Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

Aunque no quiera

Escrito por smpmanizales 17-05-2011 en General. Comentarios (0)

La Patria/ / Jorge Raad Aljure / 2011-05-17 00.

 

En una nota escrita por Juan Paz en El Mundo de Medellín, se informó que Saludcoop había aportado $1.500 millones a las campañas presidenciales en el 2010 e igualmente varios congresistas recibieron donativos. Contó además que por información del Ministerio de la Protección Social, sorprenderán otros hallazgos.

 

Estas afirmaciones corroboran el hecho de muchas entidades que tienen recursos para los años electorales, y en los otros también, para patrocinar a los diferentes candidatos en el proceso de elecciones populares. Los colombianos saben que el mecenazgo en este aspecto no es nuevo. Por partida múltiple, según el número de candidatos con más probabilidades de ganar, se les apoya en sus aspiraciones.

 

También se conoce que existen diferentes límites en cuanto a la cantidad de las contribuciones, pero casi siempre los grandes aportantes entregan cuantías similares a cada candidato seleccionado, de tal manera que no se pierde la donación, porque de todas maneras gana quien contribuye a las campañas. Como en los juegos de azar, se consigue con cara y con cruz.

 

Esto sucede con los gobernadores, alcaldes, diputados y concejales, en cuyos casos generalmente no se ayuda a todos los aspirantes con buenas opciones, ahí hay definición sobre uno o máximo dos candidatos, o la decisión de la contribución se ofrece en apoyo a toda la bancada, situación rara en la actualidad.

 

Pero la esencia del problema no radica en la contribución en sí. Podría ser un excelente camino la cooperación con las campañas, si fuera solo eso, es decir ayudar a quien se considera el mejor para los intereses generales de la sociedad. El meollo está en los compromisos que adquiere el candidato, aunque vocifere abiertamente o diga en círculos cerrados que no tiene compromiso sino con los electores, y resulta que los aportantes también son electores y para algunos equivocadamente de mejor estirpe que los votantes rasos.

 

El ideal, lo absolutamente democrático, es que el Estado sea quien financie por completo a los candidatos, y no parcialmente como sucede ahora. Todo bajo premisas muy estrictas, incluyendo límites que no impidan participar a los aspirantes que han demostrado sus cualidades. Hay candidatos de toda clase, con algunos que dan pena ajena por la preparación para el cargo a que aspiran. Evidentemente todos tienen derecho, pero...

 

El siguiente y mayúsculo problema es el costo tan elevado de una campaña, por los vicios instaurados desde hace tiempo entre los electores. Hoy, en términos generales, a quien quiera ganar le cuestan de su peculio no pocos millones de pesos, aún para una plaza como la de concejal.

 

Si no es una persona con capital disponible para estos menesteres, los tiene que conseguir prestados y luego pagar, gane o pierda, y quizá, lo más probable, es que el aporte estatal no le alcance o lo tenga que entregar en su mayoría a terceros.

 

Si no tiene la plata, sus asesores y amigos tienen que recurrir a otros interesados en financiar la campaña. Los aportantes tienen afanes por temas lícitos, y otros que no lo son. Unos lo hacen con el desprendimiento propio de la amistad, otros buscan, y lo logran, comprar cargos en las nóminas, asesorías, membresías y contratos, sin mencionar otras aspiraciones.

 

Finalmente, y el eje de todo, es la pérdida de la independencia. Tarde o temprano quienes apoyaron al candidato cobrarán, salvo excepciones democráticas, su aporte bajo diferentes estrategias. Habrá que pagar los compromisos tácitos o explícitos, si quiere volver a recibir beneficios en el futuro.

 

Mientras tanto, el Estado y los contribuyentes al sector salud, pagaron indirectamente a través de la mencionada EPS, las campañas de quienes menos deseaban.

 

Nota: Las propuestas que recibe y entrega el rector de la Universidad de Caldas para tener un Hospital Universitario, merecen un detallado análisis.

Mirar más allá

Escrito por smpmanizales 17-05-2011 en General. Comentarios (0)

La Patria/ / Mario Calderón Rivera / 2011-05-15 00

 

Quienes lo escuchan casi siempre prefieren un presente tranquilo a un futuro incierto no garantizado por una póliza de seguro. De ahí el porqué de la reacción a sus sorprendentes iniciativas, que son en no pocas veces calificarlas piadosamente como desvaríos. Es parte, como diría Álvaro Gómez Hurtado, del talante colombiano y latinoamericano. Con lo cual, cualquier llamado que nos saque del pasado hace doblemente difícil colocarnos en el presente y al mismo tiempo una garantía irrevocable sobre futuro. Eso nos asusta porque nos obliga a sacudir nuestra indiferencia. Preferimos un futuro que se parezca más a una congelación en el presente.

 

Colombia y el resto de América Latina han mantenido un retraso permanente en el reloj de la historia. Y no solo en términos de institucionalidad sino también en la infraestructura física y de competitividad que son prerrequisito para la modernidad. Y bien sabemos que la mayor fragilidad que ostenta Colombia es su pobre estructura en materia de transporte multimodal. Con una mediocre red de carreteras sin integración trasversal; con un anacrónico corredor ferroviario de trocha angosta; con un sistema portuario sobre el Pacífico monopolizado por un puerto que solo puede recibir barcos de papel con un máximo de 25 mil toneladas y con capacidad para no más de 1.500 contenedores, cuando Ecuador, Perú y Chile ya están dotados de puertos de aguas profundas donde anclan naves con más de 100 mil toneladas y cifras cercanas a 10 mil contenedores.

 

Quien esto escribe aprendió lo anterior de Gustavo Robledo Isaza en el privilegiado espacio de la Cámara de Comercio de Manizales. Durante cuatro años, al menos una vez en la semana, la sala de la Junta Directiva vio llegar a un grupo de líderes eminentes de Manizales encabezados por Gilberto Saffón, Felipe Calderón y Hernán Jaramillo (q.e.p.d.), para un intenso ejercicio sobre un nuevo aeropuerto para Manizales y su área metropolitana, propuesto desde 1974 por Gustavo Robledo Isaza. En aquel momento Gustavo Robledo llegaba de liderar -con Gabriel Arango Restrepo y con la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales- un viaje a pie desde territorio caldense hasta las playas de Nuquí.

 

Colombia y el resto de América Latina han mantenido un retraso permanente en el reloj de la historia y, por supuesto, en el avance tecnológico. Nuestras herramientas de investigaciones fueron siempre tan elementales como ajenas. Mentes privilegiadas como Gustavo Robledo lograron su inspiración con una especie de lámpara de Aladino cuyo brillo le daba su regla de cálculo y muchos años más tarde una cuerda de manila para medir la profundidad de la ensenada de Tribugá. Eran los tiempos en que el exministro de obras Luis Fernando Jaramillo calificaba la propuesta del puerto de aguas profundas como un antojo de los socios del Club Manizales para ir a broncearse los fines de semana en las playas paradisíacas de Nuquí. Por esta razón, cuando el aeropuerto llegó al análisis de los tres líderes deliberantes en la Cámara de Comercio, Gustavo Robledo ya tenía la perspectiva de esa nueva pista comunicando a América con el lejano Oriente. Y con su estilo característico insistía en que una luz que brillaba en lontananza era un reflector de la catedral de Tokio. Así como pudo respaldarse en la conclusión derivada del concepto emitido por la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles, en el sentido de que las ventajas aeronáuticas del nuevo aeropuerto llegaban al punto de hacer posible para los grandes aviones de carga decolar con un 20 y hasta un 30% más que desde Bogotá o Medellín. Algo tan inesperado que, contando con un cambio radical en la vía Manizales-Bogotá (Gustavo Robledo ya exhibió la maqueta de su propuesta), para algunas empresas de las dos ciudades más importantes de Colombia resultaría más rentable embarcar en Palestina. Y nuevamente, con su humor incorregible, pasaba a afirmar que un vuelo internacional viajando hacia el sur encontraría la primera gran altura de montaña en el Aconcagua y en el norte en la Sierra Nevada, para enrumbar hacia el Viejo Continente.

 

Para Gustavo Robledo resulta tan obvio como para cualquier ciudadano de Manizales o de su área metropolitana, igual para cualquiera de las decenas de miles de viajeros hacia nuestra ciudad desde cualquier parte del mundo, la inaplazable sustitución de un remedo de aeropuerto que -al final de cuentas- termina siendo La Nubia. Cómo ignorar entonces que la dimensión incalculable del proyecto resuelve de paso no solo los problemas de aparente menor cuantía relativa, sino que los resuelve en un marco que, sin duda, multiplica por muchas veces las cifras que hoy nos parecen positivas pero que están lejos de convertirnos en un verdadero polo turístico?

 

Faltarían muchos factores hasta ahora ignorados, pero sabidos y anunciados a los mil vientos por Gustavo Robledo Isaza. Y es que la carga aérea desde Manizales será una mínima fracción de la capacidad del nuevo aeropuerto. Pero crecerá en función de la nueva posición estratégica que adquirirán la ciudad y su región de contorno. Por eso, construirlo al costo que resulte de una eficiente utilización de los recursos -por "fantásticos" que parezcan- es simplemente comprar futuro. Y el futuro que puede esperar nuestra región cafetera siendo la antesala del Pacífico. Como lo fue en la era del Atlántico desde el Eje del Gran Río de La Magdalena y con la industria cafetera con epicentro en Manizales como generadora del verdadero despegue (take off) de nuestra economía, ahora lo será desde las vertientes del río Cauca y de la Región Biogeográfica del Chocó.

 

Carlos de Greiff Moreno (q.e.p.d), uno de los colombianos más ilustrados en geopolítica y geostrategia -principalmente en materia de energía y transporte- fue en los últimos años un guía incomparable para la Cámara de Comercio de Manizales y para la Sociedad de Arquitectos de Antioquia (SAI) presidida por el exgobernador Álvaro Villegas Moreno. Bajo su inspiración y con la participación de las gobernaciones de Caldas, Risaralda y Chocó se dio impulso al Proyecto Arquímedes en el que el primer gran eslabón es el puerto de Aguas profundas en Tribugá, para ir luego hacia el puerto de Tarena en el Atlántico y a la conexión ferroviaria entre ambos puertos, incluido un corredor industrial biotecnológico a lo largo del río Atrato.

 

Para Carlos de Greiff uno de los efectos probables con un sistema multimodal de transporte de tal naturaleza, -en el que el nuevo aeropuerto y el nuevo puerto jugarían papel clave para la real incorporación de Colombia a la APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico),- podría elevar espectacularmente el crecimiento de nuestro PBI. Según él, la mayoría de los empresarios colombianos está pagando por sus fletes marítimos de importación y exportación sumados a sus fletes terrestres, al menos el doble de los que pagan sus iguales en Ecuador, Perú y Chile.

 

Actor incomparable en estos escenarios cautivantes ha sido Gustavo Robledo Isaza.

 

Cuando un visionario como Gustavo Robledo Isaza plantea desde su cátedra diaria de 25 años en la Cámara de Comercio de Manizales proyectos de futuro, lo hace anticipándose a la historia. Su audiencia generalmente dormita en el pasado.

EL NOBLE OFICIO DE COCINAR

Escrito por smpmanizales 17-05-2011 en General. Comentarios (0)

Por Carlos A. Valencia O.

 

EL NOBLE OFICIO DE COCINAR (304)
 
La primera y más urgente necesidad del ser humano es la comida.  Es la cosa más sencilla: si no fuera por las personas  que cocinan nuestros alimentos, el mundo estaría muy mal, mucho más de lo que ahora está.  Porque la mayoría de las personas no somos muy expertas para poner comida en las ollas o en las vasijas, o por otro lado no nos gusta meternos a la cocina o estar pendientes de un fogón.  Claro que existen muchas personas, mujeres y hombres, a quienes les encanta cocinar: los llamamos cocineros o cocineras, pero últimamente se han ganado el título muy francés de Chefs.
 
Es que cocinar bien no es cualquier cosa.  No todo el mundo “tiene la mano” para que la comida le quede sabrosa, paladeable e ingerible.  Eso de “tener mano” se refiere a cierta habilidad con la que se nace (o se aprende) para que cualquier alimento que usted cocine y sirva, haga que los comensales “se chupen los dedos”.  No todo el mundo lo logra, aunque tenga muy buenas intenciones.
 
Se puede asegurar que la historia de la humanidad está íntimamente  ligada a las ollas, a las cacerolas, a los vasos, a las tasas, a los platos, a las bandejas, a las cucharas, a los tenedores y a los cuchillos con los cuales se hace y se sirve la comida que llenará estómagos, calmará hambres, renovará las fuerzas y pondrá multitudes en función de trabajar, de luchar, de pensar y de producir.  Porque sin comida “entre pecho y espalda” es imposible vivir.
 
Desde tiempos inmemoriales  la humanidad ha vivido pendiente de la olla ennegrecida sostenida de un gancho que pendía de la viga del techo y que permitía que los leños, sobre cuatro piedras del fogón,  mantuviesen caliente el caldo, el sancocho, el puchero, “el revolcao” milagroso que permite que la maquinaria productora de hombres y de mujeres funcione en tiempos de guerra o de paz.  Viéndolo bien la historia de la humanidad ha estado sumergida en el menaje hirviente de una olla en cualquier casucha, o sitio elegante en cualquier parte del mundo.
 
Y las comidas más complicadas fueron diseñadas para los señores con mucho poder, para servirse en vajillas de oro y de plata, con incrustaciones y arabescos, en ceremonias especiales, con vestidos apropiados para la ocasión, con sirvientes atentos a los deseos de sus amos: reyes, príncipes, princesas, presidentes, Primeros Ministos y lagartos de todo pelambre, no sólo medrando alrededor de los Presupuestos Nacionales sino “al pié de la olla” como cualquier perro faldero, para no morirse de hambre y para poder seguir maquinando impuestos contra “la plebe” que es la que, históricamente, siempre ha escarbado, cultivado y cosechado para muchos zánganos.  Mientras tanto ellos siguen comiendo con la mano lo que les  han dejado “los amos.”
 
He pintado la cosa un poco dramáticamente, pero de dos plumazos he dicho lo que muchos “estilachudos” han analizado sobre comportamientos humanos, hasta llegar a la humeante olla del sancocho, resúmen y objetivo de todas nuestras políticas aspiraciones, aquí en América, en Europa, en Africa o en cualquier parte del mundo donde haya sancochos para deglutir y clase política para despilfarrar, no importa el credo partidista al que se pertenezca.  Todos son igualitos.  ¡He dicho!
 
El arte de meterse a la cocina ha sufrido transformaciones desde hace muchos siglos.  Llevamos años, de años y de años escarbando terruños para producir vegetales, frutas y granos para que el mundo no muera de inanición.  Si damos una reversa de muchos siglos sólo encontraremos comida muy sencilla para mitigar el hambre: frutas que caen o se tumban de los árboles, agua revuelta con papas, yucas, bellotas y granos todo calentado al fuego y simple “·como beso de boba” hasta que el hombre descubrió la sal y empezó  a notar que el condumio cotidiano sabía mejor. 
 
Y entonces el guerrero soltó sus armas por unos minutos para saborear la sazón de algo que antes era desabrido.  Mientras tanto “los grandes por allá arriba” en sus castillos y sus grandes y lujosos comedores empezaron a exigir exquisiteces en sus comidas y le agregaron carnes al menú: de venado, de aves, de pescados.  Y después de esto vino la decoración de la mesa cuando descubrieron la delicia de las frutas y mediante su fortuito ingenio se hallaron de manos a boca  (yo diría más bien “de piés a boca”) con el vino que alegró los corazones, obnubiló conciencias, alentó peleas, tramas y asesinatos.  ¿Cómo les parece la rapidez con la que estoy pasando de una era a otra de la historia de la humanidad? ¡Este bolígrafo mío es una maravilla!)
 
Y brincando de mesa en mesa, de rancho en rancho, llegamos a la actualidad, en la cual no sólo se cultiva lo necesario (¡Ni tanto, porque hay gran déficit de comida en el mundo!) sino que también lo preparamos mejor.  (O mejor dicho: lo preparan mejor porque yo POCÓN, POCÓN me meto a la cocina).  Naturalmente que cuando sirven el desayuno el almuerzo o la cena YO SOY EL PRIMERO QUE LLEGA.  ¡Es que me dá mucha vergüenza hacer esperar a la señora de la cocina!
 
No necesito decirles que debemos estar agradecidos con la comida, porque si no fuera por ella poquitico podríamos nosotros fantochear ni con nuestros proyectos ni con nuestros logros, ni mucho menos con nuestro trabajo personal.  Porque un trabajador con hambre no rinde, porque lo único que el hambre produce es rabia porque a una persona sin comer le dá una furia tan berraca que es capaz de acabar “hasta con el tendido de la perra”.  ¡Dios nos libre de un hambre insaciada!  Y pensar que en el mundo existen millones de personas que si desayunan no almuerzan y muchas veces no alcanzan ni a comer una sola comida en el día. ¡Eso produce escalofríos!
 
Le puse por título a este relato “El noble oficio de cocinar”.  De verdad que considero que es un oficio muy noble, demasiado noble y necesario.  Las personas que cocinan y que lo hacen con dedicación y con amor, son trabajadores que merecen todo nuestro respeto y agradecimiento.  No es nada fácil estar días enteros al pié de un fogón, por moderno que sea,  preparando platos para otras personas, inventando deliciosas formas de combinar productos con elegancia y tino, para que los alimentos no sólo tengan delicioso sabor sino que se vean bien a los ojos de los comensales.
 
Existen muchas personas que han hecho de esta actividad un hobby o entretenimiento y dedican fines de semana enteros, metidos en una cocina, preparando platos exquisitos para sus familiares y amigos.  Son personas que han hecho de este oficio extra todo un arte.  Y les gusta estudiar y consultar y mezclar, hasta servirles a sus invitados.  Dicen que pasan horas y pasan  horas dedicados a su pasión gastronómica y lo hacen por gusto… ¡y con mucho gusto!
 
Agradecimiento es lo único que pide un buen cocinero, cocinera o chef.  Así como el músico que acaba  de interpretar  un hermoso pasaje sinfónico y se le premia con largas salvas de aplausos, así estas señoras y señores sólo piden que sus huéspedes  reconozcan que “su receta” fue única, que lograron llegar al corazón de sus invitados a través del estómago.  No piden nada más.
 
Hace algún tiempo, a raíz de una de las tantísimas y deliciosas comidas que nos ha preparado mi esposa, escribí algo muy corto que quiero compartir con ustedes para terminar este escrito:
 
“Es una delicia y una bendición tener la seguridad  que los alimentos disponibles en la mesa han sido conseguidos con honestidad, a base de trabajo honrado.  Eso les proporciona un sabor de agradecimiento, un sentimiento de paz y la grata sensación de poder nutrir el cuerpo.  Ante el milagro del pan diario, el corazón agradecido se convierte  en el huésped principal de la comida”
 
NOS VIMOS.
 
 
 
 
 

Grandes Temas de Nuestro Tiempo: “Literatura, Música y Pensamiento” Sesión 8

Escrito por smpmanizales 17-05-2011 en General. Comentarios (0)

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Vicerrectorado – Sede Manizales
Boletín No. 7

“Cátedra abierta Grandes Temas de Nuestro Tiempo”
Versión: 1er. Semestre 2011 -
Sesión No. 8

Tema: “Literatura, Música y Pensamiento”


Jueves 26 de mayo/2011

Orlando Mejía-Rivera (Prof. MD/Escritor, Universidad de Caldas, Manizales):
“Los oficios de Apolo – Fascinantes relaciones entre Música y Medicina”

Auditorio UN,  4:00 pm


Resumen: Tomando como pretexto la figura mítica de Apolo, dios de la música, la poesía, la filosofía y la medicina, abordo en una perspectiva histórica algunas relaciones entre la música y la medicina, que comienzan con la doctrina musical de Pitágoras y su influencia en la teoría de la salud en la antigüedad, luego los nexos entre patologías medievales como los danzantes de la enfermedad de la corea, o mal de sanvito, y algunas especulaciones entre la danza y las influencias místicas provenientes del sufismo, luego abordo la contemporaneidad y muestro los nexos entre música y enfermedad, a partir de la propuesta de Oliver Sach y su libro Musicofilia, y al final doy un panorama de algunos nuevos descubrimientos de la neurofisiología actual y las capacidades musicales humanas.

 

 

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Orlando Mejía-Rivera (n. 1961). Médico internista y tanatólogo. Magíster en filosofía. Docente e investigador de la Universidad de Caldas. Premio Nacional de la Academia de Medicina (1994), Premio Nacional de Novela (Mincultura 1998), Premio Cámara Colombiana de Libro al libro científico-técnico (1999), Premio Nacional de Ensayo Ciudad de Bogotá (1999). Algunos de sus libros publicados: “La muerte y sus símbolos” (1999), “De la prehistoria a la medicina egipcia” (1999), “Pensamientos de guerra” (2000), “De clones, ciborgs y sirenas” (2000), “La Generación mutante” (2002), “Los descubrimientos serendípicos – Aproximaciones epistemológicas al contexto del descubrimiento científico” (2004), “Extraños escenarios de la noche” (2005), “El asunto García y otros cuentos” (2006), “El enfermo de Abisinia” (2007), “Recordando a Bosé” (2009), “Manicomio de dioses” (2010). Autor de ensayo biográfico: “Heinz Göll: Das Vagabundieren das Kunstlers (El vagabundear del artista)”, en libro sobre el artista plástico austríaco Heinz Göll, en Editorial Mohorjeva Hermagoras (Austria), ISBN: 3-85013-877-1; título general: Heinz Göll (1934-1999) Sein Leben, Sein Werk, con prólogos de Karl M Woschitz y Héctor Rojas-Herazo...

 

En serio... ¿cuál es la universidad que queremos para este país?

Escrito por smpmanizales 13-05-2011 en General. Comentarios (0)
 

Leo y releo la propuesta que el Gobierno del presidente Santos tiene sobre la mesa respecto de reformar la Ley 30 de 1992 de la Educación Superior, y me convenzo cada vez más de la marcada impronta que se le pone a las políticas de control y vigilancia, bajo el argumento de que las universidades como se deben a la sociedad, pues es a ésta a la que deben rendirle cuentas, las mismas que están encasilladas en prácticas de transparencia en el uso de los recursos públicos que les da el mismo Estado, y en el ejercicio de buen gobierno.

 

Pero de lo poco que se habla -y no propiamente con argumentos contundentes y coherentes-, es de las propuestas claras y precisas para que estas instituciones resuelvan sus ya viejos problemas presupuestales. Para repetir las palabras del Gobierno, el actual modelo económico no está en capacidad de solucionar, por citar un caso entre muchos, el pasivo pensional de las universidades, ni tampoco tiene plata para destinarle a la investigación científica, ni mucho menos a la infraestructura; entonces, lo que hay que hacer es ensayar "otro" modelo económico para que éstas consigan sus recursos, por lo que deberán abrirle las puertas a los inversores privados.

 

Por un lado, el asunto quizás no fuera tan grave si al Gobierno no se le "olvidara", por ejemplo, la deuda que tiene acumulada con las universidades, como consecuencia del congelamiento de recursos desde 1998. Como lo han dicho ya connotados rectores: se ha ampliado la cobertura (con seguridad, claro, no la suficiente), se ha cristalizado un mayor número de investigaciones, y hay más profesores universitarios... todo, por los mismos 500 pesitos.

 

Y el asunto de los inversores privados y de la creación de centros de educación superior con ánimo de lucro, no fuera tan grave si creyéramos que ya no sirve esta economía del capital que busca réditos por doquier. Pero ni lo uno ni lo otro, es decir, sigo pensando que el Gobierno debe cancelar la deuda con las universidades públicas; y no creo que debamos ser tan ingenuos en creer que a alguien se le ocurrirá arriesgar su dinero sin pedir los respectivos rendimientos financieros. O es que acaso, ¿el lucro ya no significa eso?, máxime si recordamos que en las actuales circunstancias el Gobierno Santos busca afanosamente firmar el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, y adicionalmente buscar formas de amortiguar la deuda externa, por lo que se piensa destinar algo así como 35 billones de pesos, es decir, 17 veces más de lo que tiene asignado al funcionamiento de la educación superior pública. Este solo ejemplo, nos muestra cuáles son las reales prioridades del Gobierno.

 

Para el efecto, por supuesto, la lógica de este modelo económico que nos envuelve es la eficiencia en la utilización de los recursos; pero no dejo de pensar que es difícil ser eficiente y autónomo en la obtención de mejores resultados con los mismos recursos. En este sentido, no creo que el debate deba darse alrededor de si las universidades debemos o no aceptar la propuesta del Gobierno. Estoy convencido más bien de que lo que debemos poner sobre la mesa, de manera productiva e inteligente, es sobre cuál es la universidad que queremos para este país, para nuestros hijos y las generaciones que les sucederán.

 

Y para ello, creo que existen dos tensiones fundamentales: por un lado, la que se genera entre bien público dirigido a la consolidación de la identidad de la nación; y por otro, la tensión entre bien público para el consumo. Pienso que por aquí bien puede adelantarse un muy interesante y productivo debate sobre la destinación de la universidad, la universidad para qué; o, como lo decía el profesor J. Derrida, pensando en que teniendo clara esta pregunta por la razón de ser de la universidad, pudiéramos dilucidar ¿La universidad con vistas a qué?, ¿qué se ve desde la Universidad?...