Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

Marmato y las Empresas Extranjeras O la Historia de la formación de una cultura miner

 

 

Por:  Carlos J. González Colonia *

 

El actual pueblo minero del Marmato es uno de tantos pueblos latinoamericanos que comenzaron siendo sitios españoles de explotación de minas, debido a que en ellos los invasores dieron cuenta de la existencia de minería prehispánica. Estos sitios fueron lugar privilegiado para el encuentro conceptual y material del mundo hispánico con los mundos indígenas que habitaban las indias occidentales hacia principios del siglo XV. Sería el Mariscal Jorge Robledo quién por primera vez recorriera las provincias indígenas existentes en el territorio al que pertenece el Marmato de la actualidad. Desde entonces, una larga historia ha transcurrido en este sitio.

 

Esta historia de larga duración desde la época prehispánica hasta nuestros días, es a su vez una historia de la minería regional que por supuesto no ha sido lineal, sino que ha tenido momentos de drástica ruptura. Una primera ruptura la constituyó el momento de la llegada de los españoles a esta región y su consecuente transformación de las prácticas mineras de las provincias indígenas sometidas al régimen colonial de extracción de oro al servicio de la corona. La segunda ruptura la constituyó el periodo de las guerras de independencia, que terminó abriendo puertas al capitalismo industrial minero inglés de principios del siglo XIX, en detrimento del modo de producción minero colonial que había creado en este territorio una pequeña sociedad esclavista durante 300 años. La tercera ruptura ocurrió a principios del siglo XX, cuando la sociedad republicana que se había forjado allí, mediante el establecimiento de redes de parentesco entre las gentes de este territorio y los mineros ingleses y alemanes que comenzaron a llegar a partir de 1825, se vio sumamente golpeada por una brutal expropiación perpetrada por el gobierno nacional en 1906, solo para entregarle de nuevo las minas a otra compañía inglesa que las explotó hasta 1930. Fue tan drástico este momento histórico que, basado en él, un escritor nativo escribió una novela que solo se pudo publicar hasta 1937 por considerarse subversiva, y que terminó convirtiéndose en la fuente histórica a partir de la cual los marmateños actuales construyen y comprenden la historia de su pueblo: La Bruja de las Minas.

 

Desde este momento la bruja marmateña se convirtió en el emblema cultural de una resistencia social al despojo.

 

A lo largo del siglo XX y hasta nuestros días, un mito y una danza folclórica nacieron como expresiones simbólicas de una regla social bastante clara: para explotar minas en Marmato el extranjero se debe convertir en marmateño y para lograrlo debe tomar una mujer marmateña. En la cultura minera de Marmato, tanto el mito como la danza construyen a la mujer nativa como mujer mágica heredera de cualidades propias de la “raza” negra que la hacen idónea precisamente para “marmateñizar” hombres extranjeros. Está claro que ambos elementos del sistema simbólico local sirven a la construcción nativa de una ancestralidad vinculada con los esclavos negros traídos desde el África para explotar las minas en la época de la colonia.

 

El mito del “Aguita de Cascabel” y la “Danza de la Pascuala”, dan cuenta en clave simbólica de que los marmateños siempre han sabido abrirle las puertas a los extranjeros. Pero esta incorporación sistemática de foráneos implica una regla básica: que la comunidad y su sistema nativo de supervivencia económica no sean transformados de manera brutal.

Ahora el pueblo minero de Marmato parece estar viviendo su cuarta ruptura histórica. Después de construir durante casi 80 años una cultura que explota el cerro a través de una intrincada red local de relaciones de parentesco, compadrazgo y amistad, e imita el modo de producción que allí instauraron las empresas inglesas entre 1825 y 1930, la vida minera del pueblo vuelve a ser alterada esta vez por la presencia del gran capital.

 

Las acciones que allí efectuó una transnacional minera en el año 2006 (compra y cierre de minas y destrucción de molinos), con miras a la preparación de un traslado masivo del pueblo y de sus instituciones para acometer una posible explotación a cielo abierto, vulneró esa intrincada red de parentesco que los marmateños suelen revelar cuando afirman que allí todos son parientes en algún grado de consanguinidad o afinidad. Así que la presencia del gran capital comenzó a modificar el tipo nativo de relaciones sociales y posibilitó el surgimiento de otras formas de relacionamiento económico que vulneraron la tranquilidad del pueblo. El fenómeno de la llegada masiva de gente desconocida para practicar el tipo de explotación de la veta aurífera denominado “Guacheo”, dentro de las minas cerradas, y la consiguiente proliferación de pequeños molinos al servicio de esta insegura forma de rebusque de mineral, surgieron allí a partir del año 2007. Esta reacción del sistema nativo de subsistencia puede ser leída como el producto del enfrentamiento entre la racionalidad minera local y la de la empresa transnacional. En todo caso estas situaciones de conflicto muestran como un modo de producción minero propiamente marmateño, en estrecha relación con su cultura, se reproduce como puede para evitar su destrucción.

 

La experiencia que vive hoy el municipio de Marmato nos enseña, desde el punto de vista de las ciencias sociales y humanas, que no es tan sencillo destruir una formación sociocultural producto de una historia de larga duración. Un traslado masivo como el que propone la transnacional, representaría el enfrentamiento dramático entre la onda mirada minera de comprensión de la vida de los marmateños, y la instrumental mirada calculadora del costo beneficio del capital extranjero; cuestión que no causaría otra cosa que violencia.

 

Es por lo anterior que invitamos a los directivos de la transnacional MEDORO, a que tomen conciencia del sufrimiento social que pueden causar en Marmato si no se dedican a comprender las profundas implicaciones socioculturales de sus acciones empresariales. Ya saben que los marmateños no tienen problema con recibir a los extranjeros, pero les recordamos que esto es así siempre y cuando respeten las reglas sociales locales. La experiencia antropológica ha mostrado como en todo tiempo y lugar son la “naturaleza” de la cultura local y la ideología de la sociedad nativa las que moldean las iniciativas económicas de los extranjeros, y no a la inversa. La ciencia está ahí para que aprendamos de ella.

  

* Magister en Antropología Social/ Universidad Nacional de San Martin - Buenos Aires – Argentina./ Texto basado en trabajo de campo llevado a cabo en Marmato durante el año 2010/ Campo de Estudios: Antropología en Pueblos Mineros de la Cordillera de los Andes.

 

Imagen, en: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/3/39/MunsCaldas_Marmato.png/260px-MunsCaldas_Marmato.png

 

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Relacionados:

 

Duque Escobar, Gonzalo (2008) Marmato: desaparecen más de 500 años de cultura por reorientación minera. Documento de trabajo. Universidad Nacional de Colombia, Manizales. http://www.bdigital.unal.edu.co/1701/  

 

Duque Escobar, Gonzalo (2011) Temas rurales para la ecorregión cafetera. La Patria. http://www.bdigital.unal.edu.co/4505/    

 

Duque Escobar, Gonzalo (2011) Anotaciones para un crecimiento previsivo y con desarrollo. La Patria.  http://www.bdigital.unal.edu.co/4200/ 

 

Duque Escobar, Gonzalo (2011) Oro de Marmato: miseria o desarrollo. La Patria. http://www.bdigital.unal.edu.co/3404/

  

 

 

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