Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

ORIGEN Y NATURALEZA DE LA SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS DE MANIZALES





ORIGEN Y NATURALEZA DE


LA SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS DE MANIZALES




Por: Albeiro Valencia Llano *


La historia de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales arranca con la creación del departamento de Caldas; para esta época, en la ciudad y en la región, se habían dado las condiciones para que todos los sectores sociales hicieran un pacto por la nueva entidad administrativa. Había suficientes líderes en el sector económico, en la política, en la iglesia y en la cultura, para asumir el nuevo reto; pero las raíces históricas datan desde el momento de la fundación de Manizales. Se conjugaron muchos factores pero trataré de plantear los más importantes:


La fundación de la aldea en el espinazo de la cordillera Central


Los primeros colonos o campesinos que llegaron a la región venían huyendo de las guerras civiles, otros buscaban tierras del Estado para organizar sus fincas por fuera de los intereses económicos de especuladores y acaparadores. Pero, la inmensa mayoría, estaba conformada por agricultores pobrísimos que simplemente marchaban hacia el sur de Antioquia buscando donde sembrarse con la señora y los hijos, levantar un rancho y cultivar productos de roza y sementera, para procurar el sustento diario.


Pasaron los años y sintieron la necesidad de fundar una aldea para mercadear sus productos, ir a los oficios religiosos y hacer vida social. Así surgió Manizales, en las estribaciones de la cordillera, en medio de cañadas, porque nadie se había imaginado que iba a germinar un pueblo y mucho menos una ciudad. Estas acciones empezaron en junio de 1848 y en enero de 1850 ya estaban ejerciendo funciones las primeras autoridades. Al poco tiempo se legalizó la adjudicación de lotes en la zona urbana y de parcelas o fincas.


Pero no fue fácil la vida en estas lejanías. Los campesinos debieron enfrentar los retos del medio, las dificultades del terreno, la abrupta cordillera y la acción legal que impulsó la empresa González-Salazar y Compañía, que alegaba ser la propietaria de los terrenos ocupados por la aldea y de las fincas de los agricultores. Pero el trabajo comunitario ayudó a superar estos primeros obstáculos y Manizales empezó una etapa de rápido progreso.


La actividad económica y el desarrollo del pueblo


Lo que más favoreció a la joven aldea fue su ubicación geográfica, pues era vía obligada en el camino que de Sonsón y Abejorral se dirigía a Salamina, Neira, Santa Rosa de Cabal y Cartago; por esta razón en el censo de 1851 aparece con 2.793 habitantes y veinte años después tenía una población de 10.562 personas. El crecimiento urbano era vertiginoso y la aldea una sola cañada intransitable; por este motivo se reunieron las fuerzas vivas y tomaron la decisión de construir calzadas y rellenar las profundas depresiones.


Los sectores dirigentes y el cabildo se preocuparon también por abrir nuevas vías de comunicación hacia el Tolima, buscando el comercio con Honda y con el río Magdalena; de este modo impulsaron la arriería de mulas y de bueyes y transformaron el pueblo en lugar de paso obligado y en importante plaza comercial.


Durante las guerras civiles, de 1860 y de 1876, los empresarios radicados en Manizales le sacaron partido a la situación; aprovecharon que aquí permanecía acantonado un destacamento grande del ejército de Antioquia para abastecerlo de productos necesarios para la tropa, como panela, carne, tabaco, sal y caballos. Todo esto contribuyó a la formación de fortunas; pero también llegaron personas con dinero quienes consideraban que en esta parte del país se podía hacer dinero, aprovechando la ubicación geográfica y las posibilidades de especular con la tierra.


El cultivo del café


En este ambiente se habían dado las condiciones para la caficultura. En 1878 arribó a Manizales don Antonio Pinzón, un santandereano casado con la antioqueña Mercedes Posada, quien le dio impulso al cultivo del café e inauguró la cultura del grano en la región. Don Antonio tuvo olfato y aprovechó las condiciones que ofrecía el medio: tierra muy barata, suelos enriquecidos con ceniza volcánica, temperatura ideal, mano de obra abundante y calificada y excelentes caminos de herradura.


Pero aparecieron otros empresarios y líderes locales que impulsaron el café desde la cultura. Los periódicos “La Serenata” (1878) y “Los Ecos del Ruiz” (1880), fomentaron su cultivo; los sacerdotes y artesanos divulgaron su consumo con agua de panela, antes del desayuno, para reemplazar los famosos “tragos” de aguardiente. También surgieron los salones especiales para consumir chocolate y café con pasteles y las elegantes reposterías.


Con el alza de precios, en 1887, se contagiaron nuevos empresarios quienes dedicaron parte de las ganancias que dejaban la ganadería, la producción de panela, la arriería y los remates de licores, para montar fincas cafeteras. Cuando agonizaba el siglo había surgido un grupo grande de empresarios dedicados a la exportación; entre ellos se destacaron José Jesús Restrepo, Pedro José Mejía Jaramillo, Roberto Gutiérrez Vélez y Carlos Pinzón.


Pero lo más importante fue que los pequeños campesinos también llegaron a la economía cafetera, debido a la versatilidad de las fincas. Las parcelas funcionaban como una empresa autosuficiente, donde operaban las siguientes unidades productivas: la roza (cultivo de maíz y fríjol), la sementera (plátano, yuca y caña), el trapiche panelero, la huerta, el gallinero y el corral para los cerdos. La finquita producía para el autoconsumo y el sobrante se mercadeaba en la fonda o en el pueblo; en estas condiciones los agricultores podían destinar un pedazo de tierra de la sementera para sembrar café y se utilizaba, como mano de obra, el trabajo de toda la familia. Esta era la situación en Manizales y en los pueblos vecinos.


La creación del departamento de Caldas


Desde 1880 la provincia del Sur de Antioquia (desde Aguadas hasta Manizales) se había desarrollado de una manera acelerada, por la colonización (organización de fincas), por la fundación de colonias o pueblos y por los caminos de herradura. Pero Manizales aparecía como la población más importante, pues desde allí se orientaba la economía de la región y había surgido un grupo grande de empresarios, que representaban los intereses de la comunidad y empezaron a pensar en organizar una nueva región o departamento.


En 1888 el general Marceliano Arango promovió una campaña para la creación del Departamento del Sur, con capital Manizales; pero esta idea no prosperó. Más tarde el dirigente político Rafael Uribe Uribe retomó el proyecto y lo presentó en el Congreso. En este ambiente surgieron otros líderes, empresarios y educadores, que agitaron la propuesta, pero la guerra de los Mil Días empantanó el proyecto. Cuando se había iniciado esta última guerra, en 1899, apareció un programa de la Iglesia preocupada por la posibilidad del triunfo del Partido Liberal lo que significaba regresar al sistema federal. Para prevenir los hechos varios obispos propusieron crear una diócesis que sirviera de base para formar un nuevo departamento, después de la guerra.


El proyecto contó con el apoyo de los obispos de Medellín y Popayán y con los hermanos Alejandro y Daniel Gutiérrez Arango, importantes empresarios y líderes políticos de Manizales; don Alejandro se desempeñaba en ese momento como ministro del Tesoro Público y era muy amigo del Presidente de la República. Las condiciones estaban maduras por lo cual el Delegado Apostólico en Colombia envió un oficio al Secretario de Estado del Papa León XIII y, por lo tanto, la creación de la diócesis no se hizo esperar (abril de 1900) (Gómez Orozco, 2007).


De este modo se creó la diócesis debido a la fuerte unidad en la fe cristiana y por el desarrollo económico y social de la región; sobre esta base se organizó el nuevo departamento. Se puede asegurar que la Iglesia estaba interesada en una nueva entidad administrativa que sirviera de cuña entre las regiones de Antioquia (conservadora) y Cauca (liberal), para ayudar a superar los problemas políticos e ideológicos que se habían desatado durante buena parte del siglo XIX.


Cuando llegó Rafael Reyes a la Presidencia del país se preocupó por la división de los departamentos tradicionales, en unidades políticas y administrativas más pequeñas; así se hizo realidad la creación del departamento el 11 de abril de 1905, con Manizales como capital. El 15 de mayo del mismo año el general Reyes nombró a don Alejandro Gutiérrez como primer gobernador y éste se posesionó el 15 de junio.


Hay un aspecto muy importante que se debe tener en cuenta sobre la creación del departamento de Caldas y es que se conformó con regiones diferentes desde el punto de vista económico, social y cultural. Las zonas más homogéneas eran la Provincia del Sur de Antioquia (desde Aguadas hasta Manizales) y la Provincia de Robledo, cuya capital era Pereira. La otra región que se le agregó fue la Provincia de Marmato, que comprendía las comunidades afrodescendientes y las parcialidades indígenas de Supía y Riosucio.


Al departamento se le fueron agregando nuevas regiones: del Tolima, en 1907; el Quindío, en 1908 y, en 1912, el distrito municipal de Pueblo Rico, que pertenecía a la Intendencia Nacional del Chocó. Esto es muy importante porque significa que no fue fácil la conformación de Caldas; sobre todo porque el departamento se integró de manera arbitraria. En este punto la clase dirigente entendió que para hacer una verdadera integración debía pensar en la unidad por medio de las vías de comunicación, de la actividad económica y de la cultura. Esto lo entendieron los líderes y fue uno de los aspectos que tuvieron en cuenta para la creación de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales, en 1912.


La Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales. Antecedentes


Cuando los dirigentes lograron la creación del departamento se lanzaron a la tarea de buscar la identidad regional; hacia 1905 existía un grupo grande de jóvenes talentosos descendientes de los empresarios formados desde 1880, tenían dinero para viajar y conocer otras culturas, estudiaron en las universidades de Popayán, Medellín y Bogotá y constituyeron una aristocracia del talento, que se encargó de dirigir el joven departamento. En este grupo se destacaron Daniel Gutiérrez Arango, Aquilino Villegas, Emilio Robledo, José Ignacio Villegas, Alejandro y Pompilio Gutiérrez, Gonzalo Villegas, Juan Pinzón y Alfonso Robledo.


Casi todos los jóvenes de la élite se iniciaron en las tertulias literarias; en estas instituciones aprendieron a dar los primeros pasos en las letras. La tertulia más famosa era la Sociedad Literaria, organizada en 1885, se dice que aquí se formó el semillero de escritores para el “Meridiano Cultural” de principios del siglo XX. Las reuniones se realizaban en horas de la noche “con asistencia puntual de los socios y guardando orden y compostura rigurosos; quien faltaba a las sesiones se le gravaba con multas y quien alteraba el orden o cometía algunas faltas se le procesaba como en un juzgado”. Siempre contaron con la colaboración del educador José María Restrepo Maya.


La Sociedad Literaria funcionó durante mucho tiempo en la casa del hombre más rico de la ciudad, don Pablo Jaramillo; pero si se analiza el listado de socios activos y asistentes encontramos que allí está la flor y nata, las personas más notables por su riqueza, cultura y civismo. Se destacan las siguientes: Silverio Antonio Arango Villegas, José Ignacio Villegas, Pompilio Gutiérrez, Victoriano Vélez, Félix A. Salazar J., Pedro Mejía, Alfonso Villegas, Benjamín Villegas, Valeriano Hoyos y Elías Arango, entre muchos otros.


La Sociedad funcionaba con solvencia pues no tenía angustias económicas, contaba con una buena biblioteca y, al año de fundada, empezaron a editar el periódico La Primavera, en un formato de cuatro páginas, bajo la dirección de Silverio A. Arango V. En el editorial del primer número dejaron registrado lo siguiente:


Casi un año hace que algunos jóvenes de esta ciudad fundamos una Sociedad Literaria, con el fin de familiarizarnos un poco con la literatura, y ejercitarnos en la discusión y en otros ramos literarios y científicos…


Aunque es cierto, ciertísimo, que nuestros lectores no encontrarán en esta hoja cosas que puedan llamar su atención; aunque no encontrarán en nuestros débiles ensayos literarios, los elevados pensamientos de los filósofos ni los sonoros acentos del poeta, ni los sólidos razonamientos del hombre pensador, la recibirán y la leerán con gusto y alegría, como lleno de gozo escucha el padre las confusas primeras palabras de sus tiernos hijos. Sí, sin duda alguna los hombres de juicio y buen criterio comprenden que el hombre, para obtener un fin que desea, debe principiar de lo simple a lo compuesto, y que nunca puede llegar a ser hombre sin haber sido niño (Jaramillo I, 1919).


La importancia de la Sociedad Literaria se puede medir por los resultados: varios de sus miembros fueron gobernadores del departamento, como José Ignacio Villegas y Pompilio Gutiérrez, otros se convirtieron en destacados escritores como Victoriano Vélez y Alfonso Villegas y, la mayoría, se transformó en excelentes empresarios.


Del seno de la Sociedad salieron las ideas y los hombres que fundaron otras instituciones, centros de estudios y revistas, como los Juegos Florales, la Revista Nueva, el Centro de Estudios Históricos de Manizales, la Sociedad de Mejoras Públicas, la Sociedad de San Vicente de Paúl y la Cámara de Comercio de Manizales.


En busca de la identidad regional




El recién creado departamento se caracterizaba por la diversidad de culturas y, para enfrentar semejante problema, los dirigentes buscaron darle identidad a la región. En este ambiente entendieron la importancia del sector educativo para el desarrollo económico y social; su objetivo era impulsar un proyecto que abarcara todo el proceso de la educación, desde la escuela primaria hasta la universidad, buscando moldear un departamento moderno, integrado social y culturalmente; por esta razón surgieron las escuelas normales y el Instituto Universitario.


La élite estaba preparada para asumir el reto. Los sectores acomodados fueron desarrollando un estilo de vida refinado y se fueron puliendo culturalmente, debido a los viajes al extranjero y por la participación en círculos literarios, periódicos y revistas. El siguiente texto puede ayudar a explicar el fenómeno:


La traducción de un poema del inglés, francés e italiano llegó a ser casi tan importante como explotar una finca productivamente u oponerse en forma constante a los adversarios políticos. Estas actividades proporcionaban la manera de reunirse de igual a igual con figuras literarias y políticas de la talla de Guillermo Valencia. Esto reforzaba el sentido del carácter distintivo de las buenas familias frente a las masas, sin necesidad de aislarse físicamente de los pobres por los cuales continuaban exhibiendo una preocupación paternal (Christie, 1986, pág. 191).


Al lado de la educación surgió la cultura. Desde principios del siglo se iniciaron los Juegos Florales, famosos concursos literarios que orientaron los afanes intelectuales de los manizaleños. También aparecieron las publicaciones especializadas, donde se expresaron los escritores de la región, como la Revista Nueva. Estos primeros pasos hacia un desarrollo de la cultura estuvieron orientados por los Modernistas y por los de la Generación del Centenario; los dos movimientos influyeron en los intelectuales de Manizales


Aportaron mucho los Juegos Florales iniciados en 1904. En el primer certamen triunfaron Aquilino Villegas, el escritor Jorge S. Robledo y el general Carlos Jaramillo Isaza. En los Juegos de 1910, con motivo del Centenario de la Independencia, resultaron vencedores Jorge S. Robledo, Rafael Arango Villegas y Aníbal Arcila.


La primera publicación de esta generación de “escritores de la élite”, fue la Revista Nueva, fundada en 1904; aquí escribieron magníficas plumas: Victoriano Vélez, José Ignacio Villegas, Emilio Robledo, Alfonso Villegas Arango, Samuel Velásquez, Juan Pinzón, Aquilino Villegas y Alfonso Robledo. El grupo humano vinculado a la Revista Nueva contribuyó a crear el departamento de Caldas, pero también trazó la línea cultural, proyectó el desarrollo urbano de Manizales, que apenas tenía 25 mil habitantes, y orientó su desarrollo económico.


La élite halló la clave de la integración regional y cultural en la economía cafetera y en el desarrollo de Manizales. Siguiendo este rumbo supieron desplegar su liderazgo en varias áreas: trazaron caminos de herradura para unir las fincas con los pueblos y a éstos con Manizales; pensando en la exportación del café mejoraron los tres caminos “reales” que unían la capital del departamento con el río Magdalena, e impulsaron la navegación a vapor por los ríos Cauca y Magdalena. Pero al mismo tiempo pensaron en traer el ferrocarril y en levantar los cables aéreos.


Para realizar todas estas obras necesitaban una institución que orientara los procesos económicos, sociales, políticos y culturales; era necesario crear una entidad que fuera gestora del cambio y del bienestar social y que tuviera el respaldo de todos los sectores de la sociedad. Así surgió la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales.

Bibliografía



· Christie, k. H. (1986). Oligarcas, campesinos y políticos en Colombia. Bogotá: Universidad Nacional.


· Gómez Orozco, H. (2007). Tesón de una estirpe. Catedral Basílica de Manizales. Manizales: Blanecolor.


· Jaramillo I, M. (marzo-abril de 1919). La Sociedad Literaria de Manizales. Archivo Historial, No. 8 y 9.


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* Albeiro Valencia Llano: Historiador y Escritor, Miembro de la SMP de Manizales, del Centro de Historia de Manizales y de la Académia de Historia de Caldas, y Director de la Revista Civismo


Ref: Libro Centenario SMP Manizales 1912-2012:  SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS DEMANIZALES 100 AÑOS DE CIVILIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN DE TERRITORIO

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