadas a cabo por la Sociedad de Mejoras Públicas” (Aldemar Blandón H.).



Preliminares



Como bien lo expresó el doctor Aldemar Blandón Hernández (q.e.p.d.) –quien ocupó los cargos más destacados de la SMP de Manizales: Presidente de la Institución y director por más de diez años de la revista CIVISMO–, al intentar hacer el ejercicio de escribir algo sobre esta revista, que en julio de 1936 comenzó a circular como órgano de expresión de la SMP de Manizales, y que por mucho tiempo ha llevado el mensaje de la civilidad a los ciudadanos de la capital del departamento de Caldas y en donde sus páginas tienen el privilegio de haber contado y contar con los mejores cronistas y escritores que durante los siglos XX y XXI tuvo y tiene la ciudad, se asume un trabajo de mucha responsabilidad.



Al mismo tiempo exige un reto de, por lo menos, dar comienzo a una indagación que proporcione elementos para un posterior análisis de forma más rigurosa, por parte de historiadores e intelectuales que quieran conocer la historia de la ciudad desde un ángulo ajeno a la contaminación de políticas partidistas, orientado solo por un ideario de solidaridad, de trabajo desinteresado, de expresión de un espíritu cívico y de construcción de civilidad en Manizales y la región, como bien lo ha hecho la revista CIVISMO en sus 75 años de circulación a nivel local y nacional, en vísperas de la celebración del centenario de la SMP de Manizales.



Recordemos que el lenguaje es constructor de mundo y dador de sentido y que como forma simbólica enriquece al ser humano y a la sociedad, ya que con él el ser humano puede expresar sus sentimientos, comunicar sus experiencias y dejar un legado de su pensamiento que puede ser usado por otros lectores para transformar el mundo, y en nuestro ejercicio: son muchos los escritores quienes han dejado su huella en las páginas de 448 ediciones que tiene la revista CIVISMO.



Queremos manifestar que, en este ejercicio, no nos detendremos a hacer un recuento retórico de la revista. Este ejercicio, solo pretende despertar la conciencia de los investigadores, intelectuales y escritores para que en algún momento de sus vidas, cuando requieran conocer e identificar los acontecimientos más sobresalientes de la vida de la ciudad y su desarrollo, escudriñen y rastreen las páginas de los diferentes tomos de la colección de la revista CIVISMO que se encuentran en los archivos históricos de la SMP de Manizales.



Las páginas de la revista CIVISMO, representan el patrimonio tangible de las actividades cívicas realizadas a través de 100 años por parte de la SMP de Manizales, y la construcción de ciudad y región lograda por centenares de ciudadanos que, como socios, han conformado y siguen fieles a su vocación cívica en una forma desinteresada pero iluminada por el espíritu cívico que siempre les ha señalado el camino, como cuando Hegel expresó que el espíritu de la época, desde su hábitat le alumbra al hombre en su estado de inmediatez, el camino de lo absoluto.



Preámbulo



Cuando hablamos de una revista de 75 años de circulación, cuyo fin ha sido la virtud cívica encauzada al progreso de la ciudad, es de importancia consultar los personajes y documentos que en ella se mencionan como historiales, y para lograr ese objetivo vamos a identificar las raíces de su ideario.



En CIVISMO encontramos referencias de cómo, en el último cuarto del siglo XIX, se publicaron en Manizales muchos periódicos, entre ellos: El Ruiz (Científico, Literario e Industrial) de don Alejandro Restrepo Restrepo, cuya primera edición fue el 21 de septiembre de 1874. En ella, se hace mención de que: “se ha roto el silencio que reinaba en la sociedad naciente, y se oye la trompeta de la civilización, con sus variadas notas despertar en cada mente una idea y en cada corazón un sentimiento”. Este periódico, como muchos otros de su tiempo, tuvo una circulación muy efímera.



Ya entrado el siglo XX se publica con el título de Trece composiciones, un folleto de 72 páginas, sin fecha y dirección y “A beneficio del Hospital de Manizales”, siendo un éxito literario y de librería que luego sacaría una segunda edición con el nombre de Revista Nueva, editada en marzo de 1904 y cuyo Comité de Redacción estuvo integrado por: Samuel Velásquez, Alfonso Villegas Arango, Emilio Robledo Correa, Victoriano Vélez, Aquilino Villegas, José Ignacio Villegas, Alfonso Robledo Jaramillo, Juan Pinzón y Juan B. Gutiérrez, y como administrador Rufino A. Molina.

Emilio Robledo, Juan Pinzòn y Aquilino Villegas

Estos prohombres de la literatura y futuros fundadores de la SMP de Manizales, fueron los que orientaron la vocación cívica y el ejercicio de la civilidad, y el desarrollo de lo que va a ser la expresión literaria en Manizales, que se ha expresado en la revista CIVISMO.



En la Antología de la “Revista Nueva” (1904-1907), editada por Hoyos Körbel (2004), se menciona que tenía un tamaño de medio oficio. Su número de páginas oscilaba entre 32 y 44, muy parecida a lo que hoy es la revista CIVISMO en su formato y, por qué no decirlo, en su contenido. La Revista Nueva circuló hasta el mes de marzo de 1907 cuando fue prohibida su publicación desde Bogotá. Se sabe que en la Universidad de Caldas reposan los originales de la revista, que vale la pena consultar para tener una visión más clara y diferenciada del pensamiento de los fundadores de la SMP de Manizales que allí escribieron.



Es en las páginas de la Revista Nueva donde vamos a encontrar los cimientos de lo que va a ser la vocación cívica y literaria de la SMP de Manizales. En ellas vemos a los ilustres fundadores quienes, en el año 1912, reunidos en la Asamblea Departamental crearon la SMP de Manizales, y serán el faro que iluminará el sendero durante los siglos XX y XXI.



Señalado el camino por los fundadores de la SMP de Manizales, en su mayoría escritores o artesanos de la palabra, empresarios otros, que desde el comienzo tenían en su pensamiento la necesidad de tener un medio de información de las actividades de la SMP, en especial, la programación de carácter cultural: concursos literarios, recitales poéticos, presentaciones de obras de teatro y otras actividades culturales, solo nos basta consultar las actas para ver la riqueza intelectual y literaria de este grupo de prohombres.



En el acta No. 2 de la recién creada SMP de Manizales, se hace mención del ofrecimiento que hace uno de los socios: “El Doctor Alfonso Villegas Arango ofreció galantemente su periódico para publicar en él, todo lo concerniente a la Sociedad de Mejoras Públicas. La Junta aceptó y le dio las gracias”.



Siguiendo las huellas del pensamiento cívico en Manizales



El historiador y socio actual de la SMP de Manizales, Óscar Gaviria González, en su libro Huellas del periodismo caldense: más de 800 periódicos reseñados (2004), hace mención del Periódico El Niño, primer órgano periodístico y cultural que circuló en Manizales el jueves 20 de febrero de 1919, siendo una publicación de “efímera existencia de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales, y que posteriormente, reapareció en el año de 1931 como una publicación cultural y promocional que se obsequiaba los días sábados a todos los niños en el Almacén España”. Cuenta Gaviria González que: Su presentación era ilustrada trayendo lecturas especiales para los chicuelos y orientaciones pedagógicas para todos los educadores y padres de familia. Alcanzó a publicar 104 ediciones”.



No olvidemos, que Manizales en esos momentos era una de las ciudades más prósperas del país, en menos de 70 años había logrado dar el salto de pasar de ser una aldea, a una ciudad. Muchos factores hacían de Manizales una ciudad relevante en el desarrollo del país.



Si analizamos el desarrollo del primer Congreso de Sociedades de Mejoras Públicas celebrado el día 12 de octubre de 1917 en Bogotá, exactamente denominado Congreso de Mejoras Nacionales, donde se formuló un plan de desarrollo con la asistencia del Presidente de la República, doctor José Vicente Concha y altos funcionarios, nos damos cuenta de que los temas tratados en dicho congreso fueron: planeación urbana; vías de comunicación; libertad de exportación; expropiaciones por causa de utilidad pública; desinfección de aguas públicas; cables aéreos; ingeniería municipal, su importancia y su organización. En síntesis, un plan de desarrollo de nuestro tiempo. La SMP de Manizales, estuvo presente con los señores Félix Salazar y Juan Pinzón.



En este contexto, las SMP y en especial, la de Manizales, suplieron la ausencia del Estado y fueron construyendo ciudad. En especial, Manizales contaba con un grupo de intelectuales que orientaban con sus escritos el destino de la ciudad en el primer cuarto del siglo XX, como lo fue la denominada “Generación del 10” la cual estuvo conformada por: Aquilino Villegas, Bernardo Arias, Rafael Arango Villegas, Francisco Marulanda, Emilio Robledo, Victoriano Arango, Tomás Calderón, Eusebio Robledo, Juan Bautista Jaramillo, Blanca Isaza y el presbítero Nazario Restrepo.



Según lo reseña el historiador Gaviria Valencia (2004), el 15 de mayo de 1920, bajo la dirección de don Mariano Zuluaga y don Luis Alzate Noreña, se publicó la primera revista de orden social y promocional de la SMP de Manizales: la revista Futuro, en la cual escribieron los más destacados intelectuales de la “Generación del 10”. Durante dos lustros se publicaron más de 100 ediciones en la Editorial Renacimiento. La revista Futuro fue el germen de lo que más tarde en julio de 1936 sería la revista CIVISMO.



No se puede pasar por alto, al hablar de algunos integrantes de la “Generación del 10”, mencionar al doctor Emilio Robledo, ilustre médico que nació en Salamina en el año 1876 y murió en 1962 en Medellín, destacado por ser el escritor con mayor conocimiento científico de la “Generación del 10”. Estuvo al tanto de las investigaciones científicas de la época como los logros alcanzados por los esposos Curie, especialmente en lo que corresponde al descubrimiento de los rayos X y del Actinium, elemento 89 de la tabla periódica y descubierto en 1899. El doctor Robledo es uno de los escritores de la Revista Nueva y en ella publica cómo estos descubrimientos, que derrumban los viejos paradigmas que se tenían en la física en esa época, instauran unos nuevos paradigmas que todavía perduran.



La importancia de este hecho histórico reside en la información que se manejaba en la época a nivel de las ciencias. Escuchemos al doctor Emilio Robledo, que parece estar hablando como si fuese un epistemólogo del siglo XXI, cuando dice: “El avance de las ciencias se hace reemplazando teorías elementales por otras más probables, sin que eso signifique la total bancarrota de las primeras, sino el abandono de lo más precario de los conocimientos adquiridos” (Revista Nueva, agosto 22 de 1904).



Otro personaje que resaltamos, es don Victoriano Vélez (1871-1956). En sus versos de estilo clásico, encontramos un ritmo y cadencia que va llevando al lector sonoramente a través del poema a un canto parecido a los poetas de finales del siglo XIX, un poco con la influencia de la “Generación del 98”. Leámoslo en su poema “Genios”: “Dante al buscar a su Beatriz desciende / lleno de amor a la infernal guarida, / al mármol Miguel Ángel intimida / y Shakespeare la luz del sentimiento enciende”.



Hay dos personajes que encontramos muy a menudo en las páginas de la revista CIVISMO: Blanca Isaza de Jaramillo y su esposo Juan Bautista Jaramillo Meza. Ella, poeta y cuentista de una formación humanista, que encantó a Manizales con la lírica de sus versos, escribió en la revista CIVISMO desde su comienzo, hasta que muere en Manizales en 1967.



Su vida, sus primeros años en sus tertulias familiares, están descritos como un testimonio pedagógico, al igual que su vena poética que podemos apreciar en este poema dedicado a Manizales: Ciudad de las hazañas memoriosas / que evoca en las fiestas matutinas / policromado en el florecer de las rosas / en el tazón de la montaña andina /”. De igual forma, en otra de sus estofas se refiere al incendio y la fortaleza de sus gentes, cuando dice: “Tú no sabes llorar, sobre el espanto / te erguiste al pie de calcinado muro / a acompasar con la piqueta el campo / del poema la piedra del futuro /”.



Prosigue la poeta refiriéndose a su Catedral: “Te hemos pulido con amor; labramos / tu piedra y cemento como fino encaje / y en tu estructura original copiamos / el múltiple esplendor de tus paisajes /”. En su estrofa final le canta a los fundadores de la ciudad: “Realización de un ideal, ansiada / tierra de promisión de mis mayores / medalla por la gloria troquelada / ensueño de tus viejos fundadores”.



Para CIVISMO es un patrimonio toda su poesía, cuentos y narraciones, de igual forma los versos de su esposo Juan Bautista Jaramillo Meza, poeta también. Los dos constituyen una pareja, que desde sus comienzos florece en el jardín del amor cultivado por las musas. El poeta Jaramillo Meza relata el encuentro de los dos en su libro, que podríamos llamar autobiográfico, Estampas de Manizales (1951).



Cuenta en su obra cómo su llegada a Manizales tuvo lugar por una invitación que le hizo el doctor Aquilino Villegas, Alfonso Robledo y otros más, en su mayoría fundadores de la SMP (1912) y miembros del “Círculo Bergerac”. Se trataba de una velada de poetas que se programó en Salón Olympia para conmemorar el tricentenario de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra. La velada se realizó el sábado santo de 1916 y allí se encontraría con su amor adolescente y soñado, Blanca Isaza, quien llegaría a Manizales desde Santa Rosa de Cabal. “Era el destino que unía así dos almas que se presentían por designios de la providencia y se buscaban sin conocerse”, expresa el poeta en su relato.



Prosigue el relato el poeta diciendo que el encuentro fue en la fonda del Arenillo, construcción de muros y techumbre envejecida, de amplios corredores y en donde por primera vez estrechó la mano de la poeta Blanca Isaza: “Allí nos dijimos ambos, en palabras confidenciales, la emoción del encuentro, los sueños de tantos días, la sinceridad de un afecto que había nacido a la distancia, por medio de epístolas cordiales”.



El poeta había publicado en La Habana su bello libro de poemas Bronce Latino, y se lo había enviado con una bella dedicatoria a Blanca Isaza a Manizales. Relata Jaramillo Meza que, desde que llegó a Manizales, vio el fervor y coraje de una juventud y su afán por la lectura, además de sus bellas mujeres y dice que:



Todo esto, unido a su clima confortable, a la belleza de sus mujeres, a la familiaridad y sencillez de sus gentes acogedoras, a la fortaleza ejemplar de sus hombres para las ásperas bregas, a más de sus paisajes que suavizan el alma y embellecen la Naturaleza, me dio la sensación de la ciudad que había soñado para mis inquietudes espirituales y decidí, irrevocablemente, plantar aquí mi tienda de peregrino, de una vez para siempre, hasta la hora final”.



Esta “pareja lírica”, como fue llamada en su momento, contrajo matrimonio el 24 de agosto de 1916 apadrinados por el “Círculo Bergerac”. El poeta Guillermo Valencia escribió: Cuán grato es ver sellar el vínculo entre el águila y la alondra de quienes habrá de salir el glorioso canto del futuro”.



Con este mensaje del maestro Valencia, dejamos en manos de los lectores a dos de los más prolíficos poetas que la revista CIVISMO tuvo en sus primeros 30 años. En la última página del primer tomo de su libro Estampas de Manizales, el poeta Jaramillo Meza dice: “Varias revistas de carácter literario han sostenido a Manizales en el culto del arte y los postulados de la belleza… merecen especial mención ATALAYA, CERVANTES, CIVISMO y MANIZALES”, esta última fundada por la “pareja lírica”.



Es bueno anotar que solo se ha mostrado una parte de la grandeza intelectual de estos escritores que en la alborada del siglo XX le cantaban a la ciencia, al igual que a las más variadas manifestaciones del espíritu y quienes en la revista encontraron su eco.



Los albores de un renacimiento



Desde comienzos del siglo XX, los escritores fundadores de la SMP de Manizales con su semilla literaria habían abonado el terreno para que una pléyade de escritores emergiera en la naciente ciudad, y que se constituye en el mojón de colaboradores futuros de la revista CIVISMO a lo largo de sus 75 años. El socio Juan Bautista Jaramillo Meza (Jericó, 1892 - Manizales, 1978) en su libro Estampas de Manizales, nos dice:



De 1900 a hoy, la lista de periódicos y revistas es interminable, citarlos a todos con los nombres de sus directores, las fechas de fundación y desaparición, las tendencias de cada uno y la finalidad principal de cada publicación, sería dispendioso de tiempo y de espacio…, se fundaron con algún fin: político, social, literario, crítico y se suspendían tan pronto como se realizaba el ideal perseguido o cuando el fracaso económico tocaba a sus puertas” (1951, p. 205).



Podemos seguir recreándonos con sus escritos, pero, por tratarse de un ejercicio de explorar los momentos que dieron origen a la revista CIVISMO, enumeraremos los escritores que hemos denominado como la “Generación del 30”, quienes fueron los que en su momento aportaron las simientes de la revista, entre los cuales mencionamos a: Silvio Villegas, Fernando Londoño, Antonio Álvarez Restrepo, Roberto Londoño, Arturo Arango, Gilberto Alzate, José Restrepo, Jaime Robledo, Arturo Zapata, Eudoro Galarza, Adel López Gómez, Ramón Marín, Rodrigo Jiménez, Rogelio Escobar, Hernán Jaramillo, Francisco José Ocampo, Jorge Mejía, Gonzalo Uribe, Benjamín Duque, Gonzalo Jaramillo y Alberto Mendoza Hoyos.



Debemos invitar a los estudiosos que quieran profundizar sobre el talante de estos escritores, para que consulten las páginas del diario La Patria, que empezó a circular el 20 de junio de 1921, con una edición de ocho páginas, hecha a mano de tipógrafo y que fue fundado por Francisco José Ocampo con la misión específica de servir de vocero del ideario conservador del momento y que, desde sus primeros tiempos, acogió a muchos de los escritores conservadores quienes expusieron abiertamente sus ideas en sus columnas.



De igual forma existen otras revistas, contemporáneas a la revista CIVISMO, de un carácter literario en donde los poetas, escritores y ensayistas descansaban su pluma en las letras de molde, entre ellas: la revista Atalaya, fundada y dirigida por Gilberto Agudelo quien se destacó por su tarea intelectual digna de aprecio y quien dio estímulo a muchas manifestaciones intelectuales que hasta entonces habían permanecido en silencio. Tuvo 119 ediciones, del 2 de agosto de 1936 al 2 de noviembre de 1944.



También, la revista Cervantes, fundada por don Arturo Zapata en abril de 1929, aireó la vida intelectual y literaria con ilustraciones en blanco y negro, que hicieron de sus páginas unas verdaderas joyas literarias. Es bueno que en un futuro los de “espíritu curioso e investigador” de la literatura en Caldas, busquen en estas refrescantes ediciones el pensamiento grecolatino. En este contexto, nace la revista CIVISMO.



El advenimiento de la revista CIVISMO


Primer ejemplar (1936) y mosaico de Revistas Civismo

El 27 de mayo de 1936 fue creada la revista CIVISMO por iniciativa de los señores: Antonio Álvarez Restrepo, Alfonso Duque, Emiliano Villegas, José Rivas y Enrique Villa. Su primera edición acontece el mes de junio de 1936, convirtiéndose en órgano de información y divulgación del pensamiento del espíritu cívico que por aquellos momentos se vivía en la ciudad.



La SMP Manizales estaba pasando por un momento histórico muy productivo y se necesitaba promover sus realizaciones, además de destacar las actividades que estaba desarrollando en beneficio de la ciudad y la divulgación de las actividades culturales que en Manizales se realizaban: teatro, poesía, literatura y en especial la promoción de los IV Juegos Atléticos Nacionales y la celebración de las Bodas de Plata de la SMP, como también la publicación de las inquietudes literarias de los poetas, escritores e intelectuales como “Mauricio”, seudónimo de Tomás Calderón.



El editorial de ese primer número fue escrito por el gran hombre cívico, Antonio Álvarez Restrepo, quien fue el presidente de la SMP en el año de 1936 dejando profundas huellas en la sociedad y de grata recordación en la ciudad por sus aportes cívicos. Don Antonio Álvarez Restrepo nació en Sonsón el 4 de enero de 1906, habiendo dedicado su vida a las letras, de profusa creatividad que puede considerarse un ejemplo de vida digna y transparente no solo por el respeto que infundía, sino por la serenidad de su espíritu. Ocupó muchos cargos, por su dominio intelectual y su vasta cultura, siendo ministro de Educación, de Hacienda y Desarrollo.



Su vocación de autodidacta lo llevó a producir un texto intitulado Memorias de un hijo del siglo, en donde relata a manera de biografía los acontecimientos políticos y sociales vividos. Hizo parte de un grupo muy especial conformado por Hernán Jaramillo Ocampo, Silvio Villegas, Gilberto Alzate Avendaño y Blanca Isaza de Jaramillo, quienes hicieron de la revista CIVISMO, bajo la dirección de Roberto Londoño Villegas y con un Comité de Redacción integrado por Fernando Londoño Londoño, Fernando Mejía Rivera y Juan Gómez Urrea, un órgano periodístico de destacada importancia en los primeros cincuenta años de la SMP de Manizales.



Todo parece indicar que el hecho de que la revista CIVISMO haya trascendido las expectativas de vida de un ser humano en Colombia, está dado desde su comienzo, solo basta leer atentamente el editorial escrito por el doctor Álvarez Restrepo, para darnos cuenta del porqué la revista CIVISMO permanece vigente. Leamos atentamente ese editorial:



Renacimiento es una bella palabra, por su noble arquitectura idiomática y por su significación real e histórica. Por sí sola sugiere el concepto de una vida nueva y mejor el advenimiento de una etapa creadora.



Manizales vive la hora de su renacimiento. Después de aquellos días de sumisión y pesimismo, cuando sobre la recia voluntad de sus hijos se abatía la adversidad con todas sus fuerzas indomables; pasada la incertidumbre surgida ante la hora monstruosa de las llamas voraces, cuando el péndulo de su porvenir oscilaba vacilante ante los ojos angustiados de su gente; después de la dura prueba implacable, la ciudad perseverante se alza con el erguido gesto de los vencedores en el panorama de la república al lado de las más prósperas y espléndidas.



Diez años, breve término en la vida de una ciudad, han sido suficientes para reedificarla, transformarla, embellecerla y engrandecerla. Diez años durante los cuales, la indomable voluntad constructora del manizaleño ha estado sometida a la tremenda prueba de una doble crisis: espiritual y material. Crisis espiritual de desaliento e incertidumbre, de desconfianza y duda. Crisis material o mejor crisis económica, cuyo paso por nuestro país aún deja huellas vivas que solo se borrarán con la lenta esponja de los años.



Y si en diez años adversos, la ciudad ha realizado un esfuerzo que es el mayor de que tenga noticia el país, pues aparte de las dificultades exteriores representa un desembolso efectivo de más de quince millones. Piénsese lo que podía ser su futuro, cuando ya reconstruida pueda dedicarse a las obras fundamentales que no pudieron realizarse antes y cuando el vigoroso impulso de las vías que ahora se construyen, nuevas arterias palpitantes derramen sobre ella una nueva vida, que sorprenderá en su sueño de abulia a los escépticos, a los tardos, a los incrédulos que nunca hicieron nada por el futuro de la ciudad.



En el renacimiento de Manizales, la Sociedad de Mejoras Públicas aspira a ser, como hasta ahora lo ha sido, elemento de fervorosa cooperación, vocero permanente de inquietudes, institución acogedora donde se den cita todos aquellos que anhelen servirla y que la amen y en las páginas de CIVISMO recogeremos el rumor de la colmena en actividad”.



Este editorial, por sí mismo, en forma premonitoria obliga a propios y a extraños, a considerar a Manizales como una ciudad con unas virtudes cívicas que habían logrado hacer renacer la ciudad, que como el Ave Fénix se levantó de sus cenizas. Basta considerar que de una aldea que era Manizales a comienzo de siglo, la Manizales reconstruida era ya una ciudad de nombre nacional e internacional, ya fuere por sus exportaciones de café, por sus cables aéreos y, especialmente, por el motivo que nos convoca en este artículo, que no son las obras físicas realizadas por la SMP de Manizales, las cuales han sido muchas, sino por el patrimonio intelectual e intangible que durante gran parte del siglo XX orientó a la ciudad dentro de una construcción de civilidad y de solidaridad.



Las pautas dadas por las primeras ediciones de la revista se pueden ver, por ejemplo, en CIVISMO No. 2, allí se habla de lo que va a ser la revista. Es así como uno de los editores escribe en el año 1936 un artículo intitulado “Manizales, Ciudad Universitaria”. Este artículo, firmado por Bernardo Mejía Rivera, en muchos de sus apartes nos habla de la presencia de Manizales ante el panorama nacional, la grandeza de su arquitectura representada en sus monumentos, edificios, plazas y avenidas, como también por su paisaje circundante de “bellas columnas, enclaustradas en azules montañas” que hacen que el manizaleño esté predispuesto “a una filosofía elevada y a unos pensamientos profundos”. Al respecto, el redactor de la revista nos dice: “La ciudad vive consagrada a ideales empresas, sus hijos tienen una irresistible vocación al culto filosófico, a la vida académica porque entregados a la perseverancia del estudio, su deporte favorito es el juego con las ideas”.



En estas pequeñas citas, vemos el perfil con que la revista CIVISMO vio la luz literaria en nuestra Manizales, que como bien lo dice el redactor: “Está llamada a ser la ciudad universitaria de Colombia”. Esta frase escrita en la revista CIVISMO No. 2 de agosto de 1936, hoy la vemos cumplida en toda su extensión. Manizales hoy, es una ciudad universitaria que acoge a estudiantes propios y de otras latitudes, su ambiente es estrictamente intelectual y universitario.



El primer Director de la revista CIVISMO, don Roberto Londoño Villegas (1893-1957), fue un hombre de una vena poética inconmensurable, un poeta centenarista, dicen que sus primeros versos los escribió a novias desconocidas y que era un creador de vocablos inesperados. Sus lectores hablan de él como un poeta, prosista y humorista que no tuvo epígonos ni competidores en su difícil especialidad literaria, y así se puede leer en su “Apología paisa”:



Ni el ambular por pueblos y por fondos, / ni el alternar de un ceño en otro ceño, / ni los cambios más hondos y profundos / pueden variar el típico diseño / de los rasgos precisos y rotundos del paisano..., / del clásico antioqueño: lanza chistes; simpático; risueño; / toma trago, guasón y trotamundos”.



La musicalidad y el ritmo alegre y divertido, caracterizan la poesía de Roberto Londoño, más conocido como Luis Donoso, seudónimo con el que escribió múltiples columnas en La Patria destacándose por su fino humor y sus versos sencillos.



De él, dijo Rafael Arango Villegas que es el mayor brote de ingenio que ha dado en nuestros días el humor castellano”. Igualmente, el coterráneo Bernardo Arias Trujillo habló de Donoso: “es insuperable, porque nadie sería capaz como él, de dar al verso una anatomía nueva”.



Las páginas de la revista CIVISMO están pletóricas de vitalidad con sus versos al igual que los de Blanca Isaza de Jaramillo, socios ambos de la SMP de Manizales. A propósito, Isaza de Jaramillo decía que Donoso: “Levantaba la arquitectura del chiste en la forma más elegante y ágil; al alfiler de la crítica le ponía la rosa vívida del adjetivo inesperado”.



Donoso fue un hombre alegre. Recibió correspondencia de muchas partes del mundo. El poeta Guillermo Valencia escribió: “No tiene fin tu pródigo salero / eres as de poetas y el primero / de todos los guasones de Castilla (fragmento de un poema escrito en el municipio de Belalcázar en abril de 1938, que aparece firmado por el maestro Valencia en la revista CIVISMO).



Siguiendo con el breve perfil de los socios que tuvieron en un inicio la orientación de la revista CIVISMO, encontramos al emérito socio y gran orador y político doctor Fernando Londoño Londoño, quien a sus 17 años ingresó a la SMP, permaneciendo en ella por cerca de cincuenta años.



Son muchos los artículos escritos por el doctor Londoño. En la revista podemos leer las mejores piezas oratorias, sobre todo aquellas que tienen que ver con el centenario de la ciudad cuando fue el Alcalde de Manizales. De él quedan sus crónicas y conferencias, su pluma grecolatina en su máxima expresión.



Fernando Londoño Londoño es un símbolo para la SMP. Tuvo la fortuna de condecorar a la SMP con la Cruz de Boyacá, siendo él ministro de Gobierno, e igualmente otorgar dicha condecoración a otro símbolo de la SMP de Manizales como fue el padre Adolfo Hoyos Ocampo, quien fuera su presidente por diez años.



En un artículo publicado por José Miguel Alzate en la revista EJE 21, con motivo del centenario del nacimiento del doctor Fernando Londoño Londoño (1910-1994), y con un fin especialmente didáctico para las nuevas generaciones que no conocieron la grandeza de un hombre público quien, junto con Silvio Villegas y Gilberto Alzate Avendaño, conformó la tríada de oradores y hombres cívicos e ilustres de la ciudad, se menciona cómo Fernando Londoño:



se encumbró en la vida pública por la consistencia de su formación humanística. Fue un verdadero esteta de la palabra. En su oratoria se destacaba, además del timbre magnífico de la voz, su versación literaria; el verbo resplandecía en sus labios. Su elocuencia, matizada de una erudición poco común en un tribuno, le granjeó la admiración de sus conciudadanos. Este manizaleño recorrió a Colombia embrujando con su verbo encantado auditorios que ovacionaban sus intervenciones. En el foro, en la plaza pública, en el parlamento, dejó la impronta de su pasión por la estética. De su garganta privilegiada brotaron catilinarias que demostraban su jerarquía en la oratoria. La palabra fue su arma de combate en la arena política” (Alzate, s.f.).



La SMP editorializa en las revistas CIVISMO No. 81 y 82 de abril de 1950, que entre otras cosas fue visada por la censura oficial de la dictadura de Rojas, un editorial titulado: “Plan del Centenario. Manizales, una ciudad rescatada por la Generación del Centenario” que correspondió al plan de trabajo que el alcalde de la ciudad, doctor Fernando Londoño Londoño, le proponía a Manizales y cuyo objetivo era redimir el fisco municipal y realizar las obras que la ciudad necesitaba.



Para lograr su objetivo, el alcalde socializó su Plan en tres conferencias sobre todo para que cada manizaleño tuviera conciencia de su papel y responsabilidad en el ejercicio de un civismo, que se podría denominar actualmente “activo”. La SMP apoyó a su socio en el plan propuesto y divulgó a los cuatro vientos el Plan diseñado por el alcalde.



En un editorial de La Patria sobre la conferencia dictada en el Teatro Olympia, se lee: “el Doctor Londoño ofreció caminos de esperanza y de reconstrucción para el esfuerzo unánime y generoso de los manizaleños. Les mostró un pueblo redimido por la virtud de sus responsabilidades y por los méritos de su civismo”.



CIVISMO y la “Generación Grecolatina”



Cuando abrimos las páginas de la revista CIVISMO nos vamos encontrando a un grupo de intelectuales, periodistas y políticos que, en palabras del escritor Octavio Jaramillo Echeverri y de muchos otros intelectuales y analistas literarios, conforman una “generación”. Jaramillo Echeverri puntualiza sobre lo que podríamos denominar un grupo generacional: “Una generación es un grupo de hombres nacidos en determinada época, unidos por inclinaciones análogas y gustos afines, que actúan y se destacan en el mismo medio social, siendo individuos especialmente dotados con múltiples virtudes de la inteligencia”.



En este recuento que la SMP hace de la revista CIVISMO, y teniendo en cuenta que la mayoría de estos ilustres hombres tuvieron como órgano de expresión la revista, es posible afirmar que la revista CIVISMO conformó un espíritu generacional, que podríamos denominar de “liderazgo social cívico”. Y es desde esta caracterización, como vamos a mencionar sólo a algunos de los más renombrados escritores de la “Generación del 10”, “del 30” y de la “Grecolatina”. Aspectos que tendremos en cuenta más adelante, para argumentar que la existencia de la revista CIVISMO se ha conservado en el tiempo porque tuvo unas generaciones que tras del espíritu cívico, la lírica y el ejercicio de un periodismo moderado, orientaron e informaron a la sociedad de Manizales y orientaron a los líderes cívicos que los precedieron.



Dentro de esta perspectiva y teniendo en cuenta los argumentos expuestos, es bueno retomar apartes de un editorial de La Patria del año 1978 escrito por Augusto León Restrepo Ramírez, donde invita a los intelectuales manizaleños a un análisis sobre la grandeza y aporte cultural de la “Generación Grecolatina”. Dice Augusto León que, como hecho sui géneris, apareció en el Viejo y Gran Caldas una Escuela con delineamientos aparentemente definidos: la Escuela Grecolatina. Fueron sus más conspicuos representantes una serie de personajes de vasta erudición literaria, brillante capacidad para la oratoria y apasionamiento por el ejercicio político.



Haciendo un alto en el camino, como nos lo recomienda Augusto León, y si nos preguntamos qué hemos sido y qué aspiramos a ser, nos llevaría a una madurez de nuestra consciencia histórica y, por qué no decirlo, de nosotros mismos. Por eso, para la revista CIVISMO es de importancia la defensa que hace nuestro presidente de la SMP en el año de 1936 al editorializar el primer número de CIVISMO. Don Antonio Álvarez Restrepo (citado por Jaramillo Echeverri, 1988), treinta años después, dice acerca de su generación lo siguiente:



Para establecer la justicia y dar a cada uno su medida alarga el brazo y la víscera en alto arremete contra los molinos de viento, nacidos al calor de su propia imaginación y representados por un grupo intelectual y político que hizo su aparición a mediados de 1930. Pertenecieron Fernando Londoño, Silvio Villegas, Gilberto Alzate Avendaño y Arturo Arango Uribe entre otros, quienes fueron acompañados por Luis Yagarí, Tomás Calderón, Fabio Vásquez Botero y otros”.



Estos personajes, a quienes se dirige la polémica en ese tiempo en el diario La Patria, se destacaron en la revista CIVISMO, porque a través de sus páginas pudieron expresar su opinión cívica, avivando la llama cívica. Muy a pesar de muchos, fueron quienes en los primeros cincuenta años de la revista dieron la vitalidad a su circulación y a su permanencia, ya que en su mayoría todos fueron socios o directivos de la SMP y gestores de la revista CIVISMO.



Hay que tener en cuenta que estos ciudadanos tuvieron una intervención política y que puede ser objeto de análisis para los politólogos. Nosotros solo pretendemos mostrar cómo en las páginas de nuestra revista se anidaron los pensamientos y opiniones de unos escritores, que encontraron en el medio de información de la SMP un lugar para libremente confeccionar sus producciones literarias a favor de la ciudad y el civismo.



Debe quedar bien claro, que no se pretende hacer ningún análisis sobre la historia de la literatura en Caldas, ni discutir su aporte a nivel del desarrollo político, solo se debe considerar que al hablar de la revista CIVISMO, se hace necesario destacar a sus escritores y mostrarle a la ciudad y a la región que es posible construir ciudad a través de las obras realizadas por la SMP de Manizales, construir región a través de los macro proyectos que la SMP ha impulsado y construir civilidad a través de la opinión que en forma permanente ha llevado la SMP con su revista CIVISMO tanto a nivel local, como nacional.



Un pregón de civismo y civilidad



De una forma intencional, hemos hecho hincapié sobre las tres generaciones mencionadas, porque a partir de esa época de oro la revista CIVISMO –al igual que la civilidad y el espíritu cívico, que sembraron los fundadores y que prosiguieron las generaciones citadas–, en la medida en que en la ciudad aparece la política clientelista: se convirtió en “una voz que clama en el desierto”.



De la misma forma que hablamos de que el espíritu del civismo empezó a languidecer desde que el departamento fue fragmentado, sumado a una nueva forma de hacer política, que perduró cerca de medio siglo en el departamento, con el ejercicio del clientelismo, el cual cambió el ímpetu cívico de la ciudad por tejas y ladrillos, asimismo la revista CIVISMO tomó las banderas de la denuncia pública y fiel a sus principios que la fundaron, señaló el desánimo cívico, las invasiones motivadas por los líderes políticos de la época. Lo cual es una lástima, como lo dice el periodista Orlando Gallego Aristizábal:



Cambiamos ese espíritu indomable, emprendedor y decidido que como herencia orgullosa nos dejaron nuestros ancestros, por las tibias gotas de promesas clientelistas que en nada mitiga la sed inmensa que tiene Manizales y su progreso […] Qué ironía, qué lástima, qué pena”.



La revista CIVISMO y la crisis



De la misma forma, como lo expresó Rafael Lema, la revista CIVISMO regresa a su vieja e indeclinable tarea, retomando los ideales fundantes y sin desfallecer la SMP de Manizales dedicó un número especial a la celebración de su cincuentenario, que coincide con el centenario de la fundación de la ciudad.



En estas crisis la revista CIVISMO deja de circular por espacios cortos de medio a un año, es así como en mayo de 1963 la revista CIVISMO No. 114 vuelve a circular bajo la dirección del escritor y periodista Héctor Rojas Castro, ya que como él mismo lo reconoce:



no podemos olvidar el legado dejado por las generaciones que antecedieron y todos aquellos que a lo largo de muchísimos años, han hecho y siguen haciendo la historia de nuestra cultura y la crónica generosa y valiente de nuestro fervor cívico”.



Rojas Castro, además, anota:



Manizales tiene un grato recuerdo de esta publicación que hoy se renueva, con el mismo brío de ayer y con el mismo propósito: Servir a la Ciudad. Pero servirla con altura suprema, y eficacia singularísima. Hay que pensar que el civismo no es, como muchos lo creen, como muchos lo piensan, una ‘calentura’, una ‘goma’ colectiva, sino una empresa apostólica”.



Más adelante expresa que en esta celebración del cincuentenario de la fundación de la SMP de Manizales, estamos llenos de confianza, que CIVISMO continuará siendo una bandera de amor y de progreso al servicio de la República”.



Apoteósica fue la celebración de las Bodas de Oro de la SMP de Manizales. La revista CIVISMO recoge las palabras del doctor Fernando Londoño Londoño, miembro emérito de la SMP y quien en el momento de su cincuentenario era ministro de Gobierno y le concede la Cruz de Boyacá: “para perpetuar como un signo de gratitud del pueblo colombiano por tantos esfuerzos y afanes en torno a la tan grande obra civil que ha realizado esta ciudad ya en medio siglo”. Estas palabras hacen parte del discurso que el doctor Fernando Londoño Londoño pronuncia como ministro delegado del Gobierno Lleras Camargo.


Procesión del Sagrado Corazón de Jesús convocada en la Plaza de Bolivar por el Padre Adolfo Hoyos, años 70.


El padre Adolfo Hoyos Ocampo, también recibe por parte del Gobierno nacional la Cruz de Boyacá y expresa su discurso intitulado “Testimonio de Gratitud”, en una bella alocución donde exalta el valor que tiene el doctor Fernando Londoño Londoño no como socio, sino como burgomaestre de la ciudad; “imborrable huella con la elocuencia del esfuerzo y de la acción”, refiriéndose así al momento cuando el doctor Londoño fue alcalde de la ciudad.



Una misión heroica asumida desde la dirección de la revista CIVISMO, en tiempos cuando muchos de nuestros escritores empezaron a alejarse de la ciudad, y la diáspora intelectual sirvió de refugio a gran parte de los escritores de mitad de siglo. Y es, entonces, cuando la revista CIVISMO asume una posición de defensa de la ciudad.



La civilidad y la acción cívica se toman las páginas. CIVISMO construyó civilidad al mostrar que es posible señalar el olvido del Estado centralista, siendo además el vocero de las inquietudes ciudadanas, libres de la politiquería de los tiempos modernos, y es cuando CIVISMO le va a dar la bienvenida a un grupo representativo de periodistas, intelectuales e historiadores, que tomaron el timón de la revista y que la condujeron hasta finales del siglo XX.



CIVISMO: una revista para los nuevos tiempos



Existe una marcada herencia periodística sembrada en CIVISMO por don Antonio Álvarez Restrepo presidente de la SMP de Manizales, quien escribió el editorial de la primera edición de CIVISMO y más tarde fuera director de La Patria. De igual forma, por el doctor José Restrepo Restrepo, presidente de la SMP en el centenario de la ciudad (1951) y director y propietario del diario La Patria.



En el año 1987, cuando la SMP de Manizales cumplía sus Bodas de Diamante, reconocidos periodistas eran socios de la Institución, entre los que encontramos a: Carlos Ernesto González Alzate, Orlando Gallego A., José Orrego Peralta, Héctor Rojas Castro, Guillermo Gómez Salgado y Juan Antonio Díaz quien era su director. Los cuales comenzaron a liderar un llamado al despertar cívico de la ciudad. Documentos, como la “Carta Abierta a la Ciudanía Caldense” (revista CIVISMO No. 293 de noviembre de 1984), hacen un llamado a la clase política “para que antepongan los intereses personales y la cordura y la confraternidad apacigüe sus espíritus en bien de la ciudad y el departamento”. En la misma carta, se lee:



La sociedad de Mejoras Públicas de Manizales, preocupada por la crisis que hoy padece la ciudad y nuestro departamento, planteada en casos tan patéticos como la profunda división surgida entre sus más esclarecidos representantes, el abandono progresivo y peligroso del respeto a los grandes valores que siempre nos han orgullecido tales como la cultura y el espíritu cívico… [solicita que] depongan todo enfrentamiento y se unan alrededor de los grandes propósitos caldenses”.



La crisis en la nueva época



Debo confesar, que me dejó asombrado la metáfora que utiliza el doctor Iván Gómez Gómez por varios años presidente de la Institución y director de CIVISMO, en el editorial escrito en la reanudación de actividades de la revista CIVISMO en 1987. Se trata de “el monumento de la antorcha” donde un moribundo entrega una antorcha (símbolo del conocimiento) a un joven montado a caballo, representando así la transmisión de la cultura y la civilización occidentales a través de la historia, la cual se encuentra en la Plaza de Ramón y Cajal de la Ciudad Universitaria del Campus de la Universidad Complutense de Madrid. La bella y adolorida metáfora, la utiliza para señalar a los lectores de la revista, la forma como un espíritu de la época del clientelismo político que padece la ciudad, deja postrado el civismo de Manizales. Prosigue el editorial, resaltando que:



Vuelve CIVISMO con el mismo entusiasmo y dedicación de todos aquellos quienes tenemos acceso a sus páginas… Será un foro abierto, una cátedra libre para todos aquellos que quieran transmitir a todos sus conciudadanos y de cuyas ideas se espera el fruto en bien de los ciudadanos y de la ciudad”.



La nueva época de la revista



Estas afirmaciones, que se reiteran en distintas ediciones y en todos los tonos, de plumas y voces de destacados escritores, le han asignado tanto a los directores como a los miembros del Consejo de Redacción de todos los tiempos de la existencia de CIVISMO, la responsabilidad de orientar, de seleccionar los artículos de su colaboradores, hombres que con su pensamiento y ejemplo hicieron de CIVISMO el vehículo para debatir, expresar y señalar nuestro futuro.



En uno de estos momentos de crisis, el escritor Mario Villegas Galarza se refirió a la revista: “CIVISMO tuvo épocas que con toda justicia pudiéramos llamar ‘doradas’ tanto por la alcurnia mental de sus directores, como por la maestría y galanura de sus plumas que la sirvieron y la honraron”. Afirma el doctor Galarza que: “No existió ni existe escritor Manizaleño de alguna importancia que no haya vinculado su nombre aunque de forma pasajera, a la historia de esta gran revista de la Sociedad de Mejoras Públicas”.



Es el momento de hacer un reconocimiento a todos aquellos ciudadanos y socios de la SMP de Manizales que han escrito en la revista CIVISMO, la lista sobrepasa los límites de este ejercicio, pero a todos ellos, vayan nuestros mejores recuerdos. La labor de estos desinteresados ciudadanos, todos acompañados por la vocación de servicio a la ciudad, es plenamente reconocida por la existencia de la revista CIVISMO y la presencia de la SMP en la vida de la ciudad y la región. Nuestra presencia es vuestra presencia, nuestros comportamientos son vuestro ejemplo y seguimos siendo fieles a los principios fundacionales, al legado de nuestros fundadores, a los que nos acompañan con su presencia en este mundo y a los que nos acompañan con su espíritu. A todos: bienvenidas sean sus presencias.



La revista, guarda entre sus páginas, la forma como la SMP de Manizales construyó ciudad, construyó región y, sobre todo, construyó civilidad, muy a pesar de que sus principios de solidaridad y de sentimiento cívico se convirtieran, en ocasiones, en una mercancía política que la ciudad no olvida.



La fortaleza de CIVISMO



Recordemos que en el año 1951 en el libro Estampas de Manizales publicado por la Imprenta Departamental de Caldas, nuestro H.S. J. B. Jaramillo Meza incluye su artículo: “La Prensa de Manizales –Breve consideración–”, el cual es todo un referente obligado para los “curiosos e investigadores” del periodismo de Manizales. En el texto dice que a la fecha, 1951, la lista de periódicos y revistas en Manizales era interminable y que citarlos a todos sería una labor imposible. Anota que Manizales ha sido afortunada y que en un pueblo adolescente: “Los periódicos se cuentan por decenas, casi por centenares”, como demostración de la inteligencia, de inquietud espiritual puesta en servicio al mejoramiento del ciudadano, como eje central del civismo.



Lo afirmado hace 50 años por nuestro poeta, es válido hoy, ya que en la ciudad ha existido una lista innombrable de revistas y periódicos, pero solo unos pocos permanecen en el tiempo, porque podemos afirmar a cuatro vientos, que CIVISMO tiene un patrimonio intangible, que es el desarrollo de la ciudad, la construcción de civilidad, que la hacen digna de ser un patrimonio cultural de Manizales.



Se preguntarán algunos: ¿en dónde reside su fortaleza? y ¿cuál ha sido su papel en la historia de la ciudad? Lo cierto es que si alguien quiere mirar los líderes cívicos que la ciudad tuvo y tiene, en la revista CIVISMO encontrará una respuesta. Son tantos los nombres que, siguiendo con la reflexión de Jaramillo Meza, es imposible nombrarlos. Es un grupo de hombres y mujeres, en su mayoría periodistas y escritores, que han mantenido en alto la antorcha al igual que la metáfora citada, ya sea en su dirección, en su Concejo de Redacción o como socios y colaboradores de la SMP de Manizales.



El editorial de La Patria del 27 de junio de 1992, a propósito de los 80 años de la SMP de Manizales, dice: “Generación tras generación, la Sociedad de Mejoras Públicas ha estado dotada de grandes hombres. Cada una de sus épocas presenta realizaciones, empresas, proyectos de gran envergadura… Su pregón, sin embargo, tiene más que nunca plena vigencia y validez: el CIVISMO”.



Uno de los socios y expresidente de la SMP y que dirigió por más de seis años la revista CIVISMO fue don Leonidas Trujillo, poeta y escritor, quien en CIVISMO nos ha dado una verdadera cátedra de lo que representa el espíritu cívico, el ejercicio de la civilidad y la responsabilidad social. Desde el centenario de la ciudad don Leonidas nos ha dado su ejemplo de que el civismo es una vocación que no tiene término, y que la misión de la revista ha estado iluminada desde el principio por el espíritu de sus fundadores, como la linterna del absoluto hegeliano ilumina el camino de sus directores, de sus concejos de redacción y de sus colaboradores.



En los últimos años, la SMP recuerda al H.S. don Guillermo Ceballos Espinosa (q.e.p.d.), hombre polifacético, músico, poeta y escritor costumbrista que escribió muchas crónicas históricas de Manizales. Su libro Manizales de ayer y hoy es otro referente para conocer las costumbres y relatos históricos, tan alegres y amenos como fue su presencia hasta hace poco en la SMP.



De igual forma, al doctor Aldemar Blandón Hernández, quien fuera director de la revista CIVISMO a finales de siglo y comienzos de éste y que jalonó la revista, vaya también el reconocimiento. Como pocos, el doctor Blandón conocía y sentía la SMP como su casa, sus artículos son consulta obligada para los que quieren conocer más de cerca a la Institución.



CIVISMO: sembrando el optimismo



El poeta Tomás Calderón (Mauricio) en la segunda edición de CIVISMO (agosto de 1936) escribió una bella crónica premonitoria, llamada “La ciudad y su porvenir”, subtitulada “Sembradores de optimismo” y firmada como Mauricio, de la cual trascribimos uno de sus mensajes:



Sembradores de fe en el porvenir de la ciudad, sembradores de optimismo que es igual cosa, y pastores de desinterés, miles de habitantes podrán duplicar la ciudad año por año, con un leve esfuerzo que empieza con un propósito cotidiano y acaba con un poco de buena voluntad”.



La cita, de este gran escritor, nos muestra una pluma llena de vitalidad y naturaleza, tan sencilla como elocuente en sus descripciones. Silvio Villegas dijo al prologar el libro Minutos de Tomás Calderón (1981): “sabe el lugar exacto de cada una de sus frases, conoce la firme arquitectura de su prosa, mide los quilates de belleza de cada uno de sus escritos”. Con su seudónimo de Mauricio, los lectores de CIVISMO pudieron deleitarse de la poesía y la prosa de Calderón, tan espontánea como la sencillez de la naturaleza.



Porque si algo embriaga el espíritu cuando nos acercamos a la colección de la revista CIVISMO, que bien custodia la SMP como patrimonio de la ciudad y la región, es ver en ella cómo han evolucionado los medios de comunicación escrita en los últimos 75 años, una historia que comienza en julio de 1936 y que no ha terminado.



Sus primeros números tienen el encanto de las huellas dejadas en ese tiempo por el linotipo. Uno se imagina la armada de los textos, la pulcritud gramatical e idiomática, la diagramación y lo bellos que son los contrastes de los pinceles escorzados de la luz, en el blanco y negro, pasando luego a la impresión offset que durante muchas ediciones fueron dando vida local, regional y nacional a la revista.



La revista crece hablando de la ciudad y con las obras de la SMP en Manizales. CIVISMO se enriquece con la pluma de sus colaboradores y pregona el civismo y la civilidad en tiempos de crisis, se levanta con la antorcha encendida y trasciende el siglo XX, con sus adelantos tecnológicos, la internet y su edición digital. Hace poco el veterano periodista Orlando Cadavid Correa dijo: “CIVISMO ha dejado de ser una revista parroquial”, y así lo hemos entendido los que en ella estamos en este comienzo de siglo.



Personajes como: el historiador Albeiro Valencia Llano, premio Nacional Simón Bolívar de periodismo; el doctor Gonzalo Duque Escobar y sus macroproyectos y visión del futuro de la ciudad, la región y del país; el doctor Ómar Franco con su experiencia y sabiduría, y otros más, han seguido en la hermandad espiritual del civismo.



Leer sus escritores y acercarse a su pensamiento es emprender el viaje al asombro, porque los que añoramos la paz, la convivencia, el ejercicio de la civilidad y el espíritu de la poesía, nos asombramos con la misión que ha cumplido CIVISMO en sus 448 ediciones. Porque estamos seguros de que la literatura escrita en la revista tiene un estilo singular, y no es posible compararla con las demás revistas y periódicos que han existido y existen en Manizales.



Vaya un agradecimiento especial a los creativos: a Guillermo Botero, al reportero gráfico Carlos Sarmiento (ecuatoriano), a Ismael Quintero “Decano de los fotógrafos profesionales”, al dibujante Chucho Franco, y a todos los artistas de las artes plásticas que han engalanado a CIVISMO en sus 75 años con su presencia histórica, tan elocuente como su arte.



A unos y a otros les decimos que CIVISMO tiene su sello. Sus trinos son llamados de esperanza para una sociedad mejor, para un país mejor, para un hombre mejor. Son mensajes llenos de reconciliación, de paz, de construcción de civilidad, para así lograr construir una nueva patria y un ciudadano que disfrute estéticamente la ciudad, que participe de sus espacios, en sitios de encuentros y desencuentros en el pleno ejercicio de la tolerancia y cuidado de los mismos, además de recrear el espíritu con los atardeceres y paisajes dentro de un sentido ético y estético de lo que llamamos vida.



Por eso, afirmamos que CIVISMO será un texto de consulta obligada, para todos los asombrados por el espíritu y la historia de la ciudad y la región.







BIBLIOGRAFÍA



· Actas de la SMP de Manizales.



· Alzate, José Miguel. (s.f.). El centenario de Fernando Londoño Londoño. Revista EJE 21. Disponible en: http://eje21.com.co/index.php?option=com_content&task=view&id=29803&Itemid=2



· Calderón, Tomás. (1981). Minutos. Biblioteca Popular de Autores Caldenses. Manizales: Imprenta Departamental de Caldas.



· Gaviria Valencia, Óscar. (Ed.). (2004). Huellas del periodismo caldense: más de 800 periódicos reseñados.



· Hoyos Körbel, Pedro Felipe. (Ed.). (2004). Antología de la “Revista Nueva” (1904-1907). Colección Nueva Historia. Manizales: Hoyos Editores.



· ________. (Compilación). (2010). Manizales, su historia y su cultura. Una antología. Manizales: Hoyos Editores.



· Jaramillo Echeverri, Octavio. (1988).¿Qué es el Grecolatinismo? Biblioteca de Escritores Caldenses. Manizales: Imprenta Departamental de Caldas.



· Jaramillo Meza, Juan Bautista. (1951). Estampas de Manizales. Manizales: Imprenta Departamental de Caldas.



· Revista CIVISMO. No. 1 a 448. Manizales: SMP de Manizales.



· Villegas, Silvio. (1973). Obra literaria: selección. Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura.



· ________. (1980) La canción del caminante. 2do. Festival del Libro Colombiano. Biblioteca de Escritores Caldenses. Manizales: Imprenta Departamental de Caldas.



José Clareth Bonilla: Licenciado en Biología y Química de la Universidad de Caldas, Magister en Filosofía de la Universidad Nacional de Bogotá y Especialista en Gerencia de Talentos Humanos de la Universidad de Manizales. Fundador y Director del periódico “La Reja” y miembro del grupo generacional “La Reja en el Aire”, y Socio de la SMP.


Fuente: Libro “SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS DEMANIZALES 100 AÑOS DE CIVILIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN DE TERRITORIO”. Dirección Albeiro Valencia Llano. SMP Manizales (2012), Manizales.

CIEN AÑOS DE CONSTRUCCIÓN DE CIVILIDAD

Escrito por smpmanizales 13-08-2012 en General. Comentarios (0)

 


CIEN AÑOS DE CONSTRUCCIÓN DE CIVILIDAD




Por JOSÉ CLARETH BONILLA CADAVID

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Capítulo del libro “SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS DE MANIZALES 100 AÑOS DE CIVILIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN DE TERRITORIO”. Dirección Albeiro Valencia Llano. SMP Manizales (2012), Manizales.

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A manera de introducción



Panorámica de Manizales 1948


Cuando nos acercamos a los textos históricos rastreando el origen de las civilizaciones, nos vamos encontrando con los primeros comienzos de la sociedad y con lo que podríamos denominar “asociaciones sociales”. Podemos afirmar que éste es el término más apropiado para designar una serie de actitudes y de prácticas que tienen que ver con el altruismo, la solidaridad, el voluntariado y el desarrollo de la acción humanitaria y que dieron base a la construcción de una sociedad ya identificada como la civitas en los romanos, su equivalente griego de la polis y las urbers en el medioevo, que después dieron origen en la Revolución Industrial a la ciudad, en asociación al lugar donde habitan los ciudadanos.



En este contexto de evolución de la sociedad y de los derechos del ciudadano, encontramos una tríada: ciudadano-civilidad-ciudad, que adquiere su dimensión de carácter histórico-cultural cuando decimos que: “hay civilización porque hay civilidad, convivencia”; se afirma que toda la civilización de Occidente parte de estos tres elementos y, día a día, tenemos que ejercerlos ya fuere como ciudadanos en nuestro hogar, en la ciudad o en el lugar de trabajo.



Civilidad y ciudadanía



Protesta estudiantil en Manizales, año 1963

Con el desarrollo de la cultura de Occidente y del tránsito del universo toloméico al universo abierto de Newton y el posterior nacimiento de la ciencia experimental, el concepto de civilidad va adquiriendo una nueva categoría como es la de ciudadanía.



En términos de Jordi Borja (2002), “la ciudadanía es un estatus […] un reconocimiento social y jurídico”. Este reconocimiento, comienza a estructurarse con los llamados filósofos y pedagogos del siglo XVII y XVIII, entre los que podemos mencionar a John Locke con su pedagogía Algunos pensamientos sobre la educación, creación del hábito para adquirir la virtud, el cual requiere de la razón como base de un comportamiento social que se hace visible a través de la disciplina social, es decir, tener “Mens sana in corpore sano”.



Ya en el siglo XVIII, tenemos los filósofos de la Ilustración como Voltaire, Diderot, Montesquieu con El espíritu de las leyes y a Jean-Jacques Rousseau, a quien debemos considerar el filósofo que desarrolla los procesos de formación y construcción del ciudadano.



Al igual que Aristóteles, Rousseau consideraba a la educación como el camino idóneo para formar ciudadanos libres conscientes de sus derechos y deberes. Rousseau infirió que en el mundo que se estaba configurando, los hombres deberían abandonar su papel de siervos para convertirse en ciudadanos libres, dueños de su destino y detentadores de la soberanía(Wikiteka, 2009).



El papel de Rousseau en la Ilustración fue destacado. Sus obras son todavía textos de estudio. Es notable la influencia que tuvo en la Revolución Norteamericana de 1776 (o Guerra de Independencia), en la Revolución Francesa de 1789, en las guerras de independencia de Latinoamérica y en las revoluciones nacionales que sacudieron a Europa durante el siglo XIX, ( en sus obras como: Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres (1765), El contrato social (1762) y Emilio (1762), su obra pedagógica por excelencia.)



El pensamiento ilustrado sentó las bases para una educación ciudadana indicando que: “Formar ciudadanos no es cuestión de un día y para formar hombres hay que instruir a los niños”.



El abate Condorcet, en El proyecto general sobre educación pública en 1772 en Francia, sostiene: “Se requiere que los ciudadanos conozcan los principios de la justicia moral y los derechos esenciales del hombre que están condensados en las leyes” (Stramiello, 2002-2003). Todos estos argumentos teóricos plantean la necesidad de educación cívica, la idea de civismo y de educación ciudadana, la cual nace con la Revolución Francesa en 1789, cuando aparecen los primeros catecismos cívicos (Catéchisme du genre humain ou d’éducation sociale de Boissel); ya para el siglo XIX, se consolida en algunos países con vocación civilista, la educación del civismo, muy a pesar de que se sostenía que al pueblo se le educara en los buenos modales, en los buenos comportamientos, pero con el temor de que una educación cívica les haría perder el amor por su trabajo y el estado de subordinación y, por lo tanto, serían más infelices.



Finalizando el siglo XIX, la educación laica se había propagado por todos los países industrializados, florecieron los movimientos socialistas que fueron hijos de la iluminación, del ‘siglo de las luces’, del racionalismo e influidos por Rousseau. Creyeron en la bondad de Dios y en la bondad del hombre. Como una reivindicación lograda por los movimientos obreros, en un primer lugar con el aporte hecho por por Friedrich Engels y Karl Marx con el Manifiesto del Partido Comunista (Manifest der Kommunistischen Partei), uno de los tratados políticos más influyentes de la historia; y en segundo lugar, las transformaciones planteadas por la social democracia alemana, en donde brota por primera vez el concepto de “Estado Social”, ideología que en su momento presiona al canciller Bismark, y es en esta agitación política donde se logran las históricas concepciones sociales, que más tarde dieron origen a la Seguridad Social:



Los programas de seguridad social adoptados por Bismark, entre los que se plasmaron los de cuidado de salud (1883), seguros por accidentes (1884) e incapacidad y vejez (1889), representaron, en su época, por parte de un estado capitalista, las medidas sociales más avanzadas del mundo (Editorial el Antillano, s.f.).



En este contexto, mientras que en el siglo XIX en Europa se acaban de dar las bases para el ejercicio de las libertades cívicas y el respeto por los derechos humanos, en América Latina y en Colombia el pensamiento libertario y civilista comenzaba a conformar lo que más tarde serán las primeras “asociaciones cívicas que hoy tenemos, en un siglo donde la lucha partidista y las guerras internas no estaban ajenas a las ideologías que se encontraban en pugna en el viejo continente.



A partir de lo anterior, podemos afirmar que la concepción moderna de civilidad y de ciudadanía se ampara en el reconocimiento de los derechos y de la sociedades erigidas a partir de la Revolución Francesa y su ideario de libertad, igualdad y fraternidad, como también, en el ideario de la Revolución Americana y los planteamientos ideológicos del siglo XIX, los cuales comparten los mismos principios de igualdad y libertad.



Este suceso, el comienzo del reconocimiento del ciudadano como un sujeto de derechos (ciudadanía legal), dio nacimiento a una serie de derechos que se convirtieron en el siglo XX en derechos políticos o “ciudadanía política”, y que hoy visualizamos con el ejercicio de los derechos de elegir y ser elegido. Muy a finales del siglo XX, la Constitución de 1991 reconoce los llamados derechos sociales (ciudadanía social), como son los derechos fundamentales a la salud, a la educación y el sagrado derecho a la vida, entre otros más. El ciudadano, entonces, adquiere una ciudanía social.



Las ideas libertarias de Bolívar están inspiradas en el pensamiento ilustrado, al igual que la proclamación de los Derechos y Deberes del Ciudadano por parte de Antonio Nariño, pero es a finales del siglo XIX y parte del comienzo del siglo XX cuando reconocemos el desarrollo de la concepción moderna de ciudadanía, sustentada en aspectos legales, políticos, sociales y ambientales. Parte de estos cuatro elementos van a estar presentes en nuestra Carta Política del año 1991, y es dentro de este concepto y definición del ciudadano, como se quiere rastrear el papel de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales en sus “Cien años de Construcción de Civilidad”.





EL CIUDADANO CONSTRUYENDO CIUDAD



Para pensar, soñar y escribir sobre la ciudad hay que tener:

el amor del poeta, la memoria del historiador, la perspectiva del filósofo,

el conocimiento del científico y tener acceso al placer de lo estético

(Juan Nuño).



La ciudad es el lugar donde habita el ciudadano. Es el lugar donde viven los recuerdos. Cada calle y cada casa son símbolos del quehacer del ciudadano. La ciudad da testimonio con su presencia histórica, y es en esa presencia de lugares y recuerdos donde el ciudadano ejerce su civilidad, por eso decimos:



La civilidad es quizá el atributo más significativo de la cultura urbana; consiste en el reconocimiento que se da entre los asociados en un territorio y espacio cultural determinado, en el que concurren las diferencias y el acuerdo expreso de superar las discrepancias mediante la identificación de reglas comunes para compartirlo” (Rodríguez, 2007, p. 69).



La ciudad es el lugar de los símbolos, de lo que hay y de lo que existe. Cada cuadra, cada esquina nos trae un relato un pedazo de su historia. Por eso se nos dice: “La ciudad enseña desde la actualidad y desde la historia, porque en cada uno de los momentos es presente y memoria de los acontecimientos y de sus espacios, que son marco de escenografía de la vida (Rodríguez, 2007, p. 69).




Construcción templo principal 1889 Plaza Libertador Manizales / Centro de Historia Manizales

Por eso, es menester que la ciudad conserve su historia, sus memorias. Cuando la ciudad se reconoce en su pasado, en sus líderes, se identifica en su existencia, en la forma como cada ciudadano la habita, se apropia de ella y se reconoce en ella, resinificándola.



El ejercicio de la civilidad, en esta época, es la formación de seres capaces de ejercer sus deberes y derechos civiles, de ser sujetos erguidos, competentes para participar y decidir en todas sus responsabilidades como ciudadanos en busca de un sentido ético y estético de la vida.



Este ejercicio de la civilidad no se agota con los deberes y derechos que tiene el ciudadano, se obtiene con la identidad, el compromiso y el sentido de pertenencia a la ciudad, o como lo expresa Habermas: con la pertenencia a las instituciones de la libertad puestas al servicio de la civilidad.



La ciudad toma representación con la llegada de los fundadores, como bien lo expresó el escritor Pedro Gutiérrez Mejía, en la entrega a la Medalla del Civismo a Jesús María Bermúdez en 1950:



los abuelos colonizadores eran hombres ambiciosos, apasionados y violentos, verdaderos visionarios que, aguijonados por el afán creador sólo concibieron la vida como una batalla en campo abierto. Eran sencillos y resueltos, pero jamás alardearon de su bizarría; varones augustos, que creían que aquél alto don de Dios no es sólo medida para el placer sino complicada y ardua brega contra la adversidad… eran almas buenas, insuperables en el ejercicio del bien y en el rito supremo de la amistad, porque su corazón era lámpara votiva, hoguera que se alimentaba con las esencias de los más elevados sentimientos… eran hombres hechos para la privación y el sacrificio”.



Era un grupo de hombres fuertes, recios, artesanos en su mayoría, que empezaron a forjar, como dice la canción: “A golpe de tiple y hacha”, un pueblo en la cima de una colina. A mediados del siglo XIX, cuando la ciudad apenas llegaba a ser un caserío, se publica el primer periódico: El Ruiz (Científico, Literario e Industrial) de don Alejandro Restrepo Restrepo, ciudadano benemérito de Manizales, quien fue el primer telegrafista de la ciudad. La primera edición fue el 21 de septiembre de 1874 y nos habla cómo “se ha roto el silencio que reinaba en la sociedad naciente, y se oye la trompeta de la civilización, con sus variadas notas despertar en cada mente una idea y en cada corazón un sentimiento”. Estas palabras están cargadas de sentido, y de orgullo para una aldea que está cumpliendo 25 años de su fundación y que algún día, como dice el mismo periódico, sintió la necesidad de comunicarse y escuchar la manifestación de otros espíritus.



A pesar de que en el último cuarto del siglo XIX se publicaron muchos periódicos, los cuales en su mayoría tuvieron una circulación muy efímera, ya entrado el siglo XX se publica con el título de Trece composiciones un folleto de sesenta y dos páginas, el cual luego sacaría una segunda edición con el nombre de Revista Nueva. Seis de estos destacados intelectuales, gestores de la citada Revista, más tarde serían los fundadores de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales.



En este contexto, en el año 1899, se crea la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, siendo el primer presidente el doctor Carlos E. Restrepo, luego Excelentísimo Presidente de la República de Colombia. Allí encontramos la presencia del ciudadano, la presencia del antioqueño y la presencia del espíritu cívico, vigentes desde los comienzos de la Colonización Antioqueña y la fundación de la ciudad de Manizales, una ciudad que creció con el tesón de los fundadores y el espíritu emprendedor del colonizador que vio en esta colina, “colgada del cielo”, el lugar para construir ciudadanía y construir ciudad.



Terminada la Guerra de los Mil Días, en los comienzos del siglo XX, un grupo de jóvenes, artesanos de la palabra que eran a su vez comerciantes, intelectuales y hombres de empresa, se reunieron en la Asamblea Departamental el 28 de junio de 1912 e iluminados por las circunstancias propicias que mostraba la ciudad, decidieron fundar nuestra benemérita institución.



En la primera acta, que reposa en el archivo histórico de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales, encontramos:



En la ciudad de Manizales, a 28 de junio de 1912, reuniéronse los doctores Marcelino Arango, Emilio Robledo, Tomás Henao, Jesús María Arias, Carlos E. Pinzón, Alfonso Villegas, Pompilio Gutiérrez, Francisco Gutiérrez, Luis Londoño, Constantino Gutiérrez, Gonzalo Villegas, Liborio Gutiérrez, Pedro Henao, Estanislao Estrada, Fernando Arango, por invitación de los doctores Aquilino Villegas y Alfonso Robledo, en el salón de la Asamblea Departamental con el objeto de organizar en forma conveniente la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales. Los doctores Villegas y Robledo, manifestaron que las circunstancias eran harto propicias para tal fundación ya que Manizales está en camino de rápido progreso, se están construyendo obras públicas de importancia, y en todos los vecinos se nota el deseo de que se atienda con método y plan a la hermosura y ornato de la capital del Departamento. La idea fue recibida con gran entusiasmo… fundándose la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales”.





Breve perfil cívico e intelectual de los fundadores de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales



Doctor Aquilino Villegas (1880 – 1940)



Fue un hombre multifacético: estadista, jurista, sociólogo, historiador, parlamentario y como ministro de Estado. Hablaba italiano y francés y leía sus libros predilectos en el idioma de Homero. Se dice que “su vida fue una hoguera en que ardían sin consumirse las más nobles esencias y el combustible era: el amor desmedido a su ciudad, a su religión y a sus ideas políticas”.



General Marcelino Arango (1851 – 1922)



Nacido en Abejorral (Antioquia). Se dice de él que heredó de sus abuelos las más preclaras virtudes, era un ejemplo de carácter revestido de una ponderación admirable. Fue Presidente de la República como encargado y ministro de Gobierno, creador del departamento de Caldas y su segundo gobernador.



Don Emilio Robledo



Cuna de este ilustre hombre fue “La ciudad luz” (Salamina), en donde nació en el año de 1875, siendo hijo de la iluminación funda el Instituto Universitario y la Imprenta Departamental. Se dice de él que era un “Médico eminentísimo, de espléndido espíritu y dado a las más brillantes disciplinas intelectuales”. Ocupó los cargos más dignos: gobernador del departamento, rector de la Universidad de Antioquia, senador, miembro de la Asamblea Nacional Constituyente y muchos otros más.



General Pompilio Gutiérrez (1870 – 1943)



Nació, como su coterráneo Marcelino Arango, en Abejorral, cuna de grandes hombres y madre nutricia de nuestra ciudad y de la Sociedad de Mejoras Públicas. Dícese de él que era un hombre altivo, vigoroso, de valor reconocido. Dueño de una intuición fuera de lo común, un hombre de análisis riguroso en sus decisiones, lo que demostró cuando fue senador de la República, representante a la Cámara y gobernador del departamento de Caldas; puso al departamento en una posición próspera en el aspecto económico.



Don Luis Londoño Ospina



Su grandeza como autodidacta, sería ejemplarizante en estos momentos. Ganó reconocimiento por su dedicación al estudio y su amor a la lectura; “vivió una introversión fecunda, en la que los más bellos frutos filosóficos fortalecían su intelecto”. Dominó varios idiomas, la carpintería, el arte de la construcción y de la ingeniería; en síntesis, como dicen sus biógrafos: “hizo de todo y sirvió para todo y para todos”. Escribió Historia de Manizales, libro consultado por nosotros y muchas otras generaciones.



Don Carlos E. Pinzón (1874 – 1925)



Fue denominado “el Gran Capitán de la industria caldense”, dícese que el mayor negocio de exportación que hubo en el país, fue fundado por él. Fue conocido como “El Rey del Café” en Colombia. Era tanta su capacidad de emprendimiento que el desarrollo y la prosperidad de mucha gente tuvo que ver con las industrias intensificadas y la inversión hecha por este próspero empresario. Se dice de él que fue la suya una riqueza dinámica, funcional, fuente inagotable de la principal plataforma económica de entonces.



Doctor José Tomás Henao (1854 – 1917)



Destacado médico que ejerció con dedicación y esmero su profesión desde temprana edad ya que se graduó a los veinte años. Estudió en Europa, donde ejerció la profesión con brillantez, destacándose por sus conferencias e intervenciones quirúrgicas desconocidas hasta el momento. Es el gran estudioso de la cultura quimbaya, rastreando el ancestro y origen de la cultura; además, de los valiosos recursos extraídos de la guaquería, sobre la cual elaboró un folleto. Estudió con esmero al conquistador Jorge Robledo. Se desempeñó además como conferencista, gobernador de Antioquia, cónsul y miembro de la Academia Nacional de Medicina.



Don Alfonso Robledo



En Neira en el año de 1887 y fue uno de los destacados intelectuales, fundador de la Sociedad de Mejoras Públicas, quien publicó el libro Una Lengua y una Raza, en donde se muestra su vocación literaria y su exquisita sensibilidad intelectual. Dícese de él que “era un idealista, pensador profundo, daba a su vida un refinamiento helénico, coherente con su forma de vivir, rico en girones de bondad y sabiduría”. Fue ministro del Tesoro, miembro de las academias colombianas de Historia y de la Lengua y de la Academia de Ciencias y Artes de Cádiz, donde recibió la ‘Gran Cruz de Isabel’ por sus estudios hispanoamericanos.



Don Alfonso Villegas Arango



Ilustre hijo de Abejorral, nació en 1875, poseedor de un alma de poeta, filósofo e intelectual, cuya mayor obra se encuentra publicada en revistas y periódicos. Dícese de él que “era un esteta cabal. Al brillo externo de su vida admirable, agregaba una vida interior penetrada de las más claras excelencias, amante de la naturaleza y de las flores”. Caballero sin par, tronco de una familia que con orgullo da origen al doctor Silvio Villegas, hombre de preclaras virtudes literarias y políticas.



General Jesús María Arias



Nacido en Sonsón en el año de 1854. A pesar de las guerras que en el siglo XIX azotaron al país, nunca abandonó su espíritu civilista. Era por esencia un hombre pragmático y ocupó varios cargos públicos como alcalde de Manizales, administrador del Ferrocarril de Antioquia, notario, concejal, diputado de la Asamblea y representante a la Cámara. Era un hombre de “acendrada cultura”, crítico sagaz y escritor muy logrado. Fue tío del también renombrado intelectual manizaleño Bernardo Arias Trujillo.



Don Estanislao Estrada



Un hombre de destacadas virtudes ciudadanas y luchador por el embellecimiento de la ciudad, lo cual lo hizo merecedor de la Primera Medalla de Civismo impuesta por la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales. Como empresario se destacó por haber sido fundador del Almacén París, y organizó la tradicional Farmacia Duque de tan grata memoria.



Liborio Gutiérrez Robledo



Si a alguien se le puede señalar como el empresario que hace que Manizales pase de sus características de aldea a lo que es hoy, es a don Liborio Gutiérrez. Hombre poseedor de una de las más grandes fortunas que se pudo tener en su momento, y que aportó los frutos más sobresalientes y destacados en la cría de ganado de casta, en su hacienda La Finaria; labor que han continuado sus nietos quienes reciben todavía trofeos y glorias de la tauromaquia local y nacional.



Don Constantino Gutiérrez



Un hombre que sobresalió por su altruismo y bondad del espíritu. Nacido en Rionegro (Antioquia); ejerció las virtudes cívicas fundamentadas en el voluntariado y la solidaridad, simiente del espíritu judeocristiano ejemplarizante que más tarde señalaría el norte de la Sociedad de Mejoras Públicas.



Gonzalo Villegas



Destacado intelectual y buen conversador. Su riqueza intelectual estaba acompañada por su gusto por las bellas artes y la práctica virtuosa de la lectura. Viajero incansable, aportó en sus conversaciones gran parte de la cultura asimilada en sus viajes.



Pedro Henao



Se destacó por ser director del Partido Republicano, siendo además un hombre de exquisitas lecturas e inteligente. Su virtud cívica y generosa por la ciudad, le hizo merecedor de ser un personaje ejemplarizante que no agotó momento para trabajar por la ciudad.



Don Francisco Gutiérrez



Este ilustre ciudadano, poseedor del amor por la ciudad y por sus semejantes, ejerció sin reparos la caridad del espíritu cristiano dedicándose a servir a la ciudad.



En el perfil de los Fundadores encontramos a empresarios, comerciantes e intelectuales y la existencia de una conciencia social fundada en el altruismo, la solidaridad, la convivencia y la generosidad, que se expresan en la virtud cívica ejercida por todos. Es en esta visión filosófica donde es posible que la acción sea iluminada por el pensamiento. Por eso, la ciudad es fruto del pensamiento y de las virtudes de la organización social naciente (SMP), y es en este grupo de prohombres donde se puede dimensionar el sentido y el valor intelectual, cívico y político de la institución Sociedad de Mejoras Públicas.





La SMP de Manizales asumiendo el olvido del Estado



En un artículo publicado en la Revista CIVISMO No. 309 de septiembre de 1987, encontramos que el señor Ricardo Olano de la SMP de Medellín, quien fue el tutor de la SMP de Manizales en la redacción de los estatutos, convocó a las SMP del país al Primer Congreso de Mejoras Públicas, cuyo eje temático fue “hacer una Colombia nueva”. El Congreso, realizado en Bogotá el día 12 de octubre de 1917, fijó un plan de acción “en torno a ideas, leyes a favor del desarrollo Colombiano. Este Primer Congreso fue coordinado por el señor Olano, junto con don Félix Salazar J. de Manizales. En dicho artículo, en uno de sus apartes se lee:



“y nosotros matándonos en guerras civiles, discutiendo política y religión teorizando lastimosamente y dando palos de ciego, va cuarteando (cerca de 25 años) el siglo XX y se nos presentan de repente, en tropel, mil problemas vitales e inaplazables, que la Nación desprevenida, no puede solucionar, espantada ante la magnitud del esfuerzo necesario”.



Es importante, mirar el liderazgo de las SMP en la construcción del país. Al Congreso, asistieron como delegados de Manizales: Félix Salazar J. y Juan Pinzón, y se discutió lo que en términos de hoy llamamos Plan de Desarrollo para el país, y fundamento de lo que denominamos un espíritu cívico para la construcción de Nación, de ciudad y de civilidad.



El ciudadano y la virtud cívica



Como bien se lee en el Acta de la Fundación de la SMP, estaban dadas las condiciones para la existencia de una entidad que apoyara las distintas iniciativas ciudadanas. El espíritu o virtud cívica que acompañó a los fundadores, podemos sintetizarlo en los siguientes elementos que estructuran una virtud cívica o espíritu cívico: la solidaridad, la generosidad y la convivencia.



Estos valores, sumados a la confianza que unos y otros se profesaban, hacen que en la segunda década del siglo XX se den transformaciones sociales, urbanas y de desarrollo que posibilitan el cambio del concepto aldeano que albergaba a Manizales en sus primeros cincuenta años, por el de una ciudad próspera donde el poder ciudadano estaba orientado a su desarrollo. Este nuevo concepto, tenía bajo su tutela un grupo de intelectuales y escritores llamado “La Generación del Diez”, cuyos representantes más importantes fueron: Aquilino Villegas, Bernardo Arias, Rafael Arango, Francisco Marulanda, Emilio Robledo, Victoriano Arango, Tomás Calderón, Eusebio Robledo, Juan Bautista Jaramillo, Blanca Isaza y el presbítero Nazario Restrepo.



Esta pléyade de hombres iluminaron con su luz los primeros años del siglo XX y manejaron el timón del crecimiento de una nueva ciudad que comenzaba a ser uno de los lugares más desarrollados del país, en especial por su comunicación con el Puerto de Honda, el cable a Mariquita y su exportación de café y de oro y plata.



Fue entonces cuando Manizales, por su posición geográfica, dejó de ser un refugio de las guerras que se desarrollaron en el siglo XIX en Colombia, para convertirse en un emporio de riqueza que, aprovechando esa posición estratégica y en especial su equidistancia con Medellín y el puerto de Honda, pudo establecer comunicación dentro del país y con el exterior, a través de sus importaciones y exportaciones de café.





EL CIUDADANO EJERCIENDO CIVILIDAD



Una ciudad puede pasar por catástrofes y medioevos,

ver sucederse en sus casas a estirpes distintas,

ver cambiar sus casas piedra a piedra.

Pero debe, en el momento justo, bajo formas distintas,

reencontrar a sus dioses

(Calvino, 1995, p. 313).



El civismo, una oración frente al incendio de 1926



Mucha es la grandeza de los manizaleños, de una aldea que era en el siglo XIX, hecha con el espíritu cívico de una serie de artesanos, emergiendo en menos de cien años como una ciudad próspera, exportadora y referente del desarrollo del país en su primer cuarto de siglo; los cables aéreos le habían permitido tener el contacto con el río Magdalena y un espíritu de civilidad fortalecía los corazones, pero su grandeza se expresaba más en la forma como asumió la adversidad de sus terremotos de 1875 y 1878. De inmediato aparecieron los artesanos, los carpinteros y los albañiles, agarraron sus martillos, buriles y garlopas y levantaron sus casas, de tal forma que hicieron de la fatalidad una fortaleza. También, lo fueron los incendios de 1922, 1923 y 1926 que prácticamente destruyeron a Manizales, pues 32 manzanas se quemaron.



Aquilino Villegas, fundador de la SMP de Manizales, en su Oración frente al incendio leída el 29 de abril de 1929 en el Teatro Manizales, hace una reflexión, en la que vemos al poeta con su dolor de patria y de hombre insigne. La Oración es un poema lleno de dolor y esperanza de un manizaleño erguido en su dolor, cantándole al milagro de la vida. Constituye el texto, el relato más fehaciente que podemos encontrar sobre el incendio. Escuchemos a nuestro fundador:



Cuando, al correr implacable del tiempo, uno de nosotros, –tú, amigo mío, que apenas pisas el dintel de la vida–, con la cabeza cubierta de nieve y la frente inclinada bajo el peso del recuerdo, diga con voz vacilante y lejana mis ojos mortales vieron el incendio.



Vemos cómo el prohombre relata el asombro, su asombro, y trae a su memoria lo acontecido, las circunstancias de aquel momento histórico, que hicieron de cada manizaleño un protagonista de la historia que terminaba entre las llamas, para luego renacer como el Ave Fénix.



Era el fin, la ciudad había muerto y nunca más se levantaría de sus ruinas –prosigue don Aquilino–, en el silencio nocturno corrieron muchas lágrimas de furor y de esperanza”.


Padre Adolfo Hoyos Ocampo

El padre Adolfo Hoyos Ocampo, miembro de la SMP en ese momento histórico, luego emérito de la SMP por más de diez períodos, empezó a liderar un proceso cívico de reconstrucción de la ciudad y de la insigne Catedral. La SMP y un grupo de prestantes damas de Manizales conformaron el Cuadro de Honor, el cual comenzó sus actividades de voluntariado y lideraron muchas acciones cívicas, que hicieron posible la construcción de la Catedral. El liderazgo de las mujeres representa un bastión de destacada importancia, no solo por sus actividades, sino porque en la práctica formaron una generación de hombres cívicos y ameritan un capítulo aparte como forjadoras de civilidad en la ciudad.



Renace la esperanza y renace el civismo



Nuestro fundador prosigue con su Oración, y para terminar lanza una proclama llena de esperanza y de grandeza cívica para todas las generaciones que todavía prosiguen en su camino:



Y tú mozo que apenas comienzas la vida, cuando hayas dicho tu oración sobre el incendio, y evoques ante los ojos incrédulos la tragedia legendaria, y doblado por los años hagas el recuerdo de tu vida pasada, dirás con orgullo cómo aquella generación desvalida, arruinada, desvencijada y maltrecha, se levantó llena de coraje ante la muerte asesina, y sin contar y sin calcular, como una venganza, levantó en pocos años una ciudad soberbia, férrea y pétrea, desafiante del fuego, piafante de orgullo indomado”.



Estas bellas palabras del fundador, constituyeron una arenga, que dio fortaleza a la virtud cívica encarnada en la SMP y todavía hoy perdura. Llenaron de valor a hombres como el padre Adolfo Hoyos Ocampo en la reconstrucción de la ciudad, de nuestra Catedral, signo de una ciudad “soberbia, férrea y pétrea, desafiante del fuego”, como bien lo expresó don Aquilino.



Pasaron los días, “la confianza había renacido. Una voluntad confusa de reconstruir la ciudad dominaba los espíritus”. De nuevo, el Ave Fénix levanta su vuelo, por entre las cenizas y es, entonces, cuando el espíritu de la civilidad comienza su nuevo día y llena los corazones de todos.



Manizales como el Ave Fénix, se levantó de sus cenizas a pesar de ver caer pared por pared sus casas. Era una ciudad que no había perdido la fe y tenía en el espíritu la fuerza cívica.



En este escenario encontramos a una Manizales erguida, la cual en una noche aciaga perdió 32 manzanas por un incendio que no pudo bajar la fortaleza de una raza llena de valor y valentía, que a golpe de machete y hacha erigió una aldea colgada del cielo. Como bien lo dijo el poeta: “Manizales, tú no sabes llorar: sobre el espanto/ te erguiste al pie del calcinado muro/ a acompasar con la piqueta el canto/ del poema de piedra del futuro…/ tu Catedral hacia el azul eleva/ la plegaria de hierro de tus torres”. Lo que constituye una constancia de valores cívicos que habían logrado perfilarse en la ciudad.



La Catedral, símbolo majestuoso del civismo



El Decreto 140 de marzo 24 de 1926 nombra la Junta de Construcción de la Catedral, la cual estuvo integrada por los presbíteros Luis C. Muñoz y Adolfo Hoyos Ocampo, y los señores Rafael Genaro Mejía, Manuel Felipe Calle, Aquilino Villegas y Emilio Arias Mejía.




Este monumento a la expresión de la virtud cívica, tiene un protagonista mayor que es el padre Adolfo Hoyos Ocampo, porque fue el momento en el cual se puso a prueba el sentido de la solidaridad como manifestación voluntaria de un pueblo que se levanta sobre las cenizas. Es mucho lo que se ha escrito y mucho lo que queda por escribir, no obstante, debemos destacar al padre Adolfo Hoyos Ocampo, el cual ingresó a la SMP el 23 de septiembre de 1926 para luego presidir la institución por largos años. Se puede decir, con la plena seguridad, que la SMP a mitad de siglo heredó la grandeza espiritual del civismo del ilustre Presidente de la SMP, el padre Adolfo Hoyos Ocampo.



Solo basta decir que nunca un pueblo expresó más la solidaridad, el voluntariado, la abnegación, el servicio desinteresado y el trabajó en equipo a brazo partido como lo hicieron los ciudadanos de Manizales en la construcción de su Catedral. Se agotan las palabras a su grandeza, un civismo que no tiene comparación en la historia ya que fue de peso en peso, de ladrillo en ladrillo, de bazar en bazar y hasta los mismos socios de la SMP traían sus menajes para ser vendidos en la Plaza de Bolívar con el fin de conseguir fondos para su construcción.



Es tan importante el fervor cívico en la construcción de la Catedral, que distinguidas damas (esposas de los socios de la SMP) atienden el café El Polo: Sola Gómez, Clarita Valencia, Carola Mejía y María Amelia Mejía, para conseguir fondos para la edificación. Hoy, por más esfuerzos que hiciera nuestra SMP, no lograría construir semejante monumento a la civilidad.



En la historia de las ciudades colombianas, ninguna que resalte con tan sugestivos perfiles como Manizales. Consumida por tres incendios, en su parte más floreciente, y a pesar de todo Manizales en cenizas siguió siendo la capital de Caldas. Se lee en la Revista CIVISMO No. 3 de 1936:



A cada duda Manizales respondió con creces levantando edificaciones confortables y modernas, hasta que en el corto plazo de dos lustros, las treinta y dos manzanas consumidas por el fuego se hallaron edificadas en su totalidad. A veces la misma imaginación se resiste en dar por hecho cierto, de que Manizales en tan corto espacio se haya conquistado una fisonomía que la nivela con las ciudades de más importancia en la República”.



En ese momento Manizales ya había progresado por todos los costados, y el espíritu cívico rondaba todos los rincones. Al decir de nuestros escritores: “en Manizales se siente cada día un impulso de vida nueva, cada hora que pasa, es un problema que se resuelve en bien de la cultura y el progreso, hasta el punto de ser considerada la ciudad con más sentido cívico del occidente colombiano”, papel que logró desempeñar la SMP.





CINCO LUSTROS DE ACCIÓN CÍVICA DE LA SMP DE MANIZALES



El primer número de la Revista CIVISMO apareció en el mes de julio de 1936, con la dirección de Antonio Álvarez Restrepo. En los primeros números se puede leer el sentido de la conciencia cívica alcanzada por los manizaleños en los veinticinco años de existencia de la SMP.



Llamado cívico



La ciudad se preparaba para el mes de diciembre de 1936 a celebrar el Día de la Reconstrucción como fecha de festividades y de inauguración de los IV Juegos Atléticos Nacionales. La SMP hace un llamamiento a los manizaleños para que se acerquen a la ciudad reedificada ya después de los incendios que la destruyeron […] y que se exhiba el espíritu cívico de todos los buenos hijos de Manizales”.



Sembradores de optimismo



Coincide este llamamiento con la celebración de los veinticinco años de la SMP y con la fundación de la Revista CIVISMO, la cual, como dice Mauricio –uno de los articulistas más prolíficos de la Revista



es una revista de imperiosa necesidad en los actuales momentos de que Manizales se prepara a celebrar los Juegos Atléticos Nacionales y a firmar su civismo para siempre como una defensa de la ciudad, un ferviente anhelo de civilización y una recta contribución al engrandecimiento del país”.



A propósito, Mauricio –seudónimo de Tomás Calderón– escribió un bello artículo en la Revista No. 2, intitulado “De la Ciudad y su Porvenir”. En este artículo, se ve cómo renace el espíritu cívico en Manizales y se hace un llamamiento a que sembremos optimismo. Dice esta agradable pluma de la SMP



Sembradores de Fe, en el porvenir de la ciudad, sembradores de optimismo que es igual cosa y pastores de desinterés, miles de habitantes podrán duplicar la ciudad año por año, con un leve esfuerzo que empieza con un propósito cotidiano y acaba con un poco de buena voluntad”.



Ese bello texto, lleno de sencillez pero cargado de significado, resume el espíritu de las Bodas de Plata de la SMP y prepara la voluntad de todos los manizaleños para el 20 de diciembre, día de la inauguración de los IV Juegos Atléticos Nacionales, en donde se darán cita los más renombrados atletas y deportistas de todas las regiones del país.



Los Juegos Atléticos Nacionales



Los Juegos Atléticos Nacionales fueron una ventana para demostrarle al país cómo es posible reconstruir un pueblo, cómo es la fortaleza del ser humano frente a las vicisitudes y cómo se levanta como sujeto erguido un pueblo. La convocatoria, hecha en la Revista CIVISMO No. 3, dice:



los días 20 de diciembre a 2 de enero de 1937, tienen que ser el más noble despliegue de cordialidad hospitalaria de la que pueda ufanarse ciudad alguna, lo exige la cultura, que hemos aprendido y la fuerza racial que hay en nosotros bajo el santo patrocinio del civismo”.



Parece que fuera una proclama, pero esta fue la intención con que la Revista CIVISMO hizo un llamamiento a todos los manizaleños, y ordenó imprimir en diferentes formatos la siguiente leyenda:



Sea usted acogedor y simpático con el visitante. Guíelo. Señálele los lugares más dignos de visitarse en Manizales. Condúzcalo al mejor hotel. Ofrézcale sus servicios, su amistad, su compañía. Deje en él la impresión de su personal caballerosidad y la sensación de que Manizales es el sitio más agradable de cuantos haya visitado. No olvide usted esto: que Manizales es la ciudad de las puertas abiertas”.



La civilidad en acción



Con la anterior proclama en este momento histórico y la intencionalidad de la misma, que reclama que hagamos de la virtud del civismo algo consciente, deliberado, aplicado a nuestra vida particular y colectiva, el civismo de la SMP confirma la acción cívica como un acto de coherencia entre el pensar, el sentir y el actuar en la construcción de ciudad y, por qué no decirlo, de construcción de región.



Podemos afirmar que la SMP, en ese momento histórico, estaba formando una generación de hombres nuevos, de ciudadanos capaces de cumplir sus deberes y profesar una cultura ciudadana orientada a las buenas costumbres en el ornato de la ciudad y a los buenos comportamientos sociales y religiosos.



Construyendo ciudad y región



Es innegable el aporte que hace en ese momento histórico la SMP. Son muchas las obras materiales que nacieron y se apoyaron en la ciudad. Manizales, en términos históricos, es una ciudad muy joven, que renació después de sus conflagraciones y se levanta orgullosa en la cordillera de los Andes al frente del imponente Nevado del Ruiz, y ha hecho de sus momentos trágicos una fortaleza. Estas obras espirituales, impulsadas por un espíritu cívico, fueron forjadas por hombres de talla intelectual, quienes son innombrables, porque son muchos y es menester que algún día, se recojan los grandes escritores que han llenado el quehacer literario y las páginas de la Revista CIVISMO en sus 75 años de circulación.



En esos momentos históricos, la SMP también lideró procesos cívicos donde los ciudadanos le exigían al Estado centralista una mayor intervención en el desarrollo de la ciudad como ejercicio de sus derechos.



A pesar de que el departamento de Caldas y en especial Manizales había liderado un proceso de desarrollo, en la mayoría de los primeros veinticinco años la SMP reemplazó prácticamente al Estado. Son muchas las protestas que desde el seno de la SMP se manifestaron ante el Gobierno centralista de Bogotá.



En la Revista CIVISMO No. 19 de julio de 1938, el editorial estuvo dedicado a la más grande manifestación que haya tenido lugar en la vida ciudadana de Manizales y de Caldas.



La manifestación se realizó el día 27 de junio de 1938, en ella se dieron cita los ciudadanos: “en un solo haz de corazones entusiastas y generosos, los diversos pueblos del occidente colombiano congregáronse como un desbordante río humano, en las plazas y calles de nuestra ciudad capital para gritar la justiciera voz de su causa reivindicadora”.



Llegaron damas y caballeros de todas las latitudes de Caldas, de Antioquia y del Valle y participaron activamente en la manifestación en la Plaza de Bolívar. Brilló la oratoria de ciudadanos eminentes donde se pregonó “a todo lo ancho de la República, la virilidad y fortaleza de la raza”. Se denunciaron las injusticias e irregularidades del absorbente centralismo capitalino en lo económico y fiscal. Muy a pesar de que Antioquia y Caldas lideraban el proceso de producción minera, industrial y del café, los cuales fortalecían la economía nacional.



Se considera que este gran movimiento civilista, es una de las manifestaciones más claras de la civilidad en acción que ha tenido Manizales. La Revista CIVISMO No. 19 consignó para la historia un largo relato de lo acaecido ese 27 de junio de 1938. Situación que aumenta el umbral del espíritu cívico en la ciudad, el cual se puede observar en el llamamiento que hace la SMP el 24 de abril de 1939:



llamamiento reiterado y cordial a los hombres prestantes de Manizales y a la ciudadanía en general para que levanten el espíritu cívico hoy tan decaído, y aunando voluntades y esfuerzos contribuyan al progreso armónico y ascendente de la ciudad que a todos nos interesa”.



Estas son las raíces de una civilidad que no se quedó solamente en la reflexión y que más tarde hizo parte del rito del ejercicio del espíritu cívico, como fueron las magnas procesiones de junio del Sagrado Corazón de Jesús, comandadas por el padre Adolfo Hoyos Ocampo.



El civismo sacralizado



El padre Adolfo Hoyos Ocampo fue el guía espiritual y líder del proceso de construcción de la majestuosa Catedral de Manizales, labor que comenzó desde septiembre de 1926, año en el cual comienza una larga tarea cívica; en las actas de la SMP de Manizales y en las páginas de la Revista CIVISMO, existe una cronología muy extensa de las obras realizadas por el padre.



Es imposible negar la forma como el padre Adolfo influyó y sembró en el civismo de Manizales y de la SMP. Era el socio más antiguo en el momento de su muerte. Recibió todos los honores: la Medalla del Civismo en 1936, la Orden del Centenario, la Cruz de Boyacá, entre otros más. En este breve comentario de construcción de civilidad, solo hablaremos de su acción cívica, como la convocatoria al ejercicio de la civilidad. Su vida fue una entrega total al civismo, la acción cívica se manifestó en la construcción de un monumento a la grandeza humana, a la solidaridad y la religiosidad de un pueblo, la Catedral Basílica, como también lo fueron sus convocatorias de la magna procesión del Sagrado Corazón, que se realizó desde el último domingo del mes de junio de 1931 hasta el año de 1966 cuando se interrumpió.



Fueron un total de 35 magnas procesiones, en donde ríos humanos de manizaleños y de caldenses poblaban las carreras 22 y 23 y la Plaza de Bolívar, y desfilaban todas las bandas de guerra del departamento. Se conmemoraba la fiesta de nuestro protector (el Sagrado Corazón de Jesús), a quien estaba consagrado el país, ejerciendo a su vez el espíritu cívico sacralizado, apoyado en dos elementos: la autoridad espiritual eclesiástica y la autoridad de la sociedad civil. Estos dos elementos demarcan un período muy importante en el desarrollo de la ciudad, que perduró hasta la muerte del padre Adolfo Hoyos el 30 de mayo de 1970.

Rituales en la Plaza Bolivar de Manizales en 1972

El padre Adolfo Hoyos Ocampo es para la SMP el hombre que con su espíritu ilumina nuestro camino. Su actividad fue un verdadero civismo en acción, un ejercicio de la civilidad, que no se agotó en oraciones sino en la práctica, ya que muchas veces lideró manifestaciones de protesta frente al olvido del Gobierno centralista, como lo fue la manifestación del 26 de octubre de 1955 en donde sostiene con varios socios una pancarta que dice: “Frente al olvido, tenemos dos caminos: o luchar o sucumbir. Su vida, su obra, perdurará por todos los tiempos y será un ejemplo para las generaciones venideras.





DESARROLLO PARALELO DEL CIUDADANO, CIUDAD, CIVILIDAD Y CULTURA



Actividades artísticas y culturales



Las actividades y el desarrollo de la civilidad de la SMP de Manizales, hasta muy entrado el centenario de la ciudad, tuvieron un desarrollo paralelo al de la ciudad. Podemos mencionar muchas actividades culturales y en un amplio sentido de la palabra. A la par del trabajo cívico, encontramos una serie de actividades como: semanas cívicas, semanas culturales, recitales poéticos y conciertos de música, concursos de poesía, concursos de cuento y novela, sumado al apoyo a los juegos florales. La SMP ha estado integrada por una pléyade de escritores, pintores, músicos e intelectuales importantes. Destacados hombres de letras, como el maestro Guillermo Valencia –sus discursos y sus poesías engalanaron las páginas de la Revista CIVISMO; Blanca Isaza de Jaramillo, Luis Donoso y José Vasconcelos de México.



Es bueno anotar que existe una serie de obras físicas e intangibles en el área de la educación y la cultura, que han crecido por iniciativa de la SMP de Manizales. Desde sus comienzos, en el año 1913, en las primeras actas se plantea la necesidad de construir un proyecto o Universidad Popular, que luego será el Instituto Universitario de Caldas, fundado en 1913, al que le sigue en el año 1931 la fundación de Bellas Artes, en donde se organizaron las escuelas de música, de pintura y de escultura.



A mediados de siglo, la SMP apoyó la creación y fundación de la Universidad Nacional de Colombia sede Manizales (1946) y la Universidad de Caldas (1949), las cuales nacen bajo el apoyo material y político de la SMP de Manizales. De estas obras hablaremos más adelante.



Primer Consejo Cívico Municipal en Colombia



Fue uno de los hechos más destacados en la construcción de civilidad que se dio en Manizales, a pesar del momento histórico que atravesaba el país y especialmente el departamento: las renuncias del alcalde de Manizales y el gobernador del departamento, debido a intrigas políticas no ajenas al momento político del país, que a concepto de los analistas políticos de la época, terminaba una etapa política colombiana que había comenzado en 1930. El gran debate político, se daba con las elecciones de marzo de diputados y representantes, y en octubre con las elecciones de ediles. El debate culminó en mayo de 1942, con la reelección de López Pumarejo como Presidente de Colombia.




Mientras esto acontecía en Bogotá, las luchas entre liberales secundadas por los conservadores y entre todos por mantener su hegemonía, la SMP de Manizales fiel a su compromiso cívico y ético y como garante, presenta a consideración de los ciudadanos de Manizales el primer Concejo Cívico Municipal de que se tenga razón en Colombia. La SMP:



llegó a proponer [caso de campaña de 1941] que Manizales tuviera un concejo integrado con criterio cívico, de servicio a la comunidad, elegido a nombre de los partidos políticos pero sin entrar en más compromiso que los de servirle a la ciudad y procurar la mayor acción posible el desarrollo de la ciudad”.



Entre los concejales elegidos encontramos a: don Manuel Piedrahíta, don Roberto Vélez, doctor Flaminio Lombana Villegas, don Emiliano Villegas Botero, don Samuel Uribe Restrepo, don Agustín Gutiérrez, don Santiago Ruiz Camargo, el doctor José Restrepo Restrepo y el doctor Antonio Álvarez Restrepo. Estos son los nombres de los ciudadanos a quienes la SMP apoyó y fueron elegidos concejales, elegidos con un gran sentido cívico, por su liderazgo y servicio a la ciudad.



La Sociedad Cívica de Estudiantes



Por iniciativa del profesor Jesús María Gallego, de la Dirección de la Educación Pública de Caldas y por la Resolución No. 1º de mayo 19 de 1950, se establece en todas las escuelas oficiales del departamento la Sociedad Cívica de Estudiantes, la cual en su considerando dice:



Que los Institutores deben emprender una campaña conjunta, con el fin de inculcar a la niñez elevados sentimientos cívicos que le ayuden a formar su carácter y su personalidad ya que muchos de ellos serán los llamados a regir los destinos de la patria”.



Su objetivo era crear hábitos de decencia y de cultura y de formar muchachos inteligentes y correctos. Tales hábitos, se manifiestan en cuatro pilares que para mediados de siglo debían cumplirse en la educación oficial del departamento y que hablan de la distinción personal, así: limpieza de vestido, limpieza de cuerpo, limpieza de palabra y limpieza de pensamiento. Complementados en: buscar el prestigio de cada plantel donde esté organizada, por el buen comportamiento de los muchachos; campaña contra las rayas, letreros y dibujos en las paredes, muros, etc.; procurar el buen aspecto de las calles por su aseo; guerra a las caucheras, pistolas y juegos peligrosos o molestos; cuidado de los parques, jardines, asientos, prados, árboles, etc.; protección a los animales; conducta caritativa con los dementes, ancianos e inválidos; eliminar peligros, vidrios, cáscaras, etc., que pueden causar contusiones o heridas; actitud respetuosa en todo tiempo y en todo lugar: templos, teatros, etc.; todo lo que contribuya a dar a la ciudad un aspecto de centro civilizado.



Este manual de comportamiento que expresa la Resolución del Inspector Departamental de Educación, secretario de Educación para entonces, señor Jesús María Gallego, sintetiza un proyecto de construcción de civilidad de mediados del siglo XX y lo podríamos denominar como un pensamiento de carácter formativo laico, pero lleno de enseñanzas cívicas que hoy envidiaría cualquier proyecto educativo de ciudadanía.



La SMP no solo dedicó esfuerzos al progreso material de la ciudad. Desde su fundación el grupo de intelectuales que la fundó, gestionó la creación de establecimientos educativos tales como: el Instituto Universitario de Caldas, la Universidad de Caldas, la Universidad Nacional, el Colegio del Sagrado Corazón, entre muchos otros. De la misma forma, son múltiples las gestiones culturales apoyadas y desarrolladas por la SMP. Para mencionar algunas, con el apoyo del Club Rotario se programó la Primera Feria del Libro y Semana Cultural en donde se abrieron los siguientes concursos: premio para la mejor obra de carácter científico, para novela, para crítica literaria, poesía satírica, obra dramática, obra de pintura, obra musical y obra cultural.



Esta convocatoria realizada por la SMP, un año después de cumplir veinticinco años, muestra el liderazgo cívico y cultural que vivía la ciudad con el apoyo de las organizaciones sociales existentes en ese momento histórico: el Club Rotario, el Club de Leones, y otras más. Se amerita una investigación más a fondo, sobre el germen intelectual y literario de estos primeros veinticinco años, para poder comprender luego la emergencia del movimiento cultural caldense, mal llamado “La Generación Grecolatina”, que más tarde fue el que propició que nuestra ciudad fuera llamada: “La Atenas Suramericana”.



El doctor Guillermo Hoyos Montoya, en un artículo que podríamos denominar “Síntesis del Panorama Cultural de Manizales y de Caldas”, publicado en la Revista CIVISMO No. 84 de julio de 1950, nos habla de que este pueblo vigoroso e idealista ha producido hombres de una grandeza espiritual e intelectual que ha enaltecido al departamento y a Colombia. Nos dice cómo “en la nómina de su siglo se encuentran grandes prosistas, poetas, literatos, historiadores, humanistas, científicos, artistas, ensayistas de todos los géneros, periodistas, políticos, diplomáticos, oradores, parlamentarios, educadores y otros más”. Vocación que se siente desde los bancos escolares y que va mostrando esa pléyade de poetas y escritores que han enaltecido las páginas del periódico local y, por qué no decirlo, de la Revista CIVISMO.



Hacia finales de la década comprendida entre los años 1940 y 1950, un grupo de varones ilustres: Silvio Villegas, Fernando Londoño, Antonio Álvarez, Roberto Londoño, Arturo Arango, Gilberto Alzate, José Restrepo, Jaime Robledo, Arturo Zapata, Eudoro Galarza, Adel López Gómez, Ramón Marín, Rodrigo Jiménez, Rogelio Escobar, Hernán Jaramillo, Francisco José Ocampo, Jorge Mejía, Gonzalo Uribe, Benjamín Duque, Gonzalo Jaramillo y Alberto Mendoza. Cada uno de estos hombres ya fuere desde la política, la literatura o desde el campo de las letras, timoneó el desarrollo intelectual: un grupo que puede denominarse grupo generacional de los grecolatinos o también llamado la “Generación de los 30”.



Esta generación de escritores, cuyo fundamento intelectual tuvo origen en el término grecolatino, especialmente por el uso de citas del griego y del latín, llenaron las páginas de la Revista CIVISMO con una agradable y llamativa escritura. Mucho es lo que se ha escrito sobre si se trataba de una grupo generacional o de una escuela literaria, pero lo cierto es que nos quedan demasiados libros, además de ensayos y artículos, en las páginas del periódico La Patria y de la Revista CIVISMO.



Manizales: Atenas Suramericana



Desde muy temprana edad, el doctor Fernando Londoño fue miembro de la SMP. En sus palabras, él mismo confiesa que su liderazgo y su formación como humanista los logró en el seno de la SMP. Todo parece indicar que la celebración del Centenario de Manizales fue aplazada por dos años, esperando a que el doctor Londoño fuera el alcalde de Manizales y, además, porque la ciudad se encontraba muy deprimida económicamente y muchas de las obras conmemorativas estaban retardadas.



En un documento titulado “Manizales, una ciudad rescatada por la generación del centenario”, el señor alcalde de la ciudad, doctor Fernando Londoño, dio a conocer el Plan de Acción no sólo para fortalecer la economía municipal, sino para lograr realizar las obras que la ciudad necesitaba para celebrar el centenario.



El alcalde, doctor Fernando Londoño Londoño, dictó tres conferencias con el objeto de sensibilizar a los manizaleños sobre el sentido histórico de la ciudad, denominándola como ‘Capital Cívica’, además de exaltar la vocación cívica que tenemos los manizaleños. Señaló, además, que ese civismo debería ser reorientado por unos mejores cauces y más acertados caminos. La SMP le ofreció todo el respaldo a su socio, ya que Manizales se encontraba en una etapa crucial de su historia:



Vamos a dar el gran salto hacia el futuro y todo sacrificio, pequeño o grande es necesario. Tenemos la seguridad de que nadie negará su colaboración, para que la ciudad pueda merecer con toda justicia el orgulloso nombre de Capital Cívica de la República”.



El diario La Patria, destacó la segunda conferencia del doctor Londoño, en especial, en los aspectos de las finanzas municipales: “el doctor Londoño ofreció caminos de esperanza y de reconstrucción para el esfuerzo unánime y generoso de los manizaleños. Les mostró un pueblo redimido por la virtud de su responsabilidad y por los méritos de su civismo”. El doctor Londoño, dijo finalmente: “Nuestro pueblo recién entrado de aldea, tiene obligación de sostener los gastos de Ciudad”. Las conferencias fueron presentadas en el Teatro Gran Olympia y mostraron, en forma clara, el papel que a cada manizaleño correspondía en la construcción del futuro de la ciudad.





LAS BODAS DE ORO CÍVICAS DE LA SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS



“La SMP de Manizales...

llamarla podríamos ‘LA MESA DE ORO’

porque en su círculo se ha congregado lo más

esclarecido de la dignidad y la inteligencia Manizaleña.



Para la conmemoración, el Gobierno Nacional mediante Decreto 1561 de julio 15 de 1962, le otorga a la SMP la ‘Cruz de Plata de la Orden de Boyacá’, por su contribución al desarrollo de la capital de Caldas y por haber mantenido el ideal cívico con el alto fervor y haber propagado instituciones semejantes en el territorio patrio. E igualmente, el gobernador del departamento de Caldas por Decreto 0567 de junio 28 de 1962, honra a la SMP por sus valiosas realizaciones a lo largo de su fecunda trayectoria.



A la SMP de Manizales, le fue impuesta la Cruz de Boyacá por parte de uno de los socios más jóvenes que ha tenido y que mayor tiempo ha permanecido en ella, junto con el padre Adolfo Hoyos Ocampo: el doctor Fernando Londoño Londoño, quien ejerciendo sus funciones como ministro de Gobierno, por encargo del Gobierno Nacional, le impuso a la SMP la mencionada condecoración.



En el discurso, que reposa en los archivos de la SMP, muy claramente el doctor Londoño Londoño hace una remembranza de los fundadores, de su temprana vinculación y su crecimiento intelectual, cívico y espiritual adquirido en la SMP y en su permanencia en ella. Al referirse a la SMP, dice:



No hay empresa alguna de bien público, donde la Sociedad de Mejoras no aparece vinculada con su iniciativa, con su opinión ilustrada, con el concurso de su obra material: son muchas e importantes las tareas realizadas la mayoría de gran envergadura, con las cuales ha contribuido al progreso de la ciudad”.



En su largo discurso, termina diciéndole a la SMP que “mañana mismo empieza la segunda etapa, tan antañosa como la anterior, tan virtuosa como la primera, tan sagrada de esperanza y afanes como la ciudad y como lo impondrá su corazón ferviente”.



La humildad del padre Adolfo Hoyos Ocampo, estuvo acompañada de un discurso como testimonio de gratitud, en el cual destacó la labor realizada por el doctor Londoño como alcalde de la ciudad; fue una imborrable huella fruto de la elocuencia, del esfuerzo y de la acción. Así mismo, destacó que la SMP recibe con orgullo la ‘Cruz de la Orden de Boyacá’, y dijo:



no siendo posible enumerar la vasta cifra de las actividades de la Sociedad de Mejoras Públicas, ni la prolija nómina de cuántos en ella han pertenecido, a lo largo de esta centuria, es menester advertir que la aludida distinción viene a enaltecer no solamente a los sobrevivientes, sino también a exaltar la memoria de quienes ya rindieron la jornada final, tras una insomne y vibrante faena en las lides del civismo”.



Terminó su testimonio de gratitud agradeciendo al señor Presidente de la República, doctor Alberto Lleras Camargo, y a su ministro de Gobierno, doctor Fernando Londoño Londoño, por el honor de tan alta distinción.



En este bello acto, se entregó una placa a la memoria de los fundadores de la SMP, por parte de don Gabriel Jaramillo Arango, quien arengó a los participantes mencionando a Manizales como un gran camino de América, destacando además las virtudes de los fundadores, como faros vigilantes durante cincuenta años con el “escudo en alto y el paso de vencedores en medio de música marcial”.



En el mes de mayo de 1963, en la carátula de la Revista CIVISMO No. 163, aparece consignado el conocido Credo a Manizales escrito por Tomás Calderón (Mauricio), el cual da razón del carácter confesional que tenía en esos tiempos la virtud cívica, y no era de extrañarlo porque estábamos en un departamento conservador y en él predominaba la religión católica, la cual era la religión vigente en el país desde la Constitución de 1886.



Para muchos investigadores de la historia, el hecho de que el civismo estuviera transversalizado por “la sacralidad de lo público”, amerita investigaciones más profundas. Se pregunta, entonces, si dentro de un Estado centralista y laico hubiese crecido una ciudad y una región, pero no es el momento de desarrollar este debate. La realidad es que una de las plumas más preclaras de la Revista CIVISMO y que además era socio de la SMP, escribe el Credo a Manizales así:



Creo en Manizales, toda poderosa, creadora de la fuerte colombianidad. En el futuro, su único hijo, que fue concebido por obra y gracia de la raza y nació de una montaña virgen. Padeció bajo el poder de las llamas. Fue crucificada, muerta y sepultada. Descendió a los infiernos de la desolación y al tercer día resucitó de entre las ruinas como el Ave Fénix. Subió a los cielos en doble y augusta Catedral de fe y optimismo y está sentada a la diestra del cráter vigilante; desde allí –‘cúpula de la patria’– han de ser juzgados, vivos o muertos, los habitantes estorbosos y los que la olviden en su ausencia. Creo en el espíritu santo del desinterés ciudadano; en el perdón de los pecados nacionales cometidos contra su austera regionalidad modelo; en la resurrección del civismo y en su grandeza perdurable. AMÉN”.



Este Credo le viene a Manizales como un llamado en las Bodas de Oro de la SMP. Son cincuenta años con un gran significado, como bien lo expresó Rafael Lema Echeverry:



demuestran la bondad de la institución, cómo ella sí responde a una necesidad de Manizales y cómo esa perdurabilidad se debe a la calidad de sus miembros. A la inteligencia, a la cultura, a la voluntad de trabajo y a la voluntad de servicio de quienes la fundaron”.



Más adelante, Lema Echeverry proclama “que no hay obra en Manizales, espiritual o material a la que no esté de estrechísimo modo, vinculada la Sociedad de Mejoras Públicas”. Y termina diciendo que: la historia de Manizales, es la historia de un heroísmo y una crónica de prosperidad”.



Crónica de una acción cívica heroica



Una clara expresión del ejercicio de los derechos de un pueblo, la constituye el Paro Cívico de Manizales realizado en el mes de julio de 1959. Un movimiento social que movilizó todas las fuerzas cívicas de la ciudad, donde hubo cabildo abierto y donde alternaron los oradores de todas las tendencias y escuelas, que exhortaban al pueblo a conservarse en firme en la Plaza de Bolívar. Cuenta la historia, plasmada en la Revista CIVISMO No. 113 de julio de 1959, que las escenas que se vivieron fueron inolvidables:



clamorosas jornadas donde el pueblo decía su voluntad y en donde esa voluntad era la de triunfar hombres y mujeres, jóvenes y viejos, desafiando los elementos, supieron estar a la altura de su deber, de su inmenso deber para con la patria y para con la ciudad”.



Relatan los estudiosos, que mucho fue el sacrificio a nivel económico y la participación centenaria de trabajadores que licenciaron sus labores, para avivar el hogar cívico prendido al pie de la estatua de El Libertador. Porque como bien lo dijo el orador en ese momento del paro:



en un país como el nuestro, donde la celeridad administrativa no es precisamente la primera de las virtudes públicas, hace falta, de vez en cuando, despertar la conciencia de los gobernantes para que se inclinen con tacto y preocupación sobre los problemas comunes, particularmente, sobre aquellos que tienen una necesaria relación con la suerte de determinados núcleos sociales”.



Prosigue el relato que, con esta manifestación pública, lo que hizo Manizales fue darle vitalidad al concepto cívico de creación, mediante el recurso democrático de demostrar al Estado la vigencia de los derechos de las ciudades y de los departamentos. Y termina el orador diciendo: “Derechos que no son aleatorios, sino constitucionalmente operantes y que nacen del entendimiento del pueblo, no de un azar administrativo [se refiere al levantamiento de los rieles del ferrocarril], ni a una conjura de intrigas oscuras”.



Este acontecimiento, nos da argumentos para decir que la SMP de Manizales no solo se ha preocupado por despertar un espíritu cívico en la construcción de ciudad, sino que también lo ha hecho en la construcción de civilidad o de ciudadanos libres, tan capaces de ejercer su solidaridad con el otro, de respetar sus diferencias, como de exigir sus deberes y derechos. Sobre este aspecto, es importante destacar que la historia a veces olvida determinados acaeceres de la vida de una ciudad, como si el tiempo fuera un anecdotario de fechas y de acontecimientos positivos. Manizales quedó fuertemente herida pero demostró a la región y al país su grandeza.



La Ciudad y el Civismo que languidece



Un poema de Jorge Robledo Ortiz, nos dice de una forma muy nostálgica que “Hubo una Antioquia Grande y Altanera, una Antioquia sin genuflexiones” y a la ciudad le acontece lo mismo, después de la celebración de su centenario. Con la mutilación de la mariposa verde, el olvido del Estado centralista y la nueva dirigencia política, como bien se lee en un llamado publicado en la Revista CIVISMO: “las virtudes cívicas fueron cambiadas por tejas y ladrillos, como expresión del clientelismo político y la corrupción”.



El civismo fragmentado



Mucho se ha hablado de la grandeza del Gran Caldas, entre ella, está la elección de Luz Marina Zuluaga como Miss Universo en el año 1959, en la cual la SMP de Manizales en su Revista CIVISMO No. 112, destaca abiertamente la vocación cívica de nuestro pueblo y de nuestro departamento. Todo Caldas unido pudo festejar esa elección, en momentos en que la mujer conquistaba su derecho a ser sujeto político con el derecho al voto. Grandes cambios se empezaron a dar a partir de la década de los sesenta.



En el mundo entero, cansado de los viejos discursos que le ofrecía un pensamiento ilustrado que caía en desuso, con los metadiscursos, la crisis de la postguerra y la Guerra Fría aunados a una mayor conciencia política de los ciudadanos, se preparaban los espíritus para el nacimiento de una nueva época que determinó para siempre, a nivel mundial y a nivel local, una nueva época para la humanidad. Éste es el nacimiento de la postmodernidad y la emergencia de la época prodigiosa de los años sesenta.



Finalizando la década y en momentos donde el mundo parecía enrutarse a una transformación social, como lo fue el movimiento civilista de Mayo del 68 en París y el triunfo del poder negro en los Juegos Olímpicos, el departamento de Caldas fue cayendo en el olvido por parte del nivel central y muchas promesas se incumplieron después del Paro Cívico del Ferrocarril de Manizales. Según se lee en un editorial del periódico El Tiempo, se menciona cómo nueve años después de ofrecida la pronta reconexión: “nada se ha hecho”.



Incumplidas las promesas, el departamento y Manizales comienzan con un letargo histórico y es el momento en que la SMP asume el liderazgo de convocar a la ciudadanía a reclamar sus derechos. Una de las primeras manifestaciones cívicas fue: la Declaración de la Carretera Panamericana y el cumplimiento de la Ley 121 de 1959, por motivos de la reunión en México con representantes del Gobierno de los EE.UU. y congresistas colombianos que pretenden desconocer la citada ley, que ordena su construcción y el cambio de la ruta sur de su trazado de la misma desconociendo los estudios ya hechos. La Declaración fue firmada por el presidente de la SMP, padre Adolfo Hoyos Ocampo, y don Pedro Nel Salazar como primer vicepresidente y otros más, el día 7 de julio de 1964.



La SMP fue fiel a sus principios de asumir con responsabilidad la vida de la ciudad y de lo público, con un ejercicio de la civilidad propio de un ciudadano capaz de tomar decisiones, de exigir el cumplimiento de derechos. Estos hechos de importancia, representan el valor civilista que se profesaba en la década de los sesenta, donde Manizales y la SMP estaban a la par de los países más desarrollados en la exigencia de sus derechos. El mundo entero empezaba a sentir el cambio, un cambio de época donde se derrumban viejos paradigmas y comenzaba la crisis social con la cual terminamos el siglo XX.



Las declaraciones y marchas, son el diálogo de la sociedad civil con el Gobierno centralista, es la voz del pueblo clamando por sus derechos y deberes. La ciudad rompe su silencio como comunidad de ciudadanos que va creando la conciencia histórica de una ciudad, es la voz cívica de los ciudadanos que ejercen su civilidad, por eso, nuestro líder cívico, cansado del olvido y del silencio intencional del Gobierno centralista, volvió a reclamar a nombre de Manizales y de Caldas.



La SMP insiste con una nueva declaración pública en agosto de 1968, definida por muchos como “Memorial de Agravios”, con el fin de ser presentada al señor Presidente de la República. Apartes de la declaración son:



“LA SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS DE MANIZALES manifiesta su profunda preocupación por la ya crónica parálisis económica administrativa en que se encuentra Manizales y el Departamento de Caldas, y en la que inciden los siguientes factores como:



  1. Negligencia del Gobierno Central con las leyes que crearon los Departamentos de Quindío y Risaralda en cuanto se refiere a la repartición de la deuda pública que hoy gravitaba sobre el departamento de Caldas.



  1. Extremada lentitud en apropiación de los dineros aprobados por la ley 121 de 1959 que ordenó la construcción de la carretera panamericana.



  1. Exigua participación de Caldas en las realizaciones de vivienda que lleva en el país organismos oficiales especializados.



  1. Irritante omisión de nuestro departamento en la construcción de aulas escolares, lo que agrava una vez más la problemática educativa”.



La declaración está compuesta de 14 peticiones, las cuales tratan todos los polos de desarrollo que se encuentran paralizados en Manizales y Caldas. El documento completo está publicado en la Revista CIVISMO No. 115 de agosto de 1968 (p. 18 y 19).



Termina la declaración de la SMP de Manizales con una solicitud, como una ironía ante el Gobierno central: “que se tenga en cuenta a Manizales y Caldas que también hacen parte de la Nación y que quieren seguir formando parte de la república de Colombia”.



Las declaraciones públicas, que acabamos de ver, representan un llamado de la sociedad civil, una herramienta de participación ciudadana adelantada en el tiempo, que “exige la creación lenta de nuevos lazos de actividad social entre las comunidades olvidadas”. El “Memorial de Agravios” es uno de los documentos más testimoniales y fehacientes a destacar en la construcción de civilidad de la SMP de Manizales y, además, está firmado por nuestro benemérito Presidente padre Adolfo Hoyos Ocampo y por el Secretario Luis E. Franco Neira, el día 22 de abril de 1968.



En un comentario, que se hizo a manera de epígrafe en la publicación de la Revista CIVISMO No. 116 de octubre de 1968, se lee: “este mal llamado memorial de agravios se presentaría en forma personal al Presidente de la República Dr. Carlos Lleras Restrepo, un hado adverso, no consiguió la cita y no vale la pena saber sus nombres, pero el silencio no fue capaz de callar la voz de la civilidad”, de la SMP y del padre Adolfo Hoyos quien lo firmó como presidente.



Un clamor cívico que no calla el olvido



Un editorial de El Tiempo de agosto de 1968 titulado “Manizales debe ser atendido”, dice que la historia se encargará de decir cuántas han sido las promesas incumplidas en Colombia, en especial en Caldas como la conexión del ferrocarril y el olvido al cual se sometió a Manizales y a Caldas después de la desmembración.



La SMP siguió realizando convocatorias como “La casa de confraternidad caldense”, con el objeto de generar confianza en los municipios, aunar esfuerzos y despertar el espíritu cívico: “fuerza complementaria de logros eficaces hacia el bien común que no esté sujeta a la politiquería”.



El apoyo de la SMP a estas iniciativas, posibilita de nuevo ir de la reflexión a la acción y es cuando la SMP decide irse a reclamar a Bogotá en el Encuentro Caldense de Bogotá, sobre el olvido que padece en ese momento histórico Manizales y el departamento de Caldas.



El Encuentro Caldense en Bogotá, constituye un ejercicio de civilidad de la SMP. A pesar de los esfuerzos hechos para que no se realizara por parte de los opositores, fue un verdadero triunfo de gestión cívica de la SMP. Existe una lista de cerca de doscientos (200) ciudadanos manizaleños asistentes, que fue publicada en la Revista CIVISMO No. 120 de junio de 1969.



La civilidad como expectativa y esperanza



Todavía hay estudiosos que se preguntan del porqué de la fragmentación del Gran Caldas, para unos se debió al apetito clientelista de algunos líderes políticos que no contentos con el centralismo de Manizales, empezaron a convocar a movilizaciones ciudadanas amparadas en un lenguaje cívico acuñado en las ciudades de Pereira y de Armenia.



En la revista Estudios Históricos Regionales No. 6, el doctor Jairo A. López Pacheco, investigador de la Universidad Tecnológica de Pereira, publicó un artículo: “La fragmentación histórica del poder regional en el Viejo Caldas”, en donde se cuestiona la historia regional desde un enfoque de investigación-acción. Dicho texto, vale la pena tenerlo en cuenta para el análisis de los acontecimientos que se dieron previos tanto a la fragmentación como a la creación de los departamentos de Risaralda y Quindío.



Se interroga el profesor López:



De manera que la pregunta por el Viejo Caldas nace por su particular desarrollo histórico que estuvo atravesado, entre otros, por una sociedad producto de movilizaciones masivas de campesinos; por la instauración de una economía cafetera altamente rentable que fue soporte de la sociedad colombiana; la configuración de tres centros urbanos ubicados en la categoría de ciudades intermedias en la jerarquía nacional –Armenia, Manizales, Pereira–; la configuración de lealtades políticas atravesadas por complejas redes de mediación; y porque justo en uno de sus mayores momentos de auge en sus momentos económicos y de crecimiento infraestructural, fue fragmentada en tres unidades territoriales, políticas y administrativas”.



Este interrogante, que hace el historiador López, resume en términos de los objetivos de este trabajo lo que representó la fragmentación del departamento de Caldas de frente a la construcción de civilidades, ciudades y región. Sin querer profundizar en lo expuesto, todavía se piensa que fue un error histórico fruto de la apetencia de una clase política cansada de la fratricida violencia que en esos momentos se había apoderado del departamento de Caldas y en donde finalmente se vio comprometido el espíritu cívico, en beneficio de intereses de políticos clientelistas.





LA CIUDAD Y EL RENACER CULTURAL



La ciudad como hábitat del hombre

y como musa de su reflexión e inspiración,

puede ser vista desde la cultura, los valores,

el ser y la identidad, entre otros problemas teoréticos

(Rodríguez, 2007, p. 62).



Muy entrada la segunda mitad del siglo XX, Manizales es una ciudad moderna, que cuenta con la riqueza de ser una ciudad universitaria. Una ciudad que vibra en la vida estudiantil y que puede contar con un grupo de escritores e intelectuales –que no se nombran para no excluir a nadie–, muchos de los cuales son orgullo de la ciudad. Epicentro de literatura, arte, teatro y cultura que constituye una ciudad estéticamente disfrutable, hecha para el gozo.



En términos de Luis Borja (2002):



La ciudadanía se origina en las ciudades, caracterizadas por la densidad, la diversidad, el autogobierno, las normas no formales de convivencia, la cobertura del exterior,… es decir, la ciudad es intercambio, comercio y cultura. No es solamente ‘urbs’, es decir, concentración física de personas y edificios. Es ‘civitas’, lugar del civismo, o participación en los quehaceres públicos. Es ‘polis’, lugar de la política, del ejercicio del poder”.



La ciudad es el lugar donde se construye cada día la cultura, los encuentros, los desencuentros, en ella nacen, crecen y viven los afectos, la expresión de las costumbres hecha cultura en el tiempo.



Pero no todo fue color de rosa para la SMP de Manizales. Después del renacimiento cultural, la apatía es el signo más claro de que el espíritu cívico ha sido vulnerado por los caudillos. En la Revista CIVISMO No. 243 de septiembre de 1980, un socio se pregunta: “Hasta cuánto ha llegado la desidia y el desinterés de los manizaleños de hoy”. El clamor es general, vale la pena escuchar a nuestro H.S. de la SMP quien dice:



Pocos sabemos que la vida tiene sentido en cuanto trabajemos por el engrandecimiento de nuestra comunidad, prefieren los manizaleños de hoy esperar impávidos y resignados las migajas, limosnas y dádivas gubernamentales, obras que si tuviésemos el mismo espíritu y ánimo decidido de nuestros ancestros, habríamos hecho realidad sin tener que mendigar participaciones políticas y oficiales”.



No es el propósito hacer un análisis político de estos momentos, pero sí está claro que en estos momentos históricos el espíritu cívico, el ejercicio de la civilidad, había llegado a un momento crítico sin precedentes en nuestra ciudad.



El Frente Nacional, los apetitos burocráticos, el caudillismo y otros más, vulneraron los espíritus. Como bien lo dice García Márquez, el espíritu de la soledad y la desidia sembraron la desconfianza. El capital social que tenía la ciudad se fue gastando, solo nos esperaba la maldición de Macondo y fue entonces, al decir del H.S. Orlando Gallego Aristizábal, cuando:



“Cambiamos ese espíritu indomable, emprendedor y decidido que como herencia orgullosa nos dejaron nuestros ancestros, por las tibias gotas de promesas clientelistas que en nada mitiga la sed inmensa que tiene Manizales y su progreso”. Y termina Gallego Aristizábal: “Qué ironía, qué lástima, qué pena”.



Los comités cívicos



La SMP convocó y apoyó la creación de comités cívicos en los barrios de la ciudad, con el fin de lograr un fortalecimiento de las virtudes cívicas de otrora. Pero, “estas asociaciones cívicas estaban ya permeadas por los políticos clientelistas, pero nadie toma la iniciativa, nadie los convoca… estos comités cívicos fracasan y, por el contrario, algo que preocupa grandemente a la SMP son las invasiones o mal llamadas viviendas clientelistas”.



En el mismo editorial de la Revista CIVISMO No. 248 de febrero de 1981, se denuncia: “Siguen retornando los tugurios, si así puede utilizarse la figura, a través del cinturón periférico de Manizales”. Las circunstancias se tornan preocupantes y hasta el mismo comité de gremios de la época, llama la atención del Gobierno departamental.



La SMP por su parte, invoca el sentido humanista, reconoce que vivir dignamente es un derecho y, por lo tanto, denuncia que esas prácticas indignas rebajan la dignidad humana.



Este ejercicio de civilidad de la SMP es ejemplarizante, en un momento donde la vivienda clientelista, aberrante vicio político, hizo de la pobreza y miseria humana un negocio, que perduró hasta finales de siglo en nuestra ciudad. Dice el editorial:



Está bien que cada ser humano tiene derecho a un techo, como que es justificable de veras, pero no mediante unas prácticas que en lugar de levantar el valor del ser humano lo están degradando, le están insuflando al odio y en lugar de moverlo con el alma, lo están modelando para que se mueva como un despreciable títere”.



El ejercicio supremo de la democracia y el voto “quedó empeñado”, tras las migajas de una tejas y unos ladrillos con que los políticos de turno sostenían su clientela y desde luego su curul.





1987. QUINCE LUSTROS DE CIVILIDAD, 75 AÑOS DE LA SMP



Bodas de Diamante



Son muchos los H.S. de la SMP y mucha su producción literaria, y muchos los llamados que se hicieron desde las páginas de la Revista CIVISMO, artículos de un gran valor literario y periodístico y de convocatoria a la civilidad.



El periodista José Orrego Peralta, socio de la SMP, describe la situación social que vive Manizales y el país en el año 1987 –próximo a celebrar las Bodas de Diamante la SMP de Manizales–:



Frente a los males que padece el país como narcotráfico, índices de criminalidad, peculados, estafas y secuestros entre muchos padecimientos más, tal vez se encuentren sociólogos o psicólogos que nos den un diagnóstico que nos permita conocer la gravedad del problema”.



En este panorama sombrío, el editorial de la Revista CIVISMO No. 308 de marzo de 1987, hace un llamado para que en este año cuando la SMP celebra sus 75 años:



Se realice una campaña tanto a nivel regional y nacional de reactivación cívica volviendo a convocar los comités cívicos de los barrios y para que las demás agremiaciones cívicas vuelvan a agitar sus programas y campañas tan laudables en otras épocas, pues somos testigos de las promociones leonísticas de la Cámara Júnior, del Club Rotario, de los Kiwanis, del Club de Jardinería y de otras más”.



El llamado, recuerda a los manizaleños cómo en otrora Manizales era llamada “La ciudad cívica de Colombia”, y el valor y la abnegación de los manizaleños en la construcción de ciudad. De igual forma, el editorial de la Revista denuncia a los antipatriotas que han hecho del país un lugar de miedo y de temor. Nos dejamos vencer por el escepticismo, en vez de aprender del valor, la valentía y la fe de nuestros mayores.



Muy a pesar, la SMP lidera en 1987 el Plan para la Defensa del Medio Ambiente de Caldas y la Región. La institución desde el comienzo de su vida institucional, ha ido formando una conciencia ambiental en la ciudadanía, se ha ido preparando para la crisis de finales y comienzos de siglo sobre el calentamiento global, solo falta revisar esa particularidad de construcción de un civismo humanista a lo largo de sus años.



El Plan tuvo como objetivo: “Adecuar, mantener y embellecer los parques y las zonas verdes del municipio y del departamento, estimulando mediante premios a aquellas personas que con su cuidado contribuyan a crear y presentar zonas de recreación ambiental y paisajística de los municipios”. Y para aquellos municipios que no tienen SMP, se les solicita a los alcaldes la creación de Consejos Verdes, que se encargarán de la defensa de los recursos naturales y actividades propias del cuidado y preservación del medio ambiente.



Es importante destacar que la SMP, desde sus Bodas de Plata, ya tiene claro que uno de los factores más importantes en la construcción de civilidad está en la conservación y mantenimiento de los recursos naturales, en pensar en la construcción de un hombre nuevo buscando un desarrollo humano más sostenible. Se puede afirmar que, si bien el civismo de participación en la construcción de democracia ha sufrido por culpa de las clientelas políticas, la ciudad ha tomado partido por el cuidado del medio ambiente, por convertirse en una ciudad universitaria y por la defensa de nuestra identidad cultural.



Es bueno anotar que la SMP de Manizales, en el año 1987, lleva una ponencia al Congreso de Sociedades de Mejoras Públicas, realizado en la ciudad de Cali, intitulada “Líderes formados por las Sociedades de Mejoras Públicas”.



En la ponencia se rescata el valor de las SMP en la construcción de un ser humano integral, respetuoso de sus semejantes, con la naturaleza: “Al plantear los medios requeridos para lograr el equilibrio biológico con el universo coincidente con el bienestar humano”. Esta visión holística de la vida, dice el ponente, es una obligación de las SMP y están en obligación de ilustrar a la comunidad, y para lograr lo anterior el Acto Administrativo No. 1 de 1986 y las leyes sobre la descentralización administrativa, las leyes 11 y 12 de 1986, que empiezan a regir en el país, son recibidas por parte de las SMP congregadas en Cali con agrado y esperanza en un mañana mejor. Les otorgan un papel a las SMP en el cuidado y ornato de los municipios y éstos, a la vez, se ven fortalecidos en sus finanzas.



Con estas leyes renace un poco la esperanza en las SMP, reactivando de nuevo el espíritu cívico con las campañas de ornato, de cuidado de las zonas de recreación y parques. Además de desarrollar campañas contra la drogadicción, contra el uso de la pólvora, se convocó al municipio más cívico, al barrio más bien presentado en procura de la dignificación del ser humano. Estas leyes, también, le dan representación a las SMP en las juntas de los organismos descentralizados.



La ponencia finaliza con un llamado a la ciudadanía en general, para convocar a los líderes e irlos formando para intervenir en los destinos de su región, discutiendo los problemas y preparándolos para ser los futuros alcaldes. Actividades que serán comandadas por las SMP mediante foros, conferencias y mesas redondas, donde participen todos los ciudadanos.



Con esta ponencia, la SMP de Manizales empezó a construir el nuevo ciudadano para el nuevo siglo, preparándose para celebrar con honor sus Bodas de Diamante.



Para finalizar la celebración de los 15 lustros de la SMP de Manizales, la institución llevó al Congreso realizado en la ciudad de Cúcuta del 12 al 15 de agosto de 1987, la ponencia: “Filosofía del civismo” hecha por el doctor Eduardo Buitrago García, segundo vicepresidente. Un documento que conceptualiza lo que se entendía por civismo a finales del siglo y que hace un ejercicio o carta orgánica de sus actividades. El documento es un aporte teórico de la SMP de Manizales, acerca del papel de las SMP en la construcción de civilidad y de país.



Este Congreso, representa para la SMP una coyuntura histórica, por tratarse de las vísperas de la elección popular de alcaldes que se realizaría el 13 de marzo de 1988. En entrevista hecha por el Consejo de Redacción de la Revista CIVISMO No. 309 de septiembre de 1987, se le pregunta a Carlos Horacio Hincapié Abad, presidente de la Federación Nacional de Sociedades de Mejoras Públicas, en vista de la invocación del espíritu cívico para elegir alcaldes cívicos, respondiendo: “Sí, una jornada tan histórica como la del domingo 13 de marzo nos está evidenciando la realidad del civismo”. Además, él destacó la importancia de que los líderes se lubriquen con las experiencias y doctrinas del civismo, especialmente las “asociaciones sociales”, juntas de ornato, como: las Cámaras de Comercio, los Clubes de Leones, los Clubes Rotarios, las Cámaras Junior y otras más.



Para que perdure este espíritu, el Presidente de la Federación Nacional de SMP dijo: “Se hace necesario una fuerte reactivación de las asociaciones cívicas, para hacer un propósito de enmienda, para replantear planes y proyectos y volver a llamar la gente”.



Finalmente manifiesta: “para eso hay que convocar a presidentes de todas las entidades cívicas y generar políticas intergremiales para que el ciudadano siga ejerciendo sus virtudes cívicas”.





EL CIVISMO DEL SIGLO XXI, UN CIVISMO HUMANISTA



El 45° Congreso Nacional de la Federación Nacional de Sociedades de Mejoras Públicas, realizado en la Ciudad de Buga el 17 de agosto de 2002 y cuyo objetivo central fue “El papel de las SMP en el siglo XXI”, dio una nueva unidad de dirección y señaló las líneas de acción que deberían adoptar las Sociedades de Mejoras Públicas en el siglo que comienza.



Se destacó el papel que las “asociaciones sociales” y juntas de ornato tuvieron en la construcción de ciudad en el siglo XIX, como fueron el embellecimiento, la construcción de calles y puentes, y la promoción de las virtudes cívicas o acciones voluntarias del buen ciudadano. Igualmente, los procesos que siguieron a comienzos del siglo XX con el liderazgo de la construcción de las ciudades, en nuestro caso particular Manizales, que en menos de medio siglo era uno de los lugares más prósperos del país y que con la fuerza espiritual cívica de sus ciudadanos levantaron a la ciudad de las cenizas.



Muchos fueron los temas que se analizaron, en especial cuáles deberían ser los ejes estratégicos de las SMP frente a los nuevos desarrollos económicos, sociales, culturales y tecnológicos, los cuales transformaron las costumbres y valores éticos, dentro de una nueva concepción civilista de un Estado asistencialista y neoliberal. También, se analizaron el concepto de ciudad como lugar de encuentros, de tolerancia y de felicidad, y el ejercicio de nuevos derechos políticos y sociales para una ciudadanía del siglo XXI.



Un panorama muy sombrío nos dejó el nuevo siglo, una crisis social multifactorial, en donde se mencionaron las desigualdades sociales, las exclusiones, el derrumbe de los principios y los valores construidos en la sociedad, en la familia y en el ciudadano, y para esto dice el Congreso: “Es debido a estos cambios que la actividad social relacionada con el civismo necesita redefinirse con unos objetivos más cercanos a la realidad”.



Dentro del Congreso se formuló: cuál debería ser el objeto social de las SMP. Emergen en el seno de las Sociedades de Mejoras Públicas dos nuevos conceptos: “Los factores que identifican la ciudad y los ciudadanos tipos del siglo XXI dan lugar a una concepción más compleja del civismo, más enfocado a las causas sociales y al desarrollo humano que a las obras físicas del entorno”.



A partir de este Congreso, una nueva visión comienza a construirse en las Sociedades de Mejoras Públicas: el concepto del Civismo Humanista.





EL CIVISMO HUMANISTA Y CIVILIDAD PARA UN NUEVO SIGLO



A partir de este Congreso, las Sociedades de Mejoras Públicas del país plantean el ejercicio de una civilidad más acorde con los requerimientos del nuevo siglo. Otras exigencias hay en el ciudadano y para estas exigencias la SMP comienza a hablar otro lenguaje, más orientado a la formación de un ciudadano, más participativo, más crítico, más vigilante de lo público, más responsable, más solidario, más consciente de sus derechos y sus deberes. Un ciudadano que viva y se apropie del entorno de su ciudad, como lugar para habitar su cotidianidad.



Para lograr lo anterior, muchas han sido las campañas que la SMP ha gestionado en la alborada de este siglo XXI: son recurrentes las campañas cívicas, donde se promueve un civismo humanista, un civismo para el siglo veintiuno, un civismo de cumplimiento de las normas del buen ciudadano, como el del ejercicio de unos deberes para con la ciudad, como la defensa de lo público, una ética ciudadana, un ejercicio del espíritu cívico para la ciudadanía.



La Ciudad Educadora se renueva cada día con las campañas: “Dignificar el rostro de la ciudad” para rehabilitar a los habitantes de la calle; “Reingeniería en el hogar” para potenciar la convivencia ciudadana con procesos pedagógicos desde el hogar. Otras campañas: “Manizales Limpia” para crear una conciencia ambiental en los manizaleños; “Los 10 Mandamientos cívicos” en donde parodiando los mandamientos cristianos se convoca a los ciudadanos a amar y servir a la ciudad, hacen una renovación del espíritu cívico que profesa la ciudad. También, los comités de vigilancia ciudadana para la cultura. en síntesis, múltiples actividades dedicadas a la formación de un ciudadano nuevo para el siglo XXI.



Hacen parte de la agenda cotidiana de la SMP en el primer lustro del siglo XXI. Lustro que culmina con el 48° Congreso Nacional de la Federación Nacional de SMP realizado en Manizales, que contó con la presencia de importantes socios de SMP del país, y en donde se planteó el proceso de desarrollo de la región cafetera, en lo referente al Ecoturismo y beneficios sociales, como mejoramiento de la calidad de vida en la región y bienestar general.



Muchos fueron los propósitos que se plantearon en este importante Congreso, en primer lugar, la imposición de la Medalla Nacional al Civismo por parte de la Federación Nacional de Sociedades Públicas al Dr. Otto Morales Benítez, muy especialmente, el discurso pronunciado por el Dr. Otto, el cual trato sobre: “Aspectos, inquietudes y realizaciones del desarrollo social” en referencia al papel de las Sociedades de Mejoras Públicas en el siglo XXI, en el cual, sentó las bases del Civismo activo y del emprendimiento social, como alternativa de acción Cívica del siglo XXI, el discurso pronunciado, se publicara más adelante.



En este congreso se hizo entrega por parte de la Secretaría de Desarrollo Económico, el DANE y la SMP de un estudio sobre “Análisis demográfico y diagnóstico social de Caldas 2004-2005”. La entrega del documento coincidió con la celebración del Centenario del departamento de Caldas; el doctor Aldemar Blandón en ese momento dijo:



Este diagnóstico podrá utilizarse como una buena herramienta de trabajo, no solo para los gobernantes sino también para todos los gestores de acción administrativa, los empresarios, los gremios de la producción, las Universidades, las entidades financieras y los organismos de cooperación social nacionales e internacionales”.



Vale decir que en el año 2005 el departamento cumplió 100 años de su creación, y existe un documento que fue entregado en 39 fascículos por el periódico de casa La Patria, con el auspicio de la Gobernación del departamento: el libro Caldas cien años. Historia y cultura 1905-2005. Se trata de una edición de lujo, donde se presentan documentos elaborados por destacados historiadores y escritores del departamento.



A comienzos del segundo lustro de este siglo, el año 2006 constituye una fecha memorable para la SMP, por los 70 años de haber sido creada la Revista CIVISMO, el patrimonio histórico y cultural de más larga duración y permanencia y valioso que tenga la ciudad, como documento escrito en el formato de revista.



Para hablar de la Revista CIVISMO, hay que hacerlo en un capítulo aparte, que se expondrá más adelante. No hay escritor, poeta o hecho histórico de Manizales y Caldas que no se encuentre mencionado o registrado en las publicaciones de la Revista. Todos los grandes escritores de Caldas, en algún momento tuvieron que ver con la Revista, lo que amerita un trabajo más riguroso ya sea intelectual o histórico.



En el segundo lustro del siglo XXI, noventa y cinco años después de ese día memorable, 28 de junio de 1912, la luz y el fervor fundante todavía alumbra el camino de la SMP de Manizales. Comienzos de siglo donde la idea de sociedad, de familia y de ciudadano toma otras categorías. Un comienzo de siglo incierto, políticamente convulsionado, las viejas ideologías derrumbadas. Un comienzo de siglo que presenció, en vivo y en directo, el derrumbe de las Torres Gemelas de Nueva York. Un comienzo de siglo, en donde las ciencias de la informática y la computación nos asombran en cada amanecer, donde las redes sociales y el Internet dominan todos los espacios de la comunicación de los hombres. Un nuevo siglo que emerge en medio de la crisis que nos dejó un siglo XX, donde se derrumbaron muchos de los paradigmas que la modernidad había establecido.



Uno de los aspectos más importantes de la Constitución Política de Colombia son los mecanismos de participación, que posibilitan no solo el ejercicio de la ciudadanía política, el cual tiene la categoría de derecho fundamental. La Constitución dice: “Colombia es una democracia participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general”. La Constitución Política también habla de la defensa del patrimonio cultural y arquitectónico, y en mucha parte de su articulado habla del ejercicio de la civilidad, en especial de la educación para la democracia.



Se considera que dentro de este espíritu constitucional y teniendo en cuenta los retos que el nuevo siglo le plantea a la Sociedad de Mejoras Públicas, expresados en el Congreso de SMP realizado en Buga en el año 2002, además de tomar atenta nota de lo ordenado por la Constitución en sus artículos 70, 71 y 72, el Congreso de la República por medio de la Ley 1217 de junio 16 de 2008, aprueba la ley que moderniza las SMP y les asigna su área operativa, su objeto social y sus principios generales.



Lo expresado por el espíritu de la Ley 1217, es el fundamento legal y obligatorio para realizar un cambio institucional y replantear el cuerpo semiótico: Misión, Visión y Valores de la SMP, además de reformular su objeto social, para así dar cumplimiento a los principios enunciados así:



Principios inspiradores y orientadores de la Institución tales como:



a) La promoción del civismo, la cultura y el desarrollo humano;

b) La solidaridad y las buenas costumbres;

c) El reconocimiento y promoción del arte y la cultura;

d) La conservación y protección de los recursos naturales y del Patrimonio Cultural y Arqueológico;

e) La recreación como factor fundamental del desarrollo de la persona;

f) La ética como principio fundamental del comportamiento humano;

g) El respeto por la diferencia y la convivencia pacífica y la tolerancia;

h) El compromiso con el desarrollo armónico de la ciudad y el bienestar comunitario;

i) La permanente apertura a los ciudadanos y a las instituciones;

j) La lealtad hacia la institución y a sus jerarquías legítimamente constituidas”.



Estos principios orientadores nos permiten decir que desde las “juntas de ornato” del siglo XIX, pasando por las “asociaciones sociales” SMP del siglo XX, hoy se habla de un civismo humanista, como nueva forma de ejercer la civilidad ya que nuevas formas de percibir el mundo se abren camino, decía Bob Dylan: “Los tiempos han cambiado”. Por eso, estamos seguros que un ciudadano del siglo XXI reclama un civismo para el siglo XXI.





CÓMO AFRONTAR EL RETO:



Hacia un civismo activo y del emprendimiento social





El concepto de ciudadanía y de civismo que se plantea

es la construcción del concepto de ciudadano o ciudadana

consciente de sus derechos y deberes,

libre, crítico, responsable, participativo y solidario

(Cifuentes, 2008).



Finalizando el siglo XX, la Asociación Internacional para la Evaluación de la Calidad de la Educación (IEA), con la autorización expresa del Ministerio de Educación Nacional de Colombia y la participación del ICFES, en nuestro país y a escala mundial, se realizó un estudio, cuyo objetivo era: “Identificar y examinar de manera comparativa la forma como los jóvenes se preparaban para asumir su papel de ciudadanos en una democracia”.



Se trató de un estudio que, por sus características, despertó muchos comentarios en los recintos académicos y pedagógicos en Colombia y a nivel mundial. El estudio tuvo como universo 90.000 jóvenes de 14 años de 28 países, uno de ellos Colombia.



El estudio reveló una falencia grande en los conocimientos que los jóvenes colombianos tienen sobre aspectos tales como: hechos decisivos de la democracia; comprensión de las leyes; derechos humanos, civiles, políticos y sociales; organización de los partidos políticos; elecciones, poderes públicos; relaciones internacionales; organización económica; sentido de la Constitución. En síntesis, nuestros jóvenes y maestros se rajaron en Sociales y Civismo.



En lo que respecta a nuestro país, existe un clamor sobre la resignificación de los valores cívicos. Se habla de un proyecto que será presentado al Parlamento colombiano, el cual obliga a educar cívicamente a la población en general. Pues la Constitución Política consagra en el artículo 67:



La educación formará al colombiano en el respeto a los derechos humanos, a la paz y a la democracia y en la práctica del trabajo y la recreación, para el mejoramiento cultural, científico, tecnológico y para la protección del medio ambiente”.



De igual manera, el artículo 41 de la Constitución Nacional consagra que:



En todas las instituciones de educación, oficiales o privadas, serán obligatorios el estudio de la Constitución y la Instrucción Cívica. Así mismo se fomentarán prácticas democráticas para el aprendizaje de los principios y valores de la participación ciudadana. El Estado divulgará la Constitución”.



A muchas generaciones de colombianos de los siglos XIX y XX nos educaron con el Manual de Urbanidad de Carreño, escrito para un ciudadano del siglo XIX, cuyo ejercicio de la civilidad estaba reducido a la obediencia y buenas costumbres en sus comportamientos en la mesa y en el aseo personal.



Muy por el contrario, hoy, la educación para la ciudadanía exige un sujeto capaz de ejercer su autonomía como expresión de su libertad, capaz de decidir, capaz de convivir en una sociedad abierta y pluralista y de ejercer la solidaridad, el respeto por la diferencia, el reconocimiento del otro. Un ciudadano que respete y haga respetar las leyes, que participe en el control y construcción de lo público, en la acción de vigilar y mantener un comportamiento coherente y ético frente a la sociedad, la familia o la institución donde trabaja, en fin, de participar activamente en la construcción de una sociedad más justa e incluyente.



El ejercicio de la civilidad en estos tiempos, es uno de los retos más significativos de los procesos de formación integral del ser humano. Necesitamos construir seres capaces de participar y decidir en todas sus responsabilidades como ciudadanos en busca de un sentido ético y estético de la vida.



El concepto de ciudadanía y de civismo que planteamos, es la construcción del concepto de ciudadano consciente de sus derechos y deberes, libre, crítico, responsable, participativo y solidario.



Si bien una educación con calidad es factor de desarrollo de un pueblo en esta época de la tecnología e información, una educación para la ciudadanía: “Es esencial para promover una sociedad libre, tolerante y justa, además de contribuir a la defensa de los valores y los principios de libertad, pluralismo, derechos humanos y Estado de Derecho, que constituyen los fundamentos de la democracia”.



Los jóvenes de hoy tienen otras preguntas, otros imaginarios, se mueven en la era de la información y la tecnología. El nuevo espíritu de la época los acompaña en el ejercicio de una nueva civilidad, un sueño de un mañana mejor, donde renazca la esperanza y la libertad. Su proyecto de vida reclama más acción que reflexión, reclama más coherencia de nuestros líderes para lograr construir un futuro, que si no se construye, no se tendrá.



Hoy hablamos de un ciudadano que ejerce plenamente sus derechos y deberes y que, además, tiene la capacidad de ser solidario, respetuoso del otro dentro de la pluralidad y multiculturalidad.



Por eso, hoy la SMP de Manizales habla de un civismo humanitario, un civismo activo para un mundo que es excluyente y globalizado. La solidaridad y el cuidado responsable del medio ambiente, nos plantean muchos interrogantes en una reconstrucción o resignificación del civismo como un reto que exige unas respuestas a preguntas tales como:



Ø ¿Qué tipo de ciudadanos se requiere?

Ø ¿Cuál es la necesidad de formación sentida en el actual momento histórico?

Ø ¿Cómo logramos resignificar lo cívico y lo público?

Ø ¿Cómo lograr que la persona asuma su ciudadanía en forma activa, crítica y participativa, de un modo creativo que le permita un mayor desarrollo de sí misma?



Estas son solo algunas de las preguntas que la SMP se hace para el nuevo siglo de construcción de civilidad.



¿Será que muy pronto podremos hablar de un nuevo ciudadano, como un sujeto erguido, capaz de tomar decisiones y de exigir sus derechos democráticos como recientemente lo han hecho los pueblos árabes, y como una demostración de que estamos en nuevos tiempos y de que es posible ejercer la ciudadanía en una forma pacífica, sin odios, sin guerras y constructiva?





BIBLIOGRAFÍA



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Fuente: Libro “SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS DE MANIZALES 100 AÑOS DE CIVILIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN DE TERRITORIO”. Dirección Albeiro Valencia Llano. SMP Manizales (2012), Manizales.


El Autor: José Clareth Bonilla: Licenciado en Biología y Química de la Universidad de Caldas, Magister en Filosofía de la Universidad Nacional de Bogotá y Especialista en Gerencia de Talentos Humanos de la Universidad de Manizales. Miembro de la SMP, Fundador y Director del periódico “La Reja” y miembro del grupo generacional “La Reja en el Aire”.

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ORIGEN Y NATURALEZA DE LA SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS DE MANIZALES

Escrito por smpmanizales 13-08-2012 en General. Comentarios (0)




ORIGEN Y NATURALEZA DE


LA SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS DE MANIZALES




Por: Albeiro Valencia Llano *


La historia de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales arranca con la creación del departamento de Caldas; para esta época, en la ciudad y en la región, se habían dado las condiciones para que todos los sectores sociales hicieran un pacto por la nueva entidad administrativa. Había suficientes líderes en el sector económico, en la política, en la iglesia y en la cultura, para asumir el nuevo reto; pero las raíces históricas datan desde el momento de la fundación de Manizales. Se conjugaron muchos factores pero trataré de plantear los más importantes:


La fundación de la aldea en el espinazo de la cordillera Central


Los primeros colonos o campesinos que llegaron a la región venían huyendo de las guerras civiles, otros buscaban tierras del Estado para organizar sus fincas por fuera de los intereses económicos de especuladores y acaparadores. Pero, la inmensa mayoría, estaba conformada por agricultores pobrísimos que simplemente marchaban hacia el sur de Antioquia buscando donde sembrarse con la señora y los hijos, levantar un rancho y cultivar productos de roza y sementera, para procurar el sustento diario.


Pasaron los años y sintieron la necesidad de fundar una aldea para mercadear sus productos, ir a los oficios religiosos y hacer vida social. Así surgió Manizales, en las estribaciones de la cordillera, en medio de cañadas, porque nadie se había imaginado que iba a germinar un pueblo y mucho menos una ciudad. Estas acciones empezaron en junio de 1848 y en enero de 1850 ya estaban ejerciendo funciones las primeras autoridades. Al poco tiempo se legalizó la adjudicación de lotes en la zona urbana y de parcelas o fincas.


Pero no fue fácil la vida en estas lejanías. Los campesinos debieron enfrentar los retos del medio, las dificultades del terreno, la abrupta cordillera y la acción legal que impulsó la empresa González-Salazar y Compañía, que alegaba ser la propietaria de los terrenos ocupados por la aldea y de las fincas de los agricultores. Pero el trabajo comunitario ayudó a superar estos primeros obstáculos y Manizales empezó una etapa de rápido progreso.


La actividad económica y el desarrollo del pueblo


Lo que más favoreció a la joven aldea fue su ubicación geográfica, pues era vía obligada en el camino que de Sonsón y Abejorral se dirigía a Salamina, Neira, Santa Rosa de Cabal y Cartago; por esta razón en el censo de 1851 aparece con 2.793 habitantes y veinte años después tenía una población de 10.562 personas. El crecimiento urbano era vertiginoso y la aldea una sola cañada intransitable; por este motivo se reunieron las fuerzas vivas y tomaron la decisión de construir calzadas y rellenar las profundas depresiones.


Los sectores dirigentes y el cabildo se preocuparon también por abrir nuevas vías de comunicación hacia el Tolima, buscando el comercio con Honda y con el río Magdalena; de este modo impulsaron la arriería de mulas y de bueyes y transformaron el pueblo en lugar de paso obligado y en importante plaza comercial.


Durante las guerras civiles, de 1860 y de 1876, los empresarios radicados en Manizales le sacaron partido a la situación; aprovecharon que aquí permanecía acantonado un destacamento grande del ejército de Antioquia para abastecerlo de productos necesarios para la tropa, como panela, carne, tabaco, sal y caballos. Todo esto contribuyó a la formación de fortunas; pero también llegaron personas con dinero quienes consideraban que en esta parte del país se podía hacer dinero, aprovechando la ubicación geográfica y las posibilidades de especular con la tierra.


El cultivo del café


En este ambiente se habían dado las condiciones para la caficultura. En 1878 arribó a Manizales don Antonio Pinzón, un santandereano casado con la antioqueña Mercedes Posada, quien le dio impulso al cultivo del café e inauguró la cultura del grano en la región. Don Antonio tuvo olfato y aprovechó las condiciones que ofrecía el medio: tierra muy barata, suelos enriquecidos con ceniza volcánica, temperatura ideal, mano de obra abundante y calificada y excelentes caminos de herradura.


Pero aparecieron otros empresarios y líderes locales que impulsaron el café desde la cultura. Los periódicos “La Serenata” (1878) y “Los Ecos del Ruiz” (1880), fomentaron su cultivo; los sacerdotes y artesanos divulgaron su consumo con agua de panela, antes del desayuno, para reemplazar los famosos “tragos” de aguardiente. También surgieron los salones especiales para consumir chocolate y café con pasteles y las elegantes reposterías.


Con el alza de precios, en 1887, se contagiaron nuevos empresarios quienes dedicaron parte de las ganancias que dejaban la ganadería, la producción de panela, la arriería y los remates de licores, para montar fincas cafeteras. Cuando agonizaba el siglo había surgido un grupo grande de empresarios dedicados a la exportación; entre ellos se destacaron José Jesús Restrepo, Pedro José Mejía Jaramillo, Roberto Gutiérrez Vélez y Carlos Pinzón.


Pero lo más importante fue que los pequeños campesinos también llegaron a la economía cafetera, debido a la versatilidad de las fincas. Las parcelas funcionaban como una empresa autosuficiente, donde operaban las siguientes unidades productivas: la roza (cultivo de maíz y fríjol), la sementera (plátano, yuca y caña), el trapiche panelero, la huerta, el gallinero y el corral para los cerdos. La finquita producía para el autoconsumo y el sobrante se mercadeaba en la fonda o en el pueblo; en estas condiciones los agricultores podían destinar un pedazo de tierra de la sementera para sembrar café y se utilizaba, como mano de obra, el trabajo de toda la familia. Esta era la situación en Manizales y en los pueblos vecinos.


La creación del departamento de Caldas


Desde 1880 la provincia del Sur de Antioquia (desde Aguadas hasta Manizales) se había desarrollado de una manera acelerada, por la colonización (organización de fincas), por la fundación de colonias o pueblos y por los caminos de herradura. Pero Manizales aparecía como la población más importante, pues desde allí se orientaba la economía de la región y había surgido un grupo grande de empresarios, que representaban los intereses de la comunidad y empezaron a pensar en organizar una nueva región o departamento.


En 1888 el general Marceliano Arango promovió una campaña para la creación del Departamento del Sur, con capital Manizales; pero esta idea no prosperó. Más tarde el dirigente político Rafael Uribe Uribe retomó el proyecto y lo presentó en el Congreso. En este ambiente surgieron otros líderes, empresarios y educadores, que agitaron la propuesta, pero la guerra de los Mil Días empantanó el proyecto. Cuando se había iniciado esta última guerra, en 1899, apareció un programa de la Iglesia preocupada por la posibilidad del triunfo del Partido Liberal lo que significaba regresar al sistema federal. Para prevenir los hechos varios obispos propusieron crear una diócesis que sirviera de base para formar un nuevo departamento, después de la guerra.


El proyecto contó con el apoyo de los obispos de Medellín y Popayán y con los hermanos Alejandro y Daniel Gutiérrez Arango, importantes empresarios y líderes políticos de Manizales; don Alejandro se desempeñaba en ese momento como ministro del Tesoro Público y era muy amigo del Presidente de la República. Las condiciones estaban maduras por lo cual el Delegado Apostólico en Colombia envió un oficio al Secretario de Estado del Papa León XIII y, por lo tanto, la creación de la diócesis no se hizo esperar (abril de 1900) (Gómez Orozco, 2007).


De este modo se creó la diócesis debido a la fuerte unidad en la fe cristiana y por el desarrollo económico y social de la región; sobre esta base se organizó el nuevo departamento. Se puede asegurar que la Iglesia estaba interesada en una nueva entidad administrativa que sirviera de cuña entre las regiones de Antioquia (conservadora) y Cauca (liberal), para ayudar a superar los problemas políticos e ideológicos que se habían desatado durante buena parte del siglo XIX.


Cuando llegó Rafael Reyes a la Presidencia del país se preocupó por la división de los departamentos tradicionales, en unidades políticas y administrativas más pequeñas; así se hizo realidad la creación del departamento el 11 de abril de 1905, con Manizales como capital. El 15 de mayo del mismo año el general Reyes nombró a don Alejandro Gutiérrez como primer gobernador y éste se posesionó el 15 de junio.


Hay un aspecto muy importante que se debe tener en cuenta sobre la creación del departamento de Caldas y es que se conformó con regiones diferentes desde el punto de vista económico, social y cultural. Las zonas más homogéneas eran la Provincia del Sur de Antioquia (desde Aguadas hasta Manizales) y la Provincia de Robledo, cuya capital era Pereira. La otra región que se le agregó fue la Provincia de Marmato, que comprendía las comunidades afrodescendientes y las parcialidades indígenas de Supía y Riosucio.


Al departamento se le fueron agregando nuevas regiones: del Tolima, en 1907; el Quindío, en 1908 y, en 1912, el distrito municipal de Pueblo Rico, que pertenecía a la Intendencia Nacional del Chocó. Esto es muy importante porque significa que no fue fácil la conformación de Caldas; sobre todo porque el departamento se integró de manera arbitraria. En este punto la clase dirigente entendió que para hacer una verdadera integración debía pensar en la unidad por medio de las vías de comunicación, de la actividad económica y de la cultura. Esto lo entendieron los líderes y fue uno de los aspectos que tuvieron en cuenta para la creación de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales, en 1912.


La Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales. Antecedentes


Cuando los dirigentes lograron la creación del departamento se lanzaron a la tarea de buscar la identidad regional; hacia 1905 existía un grupo grande de jóvenes talentosos descendientes de los empresarios formados desde 1880, tenían dinero para viajar y conocer otras culturas, estudiaron en las universidades de Popayán, Medellín y Bogotá y constituyeron una aristocracia del talento, que se encargó de dirigir el joven departamento. En este grupo se destacaron Daniel Gutiérrez Arango, Aquilino Villegas, Emilio Robledo, José Ignacio Villegas, Alejandro y Pompilio Gutiérrez, Gonzalo Villegas, Juan Pinzón y Alfonso Robledo.


Casi todos los jóvenes de la élite se iniciaron en las tertulias literarias; en estas instituciones aprendieron a dar los primeros pasos en las letras. La tertulia más famosa era la Sociedad Literaria, organizada en 1885, se dice que aquí se formó el semillero de escritores para el “Meridiano Cultural” de principios del siglo XX. Las reuniones se realizaban en horas de la noche “con asistencia puntual de los socios y guardando orden y compostura rigurosos; quien faltaba a las sesiones se le gravaba con multas y quien alteraba el orden o cometía algunas faltas se le procesaba como en un juzgado”. Siempre contaron con la colaboración del educador José María Restrepo Maya.


La Sociedad Literaria funcionó durante mucho tiempo en la casa del hombre más rico de la ciudad, don Pablo Jaramillo; pero si se analiza el listado de socios activos y asistentes encontramos que allí está la flor y nata, las personas más notables por su riqueza, cultura y civismo. Se destacan las siguientes: Silverio Antonio Arango Villegas, José Ignacio Villegas, Pompilio Gutiérrez, Victoriano Vélez, Félix A. Salazar J., Pedro Mejía, Alfonso Villegas, Benjamín Villegas, Valeriano Hoyos y Elías Arango, entre muchos otros.


La Sociedad funcionaba con solvencia pues no tenía angustias económicas, contaba con una buena biblioteca y, al año de fundada, empezaron a editar el periódico La Primavera, en un formato de cuatro páginas, bajo la dirección de Silverio A. Arango V. En el editorial del primer número dejaron registrado lo siguiente:


Casi un año hace que algunos jóvenes de esta ciudad fundamos una Sociedad Literaria, con el fin de familiarizarnos un poco con la literatura, y ejercitarnos en la discusión y en otros ramos literarios y científicos…


Aunque es cierto, ciertísimo, que nuestros lectores no encontrarán en esta hoja cosas que puedan llamar su atención; aunque no encontrarán en nuestros débiles ensayos literarios, los elevados pensamientos de los filósofos ni los sonoros acentos del poeta, ni los sólidos razonamientos del hombre pensador, la recibirán y la leerán con gusto y alegría, como lleno de gozo escucha el padre las confusas primeras palabras de sus tiernos hijos. Sí, sin duda alguna los hombres de juicio y buen criterio comprenden que el hombre, para obtener un fin que desea, debe principiar de lo simple a lo compuesto, y que nunca puede llegar a ser hombre sin haber sido niño (Jaramillo I, 1919).


La importancia de la Sociedad Literaria se puede medir por los resultados: varios de sus miembros fueron gobernadores del departamento, como José Ignacio Villegas y Pompilio Gutiérrez, otros se convirtieron en destacados escritores como Victoriano Vélez y Alfonso Villegas y, la mayoría, se transformó en excelentes empresarios.


Del seno de la Sociedad salieron las ideas y los hombres que fundaron otras instituciones, centros de estudios y revistas, como los Juegos Florales, la Revista Nueva, el Centro de Estudios Históricos de Manizales, la Sociedad de Mejoras Públicas, la Sociedad de San Vicente de Paúl y la Cámara de Comercio de Manizales.


En busca de la identidad regional




El recién creado departamento se caracterizaba por la diversidad de culturas y, para enfrentar semejante problema, los dirigentes buscaron darle identidad a la región. En este ambiente entendieron la importancia del sector educativo para el desarrollo económico y social; su objetivo era impulsar un proyecto que abarcara todo el proceso de la educación, desde la escuela primaria hasta la universidad, buscando moldear un departamento moderno, integrado social y culturalmente; por esta razón surgieron las escuelas normales y el Instituto Universitario.


La élite estaba preparada para asumir el reto. Los sectores acomodados fueron desarrollando un estilo de vida refinado y se fueron puliendo culturalmente, debido a los viajes al extranjero y por la participación en círculos literarios, periódicos y revistas. El siguiente texto puede ayudar a explicar el fenómeno:


La traducción de un poema del inglés, francés e italiano llegó a ser casi tan importante como explotar una finca productivamente u oponerse en forma constante a los adversarios políticos. Estas actividades proporcionaban la manera de reunirse de igual a igual con figuras literarias y políticas de la talla de Guillermo Valencia. Esto reforzaba el sentido del carácter distintivo de las buenas familias frente a las masas, sin necesidad de aislarse físicamente de los pobres por los cuales continuaban exhibiendo una preocupación paternal (Christie, 1986, pág. 191).


Al lado de la educación surgió la cultura. Desde principios del siglo se iniciaron los Juegos Florales, famosos concursos literarios que orientaron los afanes intelectuales de los manizaleños. También aparecieron las publicaciones especializadas, donde se expresaron los escritores de la región, como la Revista Nueva. Estos primeros pasos hacia un desarrollo de la cultura estuvieron orientados por los Modernistas y por los de la Generación del Centenario; los dos movimientos influyeron en los intelectuales de Manizales


Aportaron mucho los Juegos Florales iniciados en 1904. En el primer certamen triunfaron Aquilino Villegas, el escritor Jorge S. Robledo y el general Carlos Jaramillo Isaza. En los Juegos de 1910, con motivo del Centenario de la Independencia, resultaron vencedores Jorge S. Robledo, Rafael Arango Villegas y Aníbal Arcila.


La primera publicación de esta generación de “escritores de la élite”, fue la Revista Nueva, fundada en 1904; aquí escribieron magníficas plumas: Victoriano Vélez, José Ignacio Villegas, Emilio Robledo, Alfonso Villegas Arango, Samuel Velásquez, Juan Pinzón, Aquilino Villegas y Alfonso Robledo. El grupo humano vinculado a la Revista Nueva contribuyó a crear el departamento de Caldas, pero también trazó la línea cultural, proyectó el desarrollo urbano de Manizales, que apenas tenía 25 mil habitantes, y orientó su desarrollo económico.


La élite halló la clave de la integración regional y cultural en la economía cafetera y en el desarrollo de Manizales. Siguiendo este rumbo supieron desplegar su liderazgo en varias áreas: trazaron caminos de herradura para unir las fincas con los pueblos y a éstos con Manizales; pensando en la exportación del café mejoraron los tres caminos “reales” que unían la capital del departamento con el río Magdalena, e impulsaron la navegación a vapor por los ríos Cauca y Magdalena. Pero al mismo tiempo pensaron en traer el ferrocarril y en levantar los cables aéreos.


Para realizar todas estas obras necesitaban una institución que orientara los procesos económicos, sociales, políticos y culturales; era necesario crear una entidad que fuera gestora del cambio y del bienestar social y que tuviera el respaldo de todos los sectores de la sociedad. Así surgió la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales.

Bibliografía



· Christie, k. H. (1986). Oligarcas, campesinos y políticos en Colombia. Bogotá: Universidad Nacional.


· Gómez Orozco, H. (2007). Tesón de una estirpe. Catedral Basílica de Manizales. Manizales: Blanecolor.


· Jaramillo I, M. (marzo-abril de 1919). La Sociedad Literaria de Manizales. Archivo Historial, No. 8 y 9.


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* Albeiro Valencia Llano: Historiador y Escritor, Miembro de la SMP de Manizales, del Centro de Historia de Manizales y de la Académia de Historia de Caldas, y Director de la Revista Civismo


Ref: Libro Centenario SMP Manizales 1912-2012:  SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS DEMANIZALES 100 AÑOS DE CIVILIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN DE TERRITORIO

ACTA DE FUNDACIÓN DE LA SMP

Escrito por smpmanizales 13-08-2012 en General. Comentarios (0)

 

ACTA DE FUNDACIÓN DE LA SMP



ACTA DE FUNDACIÓN DE LA SMP

ACTA NÚMERO 1


Fundadores de la SMP de Manizales 1912



En la ciudad de Manizales, a 28 de junio de 1912, reuniéronse lo señores Marcelino Arango, Emilio Robledo, J.F. Henao, Jesús María Arias, Carlos Pinzón, Alfonso Villegas A., Pompilio Gutiérrez, Francisco Gutiérrez, Luis Londoño, Constantino Gutiérrez, Gonzalo Villegas, Liborio Gutiérrez, Pedro Henao, Estanislao Estrada, Fernando Arango, por invitación de los señores Aquilino Villegas y Alfonso Robledo, en el salón de la Asamblea Departamental, con el objeto de organizar en forma conveniente la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales. Los señores Villegas y Robledo, manifestaron que las circunstancias eran harto propicias para tal fundación, ya que Manizales está en camino de rápido progreso, se están construyendo obras públicas de importancia, y en todos los vecinos se nota el deseo de que se atienda con método y plan a la hermosura y ornato de la capital del Departamento. La idea fue bien recibida con gran entusiasmo y se aprobó lo siguiente:

1º. Nómbrase una junta compuesta de los señores Liborio Gutiérrez, Alfonso Villegas A., Aquilino Villegas, Alfonso Robledo, Pedro Henao, Luis Londoño y los señores Personero e Ingeniero del Municipio, denominada Junta de Mejoras Públicas.

2º. Adóptase el reglamento que se ha dado la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, e ir haciendo gradualmente las reformas necesarias.

3º. Ver la manera más conveniente de fundar un periódico que sea órgano de esta Sociedad, y en el cual se estudien todos los asuntos, relacionados con el adelanto y embellecimiento de la ciudad.

4º. Comunicar al señor Gobernador del Departamento, al H. Concejo y al señor Alcalde Municipal la fundación de la Sociedad de Mejoras Públicas, y ofrecer a esas entidades su colaboración para trabajar en todas las obras públicas.

El señor Alfonso Robledo dio las gracias a las personas allí reunidas por la buena voluntad que todos mostraron a favor de la nueva obra, y se levantó la sesión.

El Presidente,

Liborio Gutiérrez R.

El Secretario,

Estanislao Estrada


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Primera Asamblea de Caldas 1911
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SÍMBOLOS DE LA SMP DE MANIZALES

Escrito por smpmanizales 13-08-2012 en General. Comentarios (0)

 

SÍMBOLOS DE LA SMP DE MANIZALES


Fuente: Libro Centenario SMP Manizales 1912-2012:  SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS DEMANIZALES 100 AÑOS DE CIVILIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN DE TERRITORIO

 

 


SÍMBOLOS


EL ESCUDO LA BANDERA
Los símbolos emblemáticos de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales son: • El Escudo • La Bandera • El Himno Es la insignia principal de la entidad: "Adóptase el escudo de la ciudad de Manizales, sobre los colores de la bandera de la ciudad y se le sobreponen las iniciales de la entidad" (Estatutos). La entidad adopta la bandera oficial de la ciudad de Manizales:





HIMNO DE MANIZALES


Himno adoptado durante la celebración del primer centenario de la ciudad, en el año 1951. Letra de Eduardo Carranza y música de José Rozo Contreras.


Coro
Manizales, beso tu nombre
que significa juventud;
beso la orilla de tu cielo
y de pie te canto ¡salud!


Estrofa No. 1
Sobre tu frente cruza un águila
y a tus pies un río de miel;
y arde la vida bellamente
en el varón y en la mujer.

Coro


Estrofa No. 2
La patria entera oye la música
que sale de tu corazón,
y mira hoy hacia tu frente
que se levanta como el Sol

Coro

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Francisco José de Caldas


Arrieros caldenses