Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

Una mano a los colegios

La Patria /  Manizales, 2011-01-25 00
 
¿Cómo se puede pedir excelencia educativa en estas condiciones? Para poder cumplir con los proyectos de cobertura y de calidad en las aulas, se necesitan condiciones mínimas de comodidad para los alumnos y para los maestros.
 
De acuerdo con un cálculo de la Federación Nacional de Educadores (Fecode), cerca de 50 mil niños de unas 200 escuelas en todo Colombia no pudieron comenzar esta semana su año escolar, debido al mal estado en el que quedaron sus colegios, debido al fuerte invierno de finales del año pasado, que dejó alrededor de 300 muertos y 2,2 millones de damnificados.

 

Los establecimientos educativos permanecen dañados o inundados, u ocupados por damnificados, pues fueron muchos los convertidos en albergues y deberán permanecer así durante algún tiempo, porque aún hay miles de familias a las que no se les ha resuelto su problema de vivienda. Esta situación aqueja principalmente a la Costa Atlántica y al Valle del Cauca, pero alcanza varios departamentos de todo el país.

 

En el caso de Caldas, hay daños en pisos, cielorrasos, paredes y baterías sanitarias de numerosos de los casi 200 colegios de 26 municipios, sin incluir a Manizales. En un primer informe de este medio, que será complementado el próximo domingo, queda en evidencia la difícil situación que enfrentan miles de niños y jóvenes de nuestro departamento que comenzaron clases ayer en medio de las incomodidades y el peligro. Otros aún no han podido iniciar.

 

En algunos casos el problema es el riesgo de deslizamientos, como consecuencia del invierno, como en el corregimiento de Bolivia (Pensilvania), o en otros 36 colegios de todo el departamento que afrontan problemas geológicos. Sin embargo, la mayor parte de las situaciones corresponden a la falta de mantenimiento y al abandono que por años ha afrontado la mayoría de las edificaciones. También hay casos de obras que quedaron inconclusas, pero que la comunidad necesita con urgencia, como en Salamina.

 

Los cielorrasos a punto de caerse, porque fueron atacados por la broma o el comején; los pisos rotos que incluso han ocasionado la caída de alumnos y profesores; las escaleras que ofrecen riesgo para quienes se desplazan por ellas; los baños en condiciones higiénicas deplorables y con problemas de tuberías; el mobiliario obsoleto y desbaratado; la ausencia de salas de cómputo, o situaciones como las de alumnos que reciben sus clases en edificaciones distintas a las del colegio, por el pésimo estado de las estructuras, aquejan a muchos de los establecimientos educativos de los municipios.

 

Esto sin contar las situaciones de hacinamiento que se padece en algunos, o la falta de áreas de recreación adecuadas en otros. ¿Cómo se puede pedir excelencia educativa en estas condiciones? Para poder cumplir con los proyectos de cobertura y de calidad en las aulas, se necesitan condiciones mínimas de comodidad para los alumnos y para los maestros.

 

La Ministra de Educación Nacional estuvo el pasado fin de semana pasando revista al estado de los colegios en Caldas, y se encontró con esta dura realidad, y aunque no muchos están afectados a raíz de las lluvias, como era su objetivo, dijo estar interesada en ayudar en su recuperación. Ella se refirió a colegios de 15 municipios, que necesitan una mano para lograr su recuperación y hacerlos aptos para estudiar. Ojalá así sea, porque son demasiadas las necesidades atrasadas y sin cubrir que padecen nuestros colegios.

 

 

De acuerdo con un cálculo de la Federación Nacional de Educadores (Fecode), cerca de 50 mil niños de unas 200 escuelas en todo Colombia no pudieron comenzar esta semana su año escolar, debido al mal estado en el que quedaron sus colegios, debido al fuerte invierno de finales del año pasado, que dejó alrededor de 300 muertos y 2,2 millones de damnificados.

 

Los establecimientos educativos permanecen dañados o inundados, u ocupados por damnificados, pues fueron muchos los convertidos en albergues y deberán permanecer así durante algún tiempo, porque aún hay miles de familias a las que no se les ha resuelto su problema de vivienda. Esta situación aqueja principalmente a la Costa Atlántica y al Valle del Cauca, pero alcanza varios departamentos de todo el país.

 

En el caso de Caldas, hay daños en pisos, cielorrasos, paredes y baterías sanitarias de numerosos de los casi 200 colegios de 26 municipios, sin incluir a Manizales. En un primer informe de este medio, que será complementado el próximo domingo, queda en evidencia la difícil situación que enfrentan miles de niños y jóvenes de nuestro departamento que comenzaron clases ayer en medio de las incomodidades y el peligro. Otros aún no han podido iniciar.

 

En algunos casos el problema es  el riesgo de deslizamientos, como consecuencia del invierno, como en el corregimiento de Bolivia (Pensilvania), o en otros 36 colegios de todo el departamento que afrontan problemas geológicos. Sin embargo, la mayor parte de las situaciones corresponden a la falta de mantenimiento y al abandono que por años ha afrontado la mayoría de las edificaciones. También hay casos de obras que quedaron inconclusas, pero que la comunidad necesita con urgencia, como en Salamina.

 

Los cielorrasos a punto de caerse, porque fueron atacados por la broma o el comején; los pisos rotos que incluso han ocasionado la caída de alumnos y profesores; las escaleras que ofrecen riesgo para quienes se desplazan por ellas; los baños en condiciones higiénicas deplorables y con problemas de tuberías; el mobiliario obsoleto y desbaratado; la ausencia de salas de cómputo, o situaciones como las de alumnos que reciben sus clases en edificaciones distintas a las del colegio, por el pésimo estado de las estructuras, aquejan a muchos de los establecimientos educativos de los municipios.

Esto sin contar las situaciones de hacinamiento que se padece en algunos, o la falta de áreas de recreación adecuadas en otros. ¿Cómo se puede pedir excelencia educativa en estas condiciones? Para poder cumplir con los proyectos de cobertura y de calidad en las aulas, se necesitan condiciones mínimas de comodidad para los alumnos y para los maestros.

 

La Ministra de Educación Nacional estuvo el pasado fin de semana pasando revista al estado de los colegios en Caldas, y se encontró con esta dura realidad, y aunque no muchos están afectados a raíz de las lluvias, como era su objetivo, dijo estar interesada en ayudar en su recuperación. Ella se refirió a colegios de 15 municipios, que necesitan una mano para lograr su recuperación y hacerlos aptos para estudiar. Ojalá así sea, porque son demasiadas las necesidades atrasadas y sin cubrir que padecen nuestros colegios.

 

El reto es grande, porque en toda Colombia hay cerca de un millón de niños que deberían hacer parte del sistema escolar, y sin embargo, por diversas circunstancias, están fuera de las aulas. La idea de la Ministra es crear 600 mil nuevos cupos, pero a la luz de lo que ocurre en Caldas, para poder hacerlo primero habrá que desarrollar una ardua tarea de recuperación de las plantas físicas. Solo en La Dorada, donde muchos colegios sufrieron inundaciones, se necesitan varios miles de millones de pesos para recuperar lo perdido a raíz de la inclemencia de las lluvias.

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