Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

Semblanza de un patricio

Escrito por smpmanizales 19-05-2010 en General. Comentarios (0)
La Patria / Correo abierto/ Miércoles, 19 Mayo 2010

Señor Director:

Con profundo respeto y admiración, saboreé cada una de las nutridas páginas del libro José Restrepo Restrepo. Semblanza de un patricio, que a bien tuvo LA PATRIA publicar, con la mágica pluma del escritor José Jaramillo Mejía, en donde se hace una maravillosa descripción de lo que construyó con su vida este insigne ciudadano. Se plasman allí múltiples facetas, como político, empresario y gran humanista, todo ello enmarcado en un acendrado espíritu cristiano. Buscó siempre la unión familiar, cimentándola en fuertes valores sociales, cívicos y de trascendencia pragmática.

Es motivo de complacencia presentar a este ilustre adalid, como ejemplo ante la presente y futura generación, en momentos de grandes cambios y en donde se observa el gran resquebrajamiento de valores.

Felicitaciones a LA PATRIA y con ella a tan honrosa familia, por conservar la unidad y fortalecer cada vez más esos enriquecedores principios que legó, como fundamento del crecimiento integral de sus herederos.

 

Atento saludo.

Nidia Castillo Uribe

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANICA

Escrito por smpmanizales 17-05-2010 en General. Comentarios (0)

Por  Efraim Osorio López ephraim56@yahoo.com


La jerga juvenil; conminar-confinar; gubernamentales-gobernamentales;
desde ese punto de vista
 
Siguen unos cuatro renglones más, con tantas barbaridades cuantas letras tienen las voces que componen dichas líneas.
 
Alguien tiene que hacer algo, y pronto. El 4 de mayo de este año de elecciones me escribe, preocupado y anímicamente golpeado, el señor Luis Alfonso Giraldo Duque, para hacerme partícipe de los atropellos descarados que una adolescente cibernauta comete contra nuestro idioma en su intervención después de leer el artículo sobre Aerocafé, publicado por LA PATRIA. Esto dice, y así lo escribe: “Por la foto se puede sacar juisios de la topografía i kon las obras, sin ser analista ni sientifica en el area se puede ber ke en el presente komo en el futuro, puede aber problemas de erosión i serios problemas ambientales. No beo la rrason porke eso de aser obras de esta maknitu en diferentes lugares, en lugar de rreformular el eksistente i assis aorrar dinero y no perjudikar…”. Siguen unos cuatro renglones más, con tantas barbaridades cuantas letras tienen las voces que componen dichas líneas. “Creo no equivocarme –dice el señor Giraldo en su cibermensaje- al deducir que se trata de una persona joven, pues esa es la redacción que muchos de ellos utilizan hoy. Me preocupa que los muchachos de hoy –adultos mañana- carezcan de los mínimos escrúpulos, al cambiar de manera aleve las letras, e ignorar elementales reglas de ortografía, puntuación, etc. ¿Cuál es –sigue el corresponsal- la enseñanza de nuestro idioma y de nuestra gramática, que reciben los estudiantes en las escuelas y en los colegios, y por qué temen los profesores corregirlos en las Universidades? ¿Qué pueden esperar las empresas mañana, cuando llegan profesionales con este tipo de resabios y manías? No podemos aceptar, como si fuera algo normal, que nuestros estudiantes se crean en la libertad de escribir como “les venga en gana”, desconociendo elementales reglas de composición y escritura. ¿Será que escriben como piensan? (…) Corrijamos a tiempo; algo debe estar pasando en la enseñanza. ¿Dónde quedan las competencias que debemos desarrollar en nuestros muchachos, de interpretación, de argumentación y de proposición?”. Hasta aquí don Luis Alfonso. Transcribo, con la anuencia del señor director, las palabras del corresponsal, con la ilusión de que  lleguen a los hogares y a los planteles educativos; y con la esperanza de que tanto los padres de familia como los educadores algo hagan al respecto. Porque alguien tiene que hacer algo, y pronto.**


Estoy seguro, convencido, mejor, de que la señora Alba Quintero de Sarasty conoce la diferencia que hay entre los verbos ‘conminar’ y ‘confinar’. Sin embargo, así redactó: “¿Dónde queda la autoestima de un soldado o policía conminado a una silla de ruedas…? (LA PATRIA, V-7-10). ‘Conminar’, ella lo sabe muy bien, significa “apremiar con potestad a alguien para que obedezca”, o, legalmente, “requerir a alguien el cumplimiento de un mandato, bajo pena o sanción determinadas”. ‘Confinar’, en cambio, además de “desterrar a alguien, señalándole una residencia obligatoria”, quiere decir “recluir dentro de unos límites”. Con esta acepción, son sus sinónimos ‘encerrar, recluir, enclaustrar’, etc. La frase, pues, de la señora de Sarasty  hubiera quedado perfecta, si redactada de este modo: “¿Dónde queda la autoestima de un soldado o de un policía recluido en una silla de ruedas”, o, inclusive, “condenado a una silla de ruedas”? O ‘confinado’, doña Alba, pero con la preposición adecuada, ‘en’, sin duda.**


“Dirigir una nave, llevar el timón, ser piloto”, se dice en latín ‘gubernare’. Significa también “dirigir, regir, administrar y gobernar”. En su paso al castellano, la ‘u’ de ‘gubernare’ se convirtió en ‘o’, razón por la cual la Academia asienta en su Diccionario ‘gobernabilidad’, ‘gobernación’, ‘gobernante’, ‘gobernadorcillo’, etc. Pero, extrañamente, rechaza el adjetivo ‘gobernamental’, que ningún léxico acoge. El columnista Eduardo Posada Carbó lo usó en esta oración: “Se empeñan en anclarnos en el pasado, negando de paso e inadvertidamente las mismas conquistas gobernamentales” (El Tiempo, V-7-10). El vocablo castizo es ‘gubernamental’, que proviene del francés ‘gouvernamental’ (de ‘gouverner’ = ‘gobernar’), razón por la cual tanto el Diccionario Abreviado de Galicismos de Rafael Uribe Uribe como la lista que de éstos hizo Baralt lo tienen como tal. Según los diccionarios, el verbo inglés ‘to govern’ proviene también del francés ‘gouverner’, que, en últimas, viene del latín ‘gubernare’. Como el italiano ‘governare’ y todas las palabras que en castellano tienen que ver con el gobierno, cualquiera, nacional, departamental, municipal, familiar, bueno o malo, que esto no importa.**


Así se expresó el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa: “Bajo ningún punto de vista la podemos defraudar a la gente” (El Tiempo, V-13-10). Sin mencionar ese pronombre personal argentino y redundante, puedo decir que desde niño aprendí que no se decía “bajo ningún punto de vista”, sino “desde ningún punto de vista”, “desde cualquier punto de vista”, “desde el punto de vista de”, etc. La explicación es de Perogrullo: Como el “punto de vista” es el lugar, físico o figurado, ‘desde donde’ se ve el objeto en cuestión, si nos colocamos ‘debajo’ de aquél, no podremos ver éste. Obviamente.
 

HOSPITALIZADA

Escrito por smpmanizales 17-05-2010 en General. Comentarios (0)

Por Carlos A. Valencia O.

 

HOSPITALIZADA (221)


(Para mi nieta Marianita, uno de los  amores de mi vida)
 
Existen ocasiones en la vida en las cuales uno debe enfrentarse con la dura experiencia de una enfermedad.  Esas ocasiones en las cuales los remedios caseros no son suficientes y el cuerpo requiere un tratamiento especial de 24 horas al día, con especialistas y enfermeras disponibles para atender emergencias.
 
En esos momentos se descubre  nuestra fragilidad física y la atemorizante fragilidad emocional que nos quiebra el alma ante el dolor y ante la incertidumbre.  Esa repentina y traumática transición de ayer cuando la vida sonreía y el descubrimiento de hoy  que no estamos tan sanos como creíamos.  Pero de todas maneras Dios bendiga los hospitales, los médicos, las enfermeras y las facilidades que nos permiten recuperar la salud.  Todos ellos son una ventana sonriente al futuro, una esperanza a la que nos aferramos con todo lo que tenemos. 
 
Mi pequeña nietecita  de 9 añitos, una verdadera y hermosa Princesa para mí, yace en esa cama de hospital.  Yo también  he estado ahí mirando al cielo raso y esperando decisiones que me devolverán a la vida activa, al ámbito laboral al irreemplazable ambiente del hogar, al mundo activo de las personas saludables.
 
Con sus pocos añitos ella sabe comprender y esperar que la curen, que la devuelvan al mundo de su colegio, de sus amiguitos, de sus juegos y de sus muñecas.  Pero se vé tan indefensa y nosotros, sus familiares, tan inútiles.  Quisiéramos poder hacer milagros y devolverla de una vez a la vida anterior a esta emergencia.  Y desde su lecho sonríe levemente porque comprende que se le ama y se le necesita.  Su vida, que apenas empieza, es muy importante para todos nosotros.  Con su enfermedad ella ha producido una brecha en nuestras rutinas diarias y nos ha puesto a pensar seriemante en el milagro del Amor.
 
Las horas y los días transcurren lenta y dolorosamente para todos, pero el milagro de los cuidados y la medicina empiezan a hacer el efecto deseado.  Se le ve más interesada, come un poco más, inclusive se atreve a dibujar monigotes y a colorear a Mickey Mouse, al Pato Donald y a Peter Pan.  Nos alegra inmensamente verla regresar a la vida, saber que volverá a ser la de antes y damos gracias al Cielo por ello.  Si los milagros existen, este es uno de ellos.  Entabla conversación con el abuelo:
 
-        Abito: ¿qué te parece si coloreo el perro Tribilín de verde?
 
Se me hace un nudo en la garganta de la felicidad. ¡Está de regreso en su mundo!
 
-        ¡Claro mi Princesa!  Coloréalo como tú quieras.  Píntalo a cuadros, si quieres.  Es tu libro de colorear, son tus colores, es tu imaginación y puedes hacer con ellos lo que quieras y seguro que será algo muy hermoso.
-        Bueno… le pintaré la cabeza de verde y el cuerpo de rojo y morado.  ¿Qué te parece Abito?
-        ¡Me parece espectacular.  Coloréalo así!
 
Me salí de la habitación al corredor para que no notara mis lágrimas de alegría.  Y si necesitaba más libros para colorear pues yo  le iba a comprar una docena, y tres cajas de colores, y otra docena de libros de muñequitos y…. ¡cualquier cosa que la haga felíz.  Ella se lo merece porque es parte integral de mi vida y de mis afectos!
 
La enfermedad tiene la virtud de colocar nuestros pies sobre la tierra.  Un enfermo o un convalesciente son las personas menos prepotentes del mundo.  Se ha enfrentado al dolor, ha conocido su fragilidad, su inutilidad y le parece que la vida es hermosa y que hemos pasado años y años haciendo y diciendo pendejadas cuando verdaderamente no somos tan importantes como creemos.  Hemos aprendido a poner los pies sobre la tierra.
 
Verdaderamente existe una brecha entre saludables y enfermos.  Y como diría alguien en tono güasón pero muy cierto: “Para uno enfermarse no necesita sino estar aliviado”  Y la salud se pierde en un santiamén: un virus, una infección, una bacteria que entran por boca, nariz o tacto y en horas podemos estar entre la vida y la muerte. 
 
Manejar el dolor es de las cosas más difíciles que existen, porque cuando este llega, por regla general, nos encuentra desarmados, no lo esperábamos y en segundos nos enfrentamos a una realidad distinta al gozo, al logro, a la actividad.  Hombres y mujeres que se consideraban robles invencibles, descubren que no son tan fuertes ni tan invencibles.  Bajamos la cabeza y no tenemos  más remedio que dejar que otros nos ayuden, situación que en otras circunstancias rechazaríamos porque nuestro orgullo no nos lo permite.
 
¿Y quién es orgulloso cuando el dolor lo dobla, cuando el mundo no sonríe, cuando dependemos de otros para poder subsistir?  Muchos grandes pensadores han escrito sobre el particular en miles y miles de libros que han analizado este tema.
 
Volvamos a mi nietecita.  Ha vuelto a caminar, a reir y a vivir.  Ella ha sido el centro de nuestras vidas durante una semana en la cual tuvo nuestras almas en vilo.  Pero ha regresado al lugar que le pertenece: al castillo de la Princesa que ella es, ha regresado para sanar el estrés de nuestros cuerpos y la nostalgia de nuestros corazones.  Y viene cargada de lápices de colores y libros para colorear:
-        Abito: no tuve tiempo de colorear todas las figuras, pero como voy a estar en mi casa este fin de semana, necesito que me ayudes a escoger los colores.
-        ¡Como quieras Princesita: allí estaré!
-        ¡Qué bueno porque vienen mis amiguitas del colegio y vamos a hacer una comitiva, y vamos a jugar con las muñecas, y vamos a sacar los perritos para que nos acompañen.  Y lo más importante: es que tú nos vas a acompañar
-        De eso no hay duda, mi Princesa.
 
Les confieso que si me hubieran condecorado con la Cruz de Boyacá en Grado de Gran Caballelro, no me sentiría tan felíz como acompañando a mi nieta y a sus amiguitas en esa comitiva.  No veo la santa hora de que sea el sábado para estar allá disfrutando de una vida tan importante para mí.
 
NOS VIMOS.
 

MÁS HUMANIDAD CON La Madre Tierra. Ed.Rac 562

Escrito por smpmanizales 08-05-2010 en General. Comentarios (0)

http://smpmanizales.blogspot.es/img/jane.gif  

Apreciados amigos de la astronomía

Dado que la cultura nos da la capacidad de reflexionar sobre sí mismos, con motivo del día de la madre también podemos hacer de este un espacio para reflexionar sobre la Tierra, para que nos preguntemos sobre la problemática de la salud del suelo cuya fertilidad hemos comprometido, por la pérdida de la calidad y reducción de la disponibilidad del agua potable, por la muerte de los ecosistemas nocturnos y la polución del aire en los entornos citadinos, entre otras barbaridades con las cuales afectamos nuestro propio hogar en nombre del progreso.

 

Pero igualmente, con la destrucción de los bosques y de los humedales en zonas de  páramo y en los valles de nuestros ríos, hemos devastado otros hogares y condenado a desaparecer multitud de especies, para agotar la biodiversidad como máxima expresión de la fuerza creativa de la naturaleza, la misma que le da soporte a este medio paranatural que caracteriza una “civilización” donde nos definimos como seres específicamente “humanos”, obra de una sociedad supuestamente responsable y creativa.

 

Mientras persista esa vocación suicida propia de la estupidez humana que no reconoce los límites de su acción transformadora ni la fragilidad de la madre tierra, mientras no discernamos los valores y efectuemos opciones que  permitan reconocer la necesaria austeridad en los hábitos de consumo para prevenir las falales consecuencias del modelo de desarrollo, tampoco podremos considerarnos seres racionales, críticos y éticamente comprometidos.

 

Desde el OAM, Gonzalo Duque-Escobar

http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales

Imagen: Dame Jane Goodall en, http://www.mujeryciencia.es

PELÍCULAS DEL OESTE

Escrito por smpmanizales 08-05-2010 en General. Comentarios (0)


Por Carlos A. Valencia O.

 

PELÍCULAS DEL OESTE (216)


Fueron en la época de nuestra niñez y nuestra adolescencia los iconos que nos hicieron soñar.  Las películas en blanco y negro vistas en pantallas de tamaño reducido eran nuestros parámetros de comportamiento en una era eglógica de aventuras antisépticas que nos hacían soñar con Tom Mix, Charles Starret, Tim Mac. Coy, Bob Steele y un montón de bárbaros héroes del oeste, forjados a base de pescozones y fuego de revólveres Colt y Rifles Remington. 
 
Las tramas del oeste se reducían, en ese entonces, al oro que unos bandidos sucios y malolientes robaban de una diligencia de la Compañía West Fargo.  Pero entre los pasajeros de la diligencia siempre iban  una vieja regañona y fea, un Coronel retirado del Ejército Confederado del Sur, en busca de tierras para criar ganado,  y su linda hija Linda Johnson Crossbelt, además de dos negociantes en tierras y un personaje dudoso pero bien plantado, cuyo pasado era un misterio hasta para él mismo.  Ahí tenemos planteada la trama de los futuros acontecimientos.
 
El título de la película no podía ser otro que “Diligencia a Tombstone” producida por la RKO RADIO PICTURES  con las actuaciones estelares de Buck Jones, Charles Starret, Jane Wyman, Noah Beerry Junior y Lee Van Cleef.  Después de estos actores tan notables había una lista interminable de extras entre los que alcanzaba uno a leer (antes que cambiaran el cuadro) tipos y mujeres tales como Sing Fei, Gloria Mac Nulty, Robert Mell, Melissa Calandross, Geo Forbstein, Nick Van Buren, Keith Nokay, Jessie Fairbanks y otros muchos a quienes les adjudicaban papeles tan chiquitos como por ejemplo uno de cualquier escena, en cualquier cantina del oeste, entrando por una puerta y saliendo por la otra.
 
Si el extra era afortunado (o amigo del productor, que es  quien pone la plata) pues le daban un papelito tan pequeño como ese por ejemplo cuando el guapo de la película entraba por una puerta con sus pistolas humeantes, se encontraba con Keith Nokay y no de muy buenas maneras le inquiría: ¿Dónde está Jessie Norman?  Y el pobre tipo orinado en los pantalones le preguntaba: ¿Jessie Norman con “K” o sin K, con dos eses o con una sola ese? El guapo le respondía con tono amenazante: ¿Usted es que me está mamando gallo o qué? Y Keith respondía: ¡No señor… sólo quería asegurarme a quién se refería porque Jessie Norman con dos eses y sin “K” acaba de salir por esa puerta rumbo a Gulch City”.  No está por demás decir que con esa breve actuación Keith Nokay se hizo acreedor al  Premio Oscar como actor secundario al año siguiente.  Los Miembros de la Academia de Ciencias cinematográficas consideraron que la orinada de Keith en esa escena memorable no había sido superada por ningún otro actor o actriz. (Detalle tomado de los Archivos de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas.  Uno tiene que mantenerse muy bien informado)
 
Bueno, la cosa es que a lo único que aspirábamos en esos años era conseguir los cinco centavos (¡cosa bastante difícil, entonces!) para comprar la boleta para la matinée de las 3 de la tarde los domingos, en localidad de “gallinero” en el Teatro Manizales, en ese entonces situado en la esquina de la carrera 21 con la calle 24.  El gallinero, naturalmente, estaba en la parte superior del teatro, con unas bancas largas y talladoras que eran ocupadas por el “lumpen proletario” (como diría cualquier izquierdoso en ciernes) cuya única diversión semanal era esa: ir a la matinée los domingos por la tarde.
 
Luego que los malos atracaron la diligencia y sacaron el cofre con el oro como Premio Mayor de esta Lotería, pues también echaron mano y se llevaron a la hermosa Linda Johnson Crossbelt como Premio de Consolación, en caso de que decidieran ir tras ellos les serviría de escudo contra las balas y para otros menesteres en caso de necesidad.
 
La diligencia quedó varada en medio del desierto y en un calor abrasador, con uno de los cocheros muerto a tiros  y el otro con una bala incrustada en el bíceps de su brazo izquierdo.  Ya van viendo ustedes como se fueron desarrugando los acontecimientos, porque lo que vendrá es la parte buena, la que nos hacía gritar de emoción: aparecía el guapo de la película, el ….tas gris, el infalible, el que no pierde una, el que todas se las sabe  y si las ignora las inventa.   Es Buck Jones ese pasajero anodino, sin pasado, presente, ni futuro quien saca de su equipaje par pistolas Colt con sus pistoleras y  cartucheras, correa con guarniciones de metal, sombrero alón coquetamente ladeado y con camisa pegada al cuerpo y abierta al frente (como si le faltaran un par de botones, eso para impresionar a las viejas) dejando ver su pecho varonil y musculoso. ¡Ai estaba pintao nuestro héroe!
 
Ahí tenemos a quien va a arreglar todo este problema.  ¿Qué los bandidos llevan la ventaja de una hora? Eso no es importante: Buck conoce un atajo que ahorra como 55 minutos antes de llegar a la quebrada del “Muerto Agonizante”.  ¿Qué son diez los forajidos que atracaron la diligencia?  Mejor todavía: sus revólveres humeantes impartirán justicia con esa “supia”  de desadaptados sociales.  ¿Qué se llevaron a Linda?  Tampoco es problema: él con su astucia, sus revólveres vengadores y sus puños de acero traerá de regreso a la muchachita sana, salva e inmaculada como la sacaron de la diligencia. ¡Y árre caballito que el camino es culebrero! (¿No me estaré equivocando con esta expresión tan Colombiana embutida a la fuerza en una película gringa?)  Bueno…. Yo sé que ustedes me van a perdonar.  Sigamos con el cuento:
 
Nuestro héroe llega hasta la cima de la montaña, luego de echarles travesía a los maldadosos esos.  Se detiene un momento y con sus ojos de águila (como que ninguno de esos guapos usaba anteojos, no era bizco, ni sufría de presbicie y mucho menos era corto de vista y por consiguiente lograba enfocar  hasta un piojo en la cabeza de un bandido a tres kilómetros de distancia)  Observa que los caballos de los 10 fascinerosos se han detenido entre unas rocas que bordean el camino.  Bajan de sus cabalgaduras y abren el cofre con el oro.  Hacen chistes insulsos sobre lo que acaban de hacer y no falta el “desgualetao” con pecueca (bromidrosis le dicen decentemente a este olorcito)  y carranchil que empieza a mirar a Linda Johnson Crossbelt como mira un gato a un bistéc y a hacerle insinuaciones Non Sanctas al oído.  Ella le responde con una palmada en la cara.  Después de todo ella es miembro de una familia distinguida del Sur y no propiamente “una Madame” de cantina del oeste.  El maloliente le contesta con soberana trompada que deja noqueada a la linda muchachita. 
 
Mientras tanto Buck ha bajado la colina ocultándose entre los arbustos y llega hasta las primeras rocas del escondite de los bandidos.  Está cerca del que acaba de abofetear a la chica.  Se acerca a él sigilosamente, lo encuella con sus potentes brazos hasta que el hombre pierde el sentido, sin poder decir ni …¡Mamá!!  Lo desarma, sube cuidadosamente a Linda, la deja a salvo detrás de unos arbustos y regresa para terminar su trabajo.
 
Uno a uno van cayendo 8 del resto de los bandidos.  Sólo falta el Jefe, El Tuerto John Morgan (Lee Van Cleef) que es tan malo como pegarle a la mamá.  Cuando se dá cuenta tiene frente a sí a ese monumento de hombre que es Buck Jones listo a ejercer venganza.  Temblando como una hoja, el Tuerto Morgan le pregunta:
 
-        ¿No eres el Rápido Buck “Sin Hígados” Jones?
-        ¡El mismísimo!
-        De haberlo sabido no hubiera atracado esa diligencia.  Llévate el oro pero déjame ir.
-        ¡Ni de riesgos, Mijito! (¿Un gringo diciendo Mijito… como raro, no?)  Hoy vas a pagar lo que le debes a la sociedad. Saca tu revólver;
-        ¿Estás loco?  No tendría ni el menor chance contigo.
-        Nada de loterías baratas.  ¡Defiéndete cobarde!
-        De todas maneras vas a morir, Tuerto. Porque tú mataste a mi hermano James a sangre fría. (¡Esa si no la sabía yo!)
-        Fue una equivocación.  No sabía quién era.
-        Pues ya lo sabes y vengo a cobrarte la factura.
 
El Tuerto intenta sacar su revólver pero… ¡Nanay cucas!! Queda convertido en un colador.  La muerte de Buck’s Brother ha sido vengada.  El resto se lo pueden imaginar ustedes: nueve tipos amarrados como salchichas y arrastrados por un caballo de cabestro hacia la horca de Tombstone City, Buck y Linda encabezando el desfile triunfal.
 
Y nosotros los muchachos en gallinero ¡¡felices de la pelota!! Saltando y gritando porque se hizo justicia y comentando: “¡Qué berraquera de película la que acabamos de ver!  Tan ingenuos y pendejos que éramos los muchachos de entonces.  Y como dice el tango aquel: “Los muchachos no usaban coca ni morfina, los muchachos de antes no usaban gomina”.
 
Para tenernos contentos no se necesitaba sino una moneda de cinco centavos y una buena o mala película de vaqueros.  ¡¡Aaahhh tiempos aquellos!!
 
NOS VIMOS.