Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

EL OJO, EL PUNTO, LA LÍNEA, EL PLANO

Por Carlos A. Valencia O.

 

EL OJO, EL PUNTO, LA LÍNEA, EL PLANO (147)

La base de todo trabajo sobre el papel, la escultura, la escritura, los trabajos manuales, la vida misma es la visión.  Si nuestros ojos no funcionan bien es muy difícil que nuestra producción sea óptima, salvo algunos casos muy excepcionales de personas que han logrado superarse aún en ausencia de su capacidad visual.

Entonces para dibujar, diseñar, bosquejar o crear sobre un plano, es necesario que el ojo capte y transmita a las manos la orden de producir algo de calidad.  Y el ojo es una maravilla del cuerpo humano, un órgano delicado y armoniosamente conformado en todos sus detalles, con una disposición nerviosa, muscular y cerebral maravillosas.  ¿Y cómo es el ojo?

 

Como todos podemos observarlo exteriormente es una bola u órbita compuesta de partes excepcionales.  En primer lugar está la cornea o parte más exterior, mas visible y el primer componente que capta las imágenes que están frente a nosotros cerca o lejos.  La cornea es como quien dice la antesala del ojo.

 

Detrás de la córnea se encuentra el cristalino una pequeña ventana por donde pasan las imágenes rumbo a la retina que es el nervio que se encuentra en la parte posterior del ojo y que es el sitio en el cual se depositan las imágenes.

 

Detrás de la córnea y el cristalino que, como dijimos antes, reciben las primeras imágenes o sensaciones, existe un espacio lleno de lo que los científicos llaman el cuerpo vítreo.  Ahí podría decirse que “nadan” los conos y los bastones que son los que captan y conforman la imagen.

 

Hay que puntualizar que la cornea y el cristalino captan la imagen al revés o como decimos muy coloquialmente “patas arriba” la que transmiten luego a la retina que a su vez la pasa al nervio óptico en la parte posterior del ojo por intermedio de la cintilla óptica o quasma óptico que se extiende hasta el lóbulo occipital en la parte posterior del cerebro.  Es de anotar que lo que capta el ojo derecho es enviado al lóbulo izquierdo y viceversa con el otro ojo. 

 

El cerebro con todos estos datos que ha recibido endereza la imagen a su estado original y produce una gráfica o especie de fotografía de lo que vimos, todo en cuestión de milésimas de segundo.  ¡Qué maravilla!    En consecuencia, el ojo es una ayuda invaluable para captar la imagen pero verdaderamente vemos con el cerebro que es la computadora más perfecta que existe. 

 

Ahora viene la segunda parte de este maravilloso proceso de producción artística o artesanal: nos valemos del lápiz o el pincel (o de la computadora) y empezamos nuestro trabajo con un punto, así como suena: un simple punto que puede ser ortográfico, geométrico o fonético, o un pequeño manchón en el lenguaje artístico.

 

Si movemos el lápiz o el pincel a nuestro antojo, o digamos al ritmo de nuestra genialidad, empezamos a producir una línea o lo que podemos llamar “una sucesión de puntos” o una raya, como usted quiera llamarla.

 

Pero para que esto suceda usted debe tener una superficie plana o relativamente plana, de acuerdo a las circunstancias, o un plano como lo describió Vassily Kandinsky en su librito “Punto y línea sobre el plano”  Y precisamente Kandinsky inicia su disertación sobre el tema diciendo textualmente: “El punto geométrico es invisible.  De modo que lo debemos definir como un ente abstracto.  Si pensamos en él materialmente, el punto se asemeja a un cero”

 

Ahí tienen ustedes mis amigos mucha tela de donde cortar.  O sea que si lo expresamos de una manera más sencilla, sin meterle mucha retórica a la cosa, sacamos por conclusión que, cualquier monigote u obra de arte empezaron por un insignificante punto y una modesta raya o línea o sea una sucesión de puntos.

 

Miguel Angel Buonaroti trazó puntos indelebles en las paredes de la Capilla Sixtina en Roma y pasó a la inmortalidad.  Pero no sólo trazó puntos con un pincel sino que se dio el lujo y la genialidad de colocar un cincel sobre un gran trozo de mármol de Carrara y ese primer punto hecho a martillazos pasó a la posteridad como El David o la Pietá obras magníficas e imperecederas.

 

Pero la naturaleza se extasía repitiendo sus leyes en otros campos distantes de lo pictórico y lo escultórico.  Aplicando esos mismos parámetros repite en fonética estas mismas leyes inmutables: la mínima expresión de sonido es como un punto inicial en la conformación de una palabra completa.  ¿Si ven ustedes cómo la naturaleza se repite maravillosamente en sus múltiples expresiones?  Entonces en este caso tenemos que muchas palabras forman o una conversación, o una disertación, o un discurso o simplemente una polémica.

 

Volviendo a Vassily Kandinsky, echémosle una hojeadita a otro de sus principios: En conversación corriente, el punto es símbolo de interrupción, de no existencia (componente negativo) y al mismo tiempo es un puente de unidad (componente positivo).  Tal es en la escritura su significado intrínseco”

 

Y nosotros que muchas veces creemos que un punto en un escrito no es muy importante.  Ya lo ven que puede tener características definitorias en la explicación o descripción de cualquier suceso.  De ahí la importancia de la puntuación. 

 

Sacamos por conclusión que “unas cosas se van por otras” como se expresa en el lenguaje popular y no sólo eso sino que determinan la finalidad de algo.  Nuestras vidas están regidas por la continuidad y la utilización de muchas leyes naturales que determinan nuestras conductas frente a los seres y a las circunstancias. Espero haberme hecho entender en un tema en el cual aquellos que sí verdaderamente saben, lo tratan con más profundidad.

 

Por hoy, mis amigas y amigos, me perdonan que me haya metido en “camisa de once varas”.  Espero haber salido relativamente bien librado.

 

NOS VIMOS.



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