Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

Los demonios del procurador

El Espectador/ Opinión |27 Mar 2011 - 1:00 am

Felipe Zuleta Lleras

Por: Felipe Zuleta Lleras

NUEVAMENTE EL PROCURADOR GEneral de la Nación arremete en contra de la revista Soho por haber publicado unas fotos artísticas que muestran a un sacerdote (actor) rodeado de unos jóvenes desnudos (dos menores con permiso de sus padres y uno de 25 años, todos actores).

 

Se trata de un trabajo fotográfico del maestro Mauricio Vélez, que se está exhibiendo ahora en Medellín y que la revista encontró estéticamente importante para publicar. ¿Acaso exhibir esas fotos en una galería no es contravención y publicarlas sí lo es? ¿Quién traza la línea entre el arte cuando se exhibe y qué lo vuelve ilícito cuando se publica? ¿Entonces los que montaron las imágenes en internet trasgredieron la ley? ¿Puede el arte, así sea explícito y fuerte, ser medido, censurado, castigado por la leyes? ¿Hasta dónde llega la libertad de expresión?

Este debate resulta muy interesante, pero desafortunadamente ahora está contaminado por razones religiosas, pues es claro que la Procuraduría en sus más altas posiciones está tomada por no sé qué clase de medievales funcionarios que, según ha trascendido, rezan a diario y se persignan antes de tomar sus decisiones. Es decir, que ellos ya no administran justicia en nombre de la República de Colombia, como lo ordena la Constitución Nacional, sino que lo hacen veladamente en nombre de Dios, claro, el de ellos, el de sus creencias, al que le imploran para que los ilumine (aun cuando creo que Dios tiene en racionamiento al procurador).

Cómo se ve que el creyente y acucioso procurador, por andar tipificando delitos sin que tenga competencia para eso (como bien lo sostuvo el profesor Yesid Reyes en una columna escrita en este diario), no ha tenido tiempo para entender que este es un país laico, en donde muy a su pesar no todo lo que él considera pecado es delito.

Imagino que rezar es demorado y escribir eternos e incomprensibles memoriales para oponerse a los derechos de las minorías, como el matrimonio entre personas del mismo sexo, le roba mucho tiempo, tiempo que más bien debería utilizar para garantizarles sus derechos plenos a cada colombiano.

Si el procurador destinara más esfuerzos para procesar a los soldados que asesinaron a los muchachos de Soacha, a los pedófilos, a los parapolítcos que él, con sospechosa celeridad pide que absuelvan, tal vez tendría menos oportunidades para ver cientos de demonios en donde no existen.

Debe saber el señor procurador que ni los gays, ni las madres que deben abortar, ni los artistas, ni los periodistas de Soho son los demonios: no señor, los demonios son los que deambulan por su cabeza haciendo que usted interprete y amolde la ley de acuerdo con sus creencias religiosas.

Rece, señor procurador, rece mucho para ver si su Dios se decide a levantarle el racionamiento al que lo tiene sometido y lo ilumine de una vez por todas, porque al paso que va acabará pudriéndose en las tinieblas de su propia conciencia que es su peor diablo.

Twitter @fzuletalleras.

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