Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

DE LA REFLEXIÓN A LA ACCIÓN CIVICA

"Ponencia del 53º Congreso Nacional de la Federación de SMP. Manizales 30 de Junio de 2012"

 

 

Por: José Clareth Bonilla Cadavid *

 

“La ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad. El mismo es culpable de ella. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la conducción de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí la divisa de la ilustración”.

Enmanuel Kant

1.   INTRODUCCIÓN

 

Es preciso, tomar una licencia y acercamos a los textos históricos para indagar el origen de las civilizaciones y encontrarnos con los primeros comienzos de la sociedad y lo que podríamos denominar“asociaciones sociales” y para esto, vamos a utilizar este concepto para designar una serie de actitudes y de prácticas que tienen que ver con el altruismo, la solidaridad, el voluntariado y el desarrollo de la acción humanitaria y que dieron base a la construcción de una sociedad ya identificada como la civitas en los romanos, su equivalente griego de la polis y las urbers en el Medioevo, que fueron conformando a lo que hoy podemos denominar con el término Ciudad, como lugar donde habitan los ciudadanos y se ejerce la civilidad.

 

Siguiendo estos pasos, de evolución de la sociedad y de conformación del concepto de ciudadano, encontramos una tríada: ciudadano-civilidad-ciudad, la cual adquiere su dimensión de carácter histórico-cultural cuando decimos que: “hay civilización porque hay civilidad, convivencia”; se afirma que toda la civilización de Occidente parte de estos tres elementos y, día a día, tenemos que ejercerlos ya fuere como ciudadanos en la ciudad, en nuestro hogar o en el lugar de trabajo.

 

Ahora, con el desarrollo de la cultura de Occidente y del tránsito del universo toloméico al universo abierto de Newton y el posterior nacimiento de la ciencia experimental, el concepto de civilidad va adquiriendo una nueva categoría como es la de ciudadanía.

 

En términos de Jordi Borja (2002), “la ciudadanía es un estatus […] un reconocimiento social y jurídico”. Este reconocimiento, comienza a estructurarse con los llamados filósofos y pedagogos del siglo XVII y XVIII, entre los que podemos mencionar a John Locke con su pedagogía Algunos pensamientos sobre la educación, creación del hábito para adquirir la virtud, el cual requiere de la razón como base de un comportamiento social que se hace visible a través de la disciplina social, es decir, tener “Mens sana in corpore sano”.

 

Ya en el siglo XVIII, tenemos los filósofos de la Ilustración como Voltaire, Diderot, Montesquieu con El espíritu de las leyes y a Jean-Jacques Rousseau, a quien debemos considerar el filósofo que desarrolla los procesos de formación y construcción del ciudadano.

 

Rousseau al igual que Aristóteles, consideraba a la educación como el camino idóneo para formar ciudadanos libres conscientes de sus derechos y deberes. Rousseau infirió que en el mundo que se estaba configurando, los hombres deberían abandonar su papel de siervos para convertirse en ciudadanos libres, dueños de su destino y detentadores de la soberanía(Wikiteka, 2009).

 

El papel de Rousseau en la Ilustración es destacado. Sus obras son todavía textos de estudio. Es notable la influencia que tuvo en la Revolución Norteamericana de 1776 (o Guerra de Independencia), en la Revolución Francesa de 1789, en las guerras de independencia de Latinoamérica y en las revoluciones nacionales que sacudieron a Europa durante el siglo XIX, (en sus obras como: Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres (1765), El contrato social (1762) y Emilio(1762), su obra pedagógica por excelencia.

 

El pensamiento ilustrado sentó las bases para una educación ciudadana indicando que: “Formar ciudadanos no es cuestión de un día y para formar hombres hay que instruir a los niños”.

 

El abate Condorcet, en El proyecto general sobre educación pública en 1772 en Francia, sostiene: “Se requiere que los ciudadanos conozcan los principios de la justicia moral y los derechos esenciales del hombre que están condensados en las leyes” (Stramiello, 2002-2003). Todos estos argumentos teóricos plantean la necesidad de educación cívica, la idea de civismo y de educación ciudadana, la cual nace con la Revolución Francesa.

 

Mientras que en el siglo XIX en Europa se acaban de dar las bases para el ejercicio de las libertades civiles y el respeto por el ejerció del Status de Ciudadano, en la nueva granada el pensamiento libertario y civilista comenzaba a conformar lo que más tarde serán las primeras “asociaciones cívicas que hoy tenemos, en un siglo donde la lucha partidista y las guerras internas no estaban ajenas a las ideologías que se encontraban en pugna en el viejo continente.

 

El reconocimiento del ciudadano como un sujeto de derechos (ciudadanía legal), dio nacimiento a una serie de derechos que se convirtieron en el siglo XX en derechos políticos o “ciudadanía política”, y que hoy visualizamos con el ejercicio de los derechos de elegir y ser elegido. Muy a finales del siglo XX, la Constitución de 1991 reconoce los llamados derechos sociales (ciudadanía social), como son los derechos fundamentales a la salud, a la educación y el sagrado derecho a la vida, entre otros más. El ciudadano, entonces, adquiere una ciudanía social.

 

2.   CIEN AÑOS DE CONSTRUCCIÓN DE CIVILIDAD.

 

La presencia del fundador

 

Transitar por la historia y por el camino del desarrollo de las ideas, es una empresa difícil de realizar y sobre todo, si se pretende llegar a un momento en el cual los discursos de reflexión, reclaman un referente objetivo.

 

Don Pedro Gutiérrez Mejía, en la entrega a la Medalla del Civismo a Jesús María Bermúdez en 1950 nos dice:

 

los abuelos colonizadores eran hombres ambiciosos, apasionados y violentos, verdaderos visionarios que, aguijonados por el afán creador sólo concibieron la vida como una batalla en campo abierto. Eran sencillos y resueltos, pero jamás alardearon de su bizarría; varones augustos, que creían que aquél alto don de Dios no es sólo medida para el placer sino complicada y ardua brega contra la adversidad… eran almas buenas, insuperables en el ejercicio del bien y en el rito supremo de la amistad, porque su corazón era lámpara votiva, hoguera que se alimentaba con las esencias de los más elevados sentimientos… eran hombres hechos para la privación y el sacrificio”.

 

Era un grupo de hombres fuertes, recios, artesanos en su mayoría, que empezaron a forjar, como dice la canción:“A golpe de tiple y hacha”, un pueblo en la cima de una colina. A mediados del siglo XIX, cuando la ciudad apenas llegaba a ser un caserío, se publica el primer periódico: El Ruiz (Científico, Literario e Industrial) de don Alejandro Restrepo Restrepo, ciudadano benemérito de Manizales.

 

Terminada la Guerra de los Mil Días, en los comienzos del siglo XX, un grupo de jóvenes, artesanos de la palabra que eran a su vez comerciantes, intelectuales y hombres de empresa, se reunieron en la Asamblea Departamental de Caldas, el 28 de junio de 1912 e iluminados por las circunstancias propicias que mostraba la ciudad, decidieron fundar nuestra benemérita institución.

 

En el perfil de los Fundadores encontramos a empresarios, comerciantes e intelectuales y la existencia de una conciencia social fundada en el altruismo, la solidaridad, la convivencia y la generosidad, que se expresan en la virtud cívica ejercida por todos. Es en esta visión filosófica donde es posible que la acción sea iluminada por el pensamiento. Por eso, la ciudad es fruto del pensamiento y de las virtudes de la organización social naciente (SMP), y es en este grupo de prohombres donde se puede dimensionar el sentido y el valor intelectual, cívico y político de la institución Sociedad de Mejoras Públicas.

 

Primer Congreso de SMP. Bogotá año 1917.

 

Recordemos que día el 9 de febrero de 1899, en la oficina del señor Carlos E. Restrepo, se crea la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, siendo su primer Presidente el doctor Carlos E. Restrepo será luego Excelentísimo Presidente de la República de Colombia. Allí encontramos la presencia del ciudadano, la presencia del antioqueño y la presencia del espíritu cívico, vigentes desde los comienzos de la Colonización Antioqueña, y la fundación de la ciudad de Manizales, una ciudad que creció con el tesón de sus fundadores.

 

Es el momento para recordar al ilustre hombre del civismo en Colombia, el señor Ricardo Olano de la SMP de Medellín, quien convocó a las SMP del país al Primer Congreso de Mejoras Públicas, cuyo eje temático fue “hacer una Colombia nueva”. El Congreso, se realizo en Bogotá el día 12 de octubre de 1917, fijó un plan de acción“en torno a ideas, leyes a favor del desarrollo Colombiano. Este Primer Congreso fue coordinado por el señor Olano, junto con don Félix Salazar J. de Manizales, dice el señor Olano en un artículo de la revista CIVISMO, publicado años después:

 

“y nosotros matándonos en guerras civiles, discutiendo política y religión teorizando lastimosamente y dando palos de ciego, va cuarteando (cerca de 25 años) el siglo XX y se nos presentan de repente, en tropel, mil problemas vitales e inaplazables, que la Nación desprevenida, no puede solucionar, espantada ante la magnitud del esfuerzo necesario”.

 

Don Ricardo Olano, socio y Presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín y quien asesoró en sus comienzos a la Sociedad der Mejoras Públicas de Manizales, Ayudando a redactar los primeros estatutos, que orientan a nuestra sociedad y tutor de nuestro desarrollo, Don Ricardo Olano fue un hombre de una importancia para el desarrollo de Medellín, de Antioquia y del país en el civismo y en los aspectos urbanísticos, a el se le debe el primer plano de la Ciudad de Medellín.

 

La planificación urbana en Colombia se debe al liderazgo de las SMP, liderazgos que orientaron en comienzos del siglo XX el desarrollo del país, lo que acontece en Medellín, se replica en Bogotá, en Manizales y en otras ciudades.

 

Es bueno destacar que a este primer Congreso de SMP del año 1917, asistieron como delegados de Manizales: Félix Salazar J. y Juan Pinzón*, y él discutió lo que en términos de hoy llamamos Plan de Desarrollo para el país, y fundamento ejemplarizante, de lo que denominamos un espíritu de participación civil para la construcción de Nación, de ciudad y de civilidad.

 

El ciudadano y la virtud cívica

 

La virtud cívica

 

Jordi Tena Sánchez, en su libro “Hacia una definición de la virtud cívica”. Se predica que“la virtud cívica es una motivación casualmente eficiente para la acción públicamente orientada”, tomamos el concepto “de lo públicamente orientado”, como una doctrina ético política de las motivaciones y/o actitudes causalmente eficientes.

La virtud cívica, es una actitud que parte de la ritualización de un acto, el cual va construyendo un hábito, para luego, incorporarse como un proceso de formación pedagógica y que se expresa en el ser humano a través de acciones que podemos decir, son virtuosas. Y que hoy en día, denominamos como construcción deontología o valores de la ética ciudadana, o de la ética cívica.

Como bien se lee en el Acta de la Fundación de la SMP, estaban dadas las condiciones para la existencia de una entidad que apoyara las distintas iniciativas ciudadanas. El espíritu o virtud cívica que acompañó a los fundadores, podemos sintetizarlo en los siguientes elementos que estructuran una virtud cívica o espíritu cívico: la solidaridad, la generosidad y la convivencia.

 

Estos valores, sumados a la confianza que unos y otros se profesaban, hacen que en la segunda década del siglo XX se den transformaciones sociales, urbanas y de desarrollo que posibilitan el cambio del concepto aldeano que albergaba a Manizales en sus primeros cincuenta años, por el de una ciudad próspera donde el poder ciudadano estaba orientado a su desarrollo.

 

Una pléyade de hombres de la Generación del Diez, como: Emilio Robledo, Aquilino Villegas, Tomás Calderón, Eusebio Robledo, Juan Bautista Jaramillo, Blanca Isaza y el presbítero Nazario Restrepo entre otros, iluminaron con su luz los primeros años del siglo XX y manejaron el timón del crecimiento de una nueva ciudad que comenzaba a ser uno de los lugares más desarrollados del país, en especial por su comunicación con el Puerto de Honda, el cable a Mariquita y su exportación de café y de oro y plata.

 

Fue entonces cuando Manizales, por su posición geográfica, dejó de ser un refugio de las guerras que se desarrollaron en el siglo XIX en Colombia, para convertirse en un emporio de riqueza que, aprovechando esa posición estratégica y en especial su equidistancia con Medellín y el Puerto de Honda, pudo establecer comunicación dentro del país y con el exterior, a través de sus importaciones y exportaciones de café.

 

Liderando procesos cívicos para la construcción de ciudad.

 

Es innegable el aporte que hace la Sociedad de Mejoras Públicas. Son muchas las obras materiales que nacieron y se apoyaron en la ciudad. Manizales, en términos históricos, es una ciudad muy joven, que renació después de sus conflagraciones y se levanta orgullosa en la Cordillera de los Andes al frente del imponente Nevado del Ruiz, y ha hecho de sus momentos trágicos una fortaleza.

 

Igualmente nuestra Sociedad de Mejoras Públicas también lideró procesos cívicos donde los ciudadanos le exigían al Estado centralista una mayor intervención en el desarrollo de la ciudad como ejercicio de sus derechos.

 

En la Revista CIVISMO No. 19 de julio de 1938, el editorial se relata la más grande manifestación que haya tenido lugar en la vida ciudadana de Manizales y de Caldas.

 

La manifestación se realizó el día 27 de junio de 1938, en ella se dieron cita los ciudadanos: “en un solo haz de corazones entusiastas y generosos, los diversos pueblos del occidente colombiano congregáronse como un desbordante río humano, en las plazas y calles de nuestra ciudad capital para gritar la justiciera voz de su causa reivindicadora”.

 

Llegaron damas y caballeros de todas las latitudes de Caldas, de Antioquia y del Valle y participaron activamente en la manifestación en la Plaza de Bolívar. Brilló la oratoria de ciudadanos eminentes donde se pregonó “a todo lo ancho de la República, la virilidad y fortaleza de la raza”. Se denunciaron las injusticias e irregularidades del absorbente centralismo capitalino en lo económico y fiscal. Muy a pesar de que Antioquia y Caldas lideraban el proceso de producción minera, industrial y del café, los cuales fortalecían la economía nacional, se considera que este gran movimiento civilista, es una de las manifestaciones más claras de la civilidad en acción que ha tenido Manizales.

 

Estas son las raíces de una civilidad que no se quedó solamente en la reflexión y que más tarde hizo parte del rito del ejercicio del espíritu cívico, como fueron las magnas procesiones de Junio del Sagrado Corazón de Jesús comandadas por el padre Adolfo Hoyos Ocampo.

 

Como si se tratara de la maldición de macondo, la ausencia del Padre Adolfo Hoyos Ocampo, coincide con un espíritu Cívico que languidece y con el surgimiento de una cultura del ejercicio de la Ciudadanía, el clientelismo político.

 

Con la mutilación de la mariposa verde, el olvido del Estado centralista y la nueva dirigencia política, como bien se lee en un llamado publicado en la Revista CIVISMO: “las virtudes cívicas fueron cambiadas por tejas y ladrillos, como expresión del clientelismo político y la corrupción”, cultura que padecemos desde hace cerca 40 años o más.

 

3. EL CIUDADANO CONSTRUYENDO CIUDAD

 

Para pensar, soñar y escribir sobre la ciudad hay que tener:

el amor del poeta, la memoria del historiador, la perspectiva del filósofo, el conocimiento del científico y tener acceso al placer de lo estético

(Juan Nuño).

 

La ciudad es el lugar donde habita el ciudadano. Es el lugar donde viven los recuerdos. Cada calle y cada casa son símbolos del quehacer del ciudadano. La ciudad da testimonio con su presencia histórica, y es en esa presencia de lugares y recuerdos donde el ciudadano ejerce su civilidad, por eso decimos:

 

La civilidad es quizá el atributo más significativo de la cultura urbana; consiste en el reconocimiento que se da entre los asociados en un territorio y espacio cultural determinado, en el que concurren las diferencias y el acuerdo expreso de superar las discrepancias mediante la identificación de reglas comunes para compartirlo”(Rodríguez, 2007, p. 69).

 

La ciudad es el lugar de los símbolos, de lo que hay y de lo que existe. Cada cuadra, cada esquina nos trae un relato un pedazo de su historia. Por eso se nos dice: “La ciudad enseña desde la actualidad y desde la historia, porque en cada uno de los momentos es presente y memoria de los acontecimientos y de sus espacios, que son marco de escenografía de la vida (Rodríguez, 2007, p. 69).

 

4. ¿CÓMO AFRONTAR EL RETO?

 

Finalizando el siglo XX, la Asociación Internacional para la Evaluación de la Calidad de la Educación (IEA), con la autorización expresa del Ministerio de Educación Nacional de Colombia y la participación del ICFES, en nuestro país y a escala mundial, se realizó un estudio, El estudio tuvo como universo 90.000 jóvenes de 14 años de 28 países, uno de ellos Colombia y cuyo objetivo era: “Identificar y examinar de manera comparativa la forma como los jóvenes se preparaban para asumir su papel de ciudadanos en una democracia”.

 

El ejercicio de la civilidad en estos tiempos, es uno de los retos más significativos de los procesos de formación integral del ser humano. Necesitamos construir seres capaces de participar y decidir en todas sus responsabilidades como ciudadanos en busca de un sentido ético y estético de la vida.

 

“las actitudes cívicas que tendrían que desarrollar los ciudadanos giran en torno a tres valores básicos: la responsabilidad, la tolerancia y la solidaridad. Estos tres valores, que tendrían que conformar las actitudes personales, son el complemento que necesitan las instituciones políticas para que los ciudadanos vivan de una manera coherente con lo que las instituciones representan en principio, tolerancia, como el primer paso hacia la convivencia, que es el valor que, en definitiva, hay que impulsar; la solidaridad es la manera individual de contribuir a hacer que una sociedad sea más justa.” (Victoria Camps-2010)

 

Frente a las rupturas y problemáticas que se acaban de señalar vale la pena considerar el interrogante de Darío Ruiz y de la realidad que padecemos, aparece una pregunta: ¿Cómo podemos resignificar la civilidad, con una educación del ciudadano en estos tiempos de la diversidad?

 

4.1 El civismo del siglo XXI, un civismo humanista

 

El 45° Congreso Nacional de la Federación Nacional de Sociedades de Mejoras Públicas, realizado en la Ciudad de Buga el 17 de agosto de 2002 y cuyo objetivo central fue “El papel de las SMP en el siglo XXI”, dio una nueva unidad de dirección y señaló las líneas de acción que deberían adoptar las Sociedades de Mejoras Públicas en el siglo que comienza.

 

Un panorama muy sombrío nos dejó el viejo siglo, una crisis social multifactorial, en donde se mencionaron las desigualdades sociales, las exclusiones, el derrumbe de los principios y los valores construidos en la sociedad, en la familia y en el ciudadano, y para esto dice el Congreso: “Es debido a estos cambios que la actividad social relacionada con el civismo necesita redefinirse con unos objetivos más cercanos a la realidad”.

 

Dentro del Congreso se formuló: cuál debería ser el objeto social de las Sociedad de Mejoras Públicas. Emergen en el seno de las Sociedades de Mejoras Públicas dos nuevos conceptos: “Los factores que identifican la ciudad y los ciudadanos tipos del siglo XXI dan lugar a una concepción más compleja del civismo, más enfocado a las causas sociales y al desarrollo humano que a las obras físicas del entorno”.

 

4.2. El civismo humanista y/o civilidad para el nuevo siglo

 

A partir de este Congreso, las Sociedades de Mejoras Públicas del país plantean el ejercicio de una civilidad más acorde con los requerimientos del nuevo siglo,

 

La Ciudad Educadora se renueva cada día con las campañas: “Dignificar el rostro de la ciudad” para rehabilitar a los habitantes de la calle; “Reingeniería en el hogar” para potenciar la convivencia ciudadana con procesos pedagógicos desde el hogar. Otras campañas: “Manizales Limpia” para crear una conciencia ambiental en los manizaleños; “Los 10 Mandamientos cívicos” en donde parodiando los mandamientos cristianos se convoca a los ciudadanos a amar y servir a la ciudad, hacen una renovación del espíritu cívico que profesa la ciudad. También, los comités de vigilancia ciudadana para la cultura. En síntesis, múltiples actividades dedicadas a la formación de un ciudadano nuevo para el siglo XXI.

 

Hacen parte de la agenda cotidiana de la SMP en el primer lustro del siglo XXI. Lustro que culmina con el 48° Congreso Nacional de la Federación Nacional de SMP realizado en Manizales, que contó con la presencia de importantes socios de SMP del país, y en donde se planteó el proceso de desarrollo de la región cafetera, en lo referente al Ecoturismo y beneficios sociales, como mejoramiento de la calidad de vida en la región y bienestar general.

 

No obstante, en el segundo lustro del siglo XXI, noventa y cinco años después de ese día memorable, 28 de junio de 1912, la luz y el fervor fundante todavía alumbra el camino de la SMP de Manizales. Comienzos de siglo donde la idea de sociedad, de familia y de ciudadano toma otras categorías. Un comienzo de siglo incierto, políticamente convulsionado, las viejas ideologías derrumbadas. Un comienzo de siglo que presenció, en vivo y en directo, el derrumbe de las Torres Gemelas de Nueva York. Un comienzo de siglo, en donde las ciencias de la informática y la computación nos asombran en cada amanecer, donde las redes sociales y el Internet dominan todos los espacios de la comunicación de los hombres. Un nuevo siglo que emerge en medio de la crisis que nos dejó un siglo XX, donde se derrumbaron muchos de los paradigmas que la modernidad había establecido.

 

Se considera que dentro de este espíritu de la constitución del 91 y dentro de los retos que el nuevo siglo le plantea a la Sociedad de Mejoras Públicas, expresados en el Congreso de Sociedad de Mejoras Públicas realizado en Buga en el año 2002, además de tomar atenta nota de lo ordenado por la Constitución en sus artículos 70, 71 y 72, el Congreso de la República por medio de la Ley 1217 de junio 16 de 2008, aprueba la ley que moderniza las SMP y les asigna su área operativa, su objeto social y sus principios generales.

 

Lo expresado por el espíritu de la Ley 1217, es el fundamento legal y obligatorio para realizar un cambio institucional y replantear el cuerpo semiótico: Misión, Visión y Valores de la Sociedad de Mejoras Públicas, además de reformular su objeto social, para así dar cumplimiento a los principios enunciados allí, principios que bien orientados nos permiten decir que desde las “juntas de ornato” del siglo XIX, pasando por las “asociaciones sociales” SMP del siglo XX, hoy se habla de un civismo activo y humanista, como nueva forma de ejercer la civilidad.

 

5. A MANERA DE CONCLUSIÓN.

 

Un civismo activo, de la reflexión a la acción.

 

El concepto de ciudadanía y de civismo que se plantea es la construcción del concepto de ciudadano o ciudadana consciente de sus derechos y deberes, libre, crítico, responsable, participativo y solidario

(Cifuentes, 2008).

 

En este nuevo siglo hemos trascendido los principios de la urbanidad que nos llevaban a la construcción de un ciudadano sumiso, insolidario y manipulable por el clientelismo político; los nuevos tiempos nos hablan de un ejercicio activo, de nuestra solidaridad para con nuestro planeta, para con nuestro país, para nuestra casa, Manizales, Es un principio de convivencia, de inclusión social y de reconocimiento del otro como nuestro semejante. Por eso entendemos cómo “Hablar de civismo activo es hablar de ciudadanía, es hablar de un valor, de una virtud que es mucho más que la urbanidad”.

 

Es en este contexto es cuando el centenario de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales adquiere su verdadera dimensión, de un ciudadano construyendo ciudad dentro de un pleno ejercicio de la civilidad; por eso, como balance de la conmemoración del centenario que nos asiste, la SMP de Manizales, en su pleno ejercicio de su legitimidad social consagrada por la Ley 1217 de 2008, presentó a nombre de la sociedad civil y haciendo uso de los derechos constitucionales a gozar de un ambiente sano y preservación de los recursos naturales, dos acciones populares: la primera en lo hace referencia a la explotación a cielo abierto de la mina de Toldafría acción que sólo pretende sentar una voz de alerta y pedagógica ciudadana en la exigencia de un valor cívico fundamental y de solidaridad, como es el de desarrollo sustentable y preservación del medio ambiente para las generaciones venideras.

 

Por otra parte, se ha logrado la convergencia de “asociaciones cívicas ambientales” y sellado el pacto con ellas el pasado 3 de octubre, que podríamos llamar de “emprendimiento social, se trata del proyecto Concejal 20, como una alterativa de organización y construcción de ciudad y de un capital social a nivel de la sociedad civil, el emprendedor social es “Alguien que mira sobre el horizonte, se da cuenta de cuál es el siguiente paso importante para la sociedad y logra avances en esa dirección”. El pasado 15 de Junio, la SMP se concertaba con las Instituciones un plan de cumplimiento por la defensa del agua como patrimonio de vida.

 

Allí nos hemos anclado, como buscadores de utopías. En un horizonte de esperanza soñamos con un proyecto de ciudad diferente, una ciudad que reconstruya su imagen perdida, donde exista una ética de lo público como compromiso, donde el ciudadano se apropie de su territorio y ayude a construirlo y mejorarlo. La ciudad que se alza como el ave fénix sobre las tragedias, con optimismo y liderazgo sano, limpio, transparente con la cabeza erguida, un proyecto de ciudad para el ciudadano Manizaleño del futuro.

 

Para lograr lo anterior, se requiere que las asociaciones cívicas de Manizales, suscriban el pacto ético de convergencia de la sociedad civil; ya nuestra legitimidad no las da la lucha por las políticas públicas, por la defensa de nuestro patrimonio natural, por la lucha contra la corrupción y las viejas prácticas políticas que permanecen enquistadas en la administración local.

 

“En esencia, la sociedad civil obtiene su legitimidad del fomento del interés público, y de allí su preocupación por los derechos humanos, la salud, la educación y, por supuesto, la corrupción. Su motivación es un interés especial y no el beneficio personal. Se caracteriza por un elemento sólido de participación voluntaria: las personas participan porque creen en lo que están haciendo”.

 

Reconocemos que una educación con calidad es factor de desarrollo de un pueblo en esta época de la tecnología e información, por eso, se ha creado con el SENA de Manizales una escuela para la ciudadanía, en la cual se hace es: “esencial para promover una sociedad libre, tolerante y justa, además de contribuir a la defensa de los valores y los principios de libertad, pluralismo, derechos humanos y Estado de Derecho, que constituyen los fundamentos de la democracia”.

 

Los jóvenes de hoy tienen otras preguntas, otros imaginarios, se mueven en la era de la información y la tecnología. El nuevo espíritu de la época los acompaña en el ejercicio de una nueva civilidad, un sueño de un mañana mejor, donde renazca la esperanza y la libertad. Su proyecto de vida reclama más acción que reflexión, reclama más coherencia de nuestros líderes para lograr construir un futuro, que si no se construye, no se tendrá.

 

Por eso reiteramos que: La solidaridad, la tolerancia y el cuidado responsable del medio ambiente, nos plantean muchos interrogantes en una reconstrucción o resignificación del civismo como un reto que exige unas respuestas a preguntas como:

 

Ø ¿Qué tipo de ciudadanos se requiere?

Ø ¿Cuáles la necesidad de formación sentida en el actual momento histórico?

Ø ¿Cómo logramos resignificar lo cívico y lo público?

Ø ¿Cómo lograr que la persona asuma su ciudadanía en forma activa, crítica y participativa, de un modo creativo que le permita un mayor desarrollo de sí misma?

 

“El civismo es la ética mínima ciudadana. Se necesita una ética del ciudadano porque sin normas comunes, sin una cultura ética compartida, no funcionan ni la democracia ni el orden social. Es necesario que la democracia sea la expresión de un demos, de un pueblo dispuesto a respetar las instituciones, a reforzarlas, a compartir unos valores comunes y a adecuar su conducta a estos valores’’.

(Victoria Camps- El sentido del civismo)

 

Es una ética mínima porque tiene que poder ser aceptada por todos, con independencia de las creencias religiosas o de las costumbres y tradiciones de cada uno. Este es el fundamento del civismo activo y el emprendimiento social, de la escuela de ciudadanía, de un dialogo con el territorio. Educar para mayoría de edad.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Actas de la SMP de Manizales.

 

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* José Clareth Bonilla: Licenciado en Biología y Química de la Universidad de Caldas, Magister en Filosofía contemporánea de la Universidad Nacional de Bogotá y Especialista en Gerencia de Talentos Humanos de la Universidad de Manizales. Fundador y Director del periódico “La Reja” y miembro del grupo generacional “La Reja en el Aire”, y autor de varias publicaciones como Fronteras de la epistemología (ensayos filosóficos, 2000), Huellas de tierra y olvido (relatos y cuentos, 2001), La reja en el aire (poemas, 1999), Xiloloquios (escultura, tallas y poemas, 2003); Progredere- periódicos murales, Metáfora de un grupo cultural en Anserma (ensayos, 2005), Los niños en el país de la sonrisa (Cuentos infantiles, 2007). Ponente y Director Académico del 53º Congreso Nacional de la Federación de Sociedades de Mejoras Públicas; Manizales 30 de Junio de 2012. Ver: www.larejaenelaire.co

 Ponencias del 53º Congreso Nacional SMP http://smpmanizales.blogspot.es/1341369120/ponencias-del-53º-congreso-nacional-smp-/

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