Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

El carbón de las locomotoras

 
 www.larepublica.com.co Lunes 11 de octubre de 2010 -  Marc Hofstetter -  07.10.2010
 
Con el paso de los días el nuevo gobierno ha ido aclarando los detalles del plan económico. Las locomotoras que inicialmente me parecían una bonita analogía de campaña, resultaron centrales en los objetivos de gasto.
 
De hecho, el gobierno cambió el presupuesto que había sugerido el gobierno anterior para darle 3 billones de pesos adicionales en combustible a las locomotoras.
 
Una política fiscal que está claramente diseñada para tratar de generar una senda de ingreso más vigorosa, invariablemente nos lleva a pensar en una pregunta de fondo, una que ha intrigado a los economistas durante mucho tiempo: ¿un peso adicional de gasto se traduce en más de un peso adicional de PIB? Dicho de otra forma, si el gobierno le echa más carbón a las locomotoras ¿irá el tren nacional más rápido? La respuesta no es trivial entre otras cosas porque el carbón que usa el gobierno para alimentar las locomotoras se lo quita al sector privado vía impuestos presentes o futuros.
 
Con la reciente crisis mundial y la consecuente reacción fiscal contracíclica de muchos gobiernos, los economistas se han vuelto a ocupar del asunto. Si bien sigue habiendo disenso alrededor de muchos detalles teóricos y empíricos, han surgido al menos tres puntos de acuerdo en este tema.
 
Primero, el efecto del gasto público sobre el ingreso es particularmente grande si la tasa de interés se mantiene constante. Por ejemplo, en tiempos de recesión un aumento de gasto del gobierno no coincidirá con aumentos en las tasas de intervención del Banco Central. Allí, la eficacia de la política fiscal será mayor.
 
Un segundo escenario que magnifica el impacto de las expansiones fiscales es un esquema de tasa de cambio fija. La lógica sugiere que en ese mundo, las presiones revaluacionistas de la expansión fiscal son corregidas en su totalidad por el Banco Central evitando así el desplazamiento del sector de transables.
 
Finalmente, la evidencia empírica sugiere que un peso menos de impuestos tiene un mayor impacto sobre el ingreso nacional que un peso más de gasto público.
 
Dicho de otra manera, si lo que se busca es un choque fiscal con mayor efecto sobre el ingreso, es mejor idea reducir impuestos que aumentar gasto.
 
Los rieles de nuestras locomotoras no coinciden con los del mencionado consenso. Nuestra tasa de cambio es flexible con lo cual el mayor gasto se reflejará en presiones revaluacionistas; paradójicamente, la época de tasa de interés a la baja posiblemente terminará en unos meses si el tren nacional toma velocidad; finalmente, el gobierno se la jugó por más gasto, no por menos impuestos. Ojalá en unos años tengamos que revaluar el consenso a la luz de la experiencia colombiana. Pero por ahora, la apuesta parece arriesgada.

Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: