Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

Qué necesita su TV para la llegada de la televisión digital

Escrito por smpmanizales 26-09-2009 en General. Comentarios (0)

El Espectador. 23 Sep 2009 - 6:40 pm

La Comisión Nacional de televisión (CNTV) presentó los requerimientos técnicos para poder acceder a este nuevo estándar.

Según Juan Andrés Carreño,director de CNTV, al finalizar 2010 el 25% del país tendrá señal digital. Los televisores aptos para este servicio empezarán a comercializarse a mediados del próximo año, según estimaciones de la CNTV.

Los aparatos que se encuentran hoy en el mercado y que tienen los colombianos en sus hogares necesitarán un decodificador para recibir esta señal, el cual se consigue en el mercado europeo por un precio cercano a los $100 mil.

Los artículos que cumplan con todos los requerimientos (que incluyen guía electrónica de programación y función de subtitulación) tendrán un símbolo con la marca “TDT Colombia” (Televisión Digital Terrestre), que quiere decir que tienen la aprobación de la Superintendencia de Industria y Comercio.

Reuniones con Piedad Córdoba y Comisionado de Paz iniciará CICR para liberación de se

Escrito por smpmanizales 22-09-2009 en General. Comentarios (0)
http://www.eltiempo.com/colombia/politica/ Martes 22 de septiembre de 2009.

Reuniones con Piedad Córdoba y Comisionado de Paz iniciará CICR para liberación de secuestrados

Reestructuración del Comité Internacional de la Cruz Roja en Colombia anunció el jefe de esa delegación, Christophe Beney.

Foto: Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

Reestructuración del Comité Internacional de la Cruz Roja en Colombia anunció el jefe de esa delegación, Christophe Beney.

Así lo reveló el jefe de la delegación del organismo en Colombia, Christophe Beney.

El jefe de la delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja (Cicr) en Colombia, Christophe Beney, reveló que el organismo buscará reuniones con la senadora Piedad Córdoba y con el alto comisionado para la Paz, Frank Pearl, con el fin de trabajar en las liberaciones de los secuestrados por las Farc.

Beney también contó cómo va a ser la reorganización del organismo humanitario, dentro de la cual cerrará una oficina en Barranquilla y trasladará dos. Igualmente, enfocará sus esfuerzos en el sur del país y en el Pacífico, en donde desplegará sus esfuerzos para ayudar a la población en medio del conflicto armado. EL TIEMPO habló con él.

¿Cómo es la reorganización de la delegación en el país?

El Cicr quiere brindar un valor agregado humanitario en las zonas más afectadas por el conflicto armado. Todo el país lo está, pero obviamente hay zonas como toda la fachada pacífica, la parte fronteriza del sur y a nivel del Arauca que son más afectadas que ciertas zonas en el norte del país, que todavía padecen de consecuencias humanitarias del conflicto, pero que hay que reconocer que no está tan activo como en el pasado.

Es en ese sentido que decidimos cerrar la oficina de Barranquilla y que la zona cubierta por ella sea asumida por delegados que estarán en Bucaramanga. Ellos seguirán visitando a las personas que están en las cárceles, manteniendo relación con la Primera División, en Santa Marta, y otras actividades que se desarrollan allí. La presencia cerca de las zonas de conflicto se dará más en el sur del país y en la Costa Pacífica. Vamos también a trasladar la oficina de Apartadó (Antioquia) a Quibdo para estar más cerca de la zona delicada en el Chocó.

¿Es decir que se van a cocentrar más en el sur del país y en el Pacífico?

Mantenemos las oficinas de Arauca, en Ocaña, San José del Guaviare, Florencia, Puerto Asís. Hay una presencia casi total en el país con este pequeño cambio, que tenemos que reconocer que hoy en día en el norte las divisiones estatales, Ong nacionales, las agencias de Naciones Unidas son las que realmente deben brindar la asistencia que se necesita, y el desarrollo para tratar de atacar la problemática del norte en donde hay todavía muchos desplazados. Si los desplazados no volvieron a sus tierras es la demostración de que el problema sigue, pero que hay otras instituciones que deberían hoy atacar este tema con toda la fuerza necesaria para que estas personas puedan volver a sus tierras.

¿Qué motiva esta decisión?

El conflicto se ha desarrollado de manera más intensa en el Pacífico, donde hay presencia de todos los actores. La Fuerza Pública está entrando con más presencia a estas zonas, las Farc están todavía muy fuertes y hay, como se sabe, un número de grupos armados que también tienen un papel muy importante hoy en la dinámica de la violencia.

¿Qué grupos?

Los grupos que el Gobierno llama bandas criminales, nosotros llamamos grupos armados emergentes y esta triangulación o a veces cuadrangulación hace que las consecuencias para los civiles sean gravísimas. Los civiles siguen pagando un precio increíble en relación con la agudeza del conflicto y no estamos sólo hablando de personas desplazadas sino de personas víctimas de minas, de desaparecidos, de personas confinadas, de personas que hoy en día no pueden acceder a servicios públicos por la incapacidad del Estado de llevar esos servicios públicos a estas zonas remotas como el Pacífico, y allá pensamos que una delegación como la nuestra, con los contactos que tenemos con todos los actores del conflicto, puede llevar de manera imparcial, neutral, a estas poblaciones los servicios que necesitan.

¿Cómo ven el tema de los awás en el Pacífico?

Hay que mencionarlo, resaltarlo, la cuestión de los indígenas, los awás en particular, los afrocolombianos también, pero nosotros vemos esto en el marco de civiles. Hoy estamos hablando de los awás, mañana estaremos hablando de otra etnia. Creo que lo importante es reconocer que los civiles en general. Podemos insistir sobre la cuestión de los indígenas y los afrocolombianos, pero son civiles que no hacen parte del conflicto y que deberían estar totalmente de lado, tanto de la parte de la Fuerza Pública, tanto de la parte de las Farc, que de los grupos emergentes, que no deberían de utilizar a los civiles para obtener información por razones, obviamente, del interés del conflicto. La misma información se vuelva en contra de los mismos civiles cuando tienen que responder frente a cualquier otro actor armado que está presente en la región, y eso lo vemos en Nariño pero en muchas otras partes donde hoy en día es muy difícil para un civil mantenerse alejado de la pelea, y que si nos estás con uno estás con el otro y esta es, fundamentalmente, nuestra preocupación frente a la dinámica del conflicto.

¿Qué problemas humanitarios existen en estas zonas?

El más obvio es el desplazamiento. Se habla mucho de los millones de desplazados en Colombia y una cifra acumulativa que es enorme. No estamos hablando ahora de si sube o no el desplazamiento, pero de manera acumulativa es importante.

En las próximas semanas voy a ir al Charco (Nariño) para ver la situación allí donde el desplazamiento masivo se está dando de manera regular en los últimos meses. Quiero ver qué está pasando, pero más allá de los desplazados los que no se desplazan tienen los mismos problemas. A veces los que se desplazan llegan a una cabecera municipal donde pueden ser atendidos, nosotros les damos asistencia de emergencia. Para las personas que siguen río arriba, en sus pueblos, la atención es pésima, la salud a veces ni siquiera existe, el abastecimiento es muy difícil porque ni siquiera dejan subir al pueblo con abastecimiento. Eso queríamos visualizar: que estas personas, de una manera bastante directa, también son víctimas del conflicto.

¿Se podría hablar de una crisis humanitaria en Colombia?

Creo que las consecuencias humanitarias del conflicto son importantes. Si acumulativamente se habla de tres millones de desplazados, la Fiscalía tiene una cifra de 40.000 personas desaparecidas, si se habla de uno de los países con mayor número de víctimas de minas, obviamente todavía hay violaciones graves del Derecho Internacional Humanitario (DIH) en el marco de este caso, que es conocido, de todo Colombia, entonces yo diría que sí, que las consecuencias son gravísimas si están acumuladas, y hoy en día vemos que las consecuencias se acumulan más de lo que se resuelven. La gente no vuelve a sus tierras. Hay estadísticas de Acción Social de que en los últimos seis, siete, ocho años apenas 40.000 personas volvieron a sus tierras. En cambio en los últimos ocho, diez años ¿cuántas personas se desplazaron? Entonces la acumulación de las situaciones de las personas hace que hablemos hoy en día de una situación, no de crisis humanitaria, son palabras que tienen un peso que al final no ayuda tanto a llamar la atención. Hablo de consecuencias importantes y llamar la atención, por ejemplo a los medios de comunicación, de que sabemos que el tema de las personas que van a liberar las Farc es un tema sumamente complejo para el país y tal vez una salida del conflicto en el futuro, pero que nosotros como Cicr debemos reconocer que aquí estamos hablando de 23 familias que deben recibir sus seres queridos y abrazarles en el futuro, pero que estamos hablando de 23 familias frente a, por ejemplo, 40.000 desaparecidos. En el manejo de eso a nivel nacional hay un cierto desbalance.

El tema de las liberaciones, ¿persisten los contactos con las Farc?

Sobre este tema los contactos son muy indirectos, y creo que si el rol de la senadora Piedad Córdoba es tan importante es porque obviamente ella es hoy en día el vínculo más fuerte con la cúpula de las Farc, eso creo que es de reconocimiento público y la manera como las Farc comunican, demuestra la confianza que tienen en la Senadora y que le permite jugar este papel.

¿Pero en estos contactos hay algún avance?

Siempre hemos dicho que estamos dispuestos cuando llegue el momento. Para nosotros el momento quiere decir una vez se hayan despejado todas las cuestiones políticas. Hemos visto en los últimos tres o cuatro meses un manejo muy político de esta historia, y nosotros nos quedamos a un lado de esto para estar seguros de no quemarnos las alas para poder, el día equis, con la aceptación del Gobierno y de las Farc hacer la gestión logística, humanitaria para lograr la liberación, pero obviamente vemos de manera muy positiva lo que se mencionó el sábado y para nosotros es más o menos una respuesta positiva al primer planteamiento que fue hecho por las Farc hace tres o cuatro meses. Esperamos que las dos partes convengan y acepten la manera como se debería llevar a cabo esta liberación.

¿El Cicr está en capacidad de asumir el rol de coordinar fecha, hora y coordenadas para las liberaciones?

Creo que hay que detallar más y lo vamos a hacer a partir de hoy, de encontrarnos con todas las partes concernidas: la Senadora, el comisionado de Paz (Frank Pearl) para tener un poco más los subtítulos de esta declaración.

¿Van a plantear una reunión es ese sentido?

Sí, estamos en contacto casi permanente y ya que vemos que la cuestión podría adelantarse de manera más humanitaria que política vamos a estar de manera proactiva contactando a la Senadora, al Comisionado de Paz, a la Iglesia y buscar los subtítulos de este tema, para aclarar todas la cuestiones políticas, despejar estos temas para asegurarnos que el día de la liberación no haya inconvenientes.

En las liberaciones de enero pasado las Farc dijeron que no confiaban en la Cruz Roja. ¿Qué puede haber pasado para que ahora sí confíen?

Fue una persona que lo dijo. Creo que aprovechó estar al frente de una cámara para plantear lo que quería plantear. Pero lo que puedo decir es que más allá de este señor que habló frente a una cámara, tenemos contactos como le decía casi a diario con las Farc. No tendríamos acceso a todo el país si no tuviéramos la aceptación que pasa a través de los contactos. Ese señor habló mucho de la famosa Operación 'Jaque'. Creo que pasamos por encima de este tema y nuestro acceso al terreno hoy es nuestra mejor demostración de que hay una aceptación de nuestra parte que tal vez no es suficiente para que solamente nosotros hagamos la gestión para este tipo de acto humanitario y por eso es que todos contamos con la participación de todos los que han sido nombrados por las diferentes partes para agilizar el proceso, pero la confianza la tenemos.


JUAN FRANCISCO VALBUENA
REDACCIÓN POLÍTICA

REVISTA CIVISMO 440

Escrito por smpmanizales 20-09-2009 en General. Comentarios (0)

Satélite en veremos

Escrito por smpmanizales 20-09-2009 en General. Comentarios (0)
 
Revista Semana. Sábado 19 Septiembre 2009


Acaba de ser aplazada la licitación internacional que el Ministerio de Comunicaciones abrió para el proyecto del satélite colombiano, Satcol. Una de las razones que llevó al gobierno a reconsiderar el pliego es que tendía a favorecer a dos firmas francesas con contratos que despiertan dudas en ciertos sectores de la seguridad nacional del país. Thales Alenia obtuvo en 2007 un contrato para lanzar el satélite de los países del norte de África financiado por Libia, y Eads Astrium se vio involucrada en un escándalo por un contrato de venta de armas al gobierno de Muammar Gaddafi. La cercanía de esas empresas francesas con Libia, y la de Libia con el gobierno de Hugo Chávez, encendieron las alarmas en el gobierno colombiano. Entre otras, porque el satélite manejará comunicaciones de las Fuerzas Armadas.

En Juanpacinas: la gestión para el Metro de Claudia Jaramillo

Escrito por smpmanizales 20-09-2009 en General. Comentarios (0)

 

Fragmento tomado de:

 http://smpmanizales.blogspot.es/img/juan-paz.jpg

 

Juan  Paz*. El Mundo,  domingo 20 de septiembre

 

Los secretos del arreglo

 

Mucha gente no le daba crédito a la noticia, cuando el Metro anunció el 10 de septiembre pasado que los dilatados procesos jurídicos que lo mantenían enfrentado al Consorcio Hispano Alemán llegaban a su fin, tras la exitosa negociación de un Contrato de Transacción, que dejó las pretensiones de ambas partes en cero. Como el refranero señala que “de eso tan bueno no dan tanto”, los conocedores del tema se preguntaban cómo en menos de seis meses se estaba sepultando el litigio más largo y costoso de la historia de Colombia. Cada una de las partes reclamaba alrededor de US$ 600 millones de 1995.

 

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Juan Paz conoció en detalle la jugada maestra que llevó a materializar el acuerdo. Cuando en enero del presente año la ministra consejera de la presidencia, Claudia Jiménez Jaramillo, recibió el encargo de ocuparse del tema que en el pasado habían manejado José Roberto Arango Pava y la ex embajadora Noemí Sanín, se reunió por separado con los representantes de las partes y sacó una conclusión lapidaria: los voceros de ambos bandos nunca se pondrían de acuerdo, de modo que la única posibilidad de arreglar comenzaba por cambiar a los negociadores.

 

Nuevas caras

 

La ministra Jiménez se dio a la tarea de reunirse con todos y cada uno de los hombres fuertes de las seis empresas que conformaban el Consorcio y les vendió la idea de que era necesario “refrescar” la negociación puesto que, en sus propias palabras, a los actuales negociadores no había forma de “cambiarles el chip”. Fue cuando el Consorcio nombró al chileno Osvaldo Puccio, recientemente vinculado a la sociedad española Acciona S.A., quien había sido ministro del actual gobierno chileno y cuya carrera diplomática es ampliamente reconocida en su país. Sin embargo, la parte colombiana, quien de tiempo atrás había buscado un acuerdo cero-cero, no se cambió.

 

 ***

Puccio viajó en marzo a Colombia y en una reunión informal en la casa de la señora madre del empresario Manuel Santiago Mejía, representante de la Presidencia en la Junta Directiva del Metro, en la que estuvieron presentes además el alcalde Alonso Salazar y el gobernador Luis Alfredo Ramos, se le dio cuerpo al proceso de negociación que se inició formalmente en julio.

 

***

El gerente del Metro explicó el asunto en palabras simples: - “los primeros interlocutores estuvieron metidos en el origen del problema, vivieron en Medellín, estuvieron en la obra, entonces llegó un momento en que convirtieron todos esos conflictos en asunto de honor profesional y honor personal”. En cambio los nuevos negociadores, con la visión de la realidad económica actual y, sin duda, de los nuevos proyectos que están en remojo en Colombia, prefirieron “un mal arreglo a un buen pleito”.

 

Mejor parado

 

Un miembro del equipo jurídico del Metro, quien ha estado al tanto del proceso prácticamente desde sus inicios en los años 90, le dijo a Juan Paz que el arreglo fue un gran triunfo para la empresa antioqueña, por cuanto el Consorcio estaba mejor parado en los litigios: tenía “ventaja y el servicio a su favor”, como se dice en el tenis, puesto que el Tribunal Internacional ya había fallado las reclamaciones contra el Metro y pocas veces una Corte anula una sentencia de este tipo. La pregunta es entonces, ¿qué persiguen alemanes y españoles en Colombia para “dejar así” esa pelea? ¿Serán los constructores del metro de Bogotá?

 

Daño colateral

 

Lo que pocos saben es que esta pelea les ocasionaba a las empresas alemanas y españolas más perjuicios de los que se podían vislumbrar entre las montañas antioqueñas. Una obra no recibida, un embargo en un proceso ejecutivo y una investigación de la Superintendencia de Sociedades, que también se suspendió, aunque nunca se mencionó durante la firma del acuerdo, impedían a las constructoras acreditar experiencia, asociarse o formar uniones temporales, especialmente, en aquellos países con una fuerte legislación en cuanto a los derechos del consumidor. Esta es la historia no contada hasta ahora.

 

¿Y quién es Claudia?

 

Muchos no conocen a Claudia Jaramillo. Se sabía que había llegado en enero al tercer piso de Palacio. Cuando apareció en público en Medellín con motivo de la firma del acuerdo entre el Metro y el CHA, impactó por su figura y su clase. Claudia es egresada en derecho de la UPB y no es nueva en las lides políticas. Ya había trabajado en la administración Pastrana. Fue embajadora en Suiza durante el primer Gobierno de Uribe y se perfila desde ya como una de las estrellas del gabinete, al menos en lo que resta del actual período. En silencio, sin aspavientos y sin réditos logró semejante acuerdo.

 

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* De Orlando Cadavid Correa