Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

Vote en conciencia, vote bien

Escrito por smpmanizales 30-10-2011 en General. Comentarios (0)



Gonzalo Duque Escobar

La indignación manizaleña invita a hacer de la crisis del agua un símbolo por la dignidad humana y el respeto por el medio ambiente.


Cuando llegan las elecciones y con ellas la oportunidad de fortalecer la democracia, cómo no recuperar la dignidad y el prestigio de la Ciudad que amamos, en vez de cederle a terceros el derecho de legitimar en el poder a quienes creemos menos aptos para representarnos por cualquier condición o circunstancia. Cuando decenas de miles de habitantes pobres e indigentes suelen ser víctimas de un quehacer político perverso, cuyas prácticas y decisiones los condenan a la pobreza y la injusticia al rotularlos con el sello de la inequidad y la exclusión, y al ofrecerles migajas para conculcar sus conciencias en su propio beneficio, el resto de ciudadanos que no queremos ser cómplices pasivos de semejante desgracia, moralmente tenemos que ser causa y factor de cambio actuando en el más sublime momento de la democracia, al participar con el voto libre y razonado para ejercer el derecho a elegir a nuestros dirigentes, o a cobrarles con la revocatoria del cargo cuando no cumplan el mandato.

Es que los ciudadanos en ejercicio de la soberanía popular, salvo los integrantes de la fuerza pública, estamos facultados no solo para el plebiscito, el referendo, la consulta popular, el cabildo abierto, la iniciativa legislativa y la revocatoria del mandato, sino también para otorgarle con el voto mayoritario la investidura a quien tenga el honor de representar los intereses generales. Igualmente, lo estamos para votar o no votar, dado que el voto antes que un derecho político es un deber cívico, razón por la cual su obligatoriedad no parece conveniente al mancillar la legitimidad que se le otorgaría al gobernante, así se acepte que la abstención consciente puede ser una manera pacífica de expresarse, puesto que esta práctica no pude serlo a costa del deber de mantener la democracia. De ahí que el voto sea universal, libre y secreto, y por lo tanto que el derecho a ejercerlo no pueda ser limitado por razones étnicas, de género, de credo, de militancia política, o por factores socioeconómicos o de nivel educativo.

En virtud de lo anterior, se hace esta invitación dirigida a todos los manizaleños, pero en especial a quienes aman y buscan el triunfo de la ciudad y quienes por ella están prestos a defenderla en los álgidos momentos de sus derrotas, desgracias y penurias, porque en ellos sus lamentos nunca encontrarán oídos sordos y también porque soportan el sistema de control y veeduría que emana de un compromiso con ella inspirado en la evocación cívica, la que invita a vestirla de luces en la mañana y a cubrirla de arreboles en la tarde. No de otra manera, legiones de desposeídos arrinconados entre la informalidad y la delincuencia, mañana tendrán pan, tendrán vida y tendrán paz, sino que los más pobres entre los pobres, tendrán la necesidad de empeñar su conciencia ahora para obligarse mañana por cuenta de los corruptos a cosechar entre los residuos urbanos la comida para sus hijos y a refugiarlos en las múltiples texturas de un medio citadino, social y ambientalmente degradado.

A votar todos para que la libertad del voto no sea menguada por amenazas, intimidaciones y sutiles formas de presión, ni violentada la democracia por quienes trafican con la miseria humana tras fines electoreros, para alcanzar los beneficios personales derivados de la corrupción en la contratación y ejecución del erario público; hagámoslo para que pueda cambiar la suerte con el voto, puesto que la abstención perpetúa las graves consecuencias de esos procedimientos legalmente correctos pero éticamente censurables. Aún más, que el ejercicio electoral doblegue la abstención para derrotar la corrupción, y con ella a esa legión de hipócritas aduladores que en nombre de la pasiva intelectualidad condicionan y ejercen la conciencia ciudadana.

www.galeon.com/gonzaloduquee

Imagen en: telegraph.co.uk

EL OJO, EL PUNTO, LA LÍNEA, EL PLANO

Escrito por smpmanizales 30-10-2011 en General. Comentarios (0)

Por Carlos A. Valencia O.

 

EL OJO, EL PUNTO, LA LÍNEA, EL PLANO (147)

La base de todo trabajo sobre el papel, la escultura, la escritura, los trabajos manuales, la vida misma es la visión.  Si nuestros ojos no funcionan bien es muy difícil que nuestra producción sea óptima, salvo algunos casos muy excepcionales de personas que han logrado superarse aún en ausencia de su capacidad visual.

Entonces para dibujar, diseñar, bosquejar o crear sobre un plano, es necesario que el ojo capte y transmita a las manos la orden de producir algo de calidad.  Y el ojo es una maravilla del cuerpo humano, un órgano delicado y armoniosamente conformado en todos sus detalles, con una disposición nerviosa, muscular y cerebral maravillosas.  ¿Y cómo es el ojo?

 

Como todos podemos observarlo exteriormente es una bola u órbita compuesta de partes excepcionales.  En primer lugar está la cornea o parte más exterior, mas visible y el primer componente que capta las imágenes que están frente a nosotros cerca o lejos.  La cornea es como quien dice la antesala del ojo.

 

Detrás de la córnea se encuentra el cristalino una pequeña ventana por donde pasan las imágenes rumbo a la retina que es el nervio que se encuentra en la parte posterior del ojo y que es el sitio en el cual se depositan las imágenes.

 

Detrás de la córnea y el cristalino que, como dijimos antes, reciben las primeras imágenes o sensaciones, existe un espacio lleno de lo que los científicos llaman el cuerpo vítreo.  Ahí podría decirse que “nadan” los conos y los bastones que son los que captan y conforman la imagen.

 

Hay que puntualizar que la cornea y el cristalino captan la imagen al revés o como decimos muy coloquialmente “patas arriba” la que transmiten luego a la retina que a su vez la pasa al nervio óptico en la parte posterior del ojo por intermedio de la cintilla óptica o quasma óptico que se extiende hasta el lóbulo occipital en la parte posterior del cerebro.  Es de anotar que lo que capta el ojo derecho es enviado al lóbulo izquierdo y viceversa con el otro ojo. 

 

El cerebro con todos estos datos que ha recibido endereza la imagen a su estado original y produce una gráfica o especie de fotografía de lo que vimos, todo en cuestión de milésimas de segundo.  ¡Qué maravilla!    En consecuencia, el ojo es una ayuda invaluable para captar la imagen pero verdaderamente vemos con el cerebro que es la computadora más perfecta que existe. 

 

Ahora viene la segunda parte de este maravilloso proceso de producción artística o artesanal: nos valemos del lápiz o el pincel (o de la computadora) y empezamos nuestro trabajo con un punto, así como suena: un simple punto que puede ser ortográfico, geométrico o fonético, o un pequeño manchón en el lenguaje artístico.

 

Si movemos el lápiz o el pincel a nuestro antojo, o digamos al ritmo de nuestra genialidad, empezamos a producir una línea o lo que podemos llamar “una sucesión de puntos” o una raya, como usted quiera llamarla.

 

Pero para que esto suceda usted debe tener una superficie plana o relativamente plana, de acuerdo a las circunstancias, o un plano como lo describió Vassily Kandinsky en su librito “Punto y línea sobre el plano”  Y precisamente Kandinsky inicia su disertación sobre el tema diciendo textualmente: “El punto geométrico es invisible.  De modo que lo debemos definir como un ente abstracto.  Si pensamos en él materialmente, el punto se asemeja a un cero”

 

Ahí tienen ustedes mis amigos mucha tela de donde cortar.  O sea que si lo expresamos de una manera más sencilla, sin meterle mucha retórica a la cosa, sacamos por conclusión que, cualquier monigote u obra de arte empezaron por un insignificante punto y una modesta raya o línea o sea una sucesión de puntos.

 

Miguel Angel Buonaroti trazó puntos indelebles en las paredes de la Capilla Sixtina en Roma y pasó a la inmortalidad.  Pero no sólo trazó puntos con un pincel sino que se dio el lujo y la genialidad de colocar un cincel sobre un gran trozo de mármol de Carrara y ese primer punto hecho a martillazos pasó a la posteridad como El David o la Pietá obras magníficas e imperecederas.

 

Pero la naturaleza se extasía repitiendo sus leyes en otros campos distantes de lo pictórico y lo escultórico.  Aplicando esos mismos parámetros repite en fonética estas mismas leyes inmutables: la mínima expresión de sonido es como un punto inicial en la conformación de una palabra completa.  ¿Si ven ustedes cómo la naturaleza se repite maravillosamente en sus múltiples expresiones?  Entonces en este caso tenemos que muchas palabras forman o una conversación, o una disertación, o un discurso o simplemente una polémica.

 

Volviendo a Vassily Kandinsky, echémosle una hojeadita a otro de sus principios: En conversación corriente, el punto es símbolo de interrupción, de no existencia (componente negativo) y al mismo tiempo es un puente de unidad (componente positivo).  Tal es en la escritura su significado intrínseco”

 

Y nosotros que muchas veces creemos que un punto en un escrito no es muy importante.  Ya lo ven que puede tener características definitorias en la explicación o descripción de cualquier suceso.  De ahí la importancia de la puntuación. 

 

Sacamos por conclusión que “unas cosas se van por otras” como se expresa en el lenguaje popular y no sólo eso sino que determinan la finalidad de algo.  Nuestras vidas están regidas por la continuidad y la utilización de muchas leyes naturales que determinan nuestras conductas frente a los seres y a las circunstancias. Espero haberme hecho entender en un tema en el cual aquellos que sí verdaderamente saben, lo tratan con más profundidad.

 

Por hoy, mis amigas y amigos, me perdonan que me haya metido en “camisa de once varas”.  Espero haber salido relativamente bien librado.

 

NOS VIMOS.



Sobre la emergencia del agua potable que vive Manizales

Escrito por smpmanizales 22-10-2011 en General. Comentarios (0)

 

 

Foto Fredy Arango  LA PATRIA
 
 

Por Gonzalo Duque Escobar

Las siguientes notas se relacionan con crisis ambiental de Manizales, consecuencia de la suspensión del servicio de agua potable, tras el daño ocurrido en el sistema de acueducto.

 1- En mi columna para La Patria del 24/10/2011, titulada “Emergencia e imprevisión”, título que lo resume todo, aludo a las deficiencias en un modelo de desarrollo que debilita el Estado y flagela el medio ambiente, para apostarle al crecimiento económico. A las previsiones sobre la celeridad y metodología de las obras al enfrentar la reparación de las redes y plantas de los diferentes servicios vitales de la ciudad. Y al resultado de haberle encomendado a las leyes del mercado el devenir de los servicios públicos fundamentales.

2- De la Revista Eje 21, se resalta el siguiente anexo, en: “Se plantea posibilidad de juicio de responsabilidades …”

Imprevisiones:

Si en octubre del año pasado quedaron vulneradas las dos tuberías que alimentan a Manizales, el haber emprendido la obra de una de ellas sin un plan de contingencia en caso de que fallase la segunda, ya es una imprevisión máxime que el tiempo en que se ha corrido semejante riesgo supera el medio año y las obras que se emprenden no tienen jornada nocturna de trabajo.

Si en 1981 una avalancha destruyó la planta que vuelve a ser afectada, por qué no se tomaron las previsiones requeridas para construir defensas a lo largo del cauce. Esta circunstancia permite concluir que tampoco la planta de Niza está protegida y por lo tanto que, ante las crecientes amenazas relacionadas con el calentamiento global, el sistema de acueducto está desprotegido, y que las inversiones que hace la empresa intentando expandirse priman sobre el aseguramiento del servicio.

Hay todavía circunstancias de vulnerabilidad que no se han atendido como son el que un segundo evento se repita contra la Prieto Gómez o sobre la planta de Niza, dado que las cuencas que las alimentan tienen predios en donde hay actividad ganadera lo que se constituye en alto riesgo por ser un uso altamente conflictivo del suelo.

Ha extrañado una declaración radial de un alto funcionario de Aguas argumentando que fue el peso de los árboles el causante del deslizamiento que generó la emergencia. Bajo ese presupuesto sería bueno preguntar si el estado ideal de esas cuencas es mantenerlas deforestadas.

 

3- De RCN Radio/ 10-22-2011 , en: “Autoridades de Manizales entregan recomendaciones …”  , esto:

 

Se busca evitar la aparición de epidemias:

Varias recomendaciones deben tener los habitantes de Manizales, al momento de consumir el agua que le está siendo entregada por los 84 carrotanques, camiones y volquetas, que están abasteciendo a la ciudad.

Hervir el líquido durante 5 minutos, verificar que los recipientes donde se almacenará estén limpios y utilizar el elemento hídrico sólo para las actividades domésticas necesarias, son algunas de las orientaciones entregadas por las autoridades, quienes además le han solicitado a la comunidad respetar las filas de entrega de agua y le han aclarado que si son sorprendidos comercializando el líqudio, serán sancionados.

Actualmente Manizales tiene 8 fuentes de abastecimiento de agua donde están siendo cargados los vehículos que han llegado a la ciudad para entregarle el vital líquido a los habitantes de esta parte del país, las mismas están ubicadas en la Industria Licorera de Caldas, la fábrica Progel, Ecopetrol, y los municipios caldenses de Villamaría, Chinchiná y Neira.

Relacionados:

Amenaza climática en el trópico andino, en:  http://www.bdigital.unal.edu.co/1861

Amenazas naturales en los Andes de Colombia, en http://www.bdigital.unal.edu.co/1579/ 

Bosques en la cultura del agua, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/3591/ 

Calentamiento global en Colombia, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/3673/ 

Clima, deforestación y corrupción, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/3459/

Planeación preventiva y cultura de adaptación ambiental, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/3458/

Prisas para tiempos de calma, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/3688/

BARCOS VIEJOS.

Escrito por smpmanizales 20-10-2011 en General. Comentarios (0)

Por Carlos A. Valencia O.

 

BARCOS VIEJOS.

 

El mar siempre ha tenido una atracción especial para mí.  Su inmensidad, su poder, sus olas, la majestuosidad que inspira. No quiere eso decir que me gustaría ser marinero porque  no me atrae ese tipo de trabajo, pero sí admiro mucho la labor de estos hombres, su lucha contra ese gigante tan aterrador como lo es el mar, donde se han escrito muchísimas páginas de heroísmo de la humanidad durante muchos siglos.

 

 Todas las historias de mar desde los Vikingos,  pasando por los Griegos y sus odiseas, la osadía de aventurarse hasta lo desconocido para descubrir a América y la Saga de la Ballena Blanca de “Moby Dick” de Hermann Melville, más los cuentos de piratas y bucaneros que infestaron el caribe.  Todo eso y mucho más da para inflamar la imaginación. 

 

Pero las historias de mar y de  marineros también sirven para deleitarse con relatos pequeños subyugantes como “La Isla del Tesoro” del gran Robert Louis Stevenson o “Los Viajes de Gulliver” de Jonathan Swift que nos hicieron soñar cuando empezamos a leer, o “20 mil Leguas de Viaje Submarino” de Julio Verne.

 

Los grandes barcos, las barcazas, las goletas, los barcos de tres mástiles a todo trapo rumbo a una tormenta tropical o al encuentro de otro corsario con 16 cañones listos a escribir páginas de abordaje, sables, gritos, humo y destrucción, cuadros inolvidables en la pluma de Emilio Salgari y sus Sandokanes.

 

Ya había tenido la oportunidad de escribir sobre el mar cuando publiqué mi sexto libro en el año 2008 e incluí tres narraciones sobre una historia de amor en el mar protagonizada por Robert Xtcrucería y su amante Margoth, con fondo musical de un hermoso bolero de los compositores Dames y Sanguinetti con el título de “Tristeza Marina”  En ese relato saqué a relucir  la admiración que me causa el mar.

 

Pero también existen historias las que, no por lo pequeñas y cotidianas  dejan de ser interesantes.  Permítanme amigas y amigos que invente una de ellas para su deleite:

 

La idea se me vino a la cabeza con una canción Argentina que escuché de niño y que ha seguido rondando mi cabeza durante toda mi vida. Es original de Rodolfo Schiamarella y su título es “NIEBLA DEL RIACHUELO”  la que alguna vez  en otra de  mis narraciones anteriores les copié textualmente. Hoy sólo me remito a un par de estrofas para dar comienzo a mi historia:

 

Turbios fondeaderos                  Sombras que se alargan

Donde van a recalar                  en la noche del dolor

Barcos que en el muelle        náufragos del mundo

Para siempre han de quedar   que han perdido el corazón

 

Y ahí tenemos material para empezar nuestro cuento: la noche fría, el puerto, el fondeadero donde las naves de todos los tamaños y tonelajes descansan como las personas ya jubiladas, esperando el paso de los años sin volver a trabajar.

 

Y envuelto en su viejo abrigo marino el Capitán Sven Kerlag sigue fumando su eterna pipa (¿Y qué marinero no fuma?) usando su ajada cachuca de Capitán del barco pesquero “EL PEZ ESPADA”   Eran él y siete marineros más.  ¡Cuántos miles de millas náuticas no se acumularon en ese viejo cascarón, cuántos miles y miles de pescado no trajeron a puerto!

 

-        ¿Viejo Cascarón, dijiste?  ¡Más respeto con mi barco, aunque retirado y fondeado sigue teniendo su linda historia!

-        Perdone Capitán si lo he ofendido con mi descripción, pero sólo quería hacer resaltar que “El Pez Espada” ya no está en servicio activo.

-        Puede que así sea.  Pero sigue siendo mi barco y lo quiero como cuando cruzábamos los mares.  Venga, señor narrador, acompáñeme y le cuento algunas cosas de “El Pez Espada”

-        ¡Como usted diga Capitán!

 

La plancha de madera semi-podrida que conectaba el muelle con el viejo barcón crujió cuando subimos a bordo.  La sal de mar se había comido parte del hierro de la proa y de la popa.  Algunos cordajes colgaban como cortinas abandonadas en una casa vieja.  Penetramos por una puerta desvencijada a la pequeña sala de mando desde donde se divisaba la proa y más adelante el agua de un mar nocturno inquieto y expectante.  El Capitán Kerlag agarró con fuerza el viejo timón como si fuese a empezar un viaje de muchos días:

 

-        Señor Narrador…

-        ¡A sus órdenes, capitán!

-        ¡Así me gusta, muchacho!  ¿Sabes qué es lo que recuerdo con más cariño y respeto de los hombres de mi tripulación?  Su disciplina.  Ellos me respetaban y yo los respetaba. Éramos una familia: Surlach y su eterna sonrisa, John y sus recuerdos de Irlanda, Meléndez un negrito todo corazón y uno de los mejores marineros que he conocido, Sanángel que no era propiamente un ángel, pero era todo voluntad, Gabriel que se hizo un buen marinero bajo mis órdenes, Meterninch y su incansable silbido, Sanchíz y su amor por la vida… Era toda una tripulación, envidia de otros capitanes… y mi orgullo!  Como en los Tres Mosqueteros éramos “uno para todos y todos para uno”  ¿Te estoy cansando con mi relato?  No me hagas caso porque los viejos somos repetitivos, pero me siento orgulloso de contar historias de mi tripulación.   Es más: me siento orgulloso de haber sido su capitán.  Y todavía hoy, cuando nos encontramos, sentimos lo mismo.  ¿Puedo continuar?

-        ¡Claro, mi Capitán!  Continúe por favor.

 

El Capitán Sven Kerlag era hijo de un Sueco y su madre… bueno: él nunca supo cuál era su nacionalidad pero siempre la amó porque le fue fiel a su padre, quien también fue marinero.  Siempre lo esperaban ella y su hijo Sven en el muelle como dedicada esposa.

 

-        Sanchíz era español.  Creo que lo que lo hizo volverse marinero fue una decepción amorosa.  No pudo resistir que su novia Clara Santacruz se casara con un hombre de mejor porvenir que él.  Según me contaba, el día de la boda en el puerto de Cadiz, observó desde prudente distancia cómo los recién casados  salían a disfrutar de su intimidad.  Él subió inmediatamente al primer barco con destino a América a vivir su soledad.  Llegó a mi barco con una talega escasamente con lo necesario y desde ese momento me consideró como si yo fuera su padre y yo a él como si fuera mi hijo.

-        Perdón Capitán ¿Usted alguna vez estuvo casado?

-        Señor Narrador: los únicos amores que he tenido han sido mi barco y el mar y he amado como hijos a los siete hombres de mi tripulación.  Con ellos me he sentido pleno, feliz ¿para qué más?  No le he pedido más a la vida.  Todavía me encuentro con ellos y nos tomamos unos rones y recordamos viejos tiempos.  ¿Le gustaría acompañarnos esta noche?

-        Para mí sería un placer y un honor, Capitán.

-        Bueno… vamos pues…

 

Bajamos los crujientes maderos de la plancha hasta el muelle.  La noche nos envolvió en su niebla y los barcos carboneros mecidos por la marea se movían como si quisieran despedirnos cordialmente.  Después de todo, quien vagaba por el muelle, era un capitán de barco, porque se es Capitán hasta después de la muerte. 

 

Puentes y cordajes             Turbio cementerio

Donde el viento viene a aullar de las naves que al morir

Barcos carboneros              sueñan sin embargo

Que jamás han de zarpar           que hacia el mar han de partir

 

 

Amigas y amigos: ¿Cómo les pareció este breve relato?  A mí me fascinan las narraciones que tienen que ver con el mar, aunque no tengo alma de marinero.

 

 

NOS VIMOS.


ANTES Y AHORA

Escrito por smpmanizales 20-10-2011 en General. Comentarios (0)

Por Carlos A. Valencio O.

 

ANTES Y AHORA (326)

 

Cuando entré a trabajar como Profesor de la Universidad Nacional de Colombia en Manizales, encontré el sitio que estaba buscando desde hacía varios años.  Empecé mi vinculación a la Universidad un once de febrero de 1963.  El año anterior había estado estudiando en la Universidad Georgetown en Washington, D.C. gracias a una beca Fullbright.  Llegaba lleno de ilusiones y dispuesto a enseñar lo que había aprendido en el exterior.  Y heme aquí en mi primer día de clase frente a 43 estudiantes de segundo año de Ingeniería Civil, salón 203, segundo piso en el entonces bloque C.

 

Asumí el nuevo cargo como un reto que no me asustó puesto que estaba acostumbrado a enfrentar multitudes de personas en programas de radio en teatros, en espacios abiertos y en coliseos, una buena experiencia acumulada como locutor de radio.  Esto me sirvió para enfrentar lo que algunos llaman el “miedo escénico” muy común entre actores, profesores y conferenciantes  quienes trabajan frente públicos numerosos.

 

¿Cómo era la Universidad Nacional de Colombia en Manizales en ese entonces?  Debo decir que siempre ha ocupado un sitio de preeminencia entre las instituciones de Enseñanza Superior, lo que no obsta para decir que ha tenido sus mas y sus menos en cuanto a dotación y a programas, cosas que se han ido subsanando con el paso de los años, con los cambios de Directivas, con los aumentos de Presupuesto y con su ampliación física en campus, en laboratorios, en nuevos programas curriculares de pre y post grado.

 

Era la década de los años 60 cuando aún no aparecían los computadores, ni siquiera los tableros de fibra de vidrio y los marcadores borrables.  No.  Por esos años los profesores teníamos que trabajar con lo que disponíamos: tiza y borrador, tanto que al terminar una clase, nuestros vestidos de paño quedaban blancos, blancos del “polvero” que levantaba la almohadilla al borrar.  Será por eso por lo que los profesores de esa época sufrimos de problemas en la garganta.  Eso se explica por la “tragadera” de polvo de tiza día tras día.

 

Decía que “nuestro vestido de paño quedaba blanco, blanco”  En esos años no era de buen recibo presentarse frente a los estudiantes mal vestido.  Se debía usar corbata, saco y vestido de paño.  La universidad no suministraba las famosas batas blancas para que nos protegiéramos del polvo de tiza.  Como se decía popularmente en esa época “salíamos de clase como cucarachas de panadería: blancos… blancos”

 

No era mucha la tecnología de la que disfrutábamos. Para presentar nuestros trabajos a los estudiantes  debíamos utilizar una impresora de Stenciles.  Y cuando menciono esta palabra muchos de mis estudiantes actuales no saben de qué se trata.  Me explico: era una impresora manual con un rodillo en el cual se insertaba una hoja de papel especial (papel stencil) previamente mecanografiada a máquina de escribir, hoja a la cual se le untaba una capa de tinta negra con una brocha.  El rodillo debía girarse manualmente con la mano derecha mientras que con la izquierda se iban empujando los papeles a imprimir.  La hoja de stencil podía utilizarse para unas 300 o 500 copias como máximo.  Ya se imaginarán ustedes el trabajo previo que los profesores debíamos hacer para poder presentar a los estudiantes extractos o resúmenes de temas a estudiar. “¡Era todo un camello arreglar todo lo necesario para una clase!

 

Las investigaciones debían hacerse utilizando viejos libros algunas veces y tratando de conseguir lo último en descubrimientos o investigaciones que aparecían en revistas especializadas.  Las hemerotecas, a ratos,  suplían la actualización de lo último en descubrimientos y recurríamos a ellas para  tratar de mantenernos al día. 

 

Los estudiantes de Ingeniería Civil, (carrera la que durante muchos años fue la única existente en la Sede) hacían las prácticas de topografía con “tamanuás” unos jalones de mira los que todavía de vez en cuando se utilizan, para medir terrenos en reemplazo de los pocos teodolitos o tránsitos de cierta precisión, aparatos que aprendían a utilizan más adelante.  Con este par de armas rudimentarias nuestros estudiantes lograban culminar su Ingeniería Civil y salir de la Universidad a enfrentarse a los caminos y las carreteras, los edificios, las casas y las estructuras.  Y cosa admirable: tenían fama nacional (y aún la tienen) de ser excelentes Ingenieros Civiles acatados aquí y en cualquier parte del país y del mundo.  Veamos la otra cara de la moneda. 

 

Ahora porque las cosas han cambiado a lo extremo de lo último en tecnología, veamos algunos cambios, sólo algunos,  porque son muchísimas las innovaciones en los modernos métodos de enseñanza y aprendizaje.

 

En la actualidad los tableros son de fibra de vidrio con marcadores borrables. No voy a decir que fue difícil este cambio desde hace algunos años, pero con este sistema las explicaciones hechas al tablero han sido más nítidas son más claras y no tan “ensuciadoras” como la tiza de antaño. 

 

Fuera del tablero de fibra de vidrio tenemos Video Beams (escribámoslo en nuestra fonética: vidiobins) y creo que todo el mundo está familiarizado con esta ayuda audio-visual, muy útil por cierto.  Si la explicación del tema es muy complicada, pues se le introducen los datos al computador, el que puede almacenar y mostrar miles de miles de detalles que serán ampliados en una pantalla gigante con la ayuda del vidiobin.  El profesor sólo tiene que usar un marcador laser con el fin de indicar el sitio, la frase, la palabra, el fenómeno que aparece en la pantalla.  ¡Eso es una dicha porque todo se hace sin ensuciarse las manos, sin tener que bosquejar, con la claridad de las imágenes, incluyendo el sonido!

 

Y ahora que menciono el sonido, recuerdo que años ha, cuando el profesor tenía que explicar algo al tablero, no sólo se llenaba de polvo de tiza sino que tenía que “desgañitarse” gritando para que un auditorio de 60 o más estudiantes entendieran lo que estaba diciendo. De lo contrario era como gritar en el desierto, tratando de imponer su voz sobre el bullicio de tantos estudiantes poco interesados en escuchar y muy dispuestos a “hacer recocha”. (¡Y no me vayan a salir con el cuento que no saben qué es “hacer recocha”!)

 

Ahora no.  Con los avances en audio el profesor puede colocarse un diminuto micrófono en la solapa o en la camisa bajo su barbilla, sostenido con una pequeña pinza y amplificar su voz a un par de altoparlantes a varios metros de distancia en el salón, para que todos y cada uno  de los estudiantes oigan claramente lo que está explicando y en segundo lugar para taparle la boca a los estudiantes vocingleros.  ¡Ese sistema de amplificar la voz es una dicha, especialmente para dicción y pronunciación en clases de lenguas extranjeras!

 

Hablar sobre tantas cosas buenas que la tecnología nos ha traído, llenaría hojas y hojas,  pero prefiero hacerlo en otra ocasión en la cual podría estudiar los “contras” de tantas facilidades para hacer tareas, trabajos e investigaciones.  Les prometo que lo haré en próxima oportunidad. 

 

 

NOS VIMOS.