Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

EL JAZZ ENCADENADO

Escrito por smpmanizales 28-05-2010 en General. Comentarios (0)

Por Carlos A. Valencia O.

 

EL JAZZ ENCADENADO (220)
 
Empecemos por el principio (¡Qué inteligente! ¿no?) por aquel jazz que nos cautivó en las décadas de 1930 a 1950.  Fueron los años del Swing, de las grandes orquestas, de los tríos, los cuartetos, quintetos en donde descollaba o un clarinete como el de Benny Goodman, un piano como el de Erroll Garner, Fats Waller o Eddy Duchin, o una trompeta estilo Louis Armstrong, Dizzy Gillespie, Billy Butterfield, Ziggy Elman o Harry James.  Todos muy buenos intérpretes e inmejorables arreglistas y directores.
 
Pero para conformar nuestra historia, darle un matiz que deseo resaltar y hacer comparaciones, escojamos a Harry James y su trompeta.  Su interpretación fue una sensación de pulmones y melodía.  Fue la locura de los adolescentes de esos años.  Su lista de éxitos era larga y hermosa: On the Atchisson, Topeka and the San Fe, Sleepy Lagoon, You’ll never know, Trumpet Rhapsody, I don’t know why, Begin The Beguine, Night and Day.  Y me hacen el favor, amables corresposnales y me excusan por tanto título en Inglés, pero la verdad es que quedo corto con tantas bellezas que el Maestro James interpretó en su trompeta, que volvieron locas a varias generaciones de Norteamericanos.
 
Y no sólo de Norteamericanos sino también Europeos: Alemanes, Franceses, Ingleses, polacos y hasta Rusos.  Y ustedes van a revirar cuando digo rusos, pero hasta allí llega nuestro cuento.  Pero para continuar debemos dar una reversa en años y en países:
 
1.938 – Alemania, su Nazismo rampante y su antisemitismo horroroso que convirtió al viejo continente en un coto de caza de judios.  Y una de esas familias judías era la de Alfred Rossner, judio Alemán nacido en Berlín y quien emigró hacia Polonia cuando la persecución de judíos se desató en Alemania.  Logró llegar a Varsovia con sus padres, su esposa y dos hijas, sus hermanos y su infaltable trompeta que interpretaba a las mil maravillas. Pero poco les duró la dicha, porque al año siguiente los Alemanes, en Septiembre de 1939, le declararon la guerra a Polonia,  e invadieron su territorio.
 
Rossner, que ahora se hacía llamar Eddie emigró a Moscú con su familia y la trompeta que nunca  desamparó.  Se enlistó en las fuerzas Soviéticas pero su trompeta le dio la oportunidad de cambiar el fusil por la dirección de orquesta.  Claro que todo estaba bajo el control del Estado, pero ello no le quitó nunca el entusiasmo a Eddie Rossner para componer, arreglar y dirigir jazz de la mejor calidad.
 
A esta altura de la narración debemos reconocer que este judío Alemán ahora sovietizado era un monstruo de la interpretación.  Fue forjando un futuro muy promisorio dando conciertos a las tropas soviéticas, y más que todo a los altos mandos militares y políticos quienes mantenían llena su agenda de compromisos por lo alto.  El triunfo le sonreía y aunque se libraba una guerra sangrienta, el Jazz era el amo en Rusia (cosa extraña) y en los países amparados por la ideología comunista.  Parece raro contarlo, pero fue una realidad.
 
Pero en un país tan grande, con tantos satélites bajo su férula, el Culto a la Personalidad era algo que la política exageraba y que podía convertirse en un enemigo bastante peligroso.  Por esos años Josif Visiaronovich Djugasvily, más conocido como José Stalin, era el amo y señor, el centro indiscutido y el Profeta del Comunismo.  Su palabra era ley y todo se doblegaba ante su presencia y su palabra.  De Stalin para abajo todo debía aparecer en un plano muy discreto.
 
Y la fama de Rossner que llenaba estadios y hacía trepidar las piernas de los jóvenes soviéticos con sus ritmos sincopados, llenaron de preocupación y envidia a muchos comentaristas radiales y comisarios que empezaron a mirarlo como un enemigo peligroso de la Clase Obrera que se debía eliminar.  Tanta fama la consideraban demasiado nociva para los postulados políticos de los años de 1940 a 1950 en la Unión Soviética.
 
Y empezó el bombardeo de programas radiales que denigraban del jazz, de esa música capitalista y engañosa que bien podría dañar la disciplina y las buenas costumbres de los abnegados Socialistas.  Y llevaron a Rossner ante los tribunales para juzgarlo como espía que trasmitía secretos de estado a potencias extranjeras.  Todo eso se lo inventaron para hacer callar su música.  Lo acorralaron de tal manera que fue a parar a un campo de concentración, sitio sólo creado para encarcelar traidores y judíos.  Y Rossner pasó de ser el Director de Orquesta más Popular en Rusia hasta quedar convertido en una piltrafa humana, ejecutando trabajos rudos para poder sobrevivir.
 
Ni aún así lograron quitarle su afición a la música.  Tocaba la trompeta en medio de días helados, sin calefacción, con poca comida y lo hacía para animar a sus compañeros de infortunio, con el fin de levantarles la moral.  Logró que el jefe de la prisión le permitiese formar una orquesta.  Este señor había sido uno de sus millones de admiradores antes de su encarcelamiento.  Utilizó algunos de los prisioneros que habían sido músicos profesionales antes de caer en desgracia junto con otros que no tenían ni idea qué era lo escrito en un pentagrama.  A estos últimos los educó desde enseñarles gramática musical hasta pulirles su estilo de interpretación.  Una gran labor la que hizo Rossner en los varios sitios a los que fue trasladado pagando su condena de ocho años por delitos que nunca había cometido.  Hasta que llegó el año de 1953 en el que murió José Stalin.
 
A la muerte de su Primer Ministro y jefe indiscutido del gobierno hubo un cambio drástico y conceptual en la política soviética.  Algunas cosas  mejoraron un poco y muchos presos recobraron su libertad, entre ellos Eddie Rossner, pero no podían salir del país.
 
Eddie Rossner había perdido a su familia y lo único que le quedaba era su genialidad interpretativa con la trompeta y su deseo de formar una nueva orquesta como la que había tenido a principios de 1940.  Intentó conseguir una visa para los Estados Unidos y le fue negada inexplicablemente en varias oportunidades.  Entonces optó por regresar a Alemania, su patria que ya estaba libre de aquellos cerebros que maquinaron el inmenso genocidio de más de 4 millones de judíos: Adolfo Hitler, Hermann Goering,  Heinrich Himmler y tantos otros que convirtieron a Europa en un Horno crematorio.
 
Llegó a Berlín sin un centavo en sus bolsillos porque todos los millones que había conseguido con su arte en años anteriores en Rusia fueron congelados por el Estado Soviético.  Tocó en muchas puertas pero no encontró apoyo porque la nueva Alemania apenas lograba recuperarse de su debacle militar y financiera.  Así que solo e ignorado Alfred (Eddie) Rossner murió en 1956 en su patria.
 
Estimadas amigas y amigos: la mayoría de los datos de este relato los tomé de un programa difundido por Eurochannel un canal televisivo, más   otros tantos datos de mis lecturas sobre la Segunda Guerra Mundial.  Pero hay algo más que quiero contarles y que es muy personal:
 
A principios de la década de 1950 yo tenía un amigo, cuyo nombre no voy a mencionar porque seguramente él no me autorizaría para hacerlo.  Trabajamos juntos en producción de programas en Radio Manizales.  De un momento a otro decidió irse a vivir a Bogotá y luego de un tiempo recibí cartas en las que me decía que estaba vinculado con un programa de la Embajada soviética en la Capital de la República, algo que tenía que ver con la Fraternidad entre Pueblos Hermanos, naturalmente un programa Socialista.  Ahí descubrí que mi amigo había sido simpatizante de ese movimiento político.
 
Durante unos tres o cuatro años no volví a saber de él hasta que un día regresó a Manizales y tuve la oportunidad de encontrarme con él.  Hablamos de lo divino y de lo humano hasta que llegamos a esa parte de su vida que yo quería conocer:
 
-        Oiste Ricardo (nombre supuesto, claro está)  ¿Dónde has estado estos últimos cuatro años?
-        Viajando por Europa, hermano.  Más que todo en lo que ahora llaman “Países de la Cortina de Hierro”.
-        ¡No me digás!  Contame de esas tierras. ¿Cómo son las cosas por allá?
-        Desde mi punto de vista todo eso está muy bien organizado.  Pero no quiero hablar sobre ese particular contigo.
-        Bueno.  Decime entonces qué fue lo que más te impactó en Bucarest, Budapest, Berlín Oriental, Moscú, Praga, Estonia, Letonia, Lituania? ¿Qué fue lo que más te impactó?
-        Te lo voy a decir en dos palabras, Carlos: EL JAZZ.
-        ¿Cóoomo… el jazz por allá?  No, no puede ser.  Que me digas que estuviste en Nueva York, Chicago, Nueva Orleáns oyendo jazz en cualquier metedero, te creo.  ¿Pero en países Socialistas que lo han considerado una música degradante?  ¡No te lo puedo creer!
-        Pues váyamelo creyendo, don Carlitos.  Estuve en muchos metederos de jazz en muchas de esas ciudades Europeas que mencionaste, y te cuento que las orquestas, conjuntos e intérpretes son tan buenos o quizas mejores que los mismos gringos. 
 
Creo que esta anécdota complementa el relato sobre Alfred (Eddie) Rossner, algo que parece increíble pero que fue cierto.  Y para terminar (ahora sí del todo) debo decirle a mis amigos que en los años 60 surgieron en Alemania Federal conjuntos de jazz y orquestas como para quitarse el sombrero.  Sólo voy a mencionar tres: la Orquesta de Barnabas Von Gecsy, la Orquesta de Werner Müeller (con su excelente sección de violines) y la Orquesta de Max Greger, uno de los mejores saxofonistas del mundo.
 
NOS VIMOS.

M E R C A D E O

Escrito por smpmanizales 26-05-2010 en General. Comentarios (0)

Por Carlos A. Valencia O.

 

M E R C A D E O (219)
 
No había nada más qué leer en una de esas visitas a casa de unas amigas, quienes tienen su propio negocio de ventas por catálogo, sin necesidad de montar oficinas o salas de ventas.  Aquí lo más importante es dar a conocer los productos en revistas  elegantemente litografiadas con colores deslumbrantes.
 
Y naturalmente todos, absolutamente todos los productos anunciados por modelos espectaculares, bien maquilladas, luciendo lo último de la moda en ropa y otros atuendos: chaquetas, slacks, zapatos, bolsos, aretes, collares, relojes y aderezos deslumbrantes, además de artículos para el hogar.
 
Es una industria que debe mover muchos millones de dólares en todo el país y en todo el mundo, industria dirigida a hacer antojar especialmente a las damas, para que compren chucherías para su uso personal, para la decoración de la casa, para la cocina, para el dormitorio, para la sala, para las alcobas y hasta para el patio.  ¿Y me pregunto en qué casa podrán caber tantas cosas, la mayoría innecesarias?  Me dá la impresión que es una verdadera Feria de Vanidades.
 
Y sin ofender a nadie, especialmente a las damas (¡Dios me libre y me favorezca de echarme enemigas encima con mis comentarios!) vuelvo a preguntarme dónde pueden meter en una casa tantas cosas inútiles.  La verdad es que algunos de esos productos pueden ser útiles por un corto tiempo aunque la mayoría son desechables, endebles, plásticos, frágiles o sea,  como dice por ahí un poema: “Son flor de un día”, luego su destino es o la caneca de la basura o para trancar puertas o ventanas con ellos.
 
Pero la ciencia del “advertising” (publicidad, en cristiano) se ha metido subliminalmente en nuestras vidas.  El anzuelo es la muchachita hermosa que te invita a comprar, a usar, a gastar, a derrochar.  ¿Que no hay dinero… entonces para qué es la tarjeta de crédito? o sea: compre ahora y angústiese después en dos, tres, cinco o doce módicas cuotas mensuales con los correspondientes y exagerados intereses de mora y las inevitables cuotas de sostenimiento.
 
Volvamos al catálogo y tomemos al azar uno de los tantos artículos publicitados para pescar incautos, para conseguir clientes: La hermosa modelito toda ella con carita angelical, cuerpo de muñeca Barbie, sonrisa Colgate y maquillaje de “Beauty Colors Enterprise” (¡otra vez en Inglés para impactar por completo a la compradora!) invita a las posibles clientes a comprar El Cinturón marca “Dolly Two” (naturalmente en Inglés, ¿no?) por la módica suma de 79.999 pesos (por un miserable peso no son 80 mil).
 
Analizo detenidamente el producto y encuentro que es una correíta de plástico de unos 20 centímetros de anchura, con una hebillita dorada (la que posiblemente se desteñirá con el tiempo) y con un anuncio muy convincente que a la letra dice: “Espectacular cinturón elaborado en sintético con hebilla forrada, ideal para usar en vestidos, leggins (¿qué demonios será eso?) y las pintas que más te gustan”  ¡Cuántas muchachitas, por entrar a la moda, no le meten todo ese montón de plata a una cosa de esas!  Hay que tener en cuenta que ese “cinturoncito” muy bien pagado no debería costar más de cincomil pesos.
 
Pero bueno: cada cual tiene el derecho de gastarse su dinero como le dé la gana y siempre habrá clientela para comprar ese tipo de productos.  Lo que no se comprende es por qué se dejan tumbar de esa forma tan ingenua.  ¿Será para estar a la moda y no quedarse atrás de sus amigas que tienen uno de los mismos?  Vaya uno a saber.
 
Les confieso que no estoy trabajando para “El Boletín del Consumidor” el espacio televisivo ese que presta un buen servicio a esa gran masa de compradores a ratos explotados.  Pero sí me llama la atención la manera tan sutil como “atrapan” a los compradores especialmente a las compradoras para sacarles la plata del bolsillo.
 
Posiblemente la diaria necesidad de mostrarse bellas e irresistibles obliga a las mujeres a competir usando tales atuendos.  Lo cierto es que logran verse bellísimas con detallitos tan simples como un cinturoncito de plástico, unas candonguitas en las orejitas, un descaderado insinuante diez centímetros más abajo del coxis, una blusita que muestra más de la mitad de un hombro y la otra mitad del brasier.  Y agréguelo a todo eso un caminaito bien estudiado bamboleante de “babor a estribor”, el hermoso cabello flotando agresivamente al aire y la mirada aparentemente indiferente para un mundo masculino que cae con babas y todo en las redes de las féminas.
 
Definitivamente estamos desarmados los hombres ante el fulminante ataque de artillería de las damas con su maquillaje, sus atuendos,  sus blusitas transparentes y sus cuerpos atrapados en bluyines que entran a formar parte de la piel femenina junto con la última palabra determinante de una minifalda criminal asesina de corazones varoniles.
 
¿Pero existe un antídoto para eso?  ¡No, señor.  Definitivamente no! Porque esas artimañas femeninas llegaron para quedarse y siempre estarán en constante innovación para acabar con los últimos vestigios de resistencia masculina.  Y si eso llega a desaparecer lo más probable es que estaremos muy cerca de la extinción del género humano.  Hace muchísimo rato que ellas descubrieron nuestro “Talón de Aquiles” y como en Troya, hace rato que perdimos la batalla.  Y no me explico por qué seguimos luchando.
 
Me dirijo a ustedes señores: fíjense que son detallitos simples, nimios, imperceptibles a veces que hacen una gran diferencia y ellas han hecho de eso todo una ciencia y un arte que les produce las ganancias deseadas.  Y siempre existirán los hombres que “comprarán todo eso sin preguntar el precio”  Ellas son unas berracas vendedoras insistentes, incisivas y trunfadoras, no lo dude.
 
Mientras tanto nosotros los hombres seguimos usando los mismos trapitos, los mismos pantaloncitos, las mismas camisitas y entramos al “campo de batalla” vestidos con nuestra ingenuidad y nuestra admiración por ellas. Sólo nos defendemos con nuestro baño diario, nuestra afeitada tres veces por semana, el discreto desodorante antitranspirante, nuestro relojito “Cassio” de 25 mil pesitos y nuestra gran admiración por el bello sexo femenino. Desde ese momento la batalla está perdida, eso lo sabemos nosotros. Estamos desarmados ante el ataque de las damas, pero morimos felices dejándonos atrapar por nuestras eternas rivales y compañeras en el camino de la vida.  ¡Qué más se va a hacer!
 
Y como empecé hablando sobre “Mercadeo” debo terminar con una máxima de esta actividad: “Mercancía que no se anuncia, no encuentra comprador”
 
NOS VIMOS.
 

GALLINAZOS

Escrito por smpmanizales 20-05-2010 en General. Comentarios (0)

Por Carlos A. Valencia O.

 

GALLINAZOS (218)
 
Permítanme que me introduzca, sin pedir permiso, en los pensamientos (si es que de eso algo tienen ellos) de un par de gallinazos, güales, buitres o guses, como usted quiera llamarlos.
 
Son tan comunes en nuestro medio que los encontramos por doquier, en las afueras de nuestras ciudades y pueblos y de ellos ya han hablado personas tan eminentes como nuestro incomparable Rafael Arango Villegas y el gran escritor costumbrista y Miembro de de la Academia de Colombiana de la Lengua, el Maestro Adel López Gómez, quien descansa en la paz del Señor.
 
Permítanme entonces, no propiamente tratar de emular a estos distinguidos escritores (cosa bien difícil) sino transcribir algo que mi “efervescente” imaginación ha elucubrado sobre nuestros alados, amables e indispensables amigos los gallinazos.  (Perdón si exagero un poco, pero ello me da la oportunidad de narrar algo ficticio pero imaginable).  Ahí vamos, pues.
 
La escena, como la de cualquier día lluvioso, en cualquier pueblo o ciudad de nuestro Altiplano Colombiano.  Visibilidad escasa, frío penetrante, viento fuerte, pero eso no amilana a nuestros protagonistas, encaramados en un poste de la energía sobre una avenida muy transitada.  Imaginémoslos dialogando:
 
-        ¡Qué frío tan berraco, hermano!
-        ¡Ja… yo tengo todas las plumas empapadas y eso que  me las aceité esta mañana!
-        Yo no había sentido TANTO frío desde que nos comimos ese caballo que nos encontramos muerto cerca al páramo.
-        ¿Por qué no vamos pensando en irnos a nuestro árbol antes que la visibilidad sea nula?
-        Pues hermano, nos cogió la noche.  Creo que vamos a tener que dormir aquí sobre esta avenida.
-        ¿Y quién aguanta este ruido de carros toda la noche?
-        Pues nos lo tenemos que aguantar porque no se ve nada y así no podemos volar.
-        ¿Cómo que no… vos no dizque sos el más hábil “gallinazonauta” que hay por estos alrededores?
-        ¡Era hermano… era!  Los años ya me han producido mis dolores reumáticos y me duelen mucho los músculos de las alas para sostenerme a más de 200 metros de altura y eso que en un día soleado.
-        ¿De manera que te volviste un gallinazo de esos de exhibición?
-        Pues por lo que parece… sí.  Los años no pasan en vano.
-        Pues nos jodimos porque para serte sincero yo también tengo problemas en la vista y problemas de audición.
-        ¿O sea que te estás volviendo ciego y sordo? ¿Y entonces cómo hacés para descubrir la comida?
-        Pues me le pego a una bandada de gallinazos jóvenes y yo aterrizo allí donde ellos lo hacen y no pierdo el viaje.  Siempre encuentro qué comer
-        ¿Y para regresar al árbol qué hacés?
-        Volar detrás de los muchachos aunque cada día me cuesta más trabajo seguirlos.  ¡Pero cuidado mi amigo con decir estas confidencias porque nos echan de los nidos!
-        ¡Noooo… ni de riesgos!  Cerramos el pico y seguimos comiendo callados.
 
Por lo visto y sin estarlo buscando, nos hemos encontrado con un par de gallinazos artríticos.  ¡Vaya problema para este par de animalitos tan útiles!  Así que también nosotros guardaremos sus secretos.  Pero sigamos imaginando su diálogo al caer la noche.  Sobre ese poste de la energía, en una tarde lluviosa, llena de frío, de viento, de espesa niebla.
 
-        ¿Oye: esa volqueta que viene allá no estará llena de desechos de carnicería?  Sería bueno aterrizar allí y calmar el hambre.
-        ¿Cuál volqueta?  Ese es un bus de pasajeros.
-        ¡Ahg… entonces sí estoy muy mal de la vista. 
-        Pero lo que sí veo es un campero rojo lleno lleno de pieles de novillos.
-        Noooo… qué va.  No es un campero sino un camioncito de estacas lleno de pasto.
-        A este paso nos vamos a morir de hambre.
-        ¡Tampoco así!  Una mala noche se pasa en un santiamén y mañana por la mañana estaremos desayunando algo suculento.  Tratemos de dormir un poco.
 
Los dos amigos recogieron todo el tendido de sus negras plumas y se arroparon con ellas lo mejor que pudieron.  La lluvia nocturna no dejó de caer durante toda la noche.  Como a las tres de la mañana el viento, la lluvia y el frío amainaron y a las seis un tímido sol asomó su alegre cara sobre la cordillera.  Un cielo despejado premió la negra noche de un tiempo tormentoso y los dos gallinazos abrieron sus alas en toda su extensión para secar sus plumas y recibir el calorcito de una mañana esplendorosa.  Abajo en la avenida  el mundo empezaba a moverse al compás de los transeuntes rumbo a las escuelas y a sus trabajos.
 
Un niñito de ocho añitos, de la mano de su mamá, descubrió a los dos amigos sobre el poste asoleando su plumaje;
 
-        ¡Mira mamá!  Dos águilas en ese poste.
-        No hijito.  No son águilas sino gallinazos.  Las águilas tienen las plumas mucho más claras y son mucho más grandes.
 
En ese momento los gallinazos decidieron volver a sus nidos para recuperar el sueño perdido y la comida embolatada.  Echaron a volar en el aire matutino:
 
-        No, mamá: tienen que ser águilas.
-        ¿Por qué lo dices, mi Amor?
-        Porque mira cómo vuelan de hermoso.  Sólo un ave de gran categoría puede volar así de lindo.  ¡Son águilas negras, mamá!
-        Si tú lo dices, mi Amor.
 
Hasta razón tendría el muchachito.  Pocas aves tienen la elegancia y el estilo de volar de los gallinazos.  Sólo ellos saben hacerlo como los Verdaderos Caballeros del Aire que ellos son, además de ser tan supremamente útiles.  Son los recicladores más distinguidos de la naturaleza.  Sólo respeto inspiran.
 
NOS VIMOS.

¿Satisfacción vs. Ingreso?

Escrito por smpmanizales 19-05-2010 en General. Comentarios (0)

 Por Eduardo Gómez Giraldo

 

Un articulo escrito por un reconocido funcionario del BID en el que hablaba sobre la contradictoria relación que existe entre la satisfacción y el ingreso de las personas, sin incursionar en territorios del espíritu o el ser, sí alerta sobre el sentido y el proyecto de vida de la humanidad contagiada por la imparable competencia y el afán de riqueza. Una posible causa política que aduce el suscrito para que se limite el crecimiento son las trabas que impone el gobierno al comercio internacional que supuestamente protege el empleo, de igual manera los controles a los precios que a la larga afectan el ingreso y al mismo empleo. Según una investigación, la causa que más llama la atención de acuerdo con una encuesta mundial hecha por “Gallup”, de por que no son populares las políticas que buscan más crecimiento residen en las mayores expectativas que tiene la gente al aumentar sus ingresos.

 

Es obvio que la población con mayor ingreso siente más satisfecho su nivel de vida material, paradójicamente esta investigación demuestra que al subir el crecimiento económico a su vez la gente se declara mas insatisfecha con lo que compra, con su empleo y con su vivienda. La perdida de satisfacción resulta del crecimiento de las expectativas y aspiraciones de la gente cuando aumenta el ingreso como consecuencia de la costumbre de estar  comparándose continuamente con los demás o tratar de ganarse un espacio con su estatus laboral o económico en la sociedad (Si mis vecinos estrenan carro me siento menos satisfecho con el mío) y así sucesivamente se compara el empleo, el salario y todo lo demás, fenómeno que se acentúa en la sociedades más urbanas que tratan de sobresalir en un determinado grupo aumentando de manera exponencial el inconformismo a pesar de mejorar el ingreso. Esta teoría también la confirma una encuesta publicada por la revista Semana donde se demuestra que inclusive hay mayor índice de felicidad en los países que no son tan ricos como los desarrollados y que las personas de bajos ingresos pueden sentirse mas satisfechas por tener menores expectativas y vivir mas tranquilas, (llámese paz interior o sosiego) también los campesinos pobres pero que están aislados de la competencia por cargos, las comodidades y el frenesí de la ciudad se sienten más satisfechos. ¿Será esto la sabiduría?

 

En teoría es otra relación anormal entre el ingreso y la satisfacción, pero no en la realidad. En  Latinoamérica las personas de mayor ingreso están menos satisfechas con los resultados de las políticas de salud, empleo, educación o vivienda que las gentes mas necesitadas. Chile es un buen ejemplo. Al aumentar su ingreso la población es menos tolerante con las deficiencias del gobierno, además los genios de la publicidad y el mercadeo en todo el mundo saben que la gente entre mas insatisfecha se siente, más cosas compra para combatir su ansiedad e inconformismo.

 

Es muy común que todos los emprendedores sueñen con construir grandes emporios, que los profesionales quieran escalar las más altas posiciones, que muchos piensen que unos altos ingresos son la solución ideal y que la parte laboral es la mas importante de todos los aspectos, pero sin caer en la mediocridad los resultados de estos estudios prenden una alarma para que no solamente se busque la satisfacción en el ingreso y orientemos los esfuerzos a otras alternativas que también son satisfactorias como lo describe el escritor Roque Shneider que compila el significado de satisfacción en esta frase. “La paz que buscas está en el silencio que no haces”

 

 

Semblanza de un patricio

Escrito por smpmanizales 19-05-2010 en General. Comentarios (0)
La Patria / Correo abierto/ Miércoles, 19 Mayo 2010

Señor Director:

Con profundo respeto y admiración, saboreé cada una de las nutridas páginas del libro José Restrepo Restrepo. Semblanza de un patricio, que a bien tuvo LA PATRIA publicar, con la mágica pluma del escritor José Jaramillo Mejía, en donde se hace una maravillosa descripción de lo que construyó con su vida este insigne ciudadano. Se plasman allí múltiples facetas, como político, empresario y gran humanista, todo ello enmarcado en un acendrado espíritu cristiano. Buscó siempre la unión familiar, cimentándola en fuertes valores sociales, cívicos y de trascendencia pragmática.

Es motivo de complacencia presentar a este ilustre adalid, como ejemplo ante la presente y futura generación, en momentos de grandes cambios y en donde se observa el gran resquebrajamiento de valores.

Felicitaciones a LA PATRIA y con ella a tan honrosa familia, por conservar la unidad y fortalecer cada vez más esos enriquecedores principios que legó, como fundamento del crecimiento integral de sus herederos.

 

Atento saludo.

Nidia Castillo Uribe