Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

Imperativo de seguridad aérea

La Patria/  / 2011-11-29 00

 
Manizales no puede darse el lujo de seguir aplazando la solución para este conflicto que ajusta cerca de 20 años sin poder ser resuelto. El Consejo de Estado, en reciente pronunciamiento, ordenó que los terceros pisos y demás estructuras altas en el barrio Los Pinos de Manizales sean demolidas, para poder facilitar los aterrizajes de aviones a través de la llamada cabecera 27 de la pista, y darle así una mayor operatividad al aeropuerto La Nubia de la capital caldense. Esta cabecera está cerrada desde hace varios años por las restricciones que ofrece en los actuales momentos la ubicación del mencionado barrio.

 
El fallo del alto tribunal ocurre cerca de 8 años después de haber sido interpuesta una acción popular por un ciudadano buscando que los propietarios de las viviendas no tengan que asumir todos los costos de facilitar el aterrizaje de los aviones por este lugar. Tras el pronunciamiento está claro que habrá que hacer las demoliciones necesarias y que los costos de tales procedimientos tendrán que ser repartidos entre los propietarios y la Aeronáutica Civil, dependiendo de la antigüedad de las construcciones.

Lo cierto del caso es que con o sin supuestas licencias, muchos de los dueños de las casas en Los Pinos elevaron la altura de sus viviendas hasta niveles que pueden terminar siendo muy peligrosos en el momento de pretender aterrizar en este lugar del terminal aéreo. Además, dado que no se trata de cualquier clase de interferencia, sino que puede afectar potencialmente a muchas personas, los permisos de construcción en Los Pinos no debieron ser otorgados por Planeación Municipal, sino por la propia Aeronáutica, lo cual es destacado por los magistrados del Consejo de Estado que se pronunciaron el pasado mes de agosto.

Para que se llegara al conflicto que hoy se tiene fue preciso que ocurrieran muchos actos alejados de lo legal, en los que caben responsabilidades de funcionarios públicos laxos que por negligencia o por ignorancia pasaron por encima de las normas y le abrieron las puertas al desorden. Habrá que buscar a los responsables y analizar jurídicamente la posibilidad de castigarlos. Quienes construyeron sin permiso alguno también deben recibir una amonestación especial.

Hoy no hay más salidas que atender el mandato del alto tribunal y empezar a tomar decisiones. Es necesario agilizar el estudio que determine con exactitud los puntos que tienen que ser intervenidos y acometer esa tarea sin más dilaciones, porque se requiere que La Nubia pueda operar sin estar sujeto a toda clase de limitaciones que tiene actualmente.
De hecho, debe rescatarse la iniciativa de instalar ayudas y equipos que le permitan operar a La Nubia hasta bien entrada la noche, y con los que pueda ser recuperada la pérdida de vuelos, debido a que la visibilidad es limitada y se hace menester restringir el uso de la pista ante el riesgo para la vida de los pasajeros. Sabemos que Aerocafé se va a demorar para ser construido y entregado a sus usuarios, por lo que es urgente tener al aeropuerto La Nubia en el mayor grado de operatividad.

Manizales no puede darse el lujo de seguir aplazando la solución para este conflicto que ajusta cerca de 20 años sin poder ser resuelto. Los vecinos de Los Pinos deben entender que tal irregularidad hay que remediarla, que la seguridad aérea es preponderante y que tiene que haber responsabilidades compartidas.
 

Las autoridades locales tienen que comprometerse con cerrarle el paso a más inoperancia en este caso. Si hay que demoler hay que hacerlo, y pronto, y si hay que indemnizar por ligerezas cometidas por el Estado también habrá que asumirlo. Manizales no resiste más indolencia ante un hecho tan delicado y vital para el desarrollo regional.

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