Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

REDESCUBRIENDO AL PADRE

Escrito por smpmanizales 07-07-2010 en General. Comentarios (0)

Por Carlos A. Valencia O.

 

REDESCUBRIENDO AL PADRE (230)

(A la memoria de mi papá Ernesto y de todos los papás que nunca abandonaron a su familia).

 

La figura de la madre en el hogar y fuera de él, es la de un sol resplandeciente.  Hacia ella convergen las miradas de sus hijos con reverencia y adoración, en la mayoría de los casos.  Aunque existen algunos y algunas que no lo pueden captar desde este punto de vista,  porque de todo hay en este mundo.

 

En nuestra forma muy occidental de pensar en nuestras madres se saca por conclusión que no existen madres “ilegítimas” aunque sí existen hijos catalogados injustamente como tales.  No obstante las legislaciones han cambiado drásticamente ese  pernicioso y trasnochado concepto y ya no se les castiga con el ostracismo social a aquellos hijos que no tienen padre conocido o padres que no han querido reconocerlos.  Eso es algo muy sensato y que hacía falta después de muchos siglos de injusticia.  Porque nadie ha podido exigir haber nacido de noble cuna o como resultado de un encuentro casual entre hombre y mujer, sin el sello aprobatorio del matrimonio.

 

Para no hacer una lista muy larga sólo me remito a mencionar tres personajes históricos que no tuvieron padre “legítimo” (¿) o estos padres se escondieron, le sacaron el bulto a sus responsabilidades y permitieron que a sus hijos los tacharan de “bastardos” cuando los bastardos eran ellos quienes los procrearon.  Ese nombre de bastardos es millones, millones y millones de veces injusto porque sus hijos nunca tuvieron la culpa de haber venido a este mundo.  Fueron ellos:  Leonardo Da Vinci, Marco Fidel Suárez y Abraham Lincoln.  ¿Cómo les parece la lista de hijos dizque “ilegítimos”?  Los tres son honra para la raza humana.

 

Leonardo, uno de los genios más grandes que ha tenido la humanidad y creo que no ha sido sobrepasado por ningún inventor y pensador nacido de noble cuna y con infinidad de apellidos.  A él sólo se le permitía por los injustos cánones de entonces, llevar como apellido el nombre de su ciudad natal. ¡Y qué orgullosos se sienten los hijos de la ciudad de Vinci con su hijo Leonardo! Creo que al papá ni lo mencionan.

 

Luego tenemos a nuestro ilustre Marco Fidel Suárez, nacido en un rancho sencillo,  pero actualmente, con sano orgullo, Monumento Nacional. Hijo de una humilde lavandera, Marco Fidel llegó a ser Presidente de la República de Colombia y uno de los filólogos más destacados de nuestro país.

 

Y por último Abraham Lincoln quien todavía ostenta el título como el mejor Presidente que hayan tenido los Estados Unidos de América.  Sus ejecutorias como Primer Mandatario y forjador de la independencia de los esclavos de su país son el norte de los hombres libres del mundo.  Les confieso que se “me pone la carne de gallina”, me lleno de una íntima satisfacción, de un orgullo universal, cuando evoco los orígenes de estos tres titanes de la vida porque vinieron a este mundo, sin la ayuda de sus “padres” pero con la berraquera de sus mamás.

 

Y estos tres hombres así como millones, millones de millones de hombres y mujeres que vinieron a este mundo con un solo apellido o a veces sin ninguno, con el repudio de sociedades pacatas e hipócritas que los han hecho a un lado como si fuesen la peste.  Ellos han recibido todo el desprecio, pero los verdaderos culpables, aquellos que los engendraron pensando sólo en el placer momentáneo, siguen siendo dizque “señores” y hasta con títulos nobiliarios.

 

Y ustedes se preguntarán ¿por qué Carlos está tan bravo sobre este tema?  La verdad es que me pone de mal humor este tipo de discriminaciones porque afortunadamente nací de cuna humilde, con todas las de la ley, con papá y mamá responsables y eso no tengo con qué pagarlo.  Fueron padres que siempre estuvieron al pié de sus hijos en los momentos difíciles y en los momentos alegres, que respondieron por nuestra educación y por nuestro bienestar.  La historia de nuestra familia, gracias a Dios, es la misma de millones y millones de hogares en el mundo.  Somos unos privilegiados.

 

Pero nadie está libre  de haber nacido en “el lado equivocado del matrimonio” lo que no le quita su derecho a ser tratado con la misma decencia y las prerrogativas  que cualquier hijo de vecino, sea quien sea su padre.  Simplemente es un ser humano más, con todos los derechos de cualquiera persona.

 

Pero le puse el título a esta crónica de “Redescubriendo al padre” y a eso me quiero referir, puesto que decía al principio que la figura de la madre todo lo opaca porque irradia una luz enceguecedora.  Más sin embargo pasamos por alto, de una manera injusta,  la figura del padre.  Y lo cierto es que biológicamente hablando no existirían las mamás tan adoradas si no existiesen los papás. (¡Acabo de descubrir el agua mojada!)

 

Me refiero a esos papás que siempre están al pié del cañón en la educación de sus hijos, que se desvelan por tener un hogar digno, que trabajan para darle lo necesario a sus familias, que lo poco que tienen es de todos y para todos, que no le guardan pereza al trabajo y a los retos para que nada falte en sus casas.  Y me refiero a cualquier tipo de papá, ya sea legítimamente casado o no, por cualquier iglesia o culto, o por el Registro Civil, o en unión libre.   Importa que sea responsable, que ponga la cara, que ame a su familia.  A esos papás me refiero.

 

Con el paso de los años uno va redescubriendo a su papá, comprendiendo ciertas actitudes pasadas, sus aciertos y sus fallas, lo que compartimos y lo que rechazamos, empezando por el hecho de que todos somos humanos y nos equivocamos.  Lo que pasa es que cuando estamos jóvenes somos propensos a no perdonar los desaciertos.  Pero como dice una canción popular “la vida es un molino que nos tritura” ¡y de qué manera! Y con los años empezamos a recapacitar y a comprender muchas cosas que nuestros viejos hicieron o dijeron y que en su momento no entendimos.

 

Alguna vez oí una expresión, cuando estaba muy jóven que decía “el puesto de mando es el lugar más solitario del mundo”.  Imagínense ustedes el puesto de Capitán de un barco en medio de una terrible tempestad, tratando de tomar las mejores decisiones para salvar barco, tripulación y pasajeros.  Eso es lo más parecido a un papá de bajos recursos económicos, tratando de que su familia no pase hambre, que tenga lo necesario y no naufrague en el proceloso mar de la vida.  En esos momentos  se toman decisiones con las cuales no todos están de acuerdo.

 

Pasan los años, la niebla del tiempo desdibuja muchas cosas, quizás el Viejo ya está descansando en la Paz del Señor y su hijo apenas está empezando a redescubrir el verdadero temperamento de su progenitor y la verdad de sus decisiones de más allá del tiempo.  Y uno piensa: “¿Por qué no lo entendí entonces?”  Respuesta: porque eras demasiado jóven, orgulloso y prepotente.  Porque te faltaban años para madurar.  Porque la vida te sonreía y quizás viviste  (sin darte cuenta) bajo las alas protectoras de un papá exigente pero amoroso que siempre quiso lo mejor para ti, aunque tus aspiraciones juveniles iban por otro lado.  Faltaban los años que nos llenan  de lecciones penosa y diariamente.

 

Pero el papá siempre estuvo ahí, muchas veces criticado, otras vilipendiado, quizás angustiado por tu futuro pero sin perder el amor por sus hijos.  Ese papá a quien  muchas veces no comprendí es a quien quiero redescubrir cada día, perdonándole sus yerros como humano que fue, pero bendiciendo sus aciertos que fueron muchísimos más.  Lo bueno borra lo malo y poco a poco va lavando nuestras almas de tanta vanidad, de tanta incomprensión, de tanta crítica.  Es el crisol en el que se purifica el oro de nuestras vidas cuando la madurez nos muestra el camino.

 

¡Gracias papá, desde el fondo de mi corazón!

 

NOS VIMOS.

¿Y LA PLATA PA’ QUÉ, VOS?

Escrito por smpmanizales 03-07-2010 en General. Comentarios (0)

Por Carlos A. Valencia O.

 

¿Y LA PLATA PA’ QUÉ, VOS? (229)
 
El dinero dá la pauta  para la mayoría de las aciones humanas.  Es muy necesario para infinidad de cosas, eso todo el mundo lo sabe.   Y los humanos peleamos por dos motivos de peso: el dinero y el poder, que viene a ser casi la misma cosa.  Hay personas que nacen para hacer y multiplicar el dinero que manejan, igual que el Rey midas: todo lo que tocan se convierte en oro.
 
Otras personas trabajan como unas mulas durante toda su vida y escasamente consiguen lo necesario para subsistir precariamente.  Y entre estos dos estratos se mueven otros para quienes el dinero es importante pero no ocupa un lugar de prelación en sus menesteres, en sus aspiraciones.  De todo se encuentra en esta viña del Señor.
 
Oigamos algo interesante entre dos personajes de estratos medios.  Digamos que uno se llama Toño (contracción de Antonio) y el otro Richi (contracción de Ricardo).  Describamos a Toño como un carpintero que tiene un tallercito en el que construye muebles: sillas, mesas, camas, adornos caseros.  Él no se queja de la situación porque su trabajo le ha dado para vivir decentemente, para levantar una familia y darse el lujo de poseer una casa modesta.  Trabaja con gusto y no envidia nada ni a nadie, es un alma tranquila.  Pero esto no es tan fácil de lograr como parece.
 
Richi no es que sea totalmente negativo pero sí mira la vida con cierto recelo y a veces se increpa porque  con su trabajo le falta dinero para solucionar sus necesidades personales y hogareñas con su venta de billetes de lotería, los que ofrece por todo el pueblo desde el amanecer hasta el anochecer.  Olvidamos decir que Toño y Richi son amigos, estudiaron juntos en la escuela primaria y al terminarla entraron de lleno a trabajar, cada cual por su lado.  Conversan en el taller de Toño:
 
-        ¿Quihubo Toño: cómo van las cosas?
-        Bien hermano.  Trabajito no falta, gracias a Dios.  ¿Y a vos cómo te vá con tu venta de lotería?
-        Puessss… regular la mayor parte del tiempo.  Lo que pasa es que a este oficio le ha caído mucha competencia, y a la gente le gusta más hacer un “chance” digamos de 5 mil pesos que comprar un billete de lotería por 10 o 15mil pesos.  Los clientes del chance son personas de escasos recursos económicos.
-        Claro Richi que nuestro pueblo es un pueblo tahúr y apostador y eso se convierte en una rentica semanal que poco produce y saca constantemente.
-        ¡Ah… pero si usted se llega a ganar el premio mayor de una lotería queda hecho!
-        Si se lo llega a ganar, Richi, pero eso es muy difícil.  Yo he sido comprador de lotería más o menos frecuente y te digo que si tuviera la plata que le he metido a ese cuento, estaría viviendo de la renta y no estaría aventando serrucho y garlopa en este taller.
-        Claro Toño que a mí me conviene que la gente compre lotería porque yo me gano mis buenos pesos para poder llevar la obligación de la casa.
-        Síii… porque esa obligación es una cosa muy berraca.  Imagínate Richi que un gran porcentaje de lo que uno gasta para la casa se vá por el inodoro. 
-        ¡Qué risa, pero es cierto!  Lo triste es que no sobra ni un peso como para ahorrar, porque como está la situación, la cosa es “volador hecho y volador quemao”
-        Eso es así mi amigo.  Pero creo que, después de todo, la vida es muy buena si uno aprende a “cogerle la comba al palo”.
-        ¿Cómo así Toño?  Explícame porque no te entiendo.
-        Lo que quise decir mi estimado Richi es que uno debe aprender a vivir con poco para vivir tranquilo.
-        ¿Con poco?  Con eso y mucho menos he estado viviendo los últimos 45 años de mi vida y siempre ha sido un eterno mar en zozobras: que no hay plata pal mercao, que los niños y la señora necesitan ropa, que hay que comprar cuadernos, que el muchachito se enfermó y hay que llevarlo al médico y comprarle remedios y tantas cosas más.  Y uno tiene que sacar plata hasta de donde no hay.
-        Si Richi.  Esa es una cosa muy berraca.  Pero lo que quería decirte es que a veces uno no sabe hacer un buen uso del dinero  que recibe poco o mucho y la mayoría de las veces compramos cosas que no necesitamos con urgencia.
-        ¡Ahhh sí!  Nosotros somos muy “embelequeros”  y nos dejamos echar cuentos y terminamos comprando cosas que no necesitamos.  Yo confieso que muchas veces lo he hecho y luego me arrepiento pero ya no hay nada que hacer.
-        ¿Y quién no?  Te confieso Richi que durante muchos años fui el tipo más “antojao” para comprar cosas que no necesitaba, hasta que descubrí que me estaba dejando tumbar pendejamente.  Porque hay unos vendedores que son unas hachas para enredarlo a uno.
-        ¡Exactamente eso pasa mi amigo!  Hasta que un día, luego de pagar por cuotas una cosa que había comprado para la casa, me dije: ¿Vos es que sos pendejo?  Mirá cómo los vendedores a plazos están haciendo su agosto contigo”  Desperté a la realidad y me quité ese viciecito de encima de estar antojándome de marranadas.  Ahora lo que recibo por mi trabajo me rinde más y compro las cosas a conciencia.  Es una especie de disciplina que nos va mostrando qué es lo importante para comprar y qué no lo es.
-        Pues hombre Toño desde la escuela vos has sido un hombre disciplinado y por eso es por lo que vivís tranquilo como un pachá.
-        Pues sí.  He descubierto varias cosas.  En primer lugar que envidiar a otros por lo que hacían o por lo que poseían me había convertido en un tipo amargado.  Estaba sufriendo por culpa de otros que ni siquiera se daban cuenta que yo los envidiaba.  La envidia fue lo primero que me quité de encima.
-        Interesante tu punto de vista, Toño.
-        En segundo lugar dejé de preocuparme porque otras personas conseguían más plata que yo, tenían casas mejores, compraban los últimos cachivaches de la moda y gastaban sin compasión.
-        ¡Ajá!  ¿Y qué hiciste al respecto?
-        Simplemente empecé a valorar mi trabajo y mi persona y le puse un freno a mis gastos.  Definitivamente no estaba en condición de competir con otros.  Comprendí que eso de tratar de igualar a otros en sus gastos y en sus gustos se convierte en una carrera de ratas y el perdedor es uno.
-        ¿Sabés una cosa Toño?  A mí nunca se me ha ocurrido pensar así.
-        Mi estimado Richi: luego de quitarme ese peso de encima empecé a experimentar una especie de tranquilidad interior, lo que me ha puesto a vivir mejor.
-        Verdad Toño.  Viéndolo desde ese enfoque yo me preguntaría: “La plata pa’ qué, vos?
-        No, la plata se necesita porque puede ser como un cuchillo de doble filo.
-        ¿Cómo así?  No te entiendo…
-        Voy a ponerte una comparación Richi: un cuchillo.  Este instrumento sirve tanto para partir el pan que nos alimenta como para asesinar a otra persona, depende del uso que le dés.
-        ¡Hombre Toño… me pusiste a pensar!
-        De ahí también se pueden sacar otras conclusiones, como por ejemplo la paz del espíritu que cuando uno la consigue le importa un carajo lo que otros piensen, digan o hagan.  Por eso es un tema que muchos filósofos han abordado desde tiempos inmemoriales y no me puedo extender mucho sobre el particular porque tengo que entregar esta cama con la que me comprometí para hoy.  Ya tendremos tiempo mi estimado Richi de seguir hablando.
-        ¡Que sea pronto Toño porque la cosa como que se pone interesante!
 
Amigas y amigos: vean pues como estos dos tipos tan sencillos nos han puesto a pensar en serio.  ¿Cómo les pareció?
 
NOS VIMOS

Circulares RAC 2010, de la Red Colombiana de Astronomía

Escrito por smpmanizales 01-07-2010 en General. Comentarios (0)

 RED DE ASTRONOMÍA DE COLOMBIA http://smpmanizales.blogspot.es/img/logorac.jpg



CIRCULARES RAC AÑO 2010/ Antonio Bernal Gonzalez & Gonzalo Duque Escobar

2010

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