Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

Primera Movilización Nacional por la Defensa de Marmato

Escrito por smpmanizales 04-05-2011 en General. Comentarios (0)

Primera Movilización Nacional por la Defensa de Marmato

Sábado, 14 de mayo de 2011

 

http://smpmanizales.blogspot.es/img/marmato-caldas.gif

 


Marmato, el pesebre de oro de Colombia, es un municipio ubicado en las montañas del noroccidente caldense, en un sector estratégico gracias a su diversidad y a los enormes yacimientos de oro que se ubican bajo los pies de sus pobladores. Su tradición minera centenaria ha generado fuentes de empleo a todos sus pobladores, un crisol de culturas expresada en su población conformada en un 17% por indígenas y en un 55% por afrodescendientes. Esta enorme riqueza aurífera ha servido de sustento a incontables generaciones por más de 500 años y ha sido al mismo tiempo el blanco perfecto para que desde los años 80, numerosas compañías transnacionales sitúen sus intereses en este territorio.

 

En la historia reciente, la voracidad del capital extranjero en contubernio con los gobiernos de turno, se refleja en el cierre de 84 minas y la destrucción de nueve molinos por parte de la Colombian Goldfields, en un hecho que dejó sin empleo a más de 800 personas. Estas acciones son pruebas inequívocas de las intenciones que estas compañías tienen en países, como el nuestro, poseedores de recursos naturales preciosos que son codiciados por las grandes potencias.

 

La compañía canadiense Medoro Resources, que se fusionó con Colombian Golfields, cuenta en su junta directiva con ex ministros de Uribe como Hernán Martínez, de minas y energía y María Consuelo Araujo, ex canciller, entre otros altos ejecutivos. También hace parte de sus directivos, Augusto López, expresidente de Bavaria. La magnitud del proyecto que pretenden realizar en Marmato, conllevaría el arrasamiento de todo el pueblo en una explotación a cielo abierto, de la que, se estima, obtendrían unas 10 millones de onzas de oro. En este proceso se ha vendido la idea, a la opinión pública nacional e internacional, de que Marmato debe ser trasladado, reasentado, por los enormes riesgos que se presentan en el municipio, argumentos que falsean la información real y que van en contravía del estudio de Corpocaldas del 2009, en el que se manifiesta que son pocas las zonas de alto riesgo en Marmato y que de ninguna manera la mayor parte de su área se encuentra en zona de riesgo no mitigable. Bajo el manto de un acto humanitario intentan reubicar a los pobladores, expropiándoles no solo su territorio sino sus fuentes de empleo.


Las declaraciones del ministro de minas y energía y del presidente Santos siempre han estado orientadas en este sentido, posicionando opiniones falaces y avalando las prácticas que utilizan estas compañías en los territorios donde llegan, tales como el asfixiamiento de la pequeña minería y de los pobladores, todo ello en consonancia con las decisiones gubernamentales de perseguir a mineros pequeños y tradicionales como si se tratara de delincuentes de la peor calaña.


 

La locomotora minera de Santos pretende reprimarizar la economía a costos tremendamente altos para la población colombiana. En la actualidad, hay solicitudes de explotación para proyectos mineros sobre el 40% del territorio nacional, y el caso de Marmato es el ejemplo de la funesta política que pretende implantarse en vastas zonas de la geografía nacional. Debido a la importancia de esta lucha, invitamos a todas las organizaciones sociales, sindicales, políticas, ambientales y de resistencia a proyectos megamineros del país y a las personas interesadas a participar en la Primera Movilización Nacional por la Defensa de Marmato que será una marcha que comenzará en el Restaurante Valencia situado en la Carretera Central de Occidente vía Manizales-Medellín a aproximadamente 3 kms de la entrada a Marmato, y terminará en el casco urbano del municipio.


La marcha se realizará el Sábado, 14 de mayo de 2011, a partir de las 8 de la Mañana.

 

Invitan: Comité cívico pro-defensa de Marmato, Cabildo indígena Cartama de Marmato, Titanes de oro, Consejo regional indígena de Caldas CRIDEC, Red Colombiana Frente a la Gran Minería Transnacional RECLAME, Gestores del Mañana, Mineros de Echandia, Mineros de Cien Pesos, Mineros de Chaburquía, Asociación de Mineros Unidos de Marmato, Unión Nacional de Usuarios de Servicios Públicos, Planeta Paz.


Para mayor información sobre el evento comunicarse a los celulares 300 444 4883, 311 617 5816 o 310 451 3923, o escribir al correo marmatonosextrae@gmail.com


---

Relacionados:

 

Oro de Marmato: miseria o desarrollo, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/3404/1/gonzaloduqueescobar.201120.pdf


Desaparecen más de 500 años de cultura por reorientación minera, en: http://historico.unperiodico.unal.edu.co/Ediciones/113/04.html


Geología económica del Eje Cafetero, en: http://godues.blogspot.com/2007/12/geologia-economica-del-eje-cafetero.html


Marmato: ¿reubicación o ambición minera?, en: http://godues.blogspot.com/2011/04/marmato-reubicacion-o-ambicion-minera.html


Marmato: la tierra de Iván Cocherín en imágenes, en: http://godues.blogspot.com/2011/04/marmato-la-tierra-de-ivan-cocherin-en.html


Plan de Acción Inmediato-PAI para el municipio de Marmato 2010, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/2092/1/gonzaloduqueescobar.201014.pdf

UN CAFÉ Y UNA EMPANADA

Escrito por smpmanizales 04-05-2011 en General. Comentarios (0)

Por Carlos A. Valencia O.

 

UN CAFÉ Y UNA EMPANADA (297)
 
La vida académica en la universidad no es muy fácil para un gran número de estudiantes de bajos recursos.  Esto no es nada nuevo porque se sabe que muchos jóvenes, mujeres y hombres, logran terminar sus carreras contra los imposibles.  Yo he sido testigo presencial de muchos casos de estos en mis cerca de 50 años como Profesor de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales.
 
Estos casos son anónimos porque la mayoría de los estudiantes que pasan por estas afugias económicas y familiares no cuentan estos problemas a nadie.  De vez en cuando uno, como profesor y otras como confidente, conoce algunas historias.  Aquí va una que conocí hace ya más de 40 años.
 
Por esa época la Universidad Nacional aquí en Manizales sólo tenía una Facultad de Ingeniería Civil, carrera muy apreciada en el país porque sus egresados eran muy solicitados aún antes de terminar sus estudios.  En ese entonces se estudiaban 6 años de Ingeniería con un pensum muy exigente.  No se permitía repetir materias perdidas, el estudio era anual y no semestralizado y estudiante que perdía más de dos materias, no perdía el cupo al año siguiente en la Universidad, pero debía repetir el año completo.  Ya se imaginarán ustedes que la cosa era dura por la exigencia de sus programas académicos.
 
Algunos estudiantes pedían traslado de Seccional a Seccional (en esos años no se les llamaba “Sedes”) cuando les convenía estar cerca de sus hogares.  Manizales y Medellín eran muy apetecidas para estudiar y aquí venían a parar estudiantes de la Capital de la República.  En ese entonces no existían los comedores ni las residencias sostenidas por la Universidad Nacional.  Sólo había una residencia para unos pocos estudiantes, pero sin incluir la comida.
 
Desde Bogotá llegaron tres estudiantes a inciar sus estudios e Ingeniería Civil en Manizales, ya que tuvieron la opción de hacerlo aquí porque no alcanzaron cupo en esa ciudad.  Pongámosles tres nombres ficticios, “para evitar problemas en el establecimiento” como acostumbro decirlo con el fin de evitar nombres propios.  Digamos que respondían a los nombres de Pedro, Pablo y Roberto,  no necesito mencionar sus apellidos y aunque quisiera hacerlo ya no los recuerdo.
 
Empecé mis clases ese año el 11 de febrero y me tocó el horario de mi clase de Inglés Técnico de 7 a 8 de la mañana de lunes a viernes.  Era un grupo como de 48 estudiantes recién salidos de sus colegios de bachillerato.  Era todo un camello preparar clases para todo ese montón de gente, cuando no había en ese entonces ni la ayuda de la Internet (no se conocían las computadoras masificadas como ahora), la biblioteca no era muy abundante en textos de consulta y la tecnología más avanzada era la de los teléfonos (no propiamente celulares que todavía no habían aparecido) y un mimeógrafo que había en la Secretaría de la Facultad que trabajaba todo el día sacando copias en papel stencil para 6 profesores de Tiempo Completo (el suscrito incluído) y para unos 20 catedráticos.  ¡Aaahh! Se me olvidaba decirles que uno de los grandes avances tecnológicos era una grabadora Marca Wollensak, o Sanyo de carreteles grandes, no estoy muy seguro de la marca.  Las grabadoras pequeñas todavía no habían entrado al mercado porque por esos años los Japoneses y los Coreanos apenas estaban preparándose para inundar el mundo de la grabación magnetofónica a base de cassettes.
 
Las primeras semanas de estudio para los primíparos fueron de una asistencia total, a pesar de lo temprano de las clases.  48 estudiantes contestaban a lista todos los días en mi clase.  Era una dicha de cumplimiento y atención.  Los muchachos y unas cuatro o cinco niñas asistían con buen ánimo y dedicación, algo muy satisfactorio para un profesor.  A principios de Marzo empezaron a faltar a clase Pedro, Pablo y Roberto, “los tres rolos” como los llamaban sus compañeros.  Lo que es más: comenzaron a faltar a la clase de Geometría que era dictada de 8 a 10 todos los días por el Ingeniero Jorge Manrique Londoño.
 
Un día jueves (lo recuerdo como si fuera ahora) teminé mi clase de las 7 am, empaqué mis papeles y bajé a una tiendita que existía, en ese entonces, en el sitio en el que hoy ocupan las instalaciones de Unisalud, lugar que años más tarde ocuparon los Laboratorios de Ingeniería Eléctrica.  Ahí en esa tiendita, en unas seis mesas, nos encontrábamos profesores y estudiantes para tomar un café  con leche, una empanada o una gaseosa.  Pedí un pintadito y cuando miré a la mesa de enseguida, ahí estaban Pedro, Pablo y Roberto bostezando.  Los invité a pasar a mi mesa:
 
-        Hola muchachos: ¿dónde han estado que hace como una semana que no los veo en clase?
-        (Pedro): No…. Profesor.  Lo que pasa es que nos ha cogido la tarde…
-        ¿Y es que ustedes tres viven en la misma casa?
-        (Pedro):  Síiii…. Profesor.  Lo que pasa es que estudiamos hasta muy tarde y….
-        (Pablo): ¡Qué va hombre….! Pa qué nos andamos por las ramas con el Profesor…
-        (Roberto): Sííí… es mejor que lo sepa de una vez por todas si tarde o temprano se lo van a contar…
-        ¿Qué sepa qué, muchachos?
-        (Pablo): La verdad, profesor  es que nuestras familias son muy pobres y no nos han podido girar plata para comprar comida.  Vivimos en un apartamentico en un barrio muy pobre cercano a la Universidad y…
(Hubo un largo silencio)
-        (Roberto): La verdad Profesor es que llevamos tres días sin probar bocado…
 
Fue como si me hubieran pegado un fuerte puñetazo en el estómago.  Por un momento sentí la misma clase de hambre que estos muchachos estaban sintiendo.  ¿Cómo era posible estudiar  así, con hambre, lejos de la casa, sin recursos?  Había que hacer algo pero YA, porque el estómago no dá espera.
 
Estimados amigos y amigas: no vayan a pensar que yo soy un tipo muy buena persona, que merezco la Cruz de Boyacá, o que me gané el Cielo inmediatamente.  Sólo hice lo que cualquiera hubiera hecho: pedí suficientes empanadas y tazas de café con leche para estos tres muchachos.  Comieron hasta que no les cupo más en el estómago.  ¡Verdaderamente estaban muertos de hambre!
 
Al menos estaba solucionado el problema alimentario por unas horas.  Había que pensar en algo definido, así que fui a hablar con el doctor Alfonso Carvajal Escobar, Decano de la Facultad, le conté el cuento de estos muchachos, su necesidad de traslado a la Universidad Nacional en Bogotá para que pudieran estar cerca de sus familias, algo que se solicitó con carácter urgente a las Directivas Capitalinas y que fue solucionado en el transcurso de una semana.  Durante esos 7 días el doctor Carvajal utilizó algunos medios a su alcance  para alimentar y recaudar algunos pesos para el viaje de Pedro, Pablo y Roberto a la Capital de la República.
 
Con esta historia verdadera no quiero reclamar ningún crédito porque si a eso vamos, en este mundo existen personas, magníficas personas, que viven en función de aliviar el hambre y el dolor de los que sufren que son millones de millones.  A mí me tocó ayudar a solucionar este pequeño problema que surgió en mi Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales, mi Segundo Hogar, hace ya muchos años.
 
Confío en que Pedro, Pablo y Roberto pudieron terminar satisfactoriamente sus Carreras de Ingeniería Civil y que en la actualidad, si aún viven, sean unos ciudadanos de bien, profesionales o no, que le sirvan a su patria y a su prójimo.
 
Historias como ésta se repiten constantemente en cualquier Universidad, en cualquier parte de nuestra Colombia.  Porque existen muchos para quienes estudiar no es ningún paseo.
 
NOS VIMOS.

¡ERA AQUÍ, PAPÁ…!

Escrito por smpmanizales 02-05-2011 en General. Comentarios (0)

Por Carlos A. Valencia O.

 

¡ERA AQUÍ, PAPÁ…!

En el fútbol, como en cualquier actividad en la vida, se sufren decepciones.  Pregúntele a cualquiera que le haya dado patadas a un balón en cualquier equipo organizado y le contará infinidad de episodios en los cuales las cosas no salieron como se planearon.  Paradójicamente esos episodios decepcionantes sirven para darle un giro a tu vida.
 
Siempre he sostenido que este deporte es un gran forjador del carácter de las personas, porque en futbol se goza y se sufre, igualito a la vida cotidiana.  Y se aprende a compartir tristezas y fugaces alegrías junto con otros amigos que sueñan igual que lo hace uno.
 
Muchos grandes autores han escrito sobre el particular, y todos coinciden con André Maurois: “El futbol es la inteligencia en movimiento”.  Casi por regla general el futbolista es una persona inquieta, recursiva, y al serlo, pone a funcionar su cerebro, su inteligencia.  Esa inteligencia es para usarla en el momento propicio, a veces en fracciones de segundo se toman decisiones.
 
No vamos a decir que porque alguien es un excelente jugador de futbol, tiene que ser una buena persona, todo un caballero, un hombre delicado en su trato y en sus reacciones.  Son algunos  los que en la cancha son un portento en pases, en tácticas, en desplazamientos, en colocación, en definiciones y por fuera son indeseables, malos amigos, deplorables compañeros y un fracaso como personas.  Afortunadamente son pocos.  Eso se debe a muchos factores.
 
Creo que tengo la suficiente autoridad como para hablar sobre estos tópicos porque he dedicado 62 años de mi vida como futbolista activo, aficionado naturalmente y como he dicho en ocasiones anteriores no he sido ni el mejor ni el peor de los futbolistas.  Lo que sí nadie puede dudarlo ha sido mi entrega, mi afición, mi cumplimiento y mi respeto para amigos y contrincantes, quienes también eran y son mis amigos.  En el futbol activo he sido testigo de muchas cosas buenas, agradables y desagradables, como todo en la vida, en fín: puedo hablar sobre actitudes de los jugadores que han disfrutado conmigo de este hermoso y arriesgado deporte.
 
Digo que “arriesgado” porque es un deporte de contacto personal, de golpes imprevistos, de acciones riesgosas, de situaciones difíciles que se viven repentinamente, muchas veces sin prever las consecuencias, cuando se está buscando afanosamente el triunfo y ocurre lo inesperado: un esguince, una torcedura, una quebradura, un trauma.  Todo eso se admite pero que no sea causado por la mala intención de un jugador hacia otro.  Eso es inadmisible.  El futbolista sabe que está expuesto a estos imponderables y sin embargo entra a la cancha confiando en que jugará el más hermoso partido de su vida.  Eso es igualito a las esperanzas de hacer un buen negocio, de conseguir un buen trabajo o de triunfar en la vida.
 
Confieso que muchos muchachos  que juegan futbol provienen de estratos sociales muy pobres, traen con ellos lo que aprendieron en sus hogares: malos tratos de sus padres y familiares, ejemplos nocivos de comportamiento, indelicadezas con los demás, lenguaje inadecuado.  La lista sería larga y no obstante en la cancha son jugadores excepcionales y algunos logran sobreponerse a todo lo negativo y llegan a ser unos magníficos jugadores profesionales y unos buenos ciudadanos.
 
¿Y qué pasa muchas veces cuando muchachos como los que acabo de describir empiezan a tener éxito en equipos profesionales?  En primer lugar se encuentran manejando grandes cantidades de dinero que ni habían soñado.  A sus piés se rinden sus fanánticos y fanáticas que les hacen creer que son lo máximo.  Entonces viven una corta vida (porque la vida activa de un futbolista es demasiado corta) y si no tienen alguien que los aconseje se desbordan en caprichos, en malos manejos de la sumas de dinero que ganan y se vuelven inaguantables.  Fíjense bien que no estoy generalizando, estoy hablando de algunos casos reales comprobables.  Son casos de jóvenes, quienes lastimosamente, nunca aprenden a manejar ni sus vidas, ni sus finanzas y terminan su ciclo deportivo sin pena ni gloria.
 
Naturalmente que existen casos excepcionales de grandes futbolistas como Edson Arantes do Nascimento “Pelé” quien fue un ejemplo en la cancha y fuera de ella.  Y que conste que Pelé venía de una familia muy pobre, de escasos recursos económicos y llegó a ser El Mejor Futbolista que ha existido.  Fue un jugador completo en todos sus aspectos.
 
Empecé este relato con el título de “Era aquí, papá…”  Esto tiene su historia: el 13 de Febrero de 2011 el equipo de fútbol Profesional Santa Fé de Bogotá jugó la segunda fecha del Torneo Postobón Colombiano como local en Bogotá contra el Atlético Quindío, equipo que le ganó ese día por marcador de 1 a 0. ¡Y en su propia casa! 
 
Al otro día, el lunes 14 de febrero, el periódico “El Tiempo” en su Sección Deportiva publicó un resúmen de este encuentro, con una fotografía grande con el título de “Era aquí, papá…! refiriéndose a una de las tantas ocasiones en las  que el Santa Fé tuvo para empatar y aún de ganar ese partido.  Me pareció tan cómico tanto el título (“Era aquí, papá…) como la fotografía de dos jugadores Santafereños.  Dice al pié de la foto: “Adolfo Valencia se queja por una jugada en la caída de su equipo, Santa Fé, con Quindío (0-1)”.  Es una fotografía tomada por Juán Diego Buitrago Cano.
 
La foto esa de Adolfo Valencia de piés,  me causó al mismo tiempo risa y tristeza, porque  el jugador muestra de frente las palmas de sus negras manos, señalando la grama en el sitio en el que uno de sus compañeros pudo pasarle la bola para marcar un gol y no lo hizo.  La cara de Adolfo es la de la tristeza infinita, de la decepción, una cara de “no lo puedo creer”.  Viéndole la expresión de su compungido rostro yo me imaginaba metido en ese uniforme rojo lleno de desaliento, de frustración.  Comprendí a Adolfo en su reacción frente a otro u otros compañeros suyos quienes, quizás por egoismo, por lucirse, no quisieron pasarle la bola estando bien colocado y listo para anotar un gol.
 
Durante más de 24 años dirigí y jugué con un equipo de futbol aficionado de buenos, muy buenos jugadores y amigos al que le pusimos el jocoso nombre de “Rosca de Futbol Colombo” Fueron años espectacularmente hermosos, quizás los años más felices de mi vida, cuando todos los sábados por la tarde nos encontrábamos en la hermosa cancha del Seminario Mayor en la Región de La Florida, Villamaría. Fueron los partidos de futbol más hermosos de los que he disfrutado en mi vida.  No sólo se derrochaba buen futbol sino una camaradería nunca antes igualada.
 
Pero aparte de eso y comparando con otros equipos en los cuales jugué durante varios años en el Campeonato Municipal en Manizales, debo confesar que lidiar con algunos jugadores es tarea muy difícil.  El jugadorcito ése que se cree el mejor del equipo, por regla general es difícil de manejar, es exigente, prepotente, caprichoso, no atiende indicaciones del entrenador ni del capitán de su propio equipo, porque se crée indispensable y, como tal, hace lo que le dá la gana.
 
Y trate usted de no alinearlo, de no ponerlo a jugar en algún partido, o trate de sacarlo del partido porque no está rindiendo y
hay otros en la banca para reemplazarlo, para que vea un hombre bravo y grosero.  Ahí se destapa lo peor de su crianza.  Después de esto yo prefiero un jugador menos bueno, ni muy técnico, ni un hábil dominador de la pelota, pero que tenga sentido de la solidaridad para jugar en conjunto con sus compañeros de equipo y que sea un caballero antes que un buen futbolista.  Repito que tengo derecho a decirlo por los 62 años de estar trasegando entre futbolistas malos, buenos, mediocres y excelentes.  Entre personajes salidos de hogares desechos y verdaderos y señores salidos de hogares pobres pero con magnífica formación moral y social, existen ejemplos que son como para mostrar.  De todo hay en este hermoso y a veces complicado mundo del futbol.
 
Y es que en futbol se dan unos casos como para reir o para llorar y que lo ponen a pensar seriamente a uno.  Por ejemplo, no es raro que en un partido de futbol se enfrenten “El Atlético “Chunchurria” conformado por jugadores de la parte de abajo del Barrio “El Derrumbe” con el “Deportivo Real Amigos” del  Exclusivo Conjunto Cerrado “Los Cacaos Ejecutivos”. Y que luego de 90 minutos en los que los “Chunchurrias” se defendieron como gatos “patas arriba” terminen ganándoles a esos señoritos por 2 a cero.  ¿Cómo la ven? ¡Y lo grave es que ha sucedido!
 
Podría seguir hablando y hablando sobre este tema por días y días para nunca acabar porque, como lo he dicho en repetidas oportunidades, practicar el futbol ha sido  una de las mejores cosas que pudieron pasarme en la vida.  La verdad es que me ha gustado más jugarlo, estar en una cancha con un balón y unos buenos amigos, que verlo jugar desde las graderías.
 
NOS VIMOS.