Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

Golpe a la democracia

Escrito por smpmanizales 25-02-2011 en General. Comentarios (0)

El Espectador/ Opinión |21 Feb 2011 - 1:00 am

 

Santiago Montenegro

Por: Santiago Montenegro
COMO CIUDADANO CREYENTE Y PRACticante de la democracia liberal, no puedo quedarme callado ante el recorte de los derechos políticos de los ciudadanos que implica el llamado artículo “canguro” de la reforma política, recientemente aprobada por el Congreso.
 

Si la Corte Constitucional llegara a declarar exequible dicho artículo, saldrían del censo electoral todos los ciudadanos que no votaron en las pasadas elecciones, unos quince millones de personas. Como en Colombia el voto no es obligatorio, no votan quienes no tienen ningún interés en hacerlo, quienes siguen tramitando su cédula, pero tampoco quienes quieren expresar su inconformidad ante las alternativas que están en juego. Por las razones que sean, no votar es un derecho político que deben poder ejercer todos los ciudadanos y que se debe plasmar en una cifra registrada por la entidad encargada del poder electoral. No votar hace parte de los derechos políticos y de las libertades positivas que consagran las instituciones republicanas. Ha hecho parte de nuestra institucionalidad desde los albores de la República, como cuando el presidente Francisco de Paula Santander, en 1833, objetó una ley que imponía el voto obligatorio argumentando, entre otras cosas, que “el ejercicio de la ciudadanía debe considerarse siempre como un derecho al que puede renunciar el que quiera…”.

Estoy completamente de acuerdo con Eduardo Posada Carbó, quien en varias columnas de El Tiempo ha expresado su rechazo e indignación ante tal medida. El registrador también está en desacuerdo y también lo están los abstencionistas de las pasadas elecciones, el Polo Democrático, partido que ejerció un derecho al que acudieron los dos partidos tradicionales en varias ocasiones de nuestra historia. Además de atentar contra los derechos políticos de los ciudadanos, Posada Carbó ha alertado sobre el peligrosísimo antecedente que crearía la manipulación del censo electoral. En mi pasada columna argumenté la importancia de una información pública de calidad y, en particular, de los registros administrativos para el buen funcionamiento del Estado y del gobierno. Quizá el registro administrativo más importante de todos, de un valor casi sagrado, es precisamente el censo electoral, pues es la base de elección de los representantes del pueblo. Está bien depurar el censo, quitar los muertos, eliminar las duplicaciones de cédulas y todos los demás problemas de esa naturaleza que existan. Además, el gobierno, los partidos políticos, la sociedad civil, todos deberíamos hacer un gran esfuerzo por reducir la abstención y la indiferencia electoral que existe en Colombia. Todo eso está bien, pero otra cosa muy distinta es meterle la mano al censo en la forma como la aprobó el Congreso.

El censo electoral debe estar compuesto por todas las personas que puedan votar, número que es igual al número de cédulas inscritas. La depuración del censo propuesta en la reforma política elimina el carácter político de la abstención activa, que es aquella ejercida por los electores que no participan en los comicios como una forma de protestar. Además de ser una medida antidemocrática es también antiliberal porque, al restringir el censo, aumenta el poder de las mayorías para, por ejemplo, aprobar referendos y cambiar la Constitución en ejercicios en los que participa una parte minúscula de los ciudadanos. Quienes la están apoyando deberían, además, saber que esta medida va a ser muy mal vista en el exterior, al interpretarse como la de un país de opereta en el que de un plumazo se recortan los derechos políticos de sus ciudadanos. Si no se han dado cuenta, es el argumento que necesitaban los enemigos del TLC con los EE. UU. para darle su sepultura definitiva.

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En medio: Cuervo sí, pero otro Caro

Escrito por smpmanizales 25-02-2011 en General. Comentarios (0)
El Espectador/ Opinión |24 Feb 2011 - 10:00 pm
 
Ana María Cano Posada
Por: Ana María Cano Posada
ESTE ES EL AÑO DE CUERVO EN COlombia. De Rufino José Cuervo. Un sabio que nos tenían bien guardado y un santo a quien canonizó el teólogo de las palabras, Fernando Vallejo.
 

Los 100 años de su muerte sirven para explorar la vida del personaje fascinante y exótico. Un explorador del lenguaje, un científico del español, que según la cátedra inaugural de Vallejo, consiguió en su Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana la única manera de apresar un río cambiante como es… “El idioma no cabe en un diccionario ni en un manual de gramática porque es escurridizo y burletero… ¿Y en un diccionario que fuera a la vez léxico y gramática? ¡Ah, así la cosa cambia!... un diccionario histórico y sintáctico a la vez en el que el léxico se vuelve gramática y la gramática historia, la de una raza… Con esas palabras claves, palabras mágicas, se forman miles y miles de expresiones y frases hechas que es lo que en última instancia son los idiomas. Vocablos prodigiosos de los que mi paisano iba a hacer surgir, porque sabía que estaba encerrado en ellos, el genio de la lengua castellana”.

Ya tiene Cuervo un biógrafo que dará cuenta de él: Fernando Vallejo mostró en El Mensajero, la búsqueda del rastro de Porfirio Barba Jacob, por quien en su momento sintió una obsesión como ahora por don Rufino José. Cuenta Vallejo que de niño lo apegó a él un libro que le dio su papá, Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano, no del dialecto sino de la esencia misma de todos los idiomas que es el habla local. En la fantasmagoría vallejiana los dos primeros tomos de su Diccionario de construcción…, que escribió Cuervo durante la vida entera y editó en París de su bolsillo, le cayeron a sus manos en una librería de viejo en México y por otro azar rodaron de ellas: en el terremoto de 1985, su piano Steinway quebró la vidriera del apartamento y siete pisos abajo volaron a la calle los dos libros.

Pero no está solo Vallejo en la búsqueda de Cuervo, porque detrás está el Instituto: el Caro y Cuervo, el que culminó con conocedores consumados una tarea de 52 años para publicar en 1994, de la A a la Z como quería el filólogo, el Diccionario. Y en este 2011 mucho dirá de lo que consiguió para nuestra lengua, pero me pregunto si deberá seguir figurando para siempre al lado de Miguel Antonio Caro. No es tan buena compañía para la posteridad merecida por don Rufino. Caro, creador con Rafael Núñez de la Regeneración (de ingrata recordación) y de la Constitución del 86 (reformada) y de un belicismo que llevó a la Guerra de los Mil Días y al ascenso de José Manuel Marroquín y a la pérdida de Panamá, no es un personaje que se diga para imitar. Si bien Caro fue allegado a la literatura, su trazado político lo aparta de la intención intelectual de Cuervo, con quien hace dúo en este Instituto que encabeza Caro y sigue Cuervo.

Propongo en cambio otro Caro a quien su trabajo y consistencia pueden acercar a Cuervo, dada en ambos una búsqueda personal que consigue un bien colectivo. No corresponden en época y ni en figura: Antonio Caro, el artista, con sus conceptos memorables agudos y claros, ha tenido una vida lanzada al viento dedicada a mirar y remirar el país viendo en él símbolos inusitados. Sería mejor acompañante para Cuervo; Caro y Cuervo, con una dimensión singular de colombianos a los que debemos, en dos épocas, dos maneras de comprender. Queda faltando un biógrafo para Caro, Antonio. Este personaje que logra condensar en su particular y escueto diccionario de palabras sugestivas, el arte inapresable.

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El 50% del agua en Colombia es de mala calidad

Escrito por smpmanizales 25-02-2011 en General. Comentarios (0)
UN Periodico/ Por: Isis Beleño, Unimedios/ Edición: 140
 
 
http://smpmanizales.blogspot.es/img/UN-Periodico.gif 
Agua/ Ricardo González/Unimedios.
 

Pese a que Colombia es el sexto país con mayor oferta hídrica en el mundo, el Ministerio de Medio Ambiente calcula que la mitad de los recursos hídricos tienen problemas de calidad. Se estima que la industria, el sector agropecuario y las aguas domésticas generan 9 mil toneladas de materia orgánica contaminante de los acuíferos.

 

Tres cordilleras, dos océanos, páramos, bosques tropicales y una ubicación estratégica le permiten al país tener una generosa oferta hídrica que por largo tiempo lo ubicó como el sexto con más agua en el mundo. Con los años el ranking se ha ido decantando, y ahora se analizan aspectos como la calidad y la disponibilidad que la población tiene del recurso. Bajo esta lupa, Colombia ha descendido varios escalones, a tal punto que el año pasado fue ubicado en el puesto 24.

Con precipitaciones anuales promedio de 1.800 mililitros –cuando en el resto de naciones del planeta son de 900 mililitros–, cerca de 720 mil cuencas hidrográficas y alrededor de 10 ríos con caudales permanentes, se podría pensar que hay agua ilimitada para todos. Sin embargo, la situación es preocupante. El viceministro de Ambiente, Carlos Castaño, afirma que más del 50% del recurso hídrico en Colombia no se puede utilizar por problemas de calidad.

“Estamos frente a una situación que necesariamente debemos enmendar. A ello se suma que la oferta de agua en Colombia no está disponible en forma equitativa”, asegura el alto funcionario.

Según el Informe nacional sobre la gestión del agua en Colombia, elaborado con apoyo de la Asociación Mundial del Agua y la Comisión Económica para América Latina (Cepal), las fuentes que contribuyen al deterioro del agua y al incremento constante de la contaminación en el país son diferentes, siendo los sectores agropecuario, industrial y doméstico los principales responsables, ya que en conjunto generan cerca de 9 mil toneladas de materia orgánica contaminante.

El documento, uno de los informes presentados en el Segundo Foro Mundial del Agua realizado en el año 2000 en La Haya, señala que al entorno natural se descargan casi 4.500.000 m3 de aguas residuales domésticas e industriales, y la mayoría de los municipios no cuentan con plantas para su tratamiento. Ciudades del nivel de Barranquilla tan solo tienen a su disposición lagunas de oxidación antes del vertimiento de las aguas, mientras la capital, Bogotá, cuenta con una planta de tratamiento que solo procesa el 20% de lo que producen los habitantes.

Según el Estudio Nacional del Agua (2010), que realiza cada cuatro años el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), la mayor parte del sistema hídrico andino colombiano se ha alterado debido al transporte de sedimentos y sustancias tóxicas, con una incidencia marcada de los corredores industriales ubicados en las cuencas de los corredores Bogotá–Soacha, Medellín–Itagüí, Cali–Yumbo, Sogamoso–Duitama–Nobsa, Barranquilla–Soledad y Cartagena–Mamonal, lo que afecta gravemente la calidad del líquido en los ríos Magdalena, Medellín, Bogotá y Cauca.

Abundancia vs. escasez
Colombia tiene una oferta natural de agua de 2.200 km3 por año. Nelson Ómar Vargas, profesional especializado de la Subdirección de Hidrología del Ideam, explica que es una gran cantidad para un país que solo demanda 35 km3 anuales, de los cuales nueve se pierden por ineficiencias en los sistemas de riego, en los procesos industriales y en los acueductos; no obstante, muchas regiones sufren por el acceso limitado al recurso y la mala calidad.

En este sentido, Guillermo León Vásquez, profesor de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional en Medellín, señala que el acceso al agua de calidad se ve afectado por problemas de distribución. “A esta situación la llamamos escasez tecnológica para el aprovechamiento del mineral, por eso muchas poblaciones como la costa Pacífica y la llanura del Caribe, a pesar de vivir en zonas con abundante recurso, no lo tienen o es impotable”.

En Colombia hay zonas donde la pluviosidad alcanza niveles de 10.000 mm al año, como en el Pacífico, y otras donde apenas llueve en promedio 800 mm, como en La Guajira.

Precisamente, en los lugares de mayor oferta no hay una importante concentración demográfica. De hecho, el 70% de la población colombiana vive en el área correspondiente a la cuenca del río Magdalena–Cauca, que aporta tan solo el 11% del recurso hídrico del país, y donde se genera el 85% del Producto Interno Bruto.

El resto del territorio nacional, donde se encuentran las importantes vertientes que contribuyen con el 89% del agua como el Orinoco, Amazonas, Pacífico, Atrato, Catatumbo y Sierra Nevada, alberga al 30% de los colombianos. Esta presión demográfica termina afectando negativamente las cuencas hidrográficas.

“Hay que hacer gestión para que los inconvenientes de disponibilidad de agua en el ámbito regional y local sean objeto de decisiones adecuadas. Así, queda claro que el problema no es la relación oferta–demanda”, explica Vargas, del Ideam.

Más Niñas y Niños
Germán Poveda, profesor de la UN en Medellín y experto en el tema, asegura que el cambio climático afecta las cuencas en el país porque se ve sometido a ciclos hidrológicos más intensos y menos espaciados, como El Niño y La Niña: “Se trata de eventos extremos que provocan inundaciones, tal como lo vimos a finales del 2010”.

Para Conrado de Jesús Tobón Marín, también profesor de la Facultad de Agronomía de la UN en Medellín y estudioso de páramos y bosques alto–andinos, más que el cambio climático se deberían analizar con prioridad los usos del suelo, la relación del hombre con la naturaleza y tener en cuenta fenómenos como la pobreza. “El ser humano y sus acciones sobre los ecosistemas sí son capaces de modificar el clima en poco tiempo. Por ejemplo, la quema de las cuencas de los páramos muestra efectos clarísimos en el ambiente en menos de un mes”.

Colombia posee abundante agua que no está siendo utilizada correctamente y cuya disponibilidad es un problema para muchos municipios. El intenso invierno ha afectado a 28 departamentos con inundaciones, pero aún así hay problemas de abastecimiento y calidad. Contaminación, mal uso del suelo y falta de gestión son algunos de los ingredientes del peligroso coctel de desperdicio del líquido que, tarde o temprano, cobrará factura.



 

Política social

Escrito por smpmanizales 25-02-2011 en General. Comentarios (0)
El Tiempo/ Opinión Columnistas / Por: Rudolf Hommes | 25-02-2011 |

Ya ha trascurrido más de una octava parte del período y no se han puesto en marcha los programas estrella.

Una de las debilidades de la política social del gobierno Santos es la ejecución.

Las prioridades de la política social del Gobierno han quedado claramente definidas en las declaraciones del presidente Santos al cabo del primer semestre de gobierno, en las que reiteró la importancia de las leyes de tierras y de víctimas y el compromiso de inclusión de dos millones de pobres en la vida económica nacional. En esto lo han acompañado el Partido Liberal, que ha liderado y ha propuesto algunos de los programas claves contra la pobreza y está firmemente comprometido con la aprobación de las dos leyes mencionadas y la reforma de las regalías.

Dentro de esa colectividad se está agitando la idea de reunificar al partido y de ponerlo en un derrotero claramente socialdemócrata. Pero cuando les preguntan a los que predican esto qué proponen, responden que van a promover la ley de tierras y la de víctimas. Quieren arrebatarle al Gobierno su retórica social para poder seguir catalogándolo como de derecha. Y este descarado intento de despojo ideológico ha sido facilitado porque el Gobierno y sus aliados han dado papaya.

En primer lugar, han abandonado la idea de reformar a fondo el régimen de regalías y se han conformado con una reforma blandengue para acomodar intereses políticos que lamentablemente no representan a la población de los territorios beneficiados, sino a quienes los han saqueado.

Los informes que está presentando Mauricio Gómez en CM& sobre el criminal despilfarro local de las regalías deberían servir para volver a la idea inicial y quitarles, de una vez por todas, esos dineros a los pícaros que posan de líderes regionales. Una de las razones por las cuales los egipcios estaban hastiados de Mubarak y su régimen clientelista era precisamente porque los políticos regionales se comportaban como lo hacen los colombianos en los gobiernos locales, que botaron en proyectos inútiles y en corrupción recursos que bien utilizados ya hubieran resuelto el problema de la pobreza extrema en los municipios que reciben las regalías.

La otra debilidad de la política social del gobierno es la ejecución. La retórica está muy bien, pero la ejecución patina. Ya ha trascurrido más de una octava parte del período y no se han puesto en marcha los programas estrella, ni hay un líder de equipo responsable por la ejecución de la política social.

Como el Gobierno ha escogido el modelo de albergar bajo un mismo toldo a una variedad de orientaciones ideológicas, sería natural que el liderazgo de la política social lo asumiera dentro del Gobierno el representante más destacado de de la izquierda democrática, y dentro de la alianza parlamentaria el Partido Liberal. Pero al izquierdista más egregio del Ejecutivo, que es el Vicepresidente, no parece interesarle la política social, sino sacarle jugo político a "lo social"; y los jefes liberales están distraídos organizando las próximas elecciones.

Una organización que alberga en su seno a posibles contradictores puede ser muy eficiente y muy dinámica si encuentra la manera para que estas facciones tengan intereses y objetivos alineados con los del resto de la organización. Si esto no ocurre, los enfrentamientos, las zancadillas y el ambiente conspirativo pueden menoscabar la eficacia de las políticas y de los programas y dañar severamente la integridad del equipo y su imagen pública. La manera como se ha utilizado a Angelino Garzón en estos primeros meses apunta más hacia el conflicto y la ineficacia que hacia una tensión constructiva entre colegas que comparten un propósito y tienen fórmulas distintas para cazar ratones. Sería más productivo canalizar la energía de Garzón y su capital político encargándolo de promover, dinamizar y defender la política social para cerrar la brecha entre el discurso y la realización.

Nuestro ministro Germán Cardona

Escrito por smpmanizales 25-02-2011 en General. Comentarios (0)
La Patria/ / Luis Prieto Ocampo/ 2011-02-25 00
 
¿Hace cuánto Caldas y Manizales no tienen un Ministro? Un ministro para el cual su tierra natal fuera centro de su pensamiento y preocupación esencial de sus propósitos.
 

Tuvo uno singular, que tenía estas condiciones. Ministro estelar en el primer cuatrienio de Uribe. Cuatrienio memorable de la historia de Colombia. Increíble, al poco andar, este personaje de excepción, no solo en los medios regionales sino en el país, fue destituido por un asesor externo del Presidente.

 

Se recuerda aún cuando se discutían importantes transformaciones económicas del país. El centro de gravedad eran personalidades y ministros caldenses, formadores de lo que se llamó la escuela de Manizales. También, simultáneamente la ciudad de Manizales tuvo su mejor época de desarrollo industrial. Fue una ciudad unida y solidaria. Sus gentes en el gobierno nacional fueron claves.

 

Hoy ni Manizales ni Caldas cuentan con personas importantes en el concierto nacional. La luz que emitiera brillante y promisoria, hoy nada ilumina. Un descenso que arrastra consigo la poca riqueza que hasta no hace mucho se pudo acumular.

 

Ni en el ámbito del café, donde comandó por lustros, porque su producción en declive le ha cedido el paso a los departamentos del sur del país, que hoy se reparten la mejor tajada del presupuesto cafetero.

 

Por eso cuando de pronto aparece alguien que porta en su personalidad esas virtudes perdidas, el ánimo se reconforta y una luz de espera aparece en el horizonte.

 

El presidente Santos nombró Ministro de Transporte a Germán Cardona y todo indica que dio en el clavo. Sus ejecutorias durante su vida en Manizales, se salen de lo mediocre para exhibir condiciones excepcionales. Fue Gobernador de Caldas, dos veces Alcalde de Manizales, en unos de sus períodos calificado como el mejor alcalde de Colombia -Profesional experimentado de la ingeniería, un agregado importante a sus experiencias anteriores para ser exitoso conductor de una de las locomotoras del gobierno-.

 

Se suman a todo su bagaje su sentido común, y gran don de gentes, conjunto de virtudes para ser ministro estrella. Y Manizales podría decir que Germán Cardona puede ser el principio de su redención.

 

Su ciudad tiene grandes problemas y para resolverlos se requiere una orientación segura y una conducción firme. Entre muchos embarazos, sobresale uno ético y moral. La Contraloría General de la República lo investiga, sospechando que un grupo sobresaliente de funcionarios públicos, con el Gobernador a la cabeza, están envueltos en un detrimento patrimonial de más de diecisiete mil millones de pesos.

 

Otro, es la construcción misma del aeropuerto de Palestina, donde no se sabe qué es peor, la administración o la actividad técnica. Esta obra es fundamental para la capital de Caldas. Si fracasa, sería caer a las tinieblas exteriores. Este aeropuerto hay que terminarlo como sea y a marchas forzadas. Su nuevo gerente es la nueva esperanza, pero nuestro Ministro de Obras, tiene que comprometerse a fondo con este proyecto hasta terminarlo, con todo lo que implica un gran aeropuerto internacional. Tiene condiciones de ese calado. No algo para salir del paso.

 

La Autopista del Café ha sido burla humillante. Los contratistas se han burlado durante catorce años de ministros, gobernadores y alcaldes interesados. Han atropellado al público con los peajes más costosos del país, prolongando la obra a su manera. La dignidad del Ministerio de Obras Públicas no puede con tantas afrentas.

 

Son muchas las falencias de esta región que hay que corregir. Son costosas pero para enfrentarlas se tiene un Ministro que con seguridad se comprometerá. No tiene porqué tener reato para darle una mano fuerte a su región.

 

Como no la han tenido los ministros costeños. Y muchísimo menos los antioqueños campeones mundiales en lo que se trata de favorecer a su tierra. De un momento a otro todos los colombianos resultaron pagando el metro de Medellín, la obra más costosa que se tenga noticia. Como también han conformado un exclusivo cartel en el mercado eléctrico, ambas cosas no solo con ayuda de sus ministros sino con la de sus presidentes. Hoy Antioquia tiene uno de los mayores presupuestos para dotar a la mayoría de sus poblaciones con vías de doble calzada.

 

A ellos felicitaciones y los caldenses a hacer lo propio. Y ser solidarios con Germán Cardona.