Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

VENDEDOR DE PERIÓDICOS

Escrito por smpmanizales 29-06-2010 en General. Comentarios (0)

Por Carlos A. Valencia O.

 

VENDEDOR DE PERIÓDICOS (228)
 
Muchas personas, cuándo éramos niños, vendimos periódicos, en una época en la que las subscripciones no existían y los “Voceadores de periódicos” los ofrecíamos de casa en casa. Me refiero a chicos de bajos recursos económicos que ejercíamos esta labor en las madrugadas, antes de ir a la escuela a las 8 de la mañana y como fuente de ingresos para comprar libros y cuadernos.  Eso sucedió cuando yo era un niño entre los 8 y los 11 años de edad.
 
Tiene sus ventajas y muchas.  En primer lugar se adquiere un grado de responsabilidad ante la vida, se aprende a conseguir un dinero  que mitiga necesidades hogareñas y por ende, en esos años, (hablo de la década entre 1930 y 1940, historia antigua para muchos de ustedes), se adquiría “de rebote” una especie de educación que no conseguíamos en la escuela, porque en esos años el principal medio de información era la radio, no había muchos radio-receptores porque muchas familias no tenían con qué comprarlos y las noticias nos llegaban más bien tranochadas.
 
Entonces no existía ni la televisión ni la inmediatez de la Internet y mucho menos la telefonía celular.  Hogar que tenía un teléfono era casa de personas pudientes.  Luego el muchachito que vendía los periódicos tenía que leer, por obligación al menos los titulares de los diarios que vendía, lo que lo convertía en un “autodidacta de la información”
 
Fueron años duros pero que fueron dejando su huella de gratitud y de conocimientos que constituyeron parte de nuestra educación informal actual.  Digo que fueron años duros porque teníamos que salir de la cama entre las 3 y media y las 4 de la mañana, sin tiempo de tomar siquiera un pocillo de agua de panela porque a esa hora la mamá no había preparado el desayuno.
 
Se llegaba a los talleres editoriales de “La Patria (en los bajos del actual Banco de Colombia) y de La Mañana” (en los bajos de la antigua Caja Agraria) para comprar los 20 o 30 periódicos los que, si se lograban vender en su totalidad, dejaban una ganancia entre 10 y 12 centavos.  Digo CENTAVOS Y NO PESOS porque entonces la devaluación de la Moneda Colombiana no era tan fuerte y con centavos se lograban comprar cosas que actualmente no se consiguen con pesos.  Un ejemplo: con una moneda de DOS CENTAVOS podrías comprar cuatro bananos, una cuca y un helado. ¿Qué tal, ah? Debo decir que también tuve la ocasión de vender dos periódicos de Bogotá: “El Tiempo” y “El Liberal”, este último desaparecido hace muchos años.  Estos dos periódicos llegaban a Manizales al día siguiente de su publicación.
 
Para poder dar una idea del poder adquisitivo del dinero, habría que decir que una persona millonaria de ese entonces era aquella que lograba reunir UN MILLON DE PESOS cifra astronómica para ese entonces, suma que en la actualidad sólo alcanza para pagar las facturas de agua, luz, teléfono y, con mucho trabajo, el Impuesto Predial.  Queda faltando para cubrir otras necesidades como mercado, algo de ropa y pare de contar.
 
Volvamos a lo de la venta de periódicos.  Cinco de la mañana en estas frías calles de Manizales, llueva, truene o relampaguée y el muchachito gritando a voz en cuello su mercancía, “a pata limpia” (los zapatos eran para los muchachitos pudientes), tropezando en esas calles empedradas (todavía el cemento y el asfalto no cubrían la mayoría de las vías) y rogando para que los parroquianos madrugadores nos compraran cada ejemplar.
 
Los voceadores nos guarecíamos de la lluvia  en cualquier portón acogedor mientras mejoraba el tiempo, momentos que utilizábamos para hojear el periódico y enterarnos de las últimas noticias.  Titulares como estos, por ejemplo: “Los Finlandeses detienen a los Rusos en la Región de Karelia y en el Lago Ladoga”, “Las Divisones Panzer Alemanas ocupan a Varsovia”, “Los Ejércitos Aliados retroceden hacia Dunquerque frente al Canal de La Mancha”.
 
La Segunda Guerra Mundial nos parecía tan lejana como si fuera un cuento reforzado inventado para vender periódicos, pero la cosa era más seria de lo que publicaban los diarios.  Quizás la inmediatez de la información se lograba en los radio-receptores de onda corta: la BBC de Londres, la Voz de los Estados Unidos de América, Radio Berlín, emisoras que nos llenaban la cabeza de propaganda de uno y otro lado.
 
Las dos horas de venta de los periódicos pasaban fugaces y se “escurrían” de 5 a 7 am, hora de llegar a casa, todos empapados de agua y a cambiar de calzones cortos (todavía no usábamos pantalones largos porque esos eran para los mayores de edad) y a desayunar chocolate con arepa “voliada” y a salir para la escuela que empezaba a las 8 de la mañana.
 
Duro el tajo, pero nos parecía lo más normal del mundo porque nos educaron para trabajar y no para descansar.  Era tan fuerte ese “brete” de trabajo y escuela, que nos parecía raro que existieran las vacaciones.  Esas eran para trabajar más, mucho más, porque no teníamos la obligación de ir a estudiar.  Y les aseguro que no estoy exagerando.  En las vacaciones la agenda (como dicen ahora) estaba repleta: venta de periódicos, desayuno, barrida del patio para recoger cagajón de vacas y terneros que mis tíos tenían, arreo de esos animales al potrero que quedaba como a dos kilómetros de distancia por el camino del medio, recogida de cáscaras y aguamasa para alimentarlos (eso se hacía de casa en casa en los barrios vecinos en un costal) luego almuerzo en la cocina de la casa (en ese entonces la gente pobre no tenía comedor), salida a recoger el almuerzo en par portacomidas desde el Restaurante “Madrid” (por los lados de las Galerías) para llevarlos a  las casas de don Roberto Rubio y don Martiniano Bedoya.  Por este concepto entraban un peso y 20 centavos mensuales por cada domicilio (eso incluía trasporte de almuerzo y comida) y con esa plata mi mamá compraba medias, zapatos, batas para las hermanitas y parte del mercado de la casa.  Y ustedes pensarán que estoy exagerando pero les juro que la cosa era así.  Y lo más admirable era que los muchachitos de entonces lo aceptábamos porque se aplicaba aquel dicho de “el marrano como lo crian”.
 
No obstante lográbamos sacarle el bulto a semejante horario tan apretado para unos ingenuos juegos de bolas de cristal, trompos, guerra libertadora, partido de futbol, el más desorganizado del mundo, porque éramos todos contra todos dándole patadas a una pelota de trapo que se deshilachaba a los diez minutos de estar en juego o a una vejiga de marrano amarrada con una cabuya para que no se le escapara el aire.  Todos estos juegos se hacían en la calle frente a nuestras casas bajo la mirada escrutadora y vigilante de padres, madres, tíos y tías.  ¡Pero gozábamos como un berraco!
 
Mirando en retrospectiva que creo que todas estas actividades nos formaron como personas de bien.  No teníamos tiempo de ponernos a pensar pendejadas o a tramar acciones indebidas contra personas o cosas.  De vez en cuando hacíamos una que otra pilatuna inocua que pagábamos con unos “juetazos” en las  nalgas.  Cuando terminaba el día nos tirábamos a la cama muertos del cansancio de “voliar tieso y parejo”.
 
A ratos me pongo a pensar que si me fuera permitido volver empezar a vivir y pudiera escoger, seguramente volvería a pasar por todo aquello que me formó como persona.  Fui felíz y dentro de la escasez aprendí a vivir con poco, pero nunca me faltó lo indispensable gracias a los desvelos de mis padres y familiares.  Porque alguien dijo que “no es rico quien posee mucho, sino quien aprende a vivir con lo que tiene y lo disfruta”
 
Y a mí no se me ha podido quitar el vicio de estar filosofando sobre cualquier pendejada.  Pero estoy seguro que ustedes tan indulgentes me sabrán perdonar.
 
NOS VIMOS.

Ventajas y retos de Aerocafé

Escrito por smpmanizales 27-06-2010 en General. Comentarios (0)

http://smpmanizales.blogspot.es/img/world-city-map.jpg 

 

Por Gonzalo Duque Escobar*

Si partimos del presupuesto de que la inversión en infraestructura no es inflacionaria y que existe una relación positiva entre la tasa de desarrollo sustentable de la economía y la de inversión, resulta difícil encontrar el soporte teórico para quien amparado en una verdad de a puño considera inviable el aeropuerto del Café, y concluye calificando el proyecto de “un lujo a costillas de la pobreza” luego de interpretar la importancia de la obra como si se tratase de un “elefante blanco”. Salvo consideraciones relativas a los requerimientos de una ciudad región que demanda puertos y aeropuertos como es el caso de los escenarios conurbados del occidente Colombiano, en la otra orilla del desarrollo está el transporte rural fundamental en las zonas cafeteras donde la intensa red de caminos que garantiza la movilidad y conectividad entre multitud de pequeños poblados ha actuado como un catalizador de la pobreza, por lo menos desde 1930 hasta 1970, cuando entra la revolución verde con el caturra para dar inicio a la actual crisis ambiental y social.

Para empezar, comparto la idea de que frente al dilema: primero la inversión social o el crecimiento económico, efectivamente se deben priorizar educación y salud como factores clave para lograr un crecimiento rápido con desarrollo, y no lo contrario. También me preocupa que al examinar las cifras sobre la pobreza y el empleo en la región, podamos estar logrando un crecimiento sin desarrollo, y por lo tanto  a costa de la miseria humana. Pero dejar sentada la tesis de  que la inversión en Aerocafé  significa desconocer que lo primero es el desarrollo de las capacidades humanas, equivale a decir lo mismo del gasto público en vivienda y a desconocer de plano que la eficiencia de la economía nacional parte de la inversión en infraestructura como la de transporte y comunicaciones.

Ahora, dando por sentadas ambas bases me permitiré mostrar el alcance del proyecto Aeropuerto del Café, partiendo de consideraciones sobre su contexto y su impacto en una región donde la sinergia de la economía del conocimiento y la economía verde, son un potencial desaprovechado. Para empezar, me permito señalar que de Aerocafé, cuando se desarrolle la pista de 3600 m de longitud a 1350 msnm, podrán despegar aviones tipo Jumbo con 112 mil libras de carga. Esa capacidad y su ubicación en el centro de la conurbación Cali-Medellín le da una ventaja absoluta al Aeropuerto del Café que le permite ofrecer ventajas sustanciales para competir por una fracción importante del sistema de convergencias aéreas y de generación de carga, ya que un B-747 saldría del aeropuerto de Rionegro con 75 mil libras, donde la pista de 3500 m está a 2140 msnm, y también se levantaría con 83 mil libras de El Dorado donde la pista de 4200 m está a 2640 msnm. Un Jumbo levantando desde Palestina un 49% y un 36% más de carga que en estos dos aeropuertos, no es comparable a los actuales aeródromos vecinos del Eje Cafetero.

Esa mayor eficiencia de Aerocafé soportada en concepto escrito de la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles, es a mi juicio importante para definir las características que definen la “bancabilidad del proyecto”, ya que la mayor pista facilita poner al alcance del Eje Cafetero los mercados lejanos en naves de gran tamaño que ofrezcan fletes bajos por economías de escala. Como evidencia de esta percepción, puede examinarse el elevado valor del suelo en Rionegro, su acelerado crecimiento demográfico y la transformación del sector productivo y de servicios en la cuenca de su aeropuerto, en contravía de lo que ha ocurrido en Cartago donde el aeropuerto Santa Ana con una pista de 2100 m a 960 msnm, no ha generado ningún impacto significativo, ni siquiera el de las flores: este argumento permite descalificar la recomendación de una pista de 2700 m en Palestina dada al anterior Gobernador de Caldas por Avianca, dado que esa longitud de pista por la altitud de Aerocafé, lo haría equivale al de Cartago.

Entonces, lo que se prevé a causa del significativo potencial de Aerocafé, también me genera preocupaciones sobre las dinámicas asociadas a un seguro crecimiento urbano de Chinchiná, ya que su actual estructura de conglomerado urbano lo convertiría en un escenario de conflictos, salvo que se planifique a tiempo su desarrollo para transformarlo en una ciudad intermedia y por lo tanto en un escenario de oportunidades: con Aerocafé, en los próximos 25 años, el poblado podría albergar 50 mil habitantes adicionales y desarrollar funciones más complejas en los tres sectores de la economía. Pero entonces, dadas las limitaciones técnicas, económicas y legales de los entes planificadores municipales en el escenario más intenso de los acontecimientos, ¿acaso no sería conveniente crear una organización suprarregional responsable del ordenamiento territorial?

Ya desde Corpocaldas, Carder y la CRQ se han dado avances  significativos para el ordenamiento de las cuencas de esta ecorregión cafetera, que contemplan acciones definitivas sobre el manejo del recurso hídrico y la reconversión de los actividades agropecuarias para resolver problemáticas y conflictos socioambientales, incorporando prácticas amigables con el medio ambiente y avanzando a una producción limpia de bienes y servicios con mayor valor agregado, lo que exige avanzar en la educación de las comunidades rurales y a fortalecer la identidad cultural como factores fundamentales para asimilar los nuevos paquetes económicos y tecnológicos de un modelo de desarrollo alternativo que permita la apropiación social del proyecto. Igualmente, esto reclama el fortalecimiento del programa “Escuela Nueva” que debe avanzar a los niveles de secundaria y profesional, y el financiamiento de los proyectos agroindustriales en el marco del proyecto Arcano que se ha estancado.

 

Fuentes:

·         Aerocafé: Un lujo a costillas de la pobreza /Sebastián Trujillo /La Patria, 2010-05-15.  http://www.lapatria.com/story/aerocafé-un-lujo-costillas-de-la-pobreza   

·         Aerocafé: Un lujo a costillas de la pobreza II/ Sebastián Trujillo/ La Patria, 

2010-06-26. http://www.lapatria.com/story/aerocaf%C3%A9-un-lujo-costillas-de-la-pobreza-ii

·         Aspectos Urbanos En El Eje Cafetero. Gonzalo Duque-Escobar. 17 Nov 2007 http://gduquees.blogspot.com/2007/11/aspectos-urbanos-en-el-eje-cafetero.html

·         Nuevos horizontes para el desarrollo del occidente colombiano. Gonzalo Duque-Escobar. 12-10-2009. http://godues.blogspot.com/2009/12/nuevos-horizontes-para-el-desarrollo.html

·         El Eje Cafetero en el escenario de las Ciudades Intermedias. Gonzalo Duque-Escobar. Revista Eje XXI Nº 23 de Marzo de 2006. http://www.galeon.com/cts-economia/ciudades.htm

·         Elementos para la visión prospectiva de Aerocafé. Gonzalo Duque-Escobar, Manizales, septiembre 8 de 2009. http://godues.blogspot.com/2009/09/elementos-para-la-vision-prospectiva-de.html

 

Manizales, junio 26 de 2010.

*Gonzalo Duque Escobar: Profesor de Economía del Transporte en el posgrado de Vías y Transportes de la Universidad Nacional de Colombia sede Manizales. http://www.galeon.com/gonzaloduquee

 

RECUERDOS

Escrito por smpmanizales 26-06-2010 en General. Comentarios (0)

 

Por Carlos A. Valencia O.

 

RECUERDOS (227)
 
En los últimos años se ha incrementado la importación de cervezas extranjeras.  Es muy común encontrar en un supermercado cervezas Danesas, Italianas, Venezolanas, Norteamericanas, etc.  Naturalmente que la importación de cerveza siempre ha existido, pero últimamente ha cogido un auge inusitado la de cerveza enlatada.
 
En días pasados estuve en uno de estos supermercados y una vez más me encontré con caja, cajas y cajas de la famosa cerveza Americana de Marca Budweiser, algo que me trajo gratos recuerdos de  mi vida universitaria en Washington en el año de 1962, año anterior al asesinato del Presidente John Fitzgerald Kennedy.
 
Cuando salíamos de clase a eso de las 5 de la tarde  todos los días, un grupo de mis amigos Colombianos y algunos Italianos cruzábamos la calle frente al Intituto de Idiomas y Lingüística y nos instalábamos frente a las mesas  de un “metederito” delicioso llamado “Teehan’s” en donde encontrábamos hamburguesas, perros calientes, papitas a  la Francesa y otras pequeñas delicias gastronómicas.  Y claro que no podía faltar el “pasante de Budweiser” o BUD como la llamaban abreviadamente.  Y una de esas BUDS la tengo frente a mi mesa de trabajo, mientras escribo estas notas.  La lata tiene una especie de sello en el cual campean las letras A y B correspondientes a Anheuser & Busch, la firma propietaria de la cerveza.
 
Pero antes de seguir adelante con mi relato, me voy a permitir hacerle una advertencia a todos mis amigos y amigas cuando vayan a consumir ya sea cerveza, jugos, sardinas o frutas enlatados.  Existe el peligro de contraer una de las enfermedades más serias que exiten, una zoonosis, o sea una enfermedad transmitida por animales a personas, conocida como LEPTOSPIROSIS, hasta el nombre produce escalofríos.  Es una bacteria que éntra al cuerpo por vía oral cuando la persona, por ejemplo, abre una lata de cerveza, sardina o gaseosa y no lava muy bien la tapa, lugar en donde los insectos, o las cucarachas, o las ratas depositan su orina o traen en sus patas la bacteria de la LEPTOSPIRA.
 
Después que esta bacteria penetra al cuerpo humano empieza a hacer bellezas en el organismo, se puede ubicar en el hígado, en los riñones, en las arterias y hasta en el cerebro.  El problema es que esa bacteria es muy difícil de detectar y los síntomas que produce se confunden con otras enfermedades y los exámenes de sangre y orina no muestran que ella está metida en el organismo porque, la muy ladina, se esconde en sitios en los cuales los exámenes bacteriológicos no la detectan y el paciente finaliza sus días en medio de dolores y malestares que confunden hasta a los mismos médicos.  En muchos casos se descubre cuál fue la causa de la muerte cuando los médicos hacen la autopsia.  ¡Ya pa qué!
 
Así que, amigos y amigas, a lavar todos los tarros y cajas  de líquidos o elementos enlatados incluyendo sardinas, atunes,  pavo, tocino, jamón, cervezas y gaseosas.  No es cuestión de “mamar gallo” con esto porque está en juego su salud y hasta su vida. ¡Mucho ojo!
 
Volvamos a mi lata de Budweiser que me trae recuerdos.  Tiene un letrero un poco más abajo que dice: “Brewed and canned by Anheuser and Busch, Inc. Saint Louis. Missouri.  Fabricada y enlatada por Anheuser & Busch, Inc. Saint Louis, Missouri.  ¡Qué tan chiquito es este mundo… cuántas cervezas no descorchamos en Teehan’s rodeados de nuestros amigos Italianos, Iranios, Dominicos, Martinicos y Nortamericanos!
 
Recuerdo a mis amigos Colombianos y compañeros de estudio Anilio Abadía Asprilla (Chocoano), Alvaro Arenas, Hugo Parra y Padro Sáenz (Bogotanos), Aldemar Valencia y el suscrito, ambos de Manizales.  Los Italianos Marina Alpi de Boloña,  María Itala Arcuri de Palermo,  Rolando Bachielli de Urbino,  Carmela Balsamo de Manfredonia, Wanda Blefari-Melazzi de Roma, Sabino Casieri de Milán, María Luisa Nicheli de Bérgamo, Amedeo Rinaldini de Falconare y la más hermosa de todo el grupo de Italianos, y en general de todo el  grupo,  Diana Tentori-Montalto, una Condesa italiana con todo su abolengo, belleza y distinción.
 
Y el grupo de Iranios asistentes a la Universidad Georgetown antes de la caída de su Monarca Mohamed Reza Pahlevi, quien fue depuesto en la década siguiente por el Ayatola Jomeini, quien instauró la República Islámica de Irán, son ellos: Abbas Alvanforoosh de Baghe Saba, Teherán, el “tumbalocas” del grupo, porque donde quiera que llegara  las mujeres caían a sus piés, algo que nosotros los occidentales nunca pudimos entender.  Luego estaba Hossein Barrar de Bazaar, Hamaden, todo un caballero, seguido de Mostaza Hashemian de Mashed, un tipo bastante enigmático y de pocas palabras. 
 
El fotógrafo del grupo era Ismail Mohezzi de Resht, afiebrado por tomar las fotos más nítidas de todos los monumentos de Washington.  Luego el más sonriente de todos y el cantante del grupo con su profunda voz gutural Manuchehr Naim de Khiam Shahreza, con su mostacho muy bien cuidado.  Nezam Nazem un hombre muy serio y dedicado a sus estudios de lingüística.  Beman Pourkiani de Kermanshah quien tenía serios problemas de estrabismo y le daba mucha dificultad leer y como que se quedó unos meses más en los Estados Unidos para hacerse operar los ojos, luego de terminar sus estudios en Georgetown.
 
Y por último nuestros compañeros de la pequeña Isla de Martinica en el Atlántico, dos mujeres: Marie Joly de Fort de France y Marie Yan Ting esta última obviamente con rasgos muy orientales, oriunda de Sante Therese.  Y su compatriota Robert Francis Rose-Rossette de Fort de France, todo un caballero y junto con el Italiano  Rolando  Bachielli los dos alumnos que se graduaron con honores.
 
El grupo de profesores estaba liderado por el doctor Rocco E. Porreco, Phd, el Director; el doctor Robert Lado Phd y BA de la Universidad de Nueva York, MA de la Universidad de Harvard y Phd. de la Universidad de Cornell, Profesor Asistente de Lingüística; el doctor Riley Hughes Profesor Asociado de Inglés con un PhB de Providence College, MA de Brown University y un LHD de Saint Benedict Collage y quien era uno de los dos coordinadores del programa.  Espero no haber “mareado” a mis buenos amigos con los títulos de todo este montón de gente quienes fueron nuestros profesores.
 
Además de los anteriormente mencionados tuvimos clases, seminarios y talleres con el profesor Robert Oden en Inglés, con el doctor John Snopek encargado de enseñarnos Fonología y con la Profesora Nancy Lou Fargo quien estaba encargada de la Metodología.
 
Se me haría muy largo describir a todos y cada uno de ellos como profesores y como personas porque eran muy exigentes, a ratos intransigentes, ilustrados y muy buenos elementos, muy profesionales todos. Ellos nos enseñaron cosas sobre el Idioma Inglés que nunca antes habíamos conocido.  Fueron larguísimas horas, días y meses machacando sobre temas desconocidos por nosotros tales como fonemas, morfemas, sonidos contrastantes, pares mínimos, tagmemas, estructuras comparativas, correcto órden de las palabras, literatura inglesa, comprensión, dicción, pronunciación, composición oral y escrita y dificultades específicas del idioma Inglés.
 
Guardo un recuerdo muy especial para el Doctor Robert Di Pietro, todo un caballero, un excelente profesional, un amigo incondicional y persona muy comprensiva con todos nuestros problemas.  El Doctor Di Pietro era un lujo como profesor y como persona.  Durante algún tiempo tuve contacto epistolar con él y recibí noticias de algunos de nuestros compañeros de Universidad.
 
Otra persona de grandes kilates fue el señor Keith Eggers el intermediario entre el Departamento de Salud, Educación y Bienestar, el Departamento de Estado y la Comisión Fullbright que nos concedió las becas para estudiar allá.  El señor Eggers fue algo así como nuestro contacto con el Gobierno Norteamericano y las Directivas de la Universidad Georgetown.  Fue una persona admirable por la dedicación a su trabajo.
 
Cuando se reunen tantas personas de ambos sexos, algún romance tiene que aparecer.  El amor es algo muy contagioso.  Esto le sucedió al Profesor Robert Oden, Norteamericano y a María Itala Arcuri una de las estudiantes Italianas.  Ella había nacido en Palermo, Italia, tenía una sonrisa hermosa y un cuerpo espectacular.  Claro que Diana Tentori-Montalto, la Condesa de quien les hablé antes, era muchísimo más hermosa  pero ustedes saben que la mayoría de las Italianas  son “camionaos de mujeres” comenzando y terminando por Sofía Loren.
 
Empezamos a notar que al Profesor Oden “se le venían las babas” por María Itala y ella volteaba sus ojazos cuando él le hacía alguna pregunta académica.  Mi compañero Aldemar Valencia algunas vez, en clase con el Profesor Oden, me pegó un codazo y me dijo: “¡Carlos: este huevo tiene sal!” porque Robert y María Itala se quedaron embelesados, olvidándose que veintitantos estudiantes más estábamos observando “su amor a flor de piel”
 
El caso fue que el Profesor Robert Oden y su discípula María Itala Arcuri contrajeron matrimonio en Palermo, Italia, al año siguiente de haberse conocido en Washington.  De todas maneras parecían ser una pareja muy compatible.
 
Podría escribir un libro sobre un montón de situaciones serias y cómicas vividas en esta inolvidable Universidad y en la Capital de los Estados Unidos.  Y no sería raro que algún día se me ocurriera hacerlo.  Por el momento espero que hayan disfrutado de este relato que contiene hechos y nombres verídicos.
 
Ahora voy a destapar mi Budweiser que está sobre mi mesa, que ya la había lavado cuidadosamente para evitar otra Leptospirosis y voy a brindar por todos ustedes mis buenas amigas y amigos. ¡SALUD!!!
 
NOS VIMOS.

UN VIAJE A MÉJICO

Escrito por smpmanizales 24-06-2010 en General. Comentarios (0)

Por Carlos A. Valencia O.

 

UN VIAJE A MÉJICO (226)

 
Su marido y ella por fin lograron el sueño de su vida: ir a Méjico.  Durante muchos años calladamente, sin decirle a nadie, estuvieron planeando ese viaje maravilloso, aunque casi imposible porque sus recursos económicos eran escasos.  Pero soñar no cuesta nada.  Sin que sus hijos lo supieran fueron a varias oficinas de turismo simplemente a preguntar, sólo por alimentar sus deseos y siempre les salían con el cuento que lo más indicado era conocer a Europa.  Y les “pintaban pajaritos de oro” con España y sus cuevas del Sacromonte, Madrid y su monumental Plaza de Toros, de Valencia, sus paisajes y sus naranjales, de las Islas Canarias y el hermoso mar.
 
Pero a ellos “no se les abrían las alitas del corazón” con ninguna de esas maravillas. Y el hombrecito volvía a la carga con Roma y su Coliseo, el Vaticano, el Santo Padre y todas las maravillas de la Ciudad Eterna, además de Venecia y sus románticos canales, Milán y su Escala, las óperas de Verdi, de Rossini, las pinturas y esculturas de Miguel Angel y tantos grandes de la paleta y el cincel.
 
Pero ellos no estaban preparados para tanto derroche de arte, música y cultura.  Eran personas sencillas que escasamente habían estudiado hasta tercer año de primaria y empezaron a trabajar muy jóvenes, desde que dejaron la escuela para ayudar a la crianza de sus hermanos y el sostenimiento de sus humildes hogares.
 
Y se conocieron cuando don Nicanor tenía 19 años y doña Cecilia escasos dieciséis y fue un amor ardiente.  Se casaron a los seis meses de noviazgo y empezaron a tener muchachitos a razón de uno por año hasta completar diez: cinco mujeres: Celia, Alicia, Graciela, Maruja y Tatiana.  Y cinco muchachitos: Pedro, Pablo, Chucho, Jacinto y José.  Afortunadamente todos resultaron muy buenos hijos, estudiaron muy juiciosos y juiciosas hasta que dos de sus hijas Alicia y Graciela terminaron sus carreras de Bacteriología y Administración de Empresas.  Consiguieron puestos aceptables, empezaron a conseguir platica, a echar para adelante para ayudarle a sus viejos.  Las otras tres muchachas se casaron bien casadas y formaron hogares como el de sus padres.
 
En cuanto a Pedro y Jacinto se dedicaron a trabajar como conductores de camiones y terminaron ahorrando, y con la ayuda de sus otros hermanos, compraron una tractomula que transportaba mercancías entre el interior y la costa atlántica: Cartagena, Barranquilla y Santa Marta.  En pocos años consiguieron otros vehículos de propiedad de toda la familia. 
 
Pablo, Chucho y José hicieron cursos en el Sena y se ubicaron bien: Pablo se especializó como Tornero y montó su taller.  Chucho estudió gastronomía y con la ayuda de sus hermanos montó un restaurante en un barrio residencial al que le puso el nombre de “Chez Choucheau”.  Con ese nombrecito (con ortografía Francesa y fonética Española) y con su guiso exquisito se hizo tan famoso que había formar cola para almorzar allá.  José resultó de visitador médico, ofreciendo productos farmacéuticos, bien vestido, bien remunerado y tenía hasta estampa de doctor, lo que le sirvió para conquistar a la hermosa hija de un viejo con plata y organizó su vida.
 
Los diez hermanos se reunieron, sin que los viejos lo supieran, con motivo de los 40 años de matrimonio de sus padres y decidieron darles una sorpresa: cambiarles el viejo rancho en Estrato tres por una hermosa casa en barrio residencial de Estrato seis.  Y en segundo lugar darles un viaje al exterior, dónde ellos quisieran ir.  Y ese domingo, luego de la Misa Conmemorativa de Acción de Gracias por su cuadragésimo aniversario de Bodas, viejos, hijos, yernos, nueras y nietos, un total de 23 personas, se reunieron en la residencia ancestral y “tiraron la casa por la ventana” con mariachis, torta gigantesca y elegante almuerzo previamente contratado.  A doña Cecilia se le hizo raro que, por primera vez en su vida, no se había tenido que meter a la cocina a hacerles el almuerzo a todos.  Le pareció el mejor regalo del mundo.
 
Don Nicanor y doña Cecilia no lo podían creer: tanto derroche, tanta magnanimidad, tanto agradecimiento de sus diez hijos no les cabía en la cabeza.  Pensaban que no era para tanto porque ellos sencillamente habían cumplido con su deber y daban gracias a Dios por haber tenido una familia tan hermosa. 
 
Y al final de todo, la entrega de los tiquetes de avión para viajar a Méjico.  ¿Cómo era posible que ellos lo hubieran adivinado cuando a nadie le habían hablado de su sueño dorado?  Ese era un verdadero milagro:
 
-        Oiste Nicanor: a mi me gustaba mucho la idea de conocer la extranja, pero yo no quería ir a las Europas porque allá no hablan Cristiano y no íbamos a entender nada.
-        Claro que en España dizque hablan lo mismo que nosotros pero eso está muy lejos y hay que volar como quince horas sobre el mar.  Imaginate que se caiga el avión y ni vos ni yo sabemos nadar.
-        Siii… estos muchachos nuestros nos adivinaron el pensamiento.  Imaginate Nicanor conocer a don Pedro Infante, a don Jorge Negrete, a misiá María Félix, al Trío de los Panchos… tantas cosas bonitas que debe haber allá.
-        Sí mija… pero no se le olvide que muchos de esas personas, talvez todas, ya murieron pero de todas maneras queda su recuerdo y su música que vamos a disfrutar.
-        Pero no se le olvide mijo que pa ir a Méjico hay que volar un rato sobre el mar.
-        Pero por eso no vamos a dejar de ir ¿cierto?
-        ¡Noooo… claro que no.  Que vamos, vamos!
 
Durante un buen rato don Nicanor y doña Cecilia estuvieron contemplando la pared de la sala de su modesta vivienda en donde habían levantado esa familia.  Allí sobre la pared, en una extensión como de 24 metros cuadrados estaban pegadas con puntillas, que dejaron imborrables grietas en el estuco y en la pintura, las 57 fotografías ya amarillentas de su matrimonio, de sus hijos, de sus yernos y nueras, de sus nietecitos adorados más otras cuatro fotografías de sus padres  y sus abuelos, fotos muy deterioradas por los años.
 
Dos días más tarde una alegre caravana de hijos, yernos, nueras y nietos los despidieron en el aeropuerto.  El avión se perdió en lontananza y una que otra furtiva lágrima afloró en los ojos de varios hijos agradecidos.  Por fin los viejos iban a tener unas muy merecidas vacaciones, muy merecidas por cierto.
 
Tres semanas más tarde volvieron al mismo aeropuerto a recibirlos.  Salían y salían pasajeros de la aeronave por la escalerilla y nada que aparecían ni don Nicanor ni doña Cecilia. Los hijos ya empezaban a ponerse nerviosos cuando apareció una especie de telón muy grande que lo fueron sacando trabajosamente los empleados del aeropuerto de ese avión, con ayuda de las azafatas.  Y detrás de esa cosa tan inmensamente grande aparecieron sonrientes don Nicanor y doña Cecilia.
 
La inmensa cosa esa resultó ser un GRANDÍSIMO, ENORME, CATEDRALICIO sombrero charro mejicano, que los esposos habían comprado en la Plaza Garibaldi de Ciudad de Méjico.  Y como lo relataron luego, ríanse ustedes el trabajo tan grande que tuvieron con la línea aérea que no les permitía llevar ese sombrero en la cabina: al fin se transaron con la compra de SEIS TIQUETES, de seis puestos, que ocupaba el sombrerote ese.  Los hijos y familiares “se totiaron de la risa” con ese cuento.  Después de todo eran sus viejos y merecían eso y mucho más.  Tuvieron que utilizar un camioncito de uno de los muchachos para traer ese sombrero a la casa junto con las maletas.
 
Cuando llegaron a la nueva residencia (la sorpresa de sus hijos) se encontraron con alegría con la colección de las 61 fotos que tenían en la vieja casa.  Don Nicanor, sin decir palabra, se subió en una silla y las fue bajando cuidadosamente una a una y cuando terminó pegó un clavo grandísimo como de cuatro pulgadas, el que, al primer martillazo,  hizo soberana grieta en la pared, y colgó ceremoniosamente allí el ENORME, EL GRANDIOSO EL BERRACAMENTE GRANDE SOMBRERO MEJICANO.
 
-        Hijos… este era un deseo secreto que habíamos tenido su amá y yo durante muchos años.  Nos perdonan la exageración pero nos sentimos muy felices con este sombrero ahí. A las foticos les encontramos después un sitio decente para colgarlas.
 
Una ruidosa y larga salva de aplausos rubricó esta ceremonia tan inusual.
 
NOS VIMOS.


(Afortunadamente todavía existen familias así.  La familia es el eje de la sociedad)

DESDE WASHINGTON

Escrito por smpmanizales 19-06-2010 en General. Comentarios (0)

Por Carlos A. Valencia O.

 

DESDE WASHINGTON (225)
 
Hermosa ciudad de Washington, D.C.  Tuve la oportunidad de andar por sus calles y sus avenidas, visitar sitios de interés como estudiante en la Universidad Georgetown.  Tantos recuerdos hermosos que persisten en mi mente aunque hayan pasado muchos años.  ¿Cómo olvidar el río Potomac que pasaba frente a mi residencia y las tardes sentado en una banca viendo remar, observando turistas desprevenidos y estudiantes afanados?
 
Y vuelvo a encontrarme con estos recuerdos en cada película que veo sobre la ciudad en cine y televisión.  Ahí están esos sitios que visité y admiré: el Monumento a Lincoln, la Izada de bandera en el Monte Suribachi por Marines en la Segunda Guerra mundial, las estatuas de soldados en las guerras de Corea y Vietnam como si fuesen de carne y hueso, la Smithsonian Institution  y el avioncito de metal de un solo motor con el cual Charles Lindbergh cruzó el Atlántico “de un solo tirón”  a principios del siglo XX.  Y cómo olvidar el Cementerio Nacional de Arlington al otro lado del Key Bridge donde reposan los restos de aquellos que defendieron su patria.  Y por último la Casa Blanca, la residencia Presidencial.
 
Y hablando de la Casa Blanca hoy me he encontrado con un programa en televisión sobre espías, sexo y violencia (elementos que no pueden faltar en ninguno de esos novelones).  Tomo asiento frente a mi televisor.  Estoy seguro que me van a meter un montón de mentiras estos guionistas gringos, pero de vez en cuando me encuentro con algo rescatable.  Y me lleno de imágenes y parlamentos.  Dos agentes de la Seguridad del Presidente están hablando dentro de su carro mientras vigilan la residencia de su patrón:
 
-        Oye Pete; parece que hay un traidor en nuestro equipo y no lo hemos podido localizar
-        Quizás utilizando el polígrafo (detector de mentiras) podamos descubrir el culpable.
 
Desde mi punto de vista creo que el programa empezó mal porque por datos que he sabido durante 141 años nunca ha sucedido que un agente de la Seguridad Personal del Presidente haya resultado traidor, porque son elementos muy bien escogidos.  Pero me olvidaba decir que los actores y actrices de esta película son muy conocidos:  Pete (Michael Douglas, ese casado con ese bombón de Catherine Zeta Jones), Frank (Kiefer Sutherland hijo de Donald Sutherland, excelente actor) Sarah Ballantine, la esposa del Presidente (interpretada por otro bombón: Kim Basinger) y de ahí en adelante una lista interminable de extras, desde uno de los cocineros de la Casa Blanca hasta los soplones habituales en estas películas, incluyendo, naturalmente, dos hermosas mujeres de color que fungen como agentes especiales.
 
Pero antes de seguir adelante debo confesar que me admira la forma como los guionistas incluyen en sus narraciones las situaciones extra-maritales de la esposa del Presidente con uno de sus subalternos, el agente Pete.  Eso es muy difícil de aceptar porque en casi todos los países del mundo se respeta mucho la intimidad de sus mandatarios.  Pero como que en los Estados Unidos de América no existen barreras que impidan ese tipo de sindicaciosnes que, aunque ficticias,  me parece que se ven mal.  Pero sigamos con el cuento.
 
En uso de sus funciones, buscando un sospechoso, los dos agentes Pete y Frank entran en una elegante tienda de ropa, de varios niveles y así “sin anestesia ni nada” se arma el tiroteo más berraco entre un tipo de aspecto extranjelro, mal encarado quien asesina a sangre fría como a unos cinco posibles compradores de la tienda y se dá “plomo a la lata” con los dos agentes.  Escapa por la puerta de atrás no sin antes cambiar su chaqueta oscura por una blanca y se coloca una gorra de béisbol color rojo que roba impunemente del mostrador.  Guarda su pistola y se confunde con el resto de los parroquianos que huyen despavoridos.  Los dos agentes secretos se quedan “mirando pal páramo”:
 
-        Llama a la Central y dí que manden refuerzos.
-        Si Pete…  Esto debe ser parte del complot para matar al Señor Presidente.
-        Por eso fue por lo que Mike “Garotto” nos pidió un millón de dólares para contarnos todos los detalles.
-        Y me parece que es el momento oportuno porque mañana hay una reunión de los Presidentes y Primeros Ministros de la Unión Europea junto con nuestro Presidente en Toronto, Canadá.
-        Si… no hay duda de eso.
 
Claro que con todos esos ingredientes tendría que ser muy poco imaginativo el guionista para no escribir una truculenta historia que ponga en peligro a más de un mandatario y que no aproveche a la Primera Dama para incluirla en escarceos amorosos fuera de su cama presidencial.  Y encima de todo eso se incluyen unos cuantos tiroteos, unas tres o cuatro docenas de pescozones, la destrucción de 30 o 40 carros, el incendio de un par de almacenes y el asesinato de 25 o 30 personas inocentes, quienes murieron sin saber qué diablos pasaba. ¡Ave María si tienen material para armar sus fogatas, masacres y peleas.  Y nosotros nos tragamos todo eso!
 
El helicóptero Presidencial llega a Toronto, sale el Señor Presidente de allí, aborda su vehículo al que sigue una interminable hilera de carros de escolta con sus sirenas ululantes, el Señor Presidente entra al Auditorio e inmediatamente le dan la palabra:
 
-        Es muy satisfactorio dirigirme a todos ustedes para transmitirles el pensamiento de mi Gobierno sobre el Compromiso de Tokio para detener el deterioro ambiental.  Es para nosotros imposible firmar este Tratado porque nuestras principales industrias quedarían paralizadas, al cerrar sus hornos y calderas y nos enfrentaríamos a millones de despidos de trabajadores nuestros, lo que pondría a tambalear el Sueño Americano.
 
¡Directo el Señor Presidente ¿no?!  Sin embargo un diluvio ensordecedor de aplausos llena la Asamblea de Toronto, algo que no debe extrañarnos porque los países Europeos son  mucha la basura que tiran al aire, a los ríos y al mar y hasta ahora no se han podido poner de acuerdo sobre el particular.
 
Dejémonos de disquisiciones políticas y volvamos a nuestros Agentes Especiales Pete y Frank quienes reciben por sus celulares la noticia de que el traidor que está planeando el asesinato del Presidente Norteamericano es uno de los guarda-espaldas especiales, un tipo de apellido Monstruos. (¿Cómo fué posible que se les pasara por alto la selección de este tipo cuando lo contrataron con ese apellido?)  Y lo grave de la cosa es que ese tipo es quien está cuidando al Presidente en ese preciso instante:  (¡Esto se está poniendo bueno ¿cierto?!)
 
-        Oye Frank: tú vé por la derecha y yo voy por la izquierda. Hay que detener a ese Monstruos.
-        Ok Pete… Yo te cubro la espalda.
 
Y como si fuese una época de elecciones uno de ellos opta por la izquierda el otro por la derecha para encontrarse en el centro, como cualquier partido político que se irrespete.  Y se arma el tiroteo, y al Presidente lo sacan a empujones para protegerlo y a su lindísima señora esposa también.  Y empiezasn a salir franco-tiradores de todas las escaleras, de todas las ventanas y de todos los huecos posibles que hay en el edificio.  Y aparecen tipos que caen como muñecos desde tres o cuatro pisos de altura.  Y todo el mundo corre y todos gritan órdenes al unísono, hasta que llegan los carros blindados y en un santiamén se llevan al Señor Presidente y a su hermosísima esposa lejos de la linea de fuego.
 
Los jefes de los malos, fanáticos desesperados, aparecen “frentiando” a los Agentes Especiales y rociando metralla a diestra y siniestra.  Pero naturalmente no queda ninguno para contar el cuento o para ser recibido en indagatoria.  ¡Final Felíz!
 
Ahora, para que la película quéde bien contada, falta arreglar el asuntico ese del romance subrepticio entre Pete (Michael Douglas) y Sarah Ballantine (Kim Basinger la esposa del Presidente).  El Patrón decide, para evitar escándalos y “problemas en el establecimiento”, trasladar a su subalterno Pete a otra institución Administrativa BIEN LEJOS de la Casa Blanca y me imagino que vá a administrar una  Finca muy grande de la Secretaría de Agricultura, especializada en ovejas y en marranos, en la Costa Oeste de los Estados Unidos, en el Estado de Washington, muchas millas al norte de la ciudades de Spokane y Seattle, cerca a la frontero con el Canadá.
 
Sólo queda un detallito por resolver: al Señor Presidente se le olvidó que existen los teléfonos celulares y que muchas líneas aéreas vuelan diariamente entre Washington, D.C y el Lejano Oeste Norteamericano.  Eso también podría servir para que los guionistas  se inventen otro cuento más complicado todavía, lo que no es raro en ellos.  Para eso les pagan y muy bien.
 
NOS VIMOS.