Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

20 AÑOS ES MUCHO TIEMPO SIN BERNARDO

Escrito por smpmanizales 22-03-2010 en General. Comentarios (0)

 

Por Óscar Domínguez G.
 
Hola, país. Yo, el Gato Garfield, declaro de nuevo mi corazón en lunes perpetuo y mi alma en condición de no lasaña total, a raíz del asesinato (impune) hace 20 años del manizaleño Bernardo Jaramillo Ossa, mi bigotudo Jim Davis ideológico.


Los gatos le tenemos pereza a la ideología, pero en Jaramillo vÍ siempre  a un camarada, un bacán, país. Que viva la  "Bernardomanía". Entre los dos estuvimos a punto de fundar una cohabitación, un  frente nacional gatuno-humano. Pero el hombre propone y los violentos disponen.


Ambos vivíamos “en la eternidad del instante”, como decía Borges de Beppo, su gato. En vida suya salté de las tiras cómicas a la solapa de sus sacos. No en vano me declaró mascota de la desaparecida Unión Patriótica, movimiento en el que tuvo la temeridad de remplazar a otro sacrificado, Jaime Pardo Leal. Pantalones e integridad les sobraron siempre a los dos. El miedo no formo parte de su menú vital.


Bernardo entendió la función social de los héroes de las historietas. Nos miraba no solo como un antídoto contra la jartera de sobrevivir, sino como un anestésico contra el salario mínimo y los arriendos y la corrupción máximos. 

 
Vivió sin lapsus en su hoja debida. Vivía con intensidad de doce grados. Tenía más vidas que cualquiera de nosotros. De allí que mi creador Jim Davis y yo, lo declaráramos el gato Garfield de la política, actividad que animó que su talento y su talante desfachatados, relajado, alegre, que tanto disgustaba a los monótonos patrocinadores del statu quo, como decimos los clásicos.

Nadie lo sabe, pero las tiras cómicas hablamos con frecuencia con nuestros lectores. Somos la prolongación de ellos. Sus siquiatras gratuitos, sus ventrílocuos. En una charla, con música de tango al fondo, Bernardo me decía que yo era el único gato con movimiento político propio.


Era frentero a morirrr, como decían sus tías de Manizales, arrastrando las erres. Cuando gritaba la "grande" con tantas ganas, me hacía recordar sus intervenciones en las plenarias del Salón Elíptico del Capitolio, adonde  el país fue a rendirle tardío homenaje de admiración. ¿Pero después de muerto quién vive?

 

En otra tertulia, mientras acariciaba uno de los 200 gatos Garfield de su colección, me confesaba que era marxista, por Groucho, no por Carlos. Era marxista por convicción (o lúdica), no  por convención. Nunca fue un trepango.


Los gatos somos apátridas por ADN, pero cuando llega la triste fecha de su muerte, me siento paisano suyo. No he encontrado otra forma de solidarizarme con quien tuvo por cárcel la integridad y la lealtad con los de abajo.


No hay muerto malo. Pero Bernardo es de los pocos muertos pésimos. Lo necesitábamos vivo, país. "Por la vida, hasta la vida misma", había dicho en uno de sus ratos de franqueza que eran todos. Murió para que otros pudiéramos vivir tranquilos.

Para evocar su partida, no se me ocurre más que cantarle tangos. Como "Volver", de Gardel y Lepera, uno de sus preferidos. Solía tararear que  "es un soplo la vida" y que “veinte años no es nada”.


20 años sin Bernardo son una eternidad. No lo calumnio si despido al agnóstico de bigote poniendo en su tumba, a manera de tardío epitafio virtual,  este verso de Amado Nervo: "Vida, nada me debes; vida, estamos en paz". (oscardominguezg@etb.net.co

Que nos devuelvan el frío

Escrito por smpmanizales 22-03-2010 en General. Comentarios (0)

 
Por Óscar Domínguez G.
 
Al académico Juan Gossaín, salud.

Estás chiviado cuando afirmas en tu bella pero avara nota para el periódico Ciudad Viva, de la Alcaldía, que "En Bogotá sigue lloviendo". No hay tal. Hace tiempo, Bogotá dejó de ser un diluvio perpetuo. No va más aquella metrópoli de gente triste viendo llover en la capital de Macondo, como en cualquier cuento de don Gabo, tu paisano caribe.


Alguien nos cambió la ciudad. Exijo que nos la devuelvan. Queremos la lluvia perpetua y ese frío intenso que nos hacía dudar de la existencia del sol. Si abandonas tu amurallada Cartagena y regresas  hoy a esta “plaza”, como la rebautizamos los de la diáspora, no verías niñas en las esquinas, empadadas, emperradas llorando, como la que encontraste a tu llegada a la capital de Macondo con tu maleta  de madera, según nos cuentas en la nostálgica crónica mencionada. (En mi caso, mi madre, deliciosa cleptómana, especie de Robin Hood de tierra fría, robó ropas de mi hermano mayor y me las empacó junto con la bendición que me sigue protegiendo).


Hoy por hoy, verías “viejas” con lanzados descaderados, escasas de ropa, ya no exhibiendo prosaicos jarretes, sino  mostrando pectorales o  retaguardias audaces, capaces de desterrar cualquier sospecha de disfunción eréctil.

Bogotá, debo denunciarlo “Uribe et orbi”, se viene dando prepotentes ínfulas de  Cartagena. Sin mar pero con Monserrate.  El mar nos lo dieron en cerros.


Ésta no es la ciudad hostil que sedujo a quienes nunca fuimos profetas en ninguna tierra. Nos hace falta el frío que se nos pegó al ADN y que llevamos a todas partes.


La arcaica ropita de invierno languidece en el clóset en incómoda compañía de polillas que pescan en río revuelto. Cuando se deja venir algún aguacerito de media petaca, los vestidos  piden a gritos que les dé una segunda oportunidad.


En los almacenes se ha reducido la oferta de trajes como los que se estilaban hace 40 años, cuando aterrizamos en estos pagos. La industria sin chimeneas de sombreros, gabardinas, paraguas y similares, languidece al ritmo de plusmarquista de los cien metros planos. Salvo que al paraguas se le dé el empleo contrario, y se utilice para escurrirle el bulto al sol que nos tocó en reparto.


En ese desorden de ideas, no creo que tu señora madre ignorara geografía cuando empacó en tu maleta el abanico que los cachacos llamamos ventilador. (Felizmente, abanico y ventilador sirven para lo mismo: moler el viento en rodajas. No importa que el gato sea blanco o negro sino que cace ratones, dicen los pragmáticos chinos).

Más que geógrafa, tu mami era vidente. Vio lo que venia -el verano-  para la capital de los cachacos. (Cachaco es todo individuo que conoció primero el mar en foto, por correspondencia o por referencias).

La abuela Abdala empieza a tener razón, cuatro décadas después. Sospecho que el cartagüeño Javier Ayala, a quien acusas de haberse robado tu triturador de aire, cometió el “delito” porque también intuyó lo que venia: luz, mucha luz, en vez de frío e inviernos que le harían agua la boca al bíblico Noé.

Si los cazadores de nostalgias perdidas allanaran la casa de Javier, otro “ladrón honrado”, pero del Valle del Cauca,  encontrarían en algún recoveco de su casa de reportero eterno, al lado de áridos libros de economía y de versos que no se atreve a publicar,  el dichoso ventilador que llegó de San Bernardo del Viento a lomo de bus escalera, como nos tocó a otros.

 
Gracias doy a ese cachivache  que me dio pie para exigir que nos devuelvan el frío y la lluvia. Sin ellos, no valió la pena desertar del ardiente terruño.  
  
 
 
 
 

LA NOTICIA EN BIKINI

Escrito por smpmanizales 22-03-2010 en General. Comentarios (0)

LA NOTICIA EN BIKINI -PORTAL DE EJE 21- LUNES 22 DE MARZO DE 2010

Por Orlando Cadavid Correa (ocadavidc@une.net.co)
 
¿Será Nicanor Restrepo?
Doña Noemí Sanín trabaja en la búsqueda del hombre que le hará la segunda, en el tarjetón presidencial, en los comicios del 30 de mayo.

Fuentes de muy buena tinta aseguran que la ex embajadora trata de convencer al notable empresario Nicanor Restrepo (paisa como ella).

En caso de que le dé el sí, “la sacará del estadio” la hija del finado maestro Jaime Sanín Echeverri.

Un tarjetón que tenga de candidato a la vicepresidencia al más presidenciable de los antioqueños sería un golpe tremendo para los demás aspirantes a la sucesión de Uribe.

Para poner un solo ejemplo, algo va de Nicanor a Angelino Garzón, compañero de fórmula de Juan Manuel Santos.

¡Amanecerá y veremos!
 
Echeverri dijo NO
Hemos sabido que el ex consejero presidencial Fabio Echeverri Correa declinó una invitación que le extendió doña Noemí para que le haga la segunda en el tarjetón.

Si “Mano de piedra” nunca quiso ser ministro de despacho, mucho menos vicepresidente de la República, cargo creado a medias por la Constituyente del 91, en el que el elegido tiene que inventarse funciones, porque la Carta Fundamental no se las dio.


El irrepetible presidente de la ANDI lleva una vida tranquila, en Bogotá, lejos del mundanal ruido politiquero y está inmunizado contra los cantos de sirena. No quiere saber nada que tenga que ver con palacios, gobelinos, alfombras, tapetes  y todos los protocolos que aburren tanto a un paisa tan descomplicado y sencillo como él.
 
Que le ponga color al asunto
Entre sus asesores y amigos más íntimos le llueven sugerencias en materia de vicepresidente a doña Noemí.

Sabemos que un ex compañero de su segunda candidatura, la del 2002, le habló al oído para insinuarle que piense en un negro bien estructurado para que haga llave con él, en el tarjetón.

Se desconoce la reacción de la Doña que no deja dormir tranquilo a Andrés Felipe Arias y que también es causa de los desvelos de los editorialistas del diario El Colombiano, de Medellín.


El mismo amigo le aconsejó, con cierto ánimo perverso, que piense, entonces, en el calumniado Almirante Arango Bacci, en caso de que no le suene la idea de ponerle color al “Vice”, como hizo en su momento, con el Ministerio de la Cultura, el presidente Uribe, cuando trató de hacerle llegar un mensaje al presidente Obama.
 
Cosas que un Vice no debe hacer
Después de los ocho años de Pacho Santos en la Vicepresidencia de Colombia, el país necesita un segundo de a bordo que no dé tanta lora; que no tartamudee; que sepa improvisar; que no hable en los foros internacionales a título personal; que no meta tanto la pata; que no tenga en su pasado periodístico calumnia alguna contra Monseñor Nel Beltrán, el muy apreciado Obispo de Sincelejo;  que no le haya propuesto a los “paras” la creación de un bloque para el Distrito Capital; que no haya intentado arrebatarle a Brasil (sin éxito)  la sede de la copa Mundo de 2014; que no trate de embarcarnos en la estúpida idea de realizar aquí el Concurso de Miss Universo; que proponga la castración química para los violadores  y a los dos o tres días se olvide el asunto;  que no prometa Metro, en noches de jolgorio,  para los pueblos más olvidados del Cesar y la Guajira. Ah… Y que le saque de la cabeza la idea de que puede llegar a ser Presidente de la República después de 2014.
 
Un bálsamo poselectoral
Sabio y práctico el bálsamo para los perdedores que propuso el domingo, en su muy leída columna de El Espectador, el escritor y periodista Héctor Joaquín Abad, apoyándose en el Nobel iportugués José Saramago:
Lo bueno de la derrota es que no es definitiva. Y lo malo de la victoria es que tampoco lo es. Vean: Uribito celebraba hace ocho días; hoy llora.
 
Nota del autor de esta columna:
Damos gracias a los amigos, encabezados por Javier Ríos Ramírez,  que nos telefonearon con notorio apremio en la mañana del domingo, desde Manizales, para establecer si seguíamos vivos, tras escuchar con la natural alarma, en el programa radial de Carlos Arturo Lince, una  información sin fundamento sobre nuestro fallecimiento. Sabemos que el óbito está cercano, pero aún La Pelona no llama a nuestra puerta. El autor del lapsus quería hablar del difunto Albeiro Cadavid, pero “mató”  a Orlando Cadavid, sin proponérselo.  ¡A nosotros nadie nos va a salir adelante con la chiva noticiosa de nuestra propia muerte!

El erotismo tiene la palabra

Escrito por smpmanizales 18-03-2010 en General. Comentarios (0)
La Patria Óscar Domínguez Giraldo , Jueves, 18 Marzo 2010
Si la cuenta bancaria tiene algo que ver con el volumen y calidad de los orgasmos, el marido de una cuarentona de Newcastle, noreste de Inglaterra, está rico.

La mujer, “de cuyo nombre no debo acordarme” para proteger su ruidosa intimidad, fue condenada a ocho meses de prisión por no atemperar los alaridos que emite cuando su macho alfa le encuentra el punto G.

En la misma ciudad, científicos de la Universidad de Newcastle encontraron una estrecha relación entre la cuenta bancaria y el número y calidad de ese tsunami erótico llamado orgasmo. Un orgasmo vale más que diez mil palabras de amor.

En opinión de estos científicos ingleses, el éxito de las relaciones sexuales depende, en buena medida, del tamaño… del saldo bancario.

Otra investigación demostró que las féminas más inteligentes tienen los mejores orgasmos. A la conclusión llegaron cerebros quedados del King’s College, de Londres.
A la bulliciosa súbdita inglesa de Newcastle sus vecinos la sapiaron -sin cobrar un peso- porque no dejaba dormir cuando se extrovertía con su paciente machucante inglés.

El juez, asesorado por el DAS colombiano, ordenó instalar un sonómetro en un apartamento vecino al del dueto, para medir el big bang erótico de nuestra Julieta.
El alboroto que armaba superaba el ruido de todos los televisores del barrio. Los somnolientos vecinos, con los ojos abiertos como un dos de oros, asumieron que con semejante bunde estaban degollando a alguien y llamaron a la Policía. Falso positivo: Romeo y Julieta, modelo 2010, apenas se “refocilaban”.
Menos mal, la mujer goza de libertad condicional. Se supone que ya le bajó decibeles a sus gritos porque no volvió a mojar prensa.

El hombre capaz de arrancarle esa manifestación de ayayayes está capando estatua en Trafalgar Square, pues nos ha hecho quedar bien a sus colegas, esos egoístas eternos que por defecto de fábrica -alias pereza- apenas sí buscamos el ex escurridizo punto G.

Digo “ex escurridizo” porque la rigurosa BBC de Londres, informó que, según investigadores italianos, el maravilloso G puede ser localizado utilizando el ultrasonido. Todavía no con exactitud de reloj egipcio de pedal, o de arena, pero principio tienen las cosas.
Y en Estados Unidos, el profesor Stuart Meloy, inventó por accidente el llamado “orgasmatrón”, una máquina que produce orgasmos. Woody Allen la anticipó en alguna película.

Cualquier día, Meloy estimulaba la médula espinal de una paciente que sufría dolores de espalda. Por azar, activó una zona erógena desconocida y la libido de la dama se disparó hasta el clímax. Del dolor de cabeza nunca se volvió a saber.

El detestable inventico que dispensa orgasmos y que algún día se venderá en el supermercado, excluye a los hombres que teníamos la exclusiva del placer. Felizmente, el médico no ha podido perfeccionar el cachivache por escasez de voluntarias. Gracias, mujeres, por ratificarnos la confianza como jíbaros o proveedores de orgasmos.

En Ecuador, una legisladora propuso que el deseo sexual sea garantizado por la Constitución. “O sea, decretar los orgasmos por ley”, ironizó la oposición. ¿Cuál legislador colombiano propondrá lo mismo para (NO) votar por él?

EL MUNDO DE LOS SEGUROS

Escrito por smpmanizales 15-03-2010 en General. Comentarios (0)

Por Carlos A. Valencia O.

 

EL  MUNDO DE LOS SEGUROS (202)
 
Por una de esas casualidades del destino y sin pensarlo mucho resulté vendiendo Seguros para una de las principales Compañías en este ramo en el país.  Digo que por casualidad porque mi vinculación con los Seguros se debió a una crítica que le hice a unas cuñas comerciales que transmitían por lo canales nacionales de televisión.
 
Me pareció que no era una forma decente de anunciar un producto, como el de seguros de vida, utilizando un argumento como este, por ejemplo: “Querida… ¿Cómo te parece que me ofrecieron un seguro de vida a mí, que estoy en la flor de la vida a mis treinta años de edad? ¡Están locos!”  Y el hombre de nuestro cuento se despide de su esposa y de sus dos hijitos, sube a su automóvil, arranca y en la próxima esquina, a la vista de su familia, sufre un accidente automovilístico fatal que le cuesta la vida.  Eso puede suceder frecuentemente, pero no me gustó la forma en la que la presentaron, muy cruel e impactante de promocionar un producto.
 
Y como he sido un tipo de impulsos, inmediatamente le escribí una carta al Gerente General de esa Compañía de Seguros protestando por esa manera tan cruda de anunciar sus productos.  Como un par de meses más tarde la Compañía canceló  este tipo de propaganda.  La respuesta del Señor Gerente General no se hizo esperar por intermedio de su Gerente Regional, quien resultó ser un buen amigo mío.
 
Atendiendo la invitación fui a su oficina, “se extendió en prosa” sobre las virtudes de los Seguros de Vida y Seguros Generales, algo en lo que estuvimos de acuerdo, pero volví a insistirle que esa no era la forma de proporcionar Seguros de Vida.  Hablamos largo y extendido y al cabo de dos horas me propuso que recibiera capacitación como Vendedor de Seguros, me pareció que era algo que yo podría hacer bien y en el término de unas semanas estaba visitando clientes prospectivos y vendiendo seguros y Títulos de Capitalización.
 
En esta nueva profesión “adyacente” a mi labor como profesor de la Universidad Nacional no me estaba yendo nada mal.  El problema estaba en que la venta de seguros debía hacerla en las horas de la noche y en los fines de semana, como para “evitar un choque de trenes” entre mi labor como docente y la otra como Asesor de Seguros.  Estuve vendiendo seguros durante 10 años muy fructíferos.  Debo confesar que fue una experiencia distinta y muy gratificante.  Lo que es más: logré obtener lo que muy pocos Asesores de Seguros de Vida han alcanzado: un Premio IQA.  Me permito aclararles que el premio en mención, es un Diploma expedido  por la “Life Insurance Marketing and Research Association – Asociación de Mercadeo e Investigación en Seguros de Vida” – Al certificado se le denomina INTERNATIONAL QUALITY AWARD (IQA) – Premio Internacional a la Calidad.  Este certificado me fue concedido en 1978.
 
Amigos: me he permitido contarles lo de este premio no propiamente para que me hagan una estatua ni para que digan: ¡Qué tipo tan berraco ha sido este Carlos!” sino para confirmar lo que les estoy contando sobre la bonita profesión de Asesores de Seguros de Vida, labor que desempeñé, como dije antes, durante los años de 1973 a 1983.  Fue un lapso de tiempo y de actividad que me marcó para siempre.  Y ustedes se preguntarán por qué, puesto que existen muchos vendedores de Seguros y muy buenos, mucho mejores que yo.  Pero yo tengo mi cuento, mis conceptos y mis anécdotas sobre el particular, las que tengo el gusto de compartir con ustedes.
 
Duro ese trabajo especialmente al principio mientras se logra conseguir un buen número de asegurados.  Pero muy difícil porque es arduo vender un cuento para poder recibir los beneficios  después de la muerte de quien suscribió la póliza: pero desde otro punto de vista es un gesto hermoso que hace alguien que desea que sus herederos tengan un respaldo económico cuando él o ella hayan dejado este mundo.  Es muy heroico pagar mes tras mes, año tras año unas primas cuyos beneficios serán para otros.  Y ahí es donde se encuentra el meollo de la cuestión, la verdadera labor del Asesor: vender un producto para beneficio de otros, y venderlo tan bien vendido, sin engaños, que el contratante no siente ni el deseo ni la necesidad de cancelarlo antes de tiempo.  Por eso es por lo que son pocos los vendedores  que reciben el IQA, es un reconocimiento a una labor bien hecha, a una venta efectuada sin marrullas y con toda la honradez del caso.
 
Me queda la inmensa satisfacción de haber vendido Seguros de Vida a conciencia y cuyos beneficios, con el correr de los años, proporcionaron casa, comida y estudio a más de una familia.  Creo que eso es más importante que las jugosas comisiones que se puedan recibir.
 
El negocio de los seguros es muy competido, hay muchos vendedores y el trabajo es duro.  Se tiene que codear uno con la flor y nata de excelentes vendedores.  Además, es una profesión que no tiene horario ni día específico de la semana y se debe tener una paciencia como la del Santo Job para poder resistir la indecisión de clientes  que dan mucho “contentillo” pero que al final no compran nada, no se comprometen con nada.  Pregúntenle a cualquier vendedor de Seguros.
 
Una de las cosas que aprendí con los Seguros fue a ser un poco paciente (no del todo, porque continúo siendo muy “cerrero” todavía), porque no es nada fácil visitar decenas de veces a un mismo cliente quien parece que disfruta haciéndole perder el tiempo al Asesor y termina su intervención con un cuento chueco y con un final decepcionante.  Pero a eso se enfrenta un buen vendedor de Seguros.
 
En una labor tan gratificante y a veces tan decepcionante como esa se llega a conocer mucho de la naturaleza humana, lo que nos nutre de anécdotas variadas.  He aquí una de ellas muy conocida entre Vendedores de Seguros de Vida:
 
Se cuenta que un Asesor de Seguros tenía un cliente muy rico,  dueño de muchas propiedades y fábricas, todas cubiertas generosamente con pólizas de Seguros Generales: contra hurto, robo, terremotos, daños imprevistos, etc. etc. etc., excepto su vida que no la tenía asegurada porque era reticente a tomar Seguros de Vida.
 
Un buen día, cuando su Asesor de Seguros fue a su elegante oficina a renovarle varios de sus Seguros Generales, le pintó por enésima vez la posibilidad de tomar un buen Seguro de Vida dejando como beneficiaria a su joven y hermosa esposa:
 
-        Don Ricardo: ¿No cree usted que es tiempo de tomar un Seguro de Vida, dejando como beneficiaria a su esposa Laura con una buena cantidad de dinero en caso de su muerte, don Ricardo?
-        ¡No don Rafael.  Eso no se me ha pasado por la cabeza!
-        Raro don Ricardo en una persona como usted que es tan puntual para proteger todas sus industrias y haberes ¿Por qué no lo hace?  Me gustaría saberlo.
-        Vea don Rafael.  No lo hago por la sencilla razón de que no voy a dejarle un seguro de millones y millones de pesos  a Laura, para que cuando yo muera resulte una “parrandada” de tipos persiguiéndola no sólo por su belleza sino también por la plata que le dejé.  Esa es la razón don Rafael.
-        Comprendo, don Ricardo.  Pero a ratos me hago la reflexión que si no es mejor que a ella la persigan los hombres por su plata y no tenga ella que perseguirlos para poder subsistir.
 
Cuentan algunos amigos Asesores de Seguros que esa fue la mejor póliza de Seguros de Vida que Rafael vendió alguna vez en su existencia.  Fue un golpe maestro de ventas. 
 
Ahora se preguntarán ustedes, mis amigos, que, si el negocio de los seguros es tan bueno, por qué no continué con el.  Simplemente se acercaba la hora de mi jubilación en la Universidad Nacional, me estaba atiborrando de mucho trabajo y mucho estrés y resolví dedicar esos últimos años exclusivamente a la docencia.  Después de todo tengo mucho que agradecerle a la Universidad Nacional de Colombia en la cual ha transcurrido más de la mitad de mi vida.  Y además pude comprobar que era capaz de hacer bien hecho algo que nunca antes en mi vida había intentado.
 
NOS VIMOS.