Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

CIEN AÑOS DE CONSTRUCCIÓN DE CIVILIDAD

 


CIEN AÑOS DE CONSTRUCCIÓN DE CIVILIDAD




Por JOSÉ CLARETH BONILLA CADAVID

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Capítulo del libro “SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS DE MANIZALES 100 AÑOS DE CIVILIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN DE TERRITORIO”. Dirección Albeiro Valencia Llano. SMP Manizales (2012), Manizales.

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A manera de introducción



Panorámica de Manizales 1948


Cuando nos acercamos a los textos históricos rastreando el origen de las civilizaciones, nos vamos encontrando con los primeros comienzos de la sociedad y con lo que podríamos denominar “asociaciones sociales”. Podemos afirmar que éste es el término más apropiado para designar una serie de actitudes y de prácticas que tienen que ver con el altruismo, la solidaridad, el voluntariado y el desarrollo de la acción humanitaria y que dieron base a la construcción de una sociedad ya identificada como la civitas en los romanos, su equivalente griego de la polis y las urbers en el medioevo, que después dieron origen en la Revolución Industrial a la ciudad, en asociación al lugar donde habitan los ciudadanos.



En este contexto de evolución de la sociedad y de los derechos del ciudadano, encontramos una tríada: ciudadano-civilidad-ciudad, que adquiere su dimensión de carácter histórico-cultural cuando decimos que: “hay civilización porque hay civilidad, convivencia”; se afirma que toda la civilización de Occidente parte de estos tres elementos y, día a día, tenemos que ejercerlos ya fuere como ciudadanos en nuestro hogar, en la ciudad o en el lugar de trabajo.



Civilidad y ciudadanía



Protesta estudiantil en Manizales, año 1963

Con el desarrollo de la cultura de Occidente y del tránsito del universo toloméico al universo abierto de Newton y el posterior nacimiento de la ciencia experimental, el concepto de civilidad va adquiriendo una nueva categoría como es la de ciudadanía.



En términos de Jordi Borja (2002), “la ciudadanía es un estatus […] un reconocimiento social y jurídico”. Este reconocimiento, comienza a estructurarse con los llamados filósofos y pedagogos del siglo XVII y XVIII, entre los que podemos mencionar a John Locke con su pedagogía Algunos pensamientos sobre la educación, creación del hábito para adquirir la virtud, el cual requiere de la razón como base de un comportamiento social que se hace visible a través de la disciplina social, es decir, tener “Mens sana in corpore sano”.



Ya en el siglo XVIII, tenemos los filósofos de la Ilustración como Voltaire, Diderot, Montesquieu con El espíritu de las leyes y a Jean-Jacques Rousseau, a quien debemos considerar el filósofo que desarrolla los procesos de formación y construcción del ciudadano.



Al igual que Aristóteles, Rousseau consideraba a la educación como el camino idóneo para formar ciudadanos libres conscientes de sus derechos y deberes. Rousseau infirió que en el mundo que se estaba configurando, los hombres deberían abandonar su papel de siervos para convertirse en ciudadanos libres, dueños de su destino y detentadores de la soberanía(Wikiteka, 2009).



El papel de Rousseau en la Ilustración fue destacado. Sus obras son todavía textos de estudio. Es notable la influencia que tuvo en la Revolución Norteamericana de 1776 (o Guerra de Independencia), en la Revolución Francesa de 1789, en las guerras de independencia de Latinoamérica y en las revoluciones nacionales que sacudieron a Europa durante el siglo XIX, ( en sus obras como: Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres (1765), El contrato social (1762) y Emilio (1762), su obra pedagógica por excelencia.)



El pensamiento ilustrado sentó las bases para una educación ciudadana indicando que: “Formar ciudadanos no es cuestión de un día y para formar hombres hay que instruir a los niños”.



El abate Condorcet, en El proyecto general sobre educación pública en 1772 en Francia, sostiene: “Se requiere que los ciudadanos conozcan los principios de la justicia moral y los derechos esenciales del hombre que están condensados en las leyes” (Stramiello, 2002-2003). Todos estos argumentos teóricos plantean la necesidad de educación cívica, la idea de civismo y de educación ciudadana, la cual nace con la Revolución Francesa en 1789, cuando aparecen los primeros catecismos cívicos (Catéchisme du genre humain ou d’éducation sociale de Boissel); ya para el siglo XIX, se consolida en algunos países con vocación civilista, la educación del civismo, muy a pesar de que se sostenía que al pueblo se le educara en los buenos modales, en los buenos comportamientos, pero con el temor de que una educación cívica les haría perder el amor por su trabajo y el estado de subordinación y, por lo tanto, serían más infelices.



Finalizando el siglo XIX, la educación laica se había propagado por todos los países industrializados, florecieron los movimientos socialistas que fueron hijos de la iluminación, del ‘siglo de las luces’, del racionalismo e influidos por Rousseau. Creyeron en la bondad de Dios y en la bondad del hombre. Como una reivindicación lograda por los movimientos obreros, en un primer lugar con el aporte hecho por por Friedrich Engels y Karl Marx con el Manifiesto del Partido Comunista (Manifest der Kommunistischen Partei), uno de los tratados políticos más influyentes de la historia; y en segundo lugar, las transformaciones planteadas por la social democracia alemana, en donde brota por primera vez el concepto de “Estado Social”, ideología que en su momento presiona al canciller Bismark, y es en esta agitación política donde se logran las históricas concepciones sociales, que más tarde dieron origen a la Seguridad Social:



Los programas de seguridad social adoptados por Bismark, entre los que se plasmaron los de cuidado de salud (1883), seguros por accidentes (1884) e incapacidad y vejez (1889), representaron, en su época, por parte de un estado capitalista, las medidas sociales más avanzadas del mundo (Editorial el Antillano, s.f.).



En este contexto, mientras que en el siglo XIX en Europa se acaban de dar las bases para el ejercicio de las libertades cívicas y el respeto por los derechos humanos, en América Latina y en Colombia el pensamiento libertario y civilista comenzaba a conformar lo que más tarde serán las primeras “asociaciones cívicas que hoy tenemos, en un siglo donde la lucha partidista y las guerras internas no estaban ajenas a las ideologías que se encontraban en pugna en el viejo continente.



A partir de lo anterior, podemos afirmar que la concepción moderna de civilidad y de ciudadanía se ampara en el reconocimiento de los derechos y de la sociedades erigidas a partir de la Revolución Francesa y su ideario de libertad, igualdad y fraternidad, como también, en el ideario de la Revolución Americana y los planteamientos ideológicos del siglo XIX, los cuales comparten los mismos principios de igualdad y libertad.



Este suceso, el comienzo del reconocimiento del ciudadano como un sujeto de derechos (ciudadanía legal), dio nacimiento a una serie de derechos que se convirtieron en el siglo XX en derechos políticos o “ciudadanía política”, y que hoy visualizamos con el ejercicio de los derechos de elegir y ser elegido. Muy a finales del siglo XX, la Constitución de 1991 reconoce los llamados derechos sociales (ciudadanía social), como son los derechos fundamentales a la salud, a la educación y el sagrado derecho a la vida, entre otros más. El ciudadano, entonces, adquiere una ciudanía social.



Las ideas libertarias de Bolívar están inspiradas en el pensamiento ilustrado, al igual que la proclamación de los Derechos y Deberes del Ciudadano por parte de Antonio Nariño, pero es a finales del siglo XIX y parte del comienzo del siglo XX cuando reconocemos el desarrollo de la concepción moderna de ciudadanía, sustentada en aspectos legales, políticos, sociales y ambientales. Parte de estos cuatro elementos van a estar presentes en nuestra Carta Política del año 1991, y es dentro de este concepto y definición del ciudadano, como se quiere rastrear el papel de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales en sus “Cien años de Construcción de Civilidad”.





EL CIUDADANO CONSTRUYENDO CIUDAD



Para pensar, soñar y escribir sobre la ciudad hay que tener:

el amor del poeta, la memoria del historiador, la perspectiva del filósofo,

el conocimiento del científico y tener acceso al placer de lo estético

(Juan Nuño).



La ciudad es el lugar donde habita el ciudadano. Es el lugar donde viven los recuerdos. Cada calle y cada casa son símbolos del quehacer del ciudadano. La ciudad da testimonio con su presencia histórica, y es en esa presencia de lugares y recuerdos donde el ciudadano ejerce su civilidad, por eso decimos:



La civilidad es quizá el atributo más significativo de la cultura urbana; consiste en el reconocimiento que se da entre los asociados en un territorio y espacio cultural determinado, en el que concurren las diferencias y el acuerdo expreso de superar las discrepancias mediante la identificación de reglas comunes para compartirlo” (Rodríguez, 2007, p. 69).



La ciudad es el lugar de los símbolos, de lo que hay y de lo que existe. Cada cuadra, cada esquina nos trae un relato un pedazo de su historia. Por eso se nos dice: “La ciudad enseña desde la actualidad y desde la historia, porque en cada uno de los momentos es presente y memoria de los acontecimientos y de sus espacios, que son marco de escenografía de la vida (Rodríguez, 2007, p. 69).




Construcción templo principal 1889 Plaza Libertador Manizales / Centro de Historia Manizales

Por eso, es menester que la ciudad conserve su historia, sus memorias. Cuando la ciudad se reconoce en su pasado, en sus líderes, se identifica en su existencia, en la forma como cada ciudadano la habita, se apropia de ella y se reconoce en ella, resinificándola.



El ejercicio de la civilidad, en esta época, es la formación de seres capaces de ejercer sus deberes y derechos civiles, de ser sujetos erguidos, competentes para participar y decidir en todas sus responsabilidades como ciudadanos en busca de un sentido ético y estético de la vida.



Este ejercicio de la civilidad no se agota con los deberes y derechos que tiene el ciudadano, se obtiene con la identidad, el compromiso y el sentido de pertenencia a la ciudad, o como lo expresa Habermas: con la pertenencia a las instituciones de la libertad puestas al servicio de la civilidad.



La ciudad toma representación con la llegada de los fundadores, como bien lo expresó el escritor Pedro Gutiérrez Mejía, en la entrega a la Medalla del Civismo a Jesús María Bermúdez en 1950:



los abuelos colonizadores eran hombres ambiciosos, apasionados y violentos, verdaderos visionarios que, aguijonados por el afán creador sólo concibieron la vida como una batalla en campo abierto. Eran sencillos y resueltos, pero jamás alardearon de su bizarría; varones augustos, que creían que aquél alto don de Dios no es sólo medida para el placer sino complicada y ardua brega contra la adversidad… eran almas buenas, insuperables en el ejercicio del bien y en el rito supremo de la amistad, porque su corazón era lámpara votiva, hoguera que se alimentaba con las esencias de los más elevados sentimientos… eran hombres hechos para la privación y el sacrificio”.



Era un grupo de hombres fuertes, recios, artesanos en su mayoría, que empezaron a forjar, como dice la canción: “A golpe de tiple y hacha”, un pueblo en la cima de una colina. A mediados del siglo XIX, cuando la ciudad apenas llegaba a ser un caserío, se publica el primer periódico: El Ruiz (Científico, Literario e Industrial) de don Alejandro Restrepo Restrepo, ciudadano benemérito de Manizales, quien fue el primer telegrafista de la ciudad. La primera edición fue el 21 de septiembre de 1874 y nos habla cómo “se ha roto el silencio que reinaba en la sociedad naciente, y se oye la trompeta de la civilización, con sus variadas notas despertar en cada mente una idea y en cada corazón un sentimiento”. Estas palabras están cargadas de sentido, y de orgullo para una aldea que está cumpliendo 25 años de su fundación y que algún día, como dice el mismo periódico, sintió la necesidad de comunicarse y escuchar la manifestación de otros espíritus.



A pesar de que en el último cuarto del siglo XIX se publicaron muchos periódicos, los cuales en su mayoría tuvieron una circulación muy efímera, ya entrado el siglo XX se publica con el título de Trece composiciones un folleto de sesenta y dos páginas, el cual luego sacaría una segunda edición con el nombre de Revista Nueva. Seis de estos destacados intelectuales, gestores de la citada Revista, más tarde serían los fundadores de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales.



En este contexto, en el año 1899, se crea la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, siendo el primer presidente el doctor Carlos E. Restrepo, luego Excelentísimo Presidente de la República de Colombia. Allí encontramos la presencia del ciudadano, la presencia del antioqueño y la presencia del espíritu cívico, vigentes desde los comienzos de la Colonización Antioqueña y la fundación de la ciudad de Manizales, una ciudad que creció con el tesón de los fundadores y el espíritu emprendedor del colonizador que vio en esta colina, “colgada del cielo”, el lugar para construir ciudadanía y construir ciudad.



Terminada la Guerra de los Mil Días, en los comienzos del siglo XX, un grupo de jóvenes, artesanos de la palabra que eran a su vez comerciantes, intelectuales y hombres de empresa, se reunieron en la Asamblea Departamental el 28 de junio de 1912 e iluminados por las circunstancias propicias que mostraba la ciudad, decidieron fundar nuestra benemérita institución.



En la primera acta, que reposa en el archivo histórico de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales, encontramos:



En la ciudad de Manizales, a 28 de junio de 1912, reuniéronse los doctores Marcelino Arango, Emilio Robledo, Tomás Henao, Jesús María Arias, Carlos E. Pinzón, Alfonso Villegas, Pompilio Gutiérrez, Francisco Gutiérrez, Luis Londoño, Constantino Gutiérrez, Gonzalo Villegas, Liborio Gutiérrez, Pedro Henao, Estanislao Estrada, Fernando Arango, por invitación de los doctores Aquilino Villegas y Alfonso Robledo, en el salón de la Asamblea Departamental con el objeto de organizar en forma conveniente la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales. Los doctores Villegas y Robledo, manifestaron que las circunstancias eran harto propicias para tal fundación ya que Manizales está en camino de rápido progreso, se están construyendo obras públicas de importancia, y en todos los vecinos se nota el deseo de que se atienda con método y plan a la hermosura y ornato de la capital del Departamento. La idea fue recibida con gran entusiasmo… fundándose la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales”.





Breve perfil cívico e intelectual de los fundadores de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales



Doctor Aquilino Villegas (1880 – 1940)



Fue un hombre multifacético: estadista, jurista, sociólogo, historiador, parlamentario y como ministro de Estado. Hablaba italiano y francés y leía sus libros predilectos en el idioma de Homero. Se dice que “su vida fue una hoguera en que ardían sin consumirse las más nobles esencias y el combustible era: el amor desmedido a su ciudad, a su religión y a sus ideas políticas”.



General Marcelino Arango (1851 – 1922)



Nacido en Abejorral (Antioquia). Se dice de él que heredó de sus abuelos las más preclaras virtudes, era un ejemplo de carácter revestido de una ponderación admirable. Fue Presidente de la República como encargado y ministro de Gobierno, creador del departamento de Caldas y su segundo gobernador.



Don Emilio Robledo



Cuna de este ilustre hombre fue “La ciudad luz” (Salamina), en donde nació en el año de 1875, siendo hijo de la iluminación funda el Instituto Universitario y la Imprenta Departamental. Se dice de él que era un “Médico eminentísimo, de espléndido espíritu y dado a las más brillantes disciplinas intelectuales”. Ocupó los cargos más dignos: gobernador del departamento, rector de la Universidad de Antioquia, senador, miembro de la Asamblea Nacional Constituyente y muchos otros más.



General Pompilio Gutiérrez (1870 – 1943)



Nació, como su coterráneo Marcelino Arango, en Abejorral, cuna de grandes hombres y madre nutricia de nuestra ciudad y de la Sociedad de Mejoras Públicas. Dícese de él que era un hombre altivo, vigoroso, de valor reconocido. Dueño de una intuición fuera de lo común, un hombre de análisis riguroso en sus decisiones, lo que demostró cuando fue senador de la República, representante a la Cámara y gobernador del departamento de Caldas; puso al departamento en una posición próspera en el aspecto económico.



Don Luis Londoño Ospina



Su grandeza como autodidacta, sería ejemplarizante en estos momentos. Ganó reconocimiento por su dedicación al estudio y su amor a la lectura; “vivió una introversión fecunda, en la que los más bellos frutos filosóficos fortalecían su intelecto”. Dominó varios idiomas, la carpintería, el arte de la construcción y de la ingeniería; en síntesis, como dicen sus biógrafos: “hizo de todo y sirvió para todo y para todos”. Escribió Historia de Manizales, libro consultado por nosotros y muchas otras generaciones.



Don Carlos E. Pinzón (1874 – 1925)



Fue denominado “el Gran Capitán de la industria caldense”, dícese que el mayor negocio de exportación que hubo en el país, fue fundado por él. Fue conocido como “El Rey del Café” en Colombia. Era tanta su capacidad de emprendimiento que el desarrollo y la prosperidad de mucha gente tuvo que ver con las industrias intensificadas y la inversión hecha por este próspero empresario. Se dice de él que fue la suya una riqueza dinámica, funcional, fuente inagotable de la principal plataforma económica de entonces.



Doctor José Tomás Henao (1854 – 1917)



Destacado médico que ejerció con dedicación y esmero su profesión desde temprana edad ya que se graduó a los veinte años. Estudió en Europa, donde ejerció la profesión con brillantez, destacándose por sus conferencias e intervenciones quirúrgicas desconocidas hasta el momento. Es el gran estudioso de la cultura quimbaya, rastreando el ancestro y origen de la cultura; además, de los valiosos recursos extraídos de la guaquería, sobre la cual elaboró un folleto. Estudió con esmero al conquistador Jorge Robledo. Se desempeñó además como conferencista, gobernador de Antioquia, cónsul y miembro de la Academia Nacional de Medicina.



Don Alfonso Robledo



En Neira en el año de 1887 y fue uno de los destacados intelectuales, fundador de la Sociedad de Mejoras Públicas, quien publicó el libro Una Lengua y una Raza, en donde se muestra su vocación literaria y su exquisita sensibilidad intelectual. Dícese de él que “era un idealista, pensador profundo, daba a su vida un refinamiento helénico, coherente con su forma de vivir, rico en girones de bondad y sabiduría”. Fue ministro del Tesoro, miembro de las academias colombianas de Historia y de la Lengua y de la Academia de Ciencias y Artes de Cádiz, donde recibió la ‘Gran Cruz de Isabel’ por sus estudios hispanoamericanos.



Don Alfonso Villegas Arango



Ilustre hijo de Abejorral, nació en 1875, poseedor de un alma de poeta, filósofo e intelectual, cuya mayor obra se encuentra publicada en revistas y periódicos. Dícese de él que “era un esteta cabal. Al brillo externo de su vida admirable, agregaba una vida interior penetrada de las más claras excelencias, amante de la naturaleza y de las flores”. Caballero sin par, tronco de una familia que con orgullo da origen al doctor Silvio Villegas, hombre de preclaras virtudes literarias y políticas.



General Jesús María Arias



Nacido en Sonsón en el año de 1854. A pesar de las guerras que en el siglo XIX azotaron al país, nunca abandonó su espíritu civilista. Era por esencia un hombre pragmático y ocupó varios cargos públicos como alcalde de Manizales, administrador del Ferrocarril de Antioquia, notario, concejal, diputado de la Asamblea y representante a la Cámara. Era un hombre de “acendrada cultura”, crítico sagaz y escritor muy logrado. Fue tío del también renombrado intelectual manizaleño Bernardo Arias Trujillo.



Don Estanislao Estrada



Un hombre de destacadas virtudes ciudadanas y luchador por el embellecimiento de la ciudad, lo cual lo hizo merecedor de la Primera Medalla de Civismo impuesta por la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales. Como empresario se destacó por haber sido fundador del Almacén París, y organizó la tradicional Farmacia Duque de tan grata memoria.



Liborio Gutiérrez Robledo



Si a alguien se le puede señalar como el empresario que hace que Manizales pase de sus características de aldea a lo que es hoy, es a don Liborio Gutiérrez. Hombre poseedor de una de las más grandes fortunas que se pudo tener en su momento, y que aportó los frutos más sobresalientes y destacados en la cría de ganado de casta, en su hacienda La Finaria; labor que han continuado sus nietos quienes reciben todavía trofeos y glorias de la tauromaquia local y nacional.



Don Constantino Gutiérrez



Un hombre que sobresalió por su altruismo y bondad del espíritu. Nacido en Rionegro (Antioquia); ejerció las virtudes cívicas fundamentadas en el voluntariado y la solidaridad, simiente del espíritu judeocristiano ejemplarizante que más tarde señalaría el norte de la Sociedad de Mejoras Públicas.



Gonzalo Villegas



Destacado intelectual y buen conversador. Su riqueza intelectual estaba acompañada por su gusto por las bellas artes y la práctica virtuosa de la lectura. Viajero incansable, aportó en sus conversaciones gran parte de la cultura asimilada en sus viajes.



Pedro Henao



Se destacó por ser director del Partido Republicano, siendo además un hombre de exquisitas lecturas e inteligente. Su virtud cívica y generosa por la ciudad, le hizo merecedor de ser un personaje ejemplarizante que no agotó momento para trabajar por la ciudad.



Don Francisco Gutiérrez



Este ilustre ciudadano, poseedor del amor por la ciudad y por sus semejantes, ejerció sin reparos la caridad del espíritu cristiano dedicándose a servir a la ciudad.



En el perfil de los Fundadores encontramos a empresarios, comerciantes e intelectuales y la existencia de una conciencia social fundada en el altruismo, la solidaridad, la convivencia y la generosidad, que se expresan en la virtud cívica ejercida por todos. Es en esta visión filosófica donde es posible que la acción sea iluminada por el pensamiento. Por eso, la ciudad es fruto del pensamiento y de las virtudes de la organización social naciente (SMP), y es en este grupo de prohombres donde se puede dimensionar el sentido y el valor intelectual, cívico y político de la institución Sociedad de Mejoras Públicas.





La SMP de Manizales asumiendo el olvido del Estado



En un artículo publicado en la Revista CIVISMO No. 309 de septiembre de 1987, encontramos que el señor Ricardo Olano de la SMP de Medellín, quien fue el tutor de la SMP de Manizales en la redacción de los estatutos, convocó a las SMP del país al Primer Congreso de Mejoras Públicas, cuyo eje temático fue “hacer una Colombia nueva”. El Congreso, realizado en Bogotá el día 12 de octubre de 1917, fijó un plan de acción “en torno a ideas, leyes a favor del desarrollo Colombiano. Este Primer Congreso fue coordinado por el señor Olano, junto con don Félix Salazar J. de Manizales. En dicho artículo, en uno de sus apartes se lee:



“y nosotros matándonos en guerras civiles, discutiendo política y religión teorizando lastimosamente y dando palos de ciego, va cuarteando (cerca de 25 años) el siglo XX y se nos presentan de repente, en tropel, mil problemas vitales e inaplazables, que la Nación desprevenida, no puede solucionar, espantada ante la magnitud del esfuerzo necesario”.



Es importante, mirar el liderazgo de las SMP en la construcción del país. Al Congreso, asistieron como delegados de Manizales: Félix Salazar J. y Juan Pinzón, y se discutió lo que en términos de hoy llamamos Plan de Desarrollo para el país, y fundamento de lo que denominamos un espíritu cívico para la construcción de Nación, de ciudad y de civilidad.



El ciudadano y la virtud cívica



Como bien se lee en el Acta de la Fundación de la SMP, estaban dadas las condiciones para la existencia de una entidad que apoyara las distintas iniciativas ciudadanas. El espíritu o virtud cívica que acompañó a los fundadores, podemos sintetizarlo en los siguientes elementos que estructuran una virtud cívica o espíritu cívico: la solidaridad, la generosidad y la convivencia.



Estos valores, sumados a la confianza que unos y otros se profesaban, hacen que en la segunda década del siglo XX se den transformaciones sociales, urbanas y de desarrollo que posibilitan el cambio del concepto aldeano que albergaba a Manizales en sus primeros cincuenta años, por el de una ciudad próspera donde el poder ciudadano estaba orientado a su desarrollo. Este nuevo concepto, tenía bajo su tutela un grupo de intelectuales y escritores llamado “La Generación del Diez”, cuyos representantes más importantes fueron: Aquilino Villegas, Bernardo Arias, Rafael Arango, Francisco Marulanda, Emilio Robledo, Victoriano Arango, Tomás Calderón, Eusebio Robledo, Juan Bautista Jaramillo, Blanca Isaza y el presbítero Nazario Restrepo.



Esta pléyade de hombres iluminaron con su luz los primeros años del siglo XX y manejaron el timón del crecimiento de una nueva ciudad que comenzaba a ser uno de los lugares más desarrollados del país, en especial por su comunicación con el Puerto de Honda, el cable a Mariquita y su exportación de café y de oro y plata.



Fue entonces cuando Manizales, por su posición geográfica, dejó de ser un refugio de las guerras que se desarrollaron en el siglo XIX en Colombia, para convertirse en un emporio de riqueza que, aprovechando esa posición estratégica y en especial su equidistancia con Medellín y el puerto de Honda, pudo establecer comunicación dentro del país y con el exterior, a través de sus importaciones y exportaciones de café.





EL CIUDADANO EJERCIENDO CIVILIDAD



Una ciudad puede pasar por catástrofes y medioevos,

ver sucederse en sus casas a estirpes distintas,

ver cambiar sus casas piedra a piedra.

Pero debe, en el momento justo, bajo formas distintas,

reencontrar a sus dioses

(Calvino, 1995, p. 313).



El civismo, una oración frente al incendio de 1926



Mucha es la grandeza de los manizaleños, de una aldea que era en el siglo XIX, hecha con el espíritu cívico de una serie de artesanos, emergiendo en menos de cien años como una ciudad próspera, exportadora y referente del desarrollo del país en su primer cuarto de siglo; los cables aéreos le habían permitido tener el contacto con el río Magdalena y un espíritu de civilidad fortalecía los corazones, pero su grandeza se expresaba más en la forma como asumió la adversidad de sus terremotos de 1875 y 1878. De inmediato aparecieron los artesanos, los carpinteros y los albañiles, agarraron sus martillos, buriles y garlopas y levantaron sus casas, de tal forma que hicieron de la fatalidad una fortaleza. También, lo fueron los incendios de 1922, 1923 y 1926 que prácticamente destruyeron a Manizales, pues 32 manzanas se quemaron.



Aquilino Villegas, fundador de la SMP de Manizales, en su Oración frente al incendio leída el 29 de abril de 1929 en el Teatro Manizales, hace una reflexión, en la que vemos al poeta con su dolor de patria y de hombre insigne. La Oración es un poema lleno de dolor y esperanza de un manizaleño erguido en su dolor, cantándole al milagro de la vida. Constituye el texto, el relato más fehaciente que podemos encontrar sobre el incendio. Escuchemos a nuestro fundador:



Cuando, al correr implacable del tiempo, uno de nosotros, –tú, amigo mío, que apenas pisas el dintel de la vida–, con la cabeza cubierta de nieve y la frente inclinada bajo el peso del recuerdo, diga con voz vacilante y lejana mis ojos mortales vieron el incendio.



Vemos cómo el prohombre relata el asombro, su asombro, y trae a su memoria lo acontecido, las circunstancias de aquel momento histórico, que hicieron de cada manizaleño un protagonista de la historia que terminaba entre las llamas, para luego renacer como el Ave Fénix.



Era el fin, la ciudad había muerto y nunca más se levantaría de sus ruinas –prosigue don Aquilino–, en el silencio nocturno corrieron muchas lágrimas de furor y de esperanza”.


Padre Adolfo Hoyos Ocampo

El padre Adolfo Hoyos Ocampo, miembro de la SMP en ese momento histórico, luego emérito de la SMP por más de diez períodos, empezó a liderar un proceso cívico de reconstrucción de la ciudad y de la insigne Catedral. La SMP y un grupo de prestantes damas de Manizales conformaron el Cuadro de Honor, el cual comenzó sus actividades de voluntariado y lideraron muchas acciones cívicas, que hicieron posible la construcción de la Catedral. El liderazgo de las mujeres representa un bastión de destacada importancia, no solo por sus actividades, sino porque en la práctica formaron una generación de hombres cívicos y ameritan un capítulo aparte como forjadoras de civilidad en la ciudad.



Renace la esperanza y renace el civismo



Nuestro fundador prosigue con su Oración, y para terminar lanza una proclama llena de esperanza y de grandeza cívica para todas las generaciones que todavía prosiguen en su camino:



Y tú mozo que apenas comienzas la vida, cuando hayas dicho tu oración sobre el incendio, y evoques ante los ojos incrédulos la tragedia legendaria, y doblado por los años hagas el recuerdo de tu vida pasada, dirás con orgullo cómo aquella generación desvalida, arruinada, desvencijada y maltrecha, se levantó llena de coraje ante la muerte asesina, y sin contar y sin calcular, como una venganza, levantó en pocos años una ciudad soberbia, férrea y pétrea, desafiante del fuego, piafante de orgullo indomado”.



Estas bellas palabras del fundador, constituyeron una arenga, que dio fortaleza a la virtud cívica encarnada en la SMP y todavía hoy perdura. Llenaron de valor a hombres como el padre Adolfo Hoyos Ocampo en la reconstrucción de la ciudad, de nuestra Catedral, signo de una ciudad “soberbia, férrea y pétrea, desafiante del fuego”, como bien lo expresó don Aquilino.



Pasaron los días, “la confianza había renacido. Una voluntad confusa de reconstruir la ciudad dominaba los espíritus”. De nuevo, el Ave Fénix levanta su vuelo, por entre las cenizas y es, entonces, cuando el espíritu de la civilidad comienza su nuevo día y llena los corazones de todos.



Manizales como el Ave Fénix, se levantó de sus cenizas a pesar de ver caer pared por pared sus casas. Era una ciudad que no había perdido la fe y tenía en el espíritu la fuerza cívica.



En este escenario encontramos a una Manizales erguida, la cual en una noche aciaga perdió 32 manzanas por un incendio que no pudo bajar la fortaleza de una raza llena de valor y valentía, que a golpe de machete y hacha erigió una aldea colgada del cielo. Como bien lo dijo el poeta: “Manizales, tú no sabes llorar: sobre el espanto/ te erguiste al pie del calcinado muro/ a acompasar con la piqueta el canto/ del poema de piedra del futuro…/ tu Catedral hacia el azul eleva/ la plegaria de hierro de tus torres”. Lo que constituye una constancia de valores cívicos que habían logrado perfilarse en la ciudad.



La Catedral, símbolo majestuoso del civismo



El Decreto 140 de marzo 24 de 1926 nombra la Junta de Construcción de la Catedral, la cual estuvo integrada por los presbíteros Luis C. Muñoz y Adolfo Hoyos Ocampo, y los señores Rafael Genaro Mejía, Manuel Felipe Calle, Aquilino Villegas y Emilio Arias Mejía.




Este monumento a la expresión de la virtud cívica, tiene un protagonista mayor que es el padre Adolfo Hoyos Ocampo, porque fue el momento en el cual se puso a prueba el sentido de la solidaridad como manifestación voluntaria de un pueblo que se levanta sobre las cenizas. Es mucho lo que se ha escrito y mucho lo que queda por escribir, no obstante, debemos destacar al padre Adolfo Hoyos Ocampo, el cual ingresó a la SMP el 23 de septiembre de 1926 para luego presidir la institución por largos años. Se puede decir, con la plena seguridad, que la SMP a mitad de siglo heredó la grandeza espiritual del civismo del ilustre Presidente de la SMP, el padre Adolfo Hoyos Ocampo.



Solo basta decir que nunca un pueblo expresó más la solidaridad, el voluntariado, la abnegación, el servicio desinteresado y el trabajó en equipo a brazo partido como lo hicieron los ciudadanos de Manizales en la construcción de su Catedral. Se agotan las palabras a su grandeza, un civismo que no tiene comparación en la historia ya que fue de peso en peso, de ladrillo en ladrillo, de bazar en bazar y hasta los mismos socios de la SMP traían sus menajes para ser vendidos en la Plaza de Bolívar con el fin de conseguir fondos para su construcción.



Es tan importante el fervor cívico en la construcción de la Catedral, que distinguidas damas (esposas de los socios de la SMP) atienden el café El Polo: Sola Gómez, Clarita Valencia, Carola Mejía y María Amelia Mejía, para conseguir fondos para la edificación. Hoy, por más esfuerzos que hiciera nuestra SMP, no lograría construir semejante monumento a la civilidad.



En la historia de las ciudades colombianas, ninguna que resalte con tan sugestivos perfiles como Manizales. Consumida por tres incendios, en su parte más floreciente, y a pesar de todo Manizales en cenizas siguió siendo la capital de Caldas. Se lee en la Revista CIVISMO No. 3 de 1936:



A cada duda Manizales respondió con creces levantando edificaciones confortables y modernas, hasta que en el corto plazo de dos lustros, las treinta y dos manzanas consumidas por el fuego se hallaron edificadas en su totalidad. A veces la misma imaginación se resiste en dar por hecho cierto, de que Manizales en tan corto espacio se haya conquistado una fisonomía que la nivela con las ciudades de más importancia en la República”.



En ese momento Manizales ya había progresado por todos los costados, y el espíritu cívico rondaba todos los rincones. Al decir de nuestros escritores: “en Manizales se siente cada día un impulso de vida nueva, cada hora que pasa, es un problema que se resuelve en bien de la cultura y el progreso, hasta el punto de ser considerada la ciudad con más sentido cívico del occidente colombiano”, papel que logró desempeñar la SMP.





CINCO LUSTROS DE ACCIÓN CÍVICA DE LA SMP DE MANIZALES



El primer número de la Revista CIVISMO apareció en el mes de julio de 1936, con la dirección de Antonio Álvarez Restrepo. En los primeros números se puede leer el sentido de la conciencia cívica alcanzada por los manizaleños en los veinticinco años de existencia de la SMP.



Llamado cívico



La ciudad se preparaba para el mes de diciembre de 1936 a celebrar el Día de la Reconstrucción como fecha de festividades y de inauguración de los IV Juegos Atléticos Nacionales. La SMP hace un llamamiento a los manizaleños para que se acerquen a la ciudad reedificada ya después de los incendios que la destruyeron […] y que se exhiba el espíritu cívico de todos los buenos hijos de Manizales”.



Sembradores de optimismo



Coincide este llamamiento con la celebración de los veinticinco años de la SMP y con la fundación de la Revista CIVISMO, la cual, como dice Mauricio –uno de los articulistas más prolíficos de la Revista



es una revista de imperiosa necesidad en los actuales momentos de que Manizales se prepara a celebrar los Juegos Atléticos Nacionales y a firmar su civismo para siempre como una defensa de la ciudad, un ferviente anhelo de civilización y una recta contribución al engrandecimiento del país”.



A propósito, Mauricio –seudónimo de Tomás Calderón– escribió un bello artículo en la Revista No. 2, intitulado “De la Ciudad y su Porvenir”. En este artículo, se ve cómo renace el espíritu cívico en Manizales y se hace un llamamiento a que sembremos optimismo. Dice esta agradable pluma de la SMP



Sembradores de Fe, en el porvenir de la ciudad, sembradores de optimismo que es igual cosa y pastores de desinterés, miles de habitantes podrán duplicar la ciudad año por año, con un leve esfuerzo que empieza con un propósito cotidiano y acaba con un poco de buena voluntad”.



Ese bello texto, lleno de sencillez pero cargado de significado, resume el espíritu de las Bodas de Plata de la SMP y prepara la voluntad de todos los manizaleños para el 20 de diciembre, día de la inauguración de los IV Juegos Atléticos Nacionales, en donde se darán cita los más renombrados atletas y deportistas de todas las regiones del país.



Los Juegos Atléticos Nacionales



Los Juegos Atléticos Nacionales fueron una ventana para demostrarle al país cómo es posible reconstruir un pueblo, cómo es la fortaleza del ser humano frente a las vicisitudes y cómo se levanta como sujeto erguido un pueblo. La convocatoria, hecha en la Revista CIVISMO No. 3, dice:



los días 20 de diciembre a 2 de enero de 1937, tienen que ser el más noble despliegue de cordialidad hospitalaria de la que pueda ufanarse ciudad alguna, lo exige la cultura, que hemos aprendido y la fuerza racial que hay en nosotros bajo el santo patrocinio del civismo”.



Parece que fuera una proclama, pero esta fue la intención con que la Revista CIVISMO hizo un llamamiento a todos los manizaleños, y ordenó imprimir en diferentes formatos la siguiente leyenda:



Sea usted acogedor y simpático con el visitante. Guíelo. Señálele los lugares más dignos de visitarse en Manizales. Condúzcalo al mejor hotel. Ofrézcale sus servicios, su amistad, su compañía. Deje en él la impresión de su personal caballerosidad y la sensación de que Manizales es el sitio más agradable de cuantos haya visitado. No olvide usted esto: que Manizales es la ciudad de las puertas abiertas”.



La civilidad en acción



Con la anterior proclama en este momento histórico y la intencionalidad de la misma, que reclama que hagamos de la virtud del civismo algo consciente, deliberado, aplicado a nuestra vida particular y colectiva, el civismo de la SMP confirma la acción cívica como un acto de coherencia entre el pensar, el sentir y el actuar en la construcción de ciudad y, por qué no decirlo, de construcción de región.



Podemos afirmar que la SMP, en ese momento histórico, estaba formando una generación de hombres nuevos, de ciudadanos capaces de cumplir sus deberes y profesar una cultura ciudadana orientada a las buenas costumbres en el ornato de la ciudad y a los buenos comportamientos sociales y religiosos.



Construyendo ciudad y región



Es innegable el aporte que hace en ese momento histórico la SMP. Son muchas las obras materiales que nacieron y se apoyaron en la ciudad. Manizales, en términos históricos, es una ciudad muy joven, que renació después de sus conflagraciones y se levanta orgullosa en la cordillera de los Andes al frente del imponente Nevado del Ruiz, y ha hecho de sus momentos trágicos una fortaleza. Estas obras espirituales, impulsadas por un espíritu cívico, fueron forjadas por hombres de talla intelectual, quienes son innombrables, porque son muchos y es menester que algún día, se recojan los grandes escritores que han llenado el quehacer literario y las páginas de la Revista CIVISMO en sus 75 años de circulación.



En esos momentos históricos, la SMP también lideró procesos cívicos donde los ciudadanos le exigían al Estado centralista una mayor intervención en el desarrollo de la ciudad como ejercicio de sus derechos.



A pesar de que el departamento de Caldas y en especial Manizales había liderado un proceso de desarrollo, en la mayoría de los primeros veinticinco años la SMP reemplazó prácticamente al Estado. Son muchas las protestas que desde el seno de la SMP se manifestaron ante el Gobierno centralista de Bogotá.



En la Revista CIVISMO No. 19 de julio de 1938, el editorial estuvo dedicado a la más grande manifestación que haya tenido lugar en la vida ciudadana de Manizales y de Caldas.



La manifestación se realizó el día 27 de junio de 1938, en ella se dieron cita los ciudadanos: “en un solo haz de corazones entusiastas y generosos, los diversos pueblos del occidente colombiano congregáronse como un desbordante río humano, en las plazas y calles de nuestra ciudad capital para gritar la justiciera voz de su causa reivindicadora”.



Llegaron damas y caballeros de todas las latitudes de Caldas, de Antioquia y del Valle y participaron activamente en la manifestación en la Plaza de Bolívar. Brilló la oratoria de ciudadanos eminentes donde se pregonó “a todo lo ancho de la República, la virilidad y fortaleza de la raza”. Se denunciaron las injusticias e irregularidades del absorbente centralismo capitalino en lo económico y fiscal. Muy a pesar de que Antioquia y Caldas lideraban el proceso de producción minera, industrial y del café, los cuales fortalecían la economía nacional.



Se considera que este gran movimiento civilista, es una de las manifestaciones más claras de la civilidad en acción que ha tenido Manizales. La Revista CIVISMO No. 19 consignó para la historia un largo relato de lo acaecido ese 27 de junio de 1938. Situación que aumenta el umbral del espíritu cívico en la ciudad, el cual se puede observar en el llamamiento que hace la SMP el 24 de abril de 1939:



llamamiento reiterado y cordial a los hombres prestantes de Manizales y a la ciudadanía en general para que levanten el espíritu cívico hoy tan decaído, y aunando voluntades y esfuerzos contribuyan al progreso armónico y ascendente de la ciudad que a todos nos interesa”.



Estas son las raíces de una civilidad que no se quedó solamente en la reflexión y que más tarde hizo parte del rito del ejercicio del espíritu cívico, como fueron las magnas procesiones de junio del Sagrado Corazón de Jesús, comandadas por el padre Adolfo Hoyos Ocampo.



El civismo sacralizado



El padre Adolfo Hoyos Ocampo fue el guía espiritual y líder del proceso de construcción de la majestuosa Catedral de Manizales, labor que comenzó desde septiembre de 1926, año en el cual comienza una larga tarea cívica; en las actas de la SMP de Manizales y en las páginas de la Revista CIVISMO, existe una cronología muy extensa de las obras realizadas por el padre.



Es imposible negar la forma como el padre Adolfo influyó y sembró en el civismo de Manizales y de la SMP. Era el socio más antiguo en el momento de su muerte. Recibió todos los honores: la Medalla del Civismo en 1936, la Orden del Centenario, la Cruz de Boyacá, entre otros más. En este breve comentario de construcción de civilidad, solo hablaremos de su acción cívica, como la convocatoria al ejercicio de la civilidad. Su vida fue una entrega total al civismo, la acción cívica se manifestó en la construcción de un monumento a la grandeza humana, a la solidaridad y la religiosidad de un pueblo, la Catedral Basílica, como también lo fueron sus convocatorias de la magna procesión del Sagrado Corazón, que se realizó desde el último domingo del mes de junio de 1931 hasta el año de 1966 cuando se interrumpió.



Fueron un total de 35 magnas procesiones, en donde ríos humanos de manizaleños y de caldenses poblaban las carreras 22 y 23 y la Plaza de Bolívar, y desfilaban todas las bandas de guerra del departamento. Se conmemoraba la fiesta de nuestro protector (el Sagrado Corazón de Jesús), a quien estaba consagrado el país, ejerciendo a su vez el espíritu cívico sacralizado, apoyado en dos elementos: la autoridad espiritual eclesiástica y la autoridad de la sociedad civil. Estos dos elementos demarcan un período muy importante en el desarrollo de la ciudad, que perduró hasta la muerte del padre Adolfo Hoyos el 30 de mayo de 1970.

Rituales en la Plaza Bolivar de Manizales en 1972

El padre Adolfo Hoyos Ocampo es para la SMP el hombre que con su espíritu ilumina nuestro camino. Su actividad fue un verdadero civismo en acción, un ejercicio de la civilidad, que no se agotó en oraciones sino en la práctica, ya que muchas veces lideró manifestaciones de protesta frente al olvido del Gobierno centralista, como lo fue la manifestación del 26 de octubre de 1955 en donde sostiene con varios socios una pancarta que dice: “Frente al olvido, tenemos dos caminos: o luchar o sucumbir. Su vida, su obra, perdurará por todos los tiempos y será un ejemplo para las generaciones venideras.





DESARROLLO PARALELO DEL CIUDADANO, CIUDAD, CIVILIDAD Y CULTURA



Actividades artísticas y culturales



Las actividades y el desarrollo de la civilidad de la SMP de Manizales, hasta muy entrado el centenario de la ciudad, tuvieron un desarrollo paralelo al de la ciudad. Podemos mencionar muchas actividades culturales y en un amplio sentido de la palabra. A la par del trabajo cívico, encontramos una serie de actividades como: semanas cívicas, semanas culturales, recitales poéticos y conciertos de música, concursos de poesía, concursos de cuento y novela, sumado al apoyo a los juegos florales. La SMP ha estado integrada por una pléyade de escritores, pintores, músicos e intelectuales importantes. Destacados hombres de letras, como el maestro Guillermo Valencia –sus discursos y sus poesías engalanaron las páginas de la Revista CIVISMO; Blanca Isaza de Jaramillo, Luis Donoso y José Vasconcelos de México.



Es bueno anotar que existe una serie de obras físicas e intangibles en el área de la educación y la cultura, que han crecido por iniciativa de la SMP de Manizales. Desde sus comienzos, en el año 1913, en las primeras actas se plantea la necesidad de construir un proyecto o Universidad Popular, que luego será el Instituto Universitario de Caldas, fundado en 1913, al que le sigue en el año 1931 la fundación de Bellas Artes, en donde se organizaron las escuelas de música, de pintura y de escultura.



A mediados de siglo, la SMP apoyó la creación y fundación de la Universidad Nacional de Colombia sede Manizales (1946) y la Universidad de Caldas (1949), las cuales nacen bajo el apoyo material y político de la SMP de Manizales. De estas obras hablaremos más adelante.



Primer Consejo Cívico Municipal en Colombia



Fue uno de los hechos más destacados en la construcción de civilidad que se dio en Manizales, a pesar del momento histórico que atravesaba el país y especialmente el departamento: las renuncias del alcalde de Manizales y el gobernador del departamento, debido a intrigas políticas no ajenas al momento político del país, que a concepto de los analistas políticos de la época, terminaba una etapa política colombiana que había comenzado en 1930. El gran debate político, se daba con las elecciones de marzo de diputados y representantes, y en octubre con las elecciones de ediles. El debate culminó en mayo de 1942, con la reelección de López Pumarejo como Presidente de Colombia.




Mientras esto acontecía en Bogotá, las luchas entre liberales secundadas por los conservadores y entre todos por mantener su hegemonía, la SMP de Manizales fiel a su compromiso cívico y ético y como garante, presenta a consideración de los ciudadanos de Manizales el primer Concejo Cívico Municipal de que se tenga razón en Colombia. La SMP:



llegó a proponer [caso de campaña de 1941] que Manizales tuviera un concejo integrado con criterio cívico, de servicio a la comunidad, elegido a nombre de los partidos políticos pero sin entrar en más compromiso que los de servirle a la ciudad y procurar la mayor acción posible el desarrollo de la ciudad”.



Entre los concejales elegidos encontramos a: don Manuel Piedrahíta, don Roberto Vélez, doctor Flaminio Lombana Villegas, don Emiliano Villegas Botero, don Samuel Uribe Restrepo, don Agustín Gutiérrez, don Santiago Ruiz Camargo, el doctor José Restrepo Restrepo y el doctor Antonio Álvarez Restrepo. Estos son los nombres de los ciudadanos a quienes la SMP apoyó y fueron elegidos concejales, elegidos con un gran sentido cívico, por su liderazgo y servicio a la ciudad.



La Sociedad Cívica de Estudiantes



Por iniciativa del profesor Jesús María Gallego, de la Dirección de la Educación Pública de Caldas y por la Resolución No. 1º de mayo 19 de 1950, se establece en todas las escuelas oficiales del departamento la Sociedad Cívica de Estudiantes, la cual en su considerando dice:



Que los Institutores deben emprender una campaña conjunta, con el fin de inculcar a la niñez elevados sentimientos cívicos que le ayuden a formar su carácter y su personalidad ya que muchos de ellos serán los llamados a regir los destinos de la patria”.



Su objetivo era crear hábitos de decencia y de cultura y de formar muchachos inteligentes y correctos. Tales hábitos, se manifiestan en cuatro pilares que para mediados de siglo debían cumplirse en la educación oficial del departamento y que hablan de la distinción personal, así: limpieza de vestido, limpieza de cuerpo, limpieza de palabra y limpieza de pensamiento. Complementados en: buscar el prestigio de cada plantel donde esté organizada, por el buen comportamiento de los muchachos; campaña contra las rayas, letreros y dibujos en las paredes, muros, etc.; procurar el buen aspecto de las calles por su aseo; guerra a las caucheras, pistolas y juegos peligrosos o molestos; cuidado de los parques, jardines, asientos, prados, árboles, etc.; protección a los animales; conducta caritativa con los dementes, ancianos e inválidos; eliminar peligros, vidrios, cáscaras, etc., que pueden causar contusiones o heridas; actitud respetuosa en todo tiempo y en todo lugar: templos, teatros, etc.; todo lo que contribuya a dar a la ciudad un aspecto de centro civilizado.



Este manual de comportamiento que expresa la Resolución del Inspector Departamental de Educación, secretario de Educación para entonces, señor Jesús María Gallego, sintetiza un proyecto de construcción de civilidad de mediados del siglo XX y lo podríamos denominar como un pensamiento de carácter formativo laico, pero lleno de enseñanzas cívicas que hoy envidiaría cualquier proyecto educativo de ciudadanía.



La SMP no solo dedicó esfuerzos al progreso material de la ciudad. Desde su fundación el grupo de intelectuales que la fundó, gestionó la creación de establecimientos educativos tales como: el Instituto Universitario de Caldas, la Universidad de Caldas, la Universidad Nacional, el Colegio del Sagrado Corazón, entre muchos otros. De la misma forma, son múltiples las gestiones culturales apoyadas y desarrolladas por la SMP. Para mencionar algunas, con el apoyo del Club Rotario se programó la Primera Feria del Libro y Semana Cultural en donde se abrieron los siguientes concursos: premio para la mejor obra de carácter científico, para novela, para crítica literaria, poesía satírica, obra dramática, obra de pintura, obra musical y obra cultural.



Esta convocatoria realizada por la SMP, un año después de cumplir veinticinco años, muestra el liderazgo cívico y cultural que vivía la ciudad con el apoyo de las organizaciones sociales existentes en ese momento histórico: el Club Rotario, el Club de Leones, y otras más. Se amerita una investigación más a fondo, sobre el germen intelectual y literario de estos primeros veinticinco años, para poder comprender luego la emergencia del movimiento cultural caldense, mal llamado “La Generación Grecolatina”, que más tarde fue el que propició que nuestra ciudad fuera llamada: “La Atenas Suramericana”.



El doctor Guillermo Hoyos Montoya, en un artículo que podríamos denominar “Síntesis del Panorama Cultural de Manizales y de Caldas”, publicado en la Revista CIVISMO No. 84 de julio de 1950, nos habla de que este pueblo vigoroso e idealista ha producido hombres de una grandeza espiritual e intelectual que ha enaltecido al departamento y a Colombia. Nos dice cómo “en la nómina de su siglo se encuentran grandes prosistas, poetas, literatos, historiadores, humanistas, científicos, artistas, ensayistas de todos los géneros, periodistas, políticos, diplomáticos, oradores, parlamentarios, educadores y otros más”. Vocación que se siente desde los bancos escolares y que va mostrando esa pléyade de poetas y escritores que han enaltecido las páginas del periódico local y, por qué no decirlo, de la Revista CIVISMO.



Hacia finales de la década comprendida entre los años 1940 y 1950, un grupo de varones ilustres: Silvio Villegas, Fernando Londoño, Antonio Álvarez, Roberto Londoño, Arturo Arango, Gilberto Alzate, José Restrepo, Jaime Robledo, Arturo Zapata, Eudoro Galarza, Adel López Gómez, Ramón Marín, Rodrigo Jiménez, Rogelio Escobar, Hernán Jaramillo, Francisco José Ocampo, Jorge Mejía, Gonzalo Uribe, Benjamín Duque, Gonzalo Jaramillo y Alberto Mendoza. Cada uno de estos hombres ya fuere desde la política, la literatura o desde el campo de las letras, timoneó el desarrollo intelectual: un grupo que puede denominarse grupo generacional de los grecolatinos o también llamado la “Generación de los 30”.



Esta generación de escritores, cuyo fundamento intelectual tuvo origen en el término grecolatino, especialmente por el uso de citas del griego y del latín, llenaron las páginas de la Revista CIVISMO con una agradable y llamativa escritura. Mucho es lo que se ha escrito sobre si se trataba de una grupo generacional o de una escuela literaria, pero lo cierto es que nos quedan demasiados libros, además de ensayos y artículos, en las páginas del periódico La Patria y de la Revista CIVISMO.



Manizales: Atenas Suramericana



Desde muy temprana edad, el doctor Fernando Londoño fue miembro de la SMP. En sus palabras, él mismo confiesa que su liderazgo y su formación como humanista los logró en el seno de la SMP. Todo parece indicar que la celebración del Centenario de Manizales fue aplazada por dos años, esperando a que el doctor Londoño fuera el alcalde de Manizales y, además, porque la ciudad se encontraba muy deprimida económicamente y muchas de las obras conmemorativas estaban retardadas.



En un documento titulado “Manizales, una ciudad rescatada por la generación del centenario”, el señor alcalde de la ciudad, doctor Fernando Londoño, dio a conocer el Plan de Acción no sólo para fortalecer la economía municipal, sino para lograr realizar las obras que la ciudad necesitaba para celebrar el centenario.



El alcalde, doctor Fernando Londoño Londoño, dictó tres conferencias con el objeto de sensibilizar a los manizaleños sobre el sentido histórico de la ciudad, denominándola como ‘Capital Cívica’, además de exaltar la vocación cívica que tenemos los manizaleños. Señaló, además, que ese civismo debería ser reorientado por unos mejores cauces y más acertados caminos. La SMP le ofreció todo el respaldo a su socio, ya que Manizales se encontraba en una etapa crucial de su historia:



Vamos a dar el gran salto hacia el futuro y todo sacrificio, pequeño o grande es necesario. Tenemos la seguridad de que nadie negará su colaboración, para que la ciudad pueda merecer con toda justicia el orgulloso nombre de Capital Cívica de la República”.



El diario La Patria, destacó la segunda conferencia del doctor Londoño, en especial, en los aspectos de las finanzas municipales: “el doctor Londoño ofreció caminos de esperanza y de reconstrucción para el esfuerzo unánime y generoso de los manizaleños. Les mostró un pueblo redimido por la virtud de su responsabilidad y por los méritos de su civismo”. El doctor Londoño, dijo finalmente: “Nuestro pueblo recién entrado de aldea, tiene obligación de sostener los gastos de Ciudad”. Las conferencias fueron presentadas en el Teatro Gran Olympia y mostraron, en forma clara, el papel que a cada manizaleño correspondía en la construcción del futuro de la ciudad.





LAS BODAS DE ORO CÍVICAS DE LA SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS



“La SMP de Manizales...

llamarla podríamos ‘LA MESA DE ORO’

porque en su círculo se ha congregado lo más

esclarecido de la dignidad y la inteligencia Manizaleña.



Para la conmemoración, el Gobierno Nacional mediante Decreto 1561 de julio 15 de 1962, le otorga a la SMP la ‘Cruz de Plata de la Orden de Boyacá’, por su contribución al desarrollo de la capital de Caldas y por haber mantenido el ideal cívico con el alto fervor y haber propagado instituciones semejantes en el territorio patrio. E igualmente, el gobernador del departamento de Caldas por Decreto 0567 de junio 28 de 1962, honra a la SMP por sus valiosas realizaciones a lo largo de su fecunda trayectoria.



A la SMP de Manizales, le fue impuesta la Cruz de Boyacá por parte de uno de los socios más jóvenes que ha tenido y que mayor tiempo ha permanecido en ella, junto con el padre Adolfo Hoyos Ocampo: el doctor Fernando Londoño Londoño, quien ejerciendo sus funciones como ministro de Gobierno, por encargo del Gobierno Nacional, le impuso a la SMP la mencionada condecoración.



En el discurso, que reposa en los archivos de la SMP, muy claramente el doctor Londoño Londoño hace una remembranza de los fundadores, de su temprana vinculación y su crecimiento intelectual, cívico y espiritual adquirido en la SMP y en su permanencia en ella. Al referirse a la SMP, dice:



No hay empresa alguna de bien público, donde la Sociedad de Mejoras no aparece vinculada con su iniciativa, con su opinión ilustrada, con el concurso de su obra material: son muchas e importantes las tareas realizadas la mayoría de gran envergadura, con las cuales ha contribuido al progreso de la ciudad”.



En su largo discurso, termina diciéndole a la SMP que “mañana mismo empieza la segunda etapa, tan antañosa como la anterior, tan virtuosa como la primera, tan sagrada de esperanza y afanes como la ciudad y como lo impondrá su corazón ferviente”.



La humildad del padre Adolfo Hoyos Ocampo, estuvo acompañada de un discurso como testimonio de gratitud, en el cual destacó la labor realizada por el doctor Londoño como alcalde de la ciudad; fue una imborrable huella fruto de la elocuencia, del esfuerzo y de la acción. Así mismo, destacó que la SMP recibe con orgullo la ‘Cruz de la Orden de Boyacá’, y dijo:



no siendo posible enumerar la vasta cifra de las actividades de la Sociedad de Mejoras Públicas, ni la prolija nómina de cuántos en ella han pertenecido, a lo largo de esta centuria, es menester advertir que la aludida distinción viene a enaltecer no solamente a los sobrevivientes, sino también a exaltar la memoria de quienes ya rindieron la jornada final, tras una insomne y vibrante faena en las lides del civismo”.



Terminó su testimonio de gratitud agradeciendo al señor Presidente de la República, doctor Alberto Lleras Camargo, y a su ministro de Gobierno, doctor Fernando Londoño Londoño, por el honor de tan alta distinción.



En este bello acto, se entregó una placa a la memoria de los fundadores de la SMP, por parte de don Gabriel Jaramillo Arango, quien arengó a los participantes mencionando a Manizales como un gran camino de América, destacando además las virtudes de los fundadores, como faros vigilantes durante cincuenta años con el “escudo en alto y el paso de vencedores en medio de música marcial”.



En el mes de mayo de 1963, en la carátula de la Revista CIVISMO No. 163, aparece consignado el conocido Credo a Manizales escrito por Tomás Calderón (Mauricio), el cual da razón del carácter confesional que tenía en esos tiempos la virtud cívica, y no era de extrañarlo porque estábamos en un departamento conservador y en él predominaba la religión católica, la cual era la religión vigente en el país desde la Constitución de 1886.



Para muchos investigadores de la historia, el hecho de que el civismo estuviera transversalizado por “la sacralidad de lo público”, amerita investigaciones más profundas. Se pregunta, entonces, si dentro de un Estado centralista y laico hubiese crecido una ciudad y una región, pero no es el momento de desarrollar este debate. La realidad es que una de las plumas más preclaras de la Revista CIVISMO y que además era socio de la SMP, escribe el Credo a Manizales así:



Creo en Manizales, toda poderosa, creadora de la fuerte colombianidad. En el futuro, su único hijo, que fue concebido por obra y gracia de la raza y nació de una montaña virgen. Padeció bajo el poder de las llamas. Fue crucificada, muerta y sepultada. Descendió a los infiernos de la desolación y al tercer día resucitó de entre las ruinas como el Ave Fénix. Subió a los cielos en doble y augusta Catedral de fe y optimismo y está sentada a la diestra del cráter vigilante; desde allí –‘cúpula de la patria’– han de ser juzgados, vivos o muertos, los habitantes estorbosos y los que la olviden en su ausencia. Creo en el espíritu santo del desinterés ciudadano; en el perdón de los pecados nacionales cometidos contra su austera regionalidad modelo; en la resurrección del civismo y en su grandeza perdurable. AMÉN”.



Este Credo le viene a Manizales como un llamado en las Bodas de Oro de la SMP. Son cincuenta años con un gran significado, como bien lo expresó Rafael Lema Echeverry:



demuestran la bondad de la institución, cómo ella sí responde a una necesidad de Manizales y cómo esa perdurabilidad se debe a la calidad de sus miembros. A la inteligencia, a la cultura, a la voluntad de trabajo y a la voluntad de servicio de quienes la fundaron”.



Más adelante, Lema Echeverry proclama “que no hay obra en Manizales, espiritual o material a la que no esté de estrechísimo modo, vinculada la Sociedad de Mejoras Públicas”. Y termina diciendo que: la historia de Manizales, es la historia de un heroísmo y una crónica de prosperidad”.



Crónica de una acción cívica heroica



Una clara expresión del ejercicio de los derechos de un pueblo, la constituye el Paro Cívico de Manizales realizado en el mes de julio de 1959. Un movimiento social que movilizó todas las fuerzas cívicas de la ciudad, donde hubo cabildo abierto y donde alternaron los oradores de todas las tendencias y escuelas, que exhortaban al pueblo a conservarse en firme en la Plaza de Bolívar. Cuenta la historia, plasmada en la Revista CIVISMO No. 113 de julio de 1959, que las escenas que se vivieron fueron inolvidables:



clamorosas jornadas donde el pueblo decía su voluntad y en donde esa voluntad era la de triunfar hombres y mujeres, jóvenes y viejos, desafiando los elementos, supieron estar a la altura de su deber, de su inmenso deber para con la patria y para con la ciudad”.



Relatan los estudiosos, que mucho fue el sacrificio a nivel económico y la participación centenaria de trabajadores que licenciaron sus labores, para avivar el hogar cívico prendido al pie de la estatua de El Libertador. Porque como bien lo dijo el orador en ese momento del paro:



en un país como el nuestro, donde la celeridad administrativa no es precisamente la primera de las virtudes públicas, hace falta, de vez en cuando, despertar la conciencia de los gobernantes para que se inclinen con tacto y preocupación sobre los problemas comunes, particularmente, sobre aquellos que tienen una necesaria relación con la suerte de determinados núcleos sociales”.



Prosigue el relato que, con esta manifestación pública, lo que hizo Manizales fue darle vitalidad al concepto cívico de creación, mediante el recurso democrático de demostrar al Estado la vigencia de los derechos de las ciudades y de los departamentos. Y termina el orador diciendo: “Derechos que no son aleatorios, sino constitucionalmente operantes y que nacen del entendimiento del pueblo, no de un azar administrativo [se refiere al levantamiento de los rieles del ferrocarril], ni a una conjura de intrigas oscuras”.



Este acontecimiento, nos da argumentos para decir que la SMP de Manizales no solo se ha preocupado por despertar un espíritu cívico en la construcción de ciudad, sino que también lo ha hecho en la construcción de civilidad o de ciudadanos libres, tan capaces de ejercer su solidaridad con el otro, de respetar sus diferencias, como de exigir sus deberes y derechos. Sobre este aspecto, es importante destacar que la historia a veces olvida determinados acaeceres de la vida de una ciudad, como si el tiempo fuera un anecdotario de fechas y de acontecimientos positivos. Manizales quedó fuertemente herida pero demostró a la región y al país su grandeza.



La Ciudad y el Civismo que languidece



Un poema de Jorge Robledo Ortiz, nos dice de una forma muy nostálgica que “Hubo una Antioquia Grande y Altanera, una Antioquia sin genuflexiones” y a la ciudad le acontece lo mismo, después de la celebración de su centenario. Con la mutilación de la mariposa verde, el olvido del Estado centralista y la nueva dirigencia política, como bien se lee en un llamado publicado en la Revista CIVISMO: “las virtudes cívicas fueron cambiadas por tejas y ladrillos, como expresión del clientelismo político y la corrupción”.



El civismo fragmentado



Mucho se ha hablado de la grandeza del Gran Caldas, entre ella, está la elección de Luz Marina Zuluaga como Miss Universo en el año 1959, en la cual la SMP de Manizales en su Revista CIVISMO No. 112, destaca abiertamente la vocación cívica de nuestro pueblo y de nuestro departamento. Todo Caldas unido pudo festejar esa elección, en momentos en que la mujer conquistaba su derecho a ser sujeto político con el derecho al voto. Grandes cambios se empezaron a dar a partir de la década de los sesenta.



En el mundo entero, cansado de los viejos discursos que le ofrecía un pensamiento ilustrado que caía en desuso, con los metadiscursos, la crisis de la postguerra y la Guerra Fría aunados a una mayor conciencia política de los ciudadanos, se preparaban los espíritus para el nacimiento de una nueva época que determinó para siempre, a nivel mundial y a nivel local, una nueva época para la humanidad. Éste es el nacimiento de la postmodernidad y la emergencia de la época prodigiosa de los años sesenta.



Finalizando la década y en momentos donde el mundo parecía enrutarse a una transformación social, como lo fue el movimiento civilista de Mayo del 68 en París y el triunfo del poder negro en los Juegos Olímpicos, el departamento de Caldas fue cayendo en el olvido por parte del nivel central y muchas promesas se incumplieron después del Paro Cívico del Ferrocarril de Manizales. Según se lee en un editorial del periódico El Tiempo, se menciona cómo nueve años después de ofrecida la pronta reconexión: “nada se ha hecho”.



Incumplidas las promesas, el departamento y Manizales comienzan con un letargo histórico y es el momento en que la SMP asume el liderazgo de convocar a la ciudadanía a reclamar sus derechos. Una de las primeras manifestaciones cívicas fue: la Declaración de la Carretera Panamericana y el cumplimiento de la Ley 121 de 1959, por motivos de la reunión en México con representantes del Gobierno de los EE.UU. y congresistas colombianos que pretenden desconocer la citada ley, que ordena su construcción y el cambio de la ruta sur de su trazado de la misma desconociendo los estudios ya hechos. La Declaración fue firmada por el presidente de la SMP, padre Adolfo Hoyos Ocampo, y don Pedro Nel Salazar como primer vicepresidente y otros más, el día 7 de julio de 1964.



La SMP fue fiel a sus principios de asumir con responsabilidad la vida de la ciudad y de lo público, con un ejercicio de la civilidad propio de un ciudadano capaz de tomar decisiones, de exigir el cumplimiento de derechos. Estos hechos de importancia, representan el valor civilista que se profesaba en la década de los sesenta, donde Manizales y la SMP estaban a la par de los países más desarrollados en la exigencia de sus derechos. El mundo entero empezaba a sentir el cambio, un cambio de época donde se derrumban viejos paradigmas y comenzaba la crisis social con la cual terminamos el siglo XX.



Las declaraciones y marchas, son el diálogo de la sociedad civil con el Gobierno centralista, es la voz del pueblo clamando por sus derechos y deberes. La ciudad rompe su silencio como comunidad de ciudadanos que va creando la conciencia histórica de una ciudad, es la voz cívica de los ciudadanos que ejercen su civilidad, por eso, nuestro líder cívico, cansado del olvido y del silencio intencional del Gobierno centralista, volvió a reclamar a nombre de Manizales y de Caldas.



La SMP insiste con una nueva declaración pública en agosto de 1968, definida por muchos como “Memorial de Agravios”, con el fin de ser presentada al señor Presidente de la República. Apartes de la declaración son:



“LA SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS DE MANIZALES manifiesta su profunda preocupación por la ya crónica parálisis económica administrativa en que se encuentra Manizales y el Departamento de Caldas, y en la que inciden los siguientes factores como:



  1. Negligencia del Gobierno Central con las leyes que crearon los Departamentos de Quindío y Risaralda en cuanto se refiere a la repartición de la deuda pública que hoy gravitaba sobre el departamento de Caldas.



  1. Extremada lentitud en apropiación de los dineros aprobados por la ley 121 de 1959 que ordenó la construcción de la carretera panamericana.



  1. Exigua participación de Caldas en las realizaciones de vivienda que lleva en el país organismos oficiales especializados.



  1. Irritante omisión de nuestro departamento en la construcción de aulas escolares, lo que agrava una vez más la problemática educativa”.



La declaración está compuesta de 14 peticiones, las cuales tratan todos los polos de desarrollo que se encuentran paralizados en Manizales y Caldas. El documento completo está publicado en la Revista CIVISMO No. 115 de agosto de 1968 (p. 18 y 19).



Termina la declaración de la SMP de Manizales con una solicitud, como una ironía ante el Gobierno central: “que se tenga en cuenta a Manizales y Caldas que también hacen parte de la Nación y que quieren seguir formando parte de la república de Colombia”.



Las declaraciones públicas, que acabamos de ver, representan un llamado de la sociedad civil, una herramienta de participación ciudadana adelantada en el tiempo, que “exige la creación lenta de nuevos lazos de actividad social entre las comunidades olvidadas”. El “Memorial de Agravios” es uno de los documentos más testimoniales y fehacientes a destacar en la construcción de civilidad de la SMP de Manizales y, además, está firmado por nuestro benemérito Presidente padre Adolfo Hoyos Ocampo y por el Secretario Luis E. Franco Neira, el día 22 de abril de 1968.



En un comentario, que se hizo a manera de epígrafe en la publicación de la Revista CIVISMO No. 116 de octubre de 1968, se lee: “este mal llamado memorial de agravios se presentaría en forma personal al Presidente de la República Dr. Carlos Lleras Restrepo, un hado adverso, no consiguió la cita y no vale la pena saber sus nombres, pero el silencio no fue capaz de callar la voz de la civilidad”, de la SMP y del padre Adolfo Hoyos quien lo firmó como presidente.



Un clamor cívico que no calla el olvido



Un editorial de El Tiempo de agosto de 1968 titulado “Manizales debe ser atendido”, dice que la historia se encargará de decir cuántas han sido las promesas incumplidas en Colombia, en especial en Caldas como la conexión del ferrocarril y el olvido al cual se sometió a Manizales y a Caldas después de la desmembración.



La SMP siguió realizando convocatorias como “La casa de confraternidad caldense”, con el objeto de generar confianza en los municipios, aunar esfuerzos y despertar el espíritu cívico: “fuerza complementaria de logros eficaces hacia el bien común que no esté sujeta a la politiquería”.



El apoyo de la SMP a estas iniciativas, posibilita de nuevo ir de la reflexión a la acción y es cuando la SMP decide irse a reclamar a Bogotá en el Encuentro Caldense de Bogotá, sobre el olvido que padece en ese momento histórico Manizales y el departamento de Caldas.



El Encuentro Caldense en Bogotá, constituye un ejercicio de civilidad de la SMP. A pesar de los esfuerzos hechos para que no se realizara por parte de los opositores, fue un verdadero triunfo de gestión cívica de la SMP. Existe una lista de cerca de doscientos (200) ciudadanos manizaleños asistentes, que fue publicada en la Revista CIVISMO No. 120 de junio de 1969.



La civilidad como expectativa y esperanza



Todavía hay estudiosos que se preguntan del porqué de la fragmentación del Gran Caldas, para unos se debió al apetito clientelista de algunos líderes políticos que no contentos con el centralismo de Manizales, empezaron a convocar a movilizaciones ciudadanas amparadas en un lenguaje cívico acuñado en las ciudades de Pereira y de Armenia.



En la revista Estudios Históricos Regionales No. 6, el doctor Jairo A. López Pacheco, investigador de la Universidad Tecnológica de Pereira, publicó un artículo: “La fragmentación histórica del poder regional en el Viejo Caldas”, en donde se cuestiona la historia regional desde un enfoque de investigación-acción. Dicho texto, vale la pena tenerlo en cuenta para el análisis de los acontecimientos que se dieron previos tanto a la fragmentación como a la creación de los departamentos de Risaralda y Quindío.



Se interroga el profesor López:



De manera que la pregunta por el Viejo Caldas nace por su particular desarrollo histórico que estuvo atravesado, entre otros, por una sociedad producto de movilizaciones masivas de campesinos; por la instauración de una economía cafetera altamente rentable que fue soporte de la sociedad colombiana; la configuración de tres centros urbanos ubicados en la categoría de ciudades intermedias en la jerarquía nacional –Armenia, Manizales, Pereira–; la configuración de lealtades políticas atravesadas por complejas redes de mediación; y porque justo en uno de sus mayores momentos de auge en sus momentos económicos y de crecimiento infraestructural, fue fragmentada en tres unidades territoriales, políticas y administrativas”.



Este interrogante, que hace el historiador López, resume en términos de los objetivos de este trabajo lo que representó la fragmentación del departamento de Caldas de frente a la construcción de civilidades, ciudades y región. Sin querer profundizar en lo expuesto, todavía se piensa que fue un error histórico fruto de la apetencia de una clase política cansada de la fratricida violencia que en esos momentos se había apoderado del departamento de Caldas y en donde finalmente se vio comprometido el espíritu cívico, en beneficio de intereses de políticos clientelistas.





LA CIUDAD Y EL RENACER CULTURAL



La ciudad como hábitat del hombre

y como musa de su reflexión e inspiración,

puede ser vista desde la cultura, los valores,

el ser y la identidad, entre otros problemas teoréticos

(Rodríguez, 2007, p. 62).



Muy entrada la segunda mitad del siglo XX, Manizales es una ciudad moderna, que cuenta con la riqueza de ser una ciudad universitaria. Una ciudad que vibra en la vida estudiantil y que puede contar con un grupo de escritores e intelectuales –que no se nombran para no excluir a nadie–, muchos de los cuales son orgullo de la ciudad. Epicentro de literatura, arte, teatro y cultura que constituye una ciudad estéticamente disfrutable, hecha para el gozo.



En términos de Luis Borja (2002):



La ciudadanía se origina en las ciudades, caracterizadas por la densidad, la diversidad, el autogobierno, las normas no formales de convivencia, la cobertura del exterior,… es decir, la ciudad es intercambio, comercio y cultura. No es solamente ‘urbs’, es decir, concentración física de personas y edificios. Es ‘civitas’, lugar del civismo, o participación en los quehaceres públicos. Es ‘polis’, lugar de la política, del ejercicio del poder”.



La ciudad es el lugar donde se construye cada día la cultura, los encuentros, los desencuentros, en ella nacen, crecen y viven los afectos, la expresión de las costumbres hecha cultura en el tiempo.



Pero no todo fue color de rosa para la SMP de Manizales. Después del renacimiento cultural, la apatía es el signo más claro de que el espíritu cívico ha sido vulnerado por los caudillos. En la Revista CIVISMO No. 243 de septiembre de 1980, un socio se pregunta: “Hasta cuánto ha llegado la desidia y el desinterés de los manizaleños de hoy”. El clamor es general, vale la pena escuchar a nuestro H.S. de la SMP quien dice:



Pocos sabemos que la vida tiene sentido en cuanto trabajemos por el engrandecimiento de nuestra comunidad, prefieren los manizaleños de hoy esperar impávidos y resignados las migajas, limosnas y dádivas gubernamentales, obras que si tuviésemos el mismo espíritu y ánimo decidido de nuestros ancestros, habríamos hecho realidad sin tener que mendigar participaciones políticas y oficiales”.



No es el propósito hacer un análisis político de estos momentos, pero sí está claro que en estos momentos históricos el espíritu cívico, el ejercicio de la civilidad, había llegado a un momento crítico sin precedentes en nuestra ciudad.



El Frente Nacional, los apetitos burocráticos, el caudillismo y otros más, vulneraron los espíritus. Como bien lo dice García Márquez, el espíritu de la soledad y la desidia sembraron la desconfianza. El capital social que tenía la ciudad se fue gastando, solo nos esperaba la maldición de Macondo y fue entonces, al decir del H.S. Orlando Gallego Aristizábal, cuando:



“Cambiamos ese espíritu indomable, emprendedor y decidido que como herencia orgullosa nos dejaron nuestros ancestros, por las tibias gotas de promesas clientelistas que en nada mitiga la sed inmensa que tiene Manizales y su progreso”. Y termina Gallego Aristizábal: “Qué ironía, qué lástima, qué pena”.



Los comités cívicos



La SMP convocó y apoyó la creación de comités cívicos en los barrios de la ciudad, con el fin de lograr un fortalecimiento de las virtudes cívicas de otrora. Pero, “estas asociaciones cívicas estaban ya permeadas por los políticos clientelistas, pero nadie toma la iniciativa, nadie los convoca… estos comités cívicos fracasan y, por el contrario, algo que preocupa grandemente a la SMP son las invasiones o mal llamadas viviendas clientelistas”.



En el mismo editorial de la Revista CIVISMO No. 248 de febrero de 1981, se denuncia: “Siguen retornando los tugurios, si así puede utilizarse la figura, a través del cinturón periférico de Manizales”. Las circunstancias se tornan preocupantes y hasta el mismo comité de gremios de la época, llama la atención del Gobierno departamental.



La SMP por su parte, invoca el sentido humanista, reconoce que vivir dignamente es un derecho y, por lo tanto, denuncia que esas prácticas indignas rebajan la dignidad humana.



Este ejercicio de civilidad de la SMP es ejemplarizante, en un momento donde la vivienda clientelista, aberrante vicio político, hizo de la pobreza y miseria humana un negocio, que perduró hasta finales de siglo en nuestra ciudad. Dice el editorial:



Está bien que cada ser humano tiene derecho a un techo, como que es justificable de veras, pero no mediante unas prácticas que en lugar de levantar el valor del ser humano lo están degradando, le están insuflando al odio y en lugar de moverlo con el alma, lo están modelando para que se mueva como un despreciable títere”.



El ejercicio supremo de la democracia y el voto “quedó empeñado”, tras las migajas de una tejas y unos ladrillos con que los políticos de turno sostenían su clientela y desde luego su curul.





1987. QUINCE LUSTROS DE CIVILIDAD, 75 AÑOS DE LA SMP



Bodas de Diamante



Son muchos los H.S. de la SMP y mucha su producción literaria, y muchos los llamados que se hicieron desde las páginas de la Revista CIVISMO, artículos de un gran valor literario y periodístico y de convocatoria a la civilidad.



El periodista José Orrego Peralta, socio de la SMP, describe la situación social que vive Manizales y el país en el año 1987 –próximo a celebrar las Bodas de Diamante la SMP de Manizales–:



Frente a los males que padece el país como narcotráfico, índices de criminalidad, peculados, estafas y secuestros entre muchos padecimientos más, tal vez se encuentren sociólogos o psicólogos que nos den un diagnóstico que nos permita conocer la gravedad del problema”.



En este panorama sombrío, el editorial de la Revista CIVISMO No. 308 de marzo de 1987, hace un llamado para que en este año cuando la SMP celebra sus 75 años:



Se realice una campaña tanto a nivel regional y nacional de reactivación cívica volviendo a convocar los comités cívicos de los barrios y para que las demás agremiaciones cívicas vuelvan a agitar sus programas y campañas tan laudables en otras épocas, pues somos testigos de las promociones leonísticas de la Cámara Júnior, del Club Rotario, de los Kiwanis, del Club de Jardinería y de otras más”.



El llamado, recuerda a los manizaleños cómo en otrora Manizales era llamada “La ciudad cívica de Colombia”, y el valor y la abnegación de los manizaleños en la construcción de ciudad. De igual forma, el editorial de la Revista denuncia a los antipatriotas que han hecho del país un lugar de miedo y de temor. Nos dejamos vencer por el escepticismo, en vez de aprender del valor, la valentía y la fe de nuestros mayores.



Muy a pesar, la SMP lidera en 1987 el Plan para la Defensa del Medio Ambiente de Caldas y la Región. La institución desde el comienzo de su vida institucional, ha ido formando una conciencia ambiental en la ciudadanía, se ha ido preparando para la crisis de finales y comienzos de siglo sobre el calentamiento global, solo falta revisar esa particularidad de construcción de un civismo humanista a lo largo de sus años.



El Plan tuvo como objetivo: “Adecuar, mantener y embellecer los parques y las zonas verdes del municipio y del departamento, estimulando mediante premios a aquellas personas que con su cuidado contribuyan a crear y presentar zonas de recreación ambiental y paisajística de los municipios”. Y para aquellos municipios que no tienen SMP, se les solicita a los alcaldes la creación de Consejos Verdes, que se encargarán de la defensa de los recursos naturales y actividades propias del cuidado y preservación del medio ambiente.



Es importante destacar que la SMP, desde sus Bodas de Plata, ya tiene claro que uno de los factores más importantes en la construcción de civilidad está en la conservación y mantenimiento de los recursos naturales, en pensar en la construcción de un hombre nuevo buscando un desarrollo humano más sostenible. Se puede afirmar que, si bien el civismo de participación en la construcción de democracia ha sufrido por culpa de las clientelas políticas, la ciudad ha tomado partido por el cuidado del medio ambiente, por convertirse en una ciudad universitaria y por la defensa de nuestra identidad cultural.



Es bueno anotar que la SMP de Manizales, en el año 1987, lleva una ponencia al Congreso de Sociedades de Mejoras Públicas, realizado en la ciudad de Cali, intitulada “Líderes formados por las Sociedades de Mejoras Públicas”.



En la ponencia se rescata el valor de las SMP en la construcción de un ser humano integral, respetuoso de sus semejantes, con la naturaleza: “Al plantear los medios requeridos para lograr el equilibrio biológico con el universo coincidente con el bienestar humano”. Esta visión holística de la vida, dice el ponente, es una obligación de las SMP y están en obligación de ilustrar a la comunidad, y para lograr lo anterior el Acto Administrativo No. 1 de 1986 y las leyes sobre la descentralización administrativa, las leyes 11 y 12 de 1986, que empiezan a regir en el país, son recibidas por parte de las SMP congregadas en Cali con agrado y esperanza en un mañana mejor. Les otorgan un papel a las SMP en el cuidado y ornato de los municipios y éstos, a la vez, se ven fortalecidos en sus finanzas.



Con estas leyes renace un poco la esperanza en las SMP, reactivando de nuevo el espíritu cívico con las campañas de ornato, de cuidado de las zonas de recreación y parques. Además de desarrollar campañas contra la drogadicción, contra el uso de la pólvora, se convocó al municipio más cívico, al barrio más bien presentado en procura de la dignificación del ser humano. Estas leyes, también, le dan representación a las SMP en las juntas de los organismos descentralizados.



La ponencia finaliza con un llamado a la ciudadanía en general, para convocar a los líderes e irlos formando para intervenir en los destinos de su región, discutiendo los problemas y preparándolos para ser los futuros alcaldes. Actividades que serán comandadas por las SMP mediante foros, conferencias y mesas redondas, donde participen todos los ciudadanos.



Con esta ponencia, la SMP de Manizales empezó a construir el nuevo ciudadano para el nuevo siglo, preparándose para celebrar con honor sus Bodas de Diamante.



Para finalizar la celebración de los 15 lustros de la SMP de Manizales, la institución llevó al Congreso realizado en la ciudad de Cúcuta del 12 al 15 de agosto de 1987, la ponencia: “Filosofía del civismo” hecha por el doctor Eduardo Buitrago García, segundo vicepresidente. Un documento que conceptualiza lo que se entendía por civismo a finales del siglo y que hace un ejercicio o carta orgánica de sus actividades. El documento es un aporte teórico de la SMP de Manizales, acerca del papel de las SMP en la construcción de civilidad y de país.



Este Congreso, representa para la SMP una coyuntura histórica, por tratarse de las vísperas de la elección popular de alcaldes que se realizaría el 13 de marzo de 1988. En entrevista hecha por el Consejo de Redacción de la Revista CIVISMO No. 309 de septiembre de 1987, se le pregunta a Carlos Horacio Hincapié Abad, presidente de la Federación Nacional de Sociedades de Mejoras Públicas, en vista de la invocación del espíritu cívico para elegir alcaldes cívicos, respondiendo: “Sí, una jornada tan histórica como la del domingo 13 de marzo nos está evidenciando la realidad del civismo”. Además, él destacó la importancia de que los líderes se lubriquen con las experiencias y doctrinas del civismo, especialmente las “asociaciones sociales”, juntas de ornato, como: las Cámaras de Comercio, los Clubes de Leones, los Clubes Rotarios, las Cámaras Junior y otras más.



Para que perdure este espíritu, el Presidente de la Federación Nacional de SMP dijo: “Se hace necesario una fuerte reactivación de las asociaciones cívicas, para hacer un propósito de enmienda, para replantear planes y proyectos y volver a llamar la gente”.



Finalmente manifiesta: “para eso hay que convocar a presidentes de todas las entidades cívicas y generar políticas intergremiales para que el ciudadano siga ejerciendo sus virtudes cívicas”.





EL CIVISMO DEL SIGLO XXI, UN CIVISMO HUMANISTA



El 45° Congreso Nacional de la Federación Nacional de Sociedades de Mejoras Públicas, realizado en la Ciudad de Buga el 17 de agosto de 2002 y cuyo objetivo central fue “El papel de las SMP en el siglo XXI”, dio una nueva unidad de dirección y señaló las líneas de acción que deberían adoptar las Sociedades de Mejoras Públicas en el siglo que comienza.



Se destacó el papel que las “asociaciones sociales” y juntas de ornato tuvieron en la construcción de ciudad en el siglo XIX, como fueron el embellecimiento, la construcción de calles y puentes, y la promoción de las virtudes cívicas o acciones voluntarias del buen ciudadano. Igualmente, los procesos que siguieron a comienzos del siglo XX con el liderazgo de la construcción de las ciudades, en nuestro caso particular Manizales, que en menos de medio siglo era uno de los lugares más prósperos del país y que con la fuerza espiritual cívica de sus ciudadanos levantaron a la ciudad de las cenizas.



Muchos fueron los temas que se analizaron, en especial cuáles deberían ser los ejes estratégicos de las SMP frente a los nuevos desarrollos económicos, sociales, culturales y tecnológicos, los cuales transformaron las costumbres y valores éticos, dentro de una nueva concepción civilista de un Estado asistencialista y neoliberal. También, se analizaron el concepto de ciudad como lugar de encuentros, de tolerancia y de felicidad, y el ejercicio de nuevos derechos políticos y sociales para una ciudadanía del siglo XXI.



Un panorama muy sombrío nos dejó el nuevo siglo, una crisis social multifactorial, en donde se mencionaron las desigualdades sociales, las exclusiones, el derrumbe de los principios y los valores construidos en la sociedad, en la familia y en el ciudadano, y para esto dice el Congreso: “Es debido a estos cambios que la actividad social relacionada con el civismo necesita redefinirse con unos objetivos más cercanos a la realidad”.



Dentro del Congreso se formuló: cuál debería ser el objeto social de las SMP. Emergen en el seno de las Sociedades de Mejoras Públicas dos nuevos conceptos: “Los factores que identifican la ciudad y los ciudadanos tipos del siglo XXI dan lugar a una concepción más compleja del civismo, más enfocado a las causas sociales y al desarrollo humano que a las obras físicas del entorno”.



A partir de este Congreso, una nueva visión comienza a construirse en las Sociedades de Mejoras Públicas: el concepto del Civismo Humanista.





EL CIVISMO HUMANISTA Y CIVILIDAD PARA UN NUEVO SIGLO



A partir de este Congreso, las Sociedades de Mejoras Públicas del país plantean el ejercicio de una civilidad más acorde con los requerimientos del nuevo siglo. Otras exigencias hay en el ciudadano y para estas exigencias la SMP comienza a hablar otro lenguaje, más orientado a la formación de un ciudadano, más participativo, más crítico, más vigilante de lo público, más responsable, más solidario, más consciente de sus derechos y sus deberes. Un ciudadano que viva y se apropie del entorno de su ciudad, como lugar para habitar su cotidianidad.



Para lograr lo anterior, muchas han sido las campañas que la SMP ha gestionado en la alborada de este siglo XXI: son recurrentes las campañas cívicas, donde se promueve un civismo humanista, un civismo para el siglo veintiuno, un civismo de cumplimiento de las normas del buen ciudadano, como el del ejercicio de unos deberes para con la ciudad, como la defensa de lo público, una ética ciudadana, un ejercicio del espíritu cívico para la ciudadanía.



La Ciudad Educadora se renueva cada día con las campañas: “Dignificar el rostro de la ciudad” para rehabilitar a los habitantes de la calle; “Reingeniería en el hogar” para potenciar la convivencia ciudadana con procesos pedagógicos desde el hogar. Otras campañas: “Manizales Limpia” para crear una conciencia ambiental en los manizaleños; “Los 10 Mandamientos cívicos” en donde parodiando los mandamientos cristianos se convoca a los ciudadanos a amar y servir a la ciudad, hacen una renovación del espíritu cívico que profesa la ciudad. También, los comités de vigilancia ciudadana para la cultura. en síntesis, múltiples actividades dedicadas a la formación de un ciudadano nuevo para el siglo XXI.



Hacen parte de la agenda cotidiana de la SMP en el primer lustro del siglo XXI. Lustro que culmina con el 48° Congreso Nacional de la Federación Nacional de SMP realizado en Manizales, que contó con la presencia de importantes socios de SMP del país, y en donde se planteó el proceso de desarrollo de la región cafetera, en lo referente al Ecoturismo y beneficios sociales, como mejoramiento de la calidad de vida en la región y bienestar general.



Muchos fueron los propósitos que se plantearon en este importante Congreso, en primer lugar, la imposición de la Medalla Nacional al Civismo por parte de la Federación Nacional de Sociedades Públicas al Dr. Otto Morales Benítez, muy especialmente, el discurso pronunciado por el Dr. Otto, el cual trato sobre: “Aspectos, inquietudes y realizaciones del desarrollo social” en referencia al papel de las Sociedades de Mejoras Públicas en el siglo XXI, en el cual, sentó las bases del Civismo activo y del emprendimiento social, como alternativa de acción Cívica del siglo XXI, el discurso pronunciado, se publicara más adelante.



En este congreso se hizo entrega por parte de la Secretaría de Desarrollo Económico, el DANE y la SMP de un estudio sobre “Análisis demográfico y diagnóstico social de Caldas 2004-2005”. La entrega del documento coincidió con la celebración del Centenario del departamento de Caldas; el doctor Aldemar Blandón en ese momento dijo:



Este diagnóstico podrá utilizarse como una buena herramienta de trabajo, no solo para los gobernantes sino también para todos los gestores de acción administrativa, los empresarios, los gremios de la producción, las Universidades, las entidades financieras y los organismos de cooperación social nacionales e internacionales”.



Vale decir que en el año 2005 el departamento cumplió 100 años de su creación, y existe un documento que fue entregado en 39 fascículos por el periódico de casa La Patria, con el auspicio de la Gobernación del departamento: el libro Caldas cien años. Historia y cultura 1905-2005. Se trata de una edición de lujo, donde se presentan documentos elaborados por destacados historiadores y escritores del departamento.



A comienzos del segundo lustro de este siglo, el año 2006 constituye una fecha memorable para la SMP, por los 70 años de haber sido creada la Revista CIVISMO, el patrimonio histórico y cultural de más larga duración y permanencia y valioso que tenga la ciudad, como documento escrito en el formato de revista.



Para hablar de la Revista CIVISMO, hay que hacerlo en un capítulo aparte, que se expondrá más adelante. No hay escritor, poeta o hecho histórico de Manizales y Caldas que no se encuentre mencionado o registrado en las publicaciones de la Revista. Todos los grandes escritores de Caldas, en algún momento tuvieron que ver con la Revista, lo que amerita un trabajo más riguroso ya sea intelectual o histórico.



En el segundo lustro del siglo XXI, noventa y cinco años después de ese día memorable, 28 de junio de 1912, la luz y el fervor fundante todavía alumbra el camino de la SMP de Manizales. Comienzos de siglo donde la idea de sociedad, de familia y de ciudadano toma otras categorías. Un comienzo de siglo incierto, políticamente convulsionado, las viejas ideologías derrumbadas. Un comienzo de siglo que presenció, en vivo y en directo, el derrumbe de las Torres Gemelas de Nueva York. Un comienzo de siglo, en donde las ciencias de la informática y la computación nos asombran en cada amanecer, donde las redes sociales y el Internet dominan todos los espacios de la comunicación de los hombres. Un nuevo siglo que emerge en medio de la crisis que nos dejó un siglo XX, donde se derrumbaron muchos de los paradigmas que la modernidad había establecido.



Uno de los aspectos más importantes de la Constitución Política de Colombia son los mecanismos de participación, que posibilitan no solo el ejercicio de la ciudadanía política, el cual tiene la categoría de derecho fundamental. La Constitución dice: “Colombia es una democracia participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general”. La Constitución Política también habla de la defensa del patrimonio cultural y arquitectónico, y en mucha parte de su articulado habla del ejercicio de la civilidad, en especial de la educación para la democracia.



Se considera que dentro de este espíritu constitucional y teniendo en cuenta los retos que el nuevo siglo le plantea a la Sociedad de Mejoras Públicas, expresados en el Congreso de SMP realizado en Buga en el año 2002, además de tomar atenta nota de lo ordenado por la Constitución en sus artículos 70, 71 y 72, el Congreso de la República por medio de la Ley 1217 de junio 16 de 2008, aprueba la ley que moderniza las SMP y les asigna su área operativa, su objeto social y sus principios generales.



Lo expresado por el espíritu de la Ley 1217, es el fundamento legal y obligatorio para realizar un cambio institucional y replantear el cuerpo semiótico: Misión, Visión y Valores de la SMP, además de reformular su objeto social, para así dar cumplimiento a los principios enunciados así:



Principios inspiradores y orientadores de la Institución tales como:



a) La promoción del civismo, la cultura y el desarrollo humano;

b) La solidaridad y las buenas costumbres;

c) El reconocimiento y promoción del arte y la cultura;

d) La conservación y protección de los recursos naturales y del Patrimonio Cultural y Arqueológico;

e) La recreación como factor fundamental del desarrollo de la persona;

f) La ética como principio fundamental del comportamiento humano;

g) El respeto por la diferencia y la convivencia pacífica y la tolerancia;

h) El compromiso con el desarrollo armónico de la ciudad y el bienestar comunitario;

i) La permanente apertura a los ciudadanos y a las instituciones;

j) La lealtad hacia la institución y a sus jerarquías legítimamente constituidas”.



Estos principios orientadores nos permiten decir que desde las “juntas de ornato” del siglo XIX, pasando por las “asociaciones sociales” SMP del siglo XX, hoy se habla de un civismo humanista, como nueva forma de ejercer la civilidad ya que nuevas formas de percibir el mundo se abren camino, decía Bob Dylan: “Los tiempos han cambiado”. Por eso, estamos seguros que un ciudadano del siglo XXI reclama un civismo para el siglo XXI.





CÓMO AFRONTAR EL RETO:



Hacia un civismo activo y del emprendimiento social





El concepto de ciudadanía y de civismo que se plantea

es la construcción del concepto de ciudadano o ciudadana

consciente de sus derechos y deberes,

libre, crítico, responsable, participativo y solidario

(Cifuentes, 2008).



Finalizando el siglo XX, la Asociación Internacional para la Evaluación de la Calidad de la Educación (IEA), con la autorización expresa del Ministerio de Educación Nacional de Colombia y la participación del ICFES, en nuestro país y a escala mundial, se realizó un estudio, cuyo objetivo era: “Identificar y examinar de manera comparativa la forma como los jóvenes se preparaban para asumir su papel de ciudadanos en una democracia”.



Se trató de un estudio que, por sus características, despertó muchos comentarios en los recintos académicos y pedagógicos en Colombia y a nivel mundial. El estudio tuvo como universo 90.000 jóvenes de 14 años de 28 países, uno de ellos Colombia.



El estudio reveló una falencia grande en los conocimientos que los jóvenes colombianos tienen sobre aspectos tales como: hechos decisivos de la democracia; comprensión de las leyes; derechos humanos, civiles, políticos y sociales; organización de los partidos políticos; elecciones, poderes públicos; relaciones internacionales; organización económica; sentido de la Constitución. En síntesis, nuestros jóvenes y maestros se rajaron en Sociales y Civismo.



En lo que respecta a nuestro país, existe un clamor sobre la resignificación de los valores cívicos. Se habla de un proyecto que será presentado al Parlamento colombiano, el cual obliga a educar cívicamente a la población en general. Pues la Constitución Política consagra en el artículo 67:



La educación formará al colombiano en el respeto a los derechos humanos, a la paz y a la democracia y en la práctica del trabajo y la recreación, para el mejoramiento cultural, científico, tecnológico y para la protección del medio ambiente”.



De igual manera, el artículo 41 de la Constitución Nacional consagra que:



En todas las instituciones de educación, oficiales o privadas, serán obligatorios el estudio de la Constitución y la Instrucción Cívica. Así mismo se fomentarán prácticas democráticas para el aprendizaje de los principios y valores de la participación ciudadana. El Estado divulgará la Constitución”.



A muchas generaciones de colombianos de los siglos XIX y XX nos educaron con el Manual de Urbanidad de Carreño, escrito para un ciudadano del siglo XIX, cuyo ejercicio de la civilidad estaba reducido a la obediencia y buenas costumbres en sus comportamientos en la mesa y en el aseo personal.



Muy por el contrario, hoy, la educación para la ciudadanía exige un sujeto capaz de ejercer su autonomía como expresión de su libertad, capaz de decidir, capaz de convivir en una sociedad abierta y pluralista y de ejercer la solidaridad, el respeto por la diferencia, el reconocimiento del otro. Un ciudadano que respete y haga respetar las leyes, que participe en el control y construcción de lo público, en la acción de vigilar y mantener un comportamiento coherente y ético frente a la sociedad, la familia o la institución donde trabaja, en fin, de participar activamente en la construcción de una sociedad más justa e incluyente.



El ejercicio de la civilidad en estos tiempos, es uno de los retos más significativos de los procesos de formación integral del ser humano. Necesitamos construir seres capaces de participar y decidir en todas sus responsabilidades como ciudadanos en busca de un sentido ético y estético de la vida.



El concepto de ciudadanía y de civismo que planteamos, es la construcción del concepto de ciudadano consciente de sus derechos y deberes, libre, crítico, responsable, participativo y solidario.



Si bien una educación con calidad es factor de desarrollo de un pueblo en esta época de la tecnología e información, una educación para la ciudadanía: “Es esencial para promover una sociedad libre, tolerante y justa, además de contribuir a la defensa de los valores y los principios de libertad, pluralismo, derechos humanos y Estado de Derecho, que constituyen los fundamentos de la democracia”.



Los jóvenes de hoy tienen otras preguntas, otros imaginarios, se mueven en la era de la información y la tecnología. El nuevo espíritu de la época los acompaña en el ejercicio de una nueva civilidad, un sueño de un mañana mejor, donde renazca la esperanza y la libertad. Su proyecto de vida reclama más acción que reflexión, reclama más coherencia de nuestros líderes para lograr construir un futuro, que si no se construye, no se tendrá.



Hoy hablamos de un ciudadano que ejerce plenamente sus derechos y deberes y que, además, tiene la capacidad de ser solidario, respetuoso del otro dentro de la pluralidad y multiculturalidad.



Por eso, hoy la SMP de Manizales habla de un civismo humanitario, un civismo activo para un mundo que es excluyente y globalizado. La solidaridad y el cuidado responsable del medio ambiente, nos plantean muchos interrogantes en una reconstrucción o resignificación del civismo como un reto que exige unas respuestas a preguntas tales como:



Ø ¿Qué tipo de ciudadanos se requiere?

Ø ¿Cuál es la necesidad de formación sentida en el actual momento histórico?

Ø ¿Cómo logramos resignificar lo cívico y lo público?

Ø ¿Cómo lograr que la persona asuma su ciudadanía en forma activa, crítica y participativa, de un modo creativo que le permita un mayor desarrollo de sí misma?



Estas son solo algunas de las preguntas que la SMP se hace para el nuevo siglo de construcción de civilidad.



¿Será que muy pronto podremos hablar de un nuevo ciudadano, como un sujeto erguido, capaz de tomar decisiones y de exigir sus derechos democráticos como recientemente lo han hecho los pueblos árabes, y como una demostración de que estamos en nuevos tiempos y de que es posible ejercer la ciudadanía en una forma pacífica, sin odios, sin guerras y constructiva?





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Fuente: Libro “SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS DE MANIZALES 100 AÑOS DE CIVILIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN DE TERRITORIO”. Dirección Albeiro Valencia Llano. SMP Manizales (2012), Manizales.


El Autor: José Clareth Bonilla: Licenciado en Biología y Química de la Universidad de Caldas, Magister en Filosofía de la Universidad Nacional de Bogotá y Especialista en Gerencia de Talentos Humanos de la Universidad de Manizales. Miembro de la SMP, Fundador y Director del periódico “La Reja” y miembro del grupo generacional “La Reja en el Aire”.

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