Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

Sin reversa en las Autopistas

 
EL COLOMBIANO | Medellín | Publicado el 26 de agosto de 2012.
 
 

 
 
Anque inicialmente de una sola calzada, las Autopistas para la Prosperidad ya arrancaron y no tienen reversa. Bien por Antioquia que las gestó, el Gobierno que las apoyó y el país que se beneficiará de ellas.

 

Así como en una autopista resulta imposible reversar e incluso frenar de improviso ante la posibilidad de provocar una colisión, las Autopistas para la Prosperidad conservan esa misma condición: ¡no tienen reversa!

Esta notificación del gerente del proyecto, Federico Restrepo, y del presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), Luis Fernando Andrade, en el foro convocado por EL COLOMBIANO y la Sociedad Antioqueña de Arquitectos e Ingenieros (SAI), despeja aún más el camino, porque ratifica que el compromiso del Gobierno Nacional está en firme, pese a quienes han pretendido atravesarles palos a las ruedas.

Por fin, Antioquia saldrá de ese “hoyo negro”, en el que ha estado sumida, al no tener una conexión eficiente y de calidad con la malla vial del país y en particular con los puertos.

Y no sólo es Antioquia, sino la región noroccidental, con el Chocó, la que se ha visto privada de una integración con buenas troncales y de todo el sistema de concesiones viales.

Una circunstancia que, además de tremendamente injusta, resulta gravosa para la región en términos de progreso, por su incidencia negativa en la competitividad regional.

La construcción de los cuatro corredores que conforman el proyecto, no sólo permitirá mejorar la economía de Antioquia y del país, en cuanto a la inserción en los mercados externos, sino que además tendrá un gran impacto social y como dinamizador del turismo.

Quien mire el mapa vial actual y lo superponga con el del proyecto, puede visualizar por qué estas autopistas están concebidas como estratégicas y de interés nacional. Esto, en la medida que integrarán el suroccidente del país, el centro y oriente, la Costa Caribe, y Urabá y la conexión con la vía Panamericana, en la continuación que algún día tendrá hacia Centroamérica, si Colombia y Panamá deciden cruzar los pocos kilómetros del Tapón del Darién.

La construcción de estas arterias, según fue ratificado en el foro, se hará en forma simultánea, iniciando con un solo carril -lo cual no es posible dejar de lamentar-, pero proyectadas para doble calzada, según el flujo de vehículos. Y para ello contarán con los estudios, diseños y compra de predios que hagan factible la doble calzada en el mediano plazo.

El rezago que tiene el país en materia de infraestructura vial, como consecuencia de una inversión anual que apenas alcanza el 1 por ciento del PIB, cuando otros países de similar desarrollo invierten entre un 3 y un 4 por ciento, resulta más evidente en el caso de Antioquia.

Desafortunadamente, el Departamento ha sido marginado por sucesivos gobiernos y la poca inversión en infraestructura no se compadece con el gran aporte que en materia de impuestos hace la región al Presupuesto Nacional.

La situación podría tener una variación positiva, pues como fase inicial del proyecto de Autopistas para la Prosperidad se puso en marcha un programa de rehabilitación de vías, con una inversión de 462.400 millones de pesos.

Ojalá que el cronograma se cumpla y que las autopistas salgan a licitación a finales de este año, para comenzar obras en el primer trimestre de 2013.

Si bien se reafirmó su simultaneidad y se conserva la integralidad del proyecto, en el sentido de que no se excluye ninguno de los corredores, la obra se adjudicará en forma gradual.

Y confiamos en que el modelo que se ha pretendido estructurar para esta cuarta generación de concesiones sí sea la respuesta que el país está esperando para superar su rezago en materia vial.
 
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