Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

Elecciones: ¡Oh, quién será, quién será!

 

El Heraldo/ Por Diego Marín Contreras 29/05/2010.

 

Se trata de un tema incompleto porque le falta respuesta, respuesta que alguno de ustedes, quizá, le pueda dar. Sospecho que, como canta Willie Colón, son fantasmas, oigo la puerta tocar tres veces, son los fantasmas de nuestra historia esquizoide. Lo vive el bandido, el desvalido, las meretrices y los infelices: ¡oh, quién será! Porque una cosa decimos y otra hacemos, ni hablar de lo que pensamos. Son los fantasmas, oigo la puerta tocar. Lo que decimos, según Noam Chomsky, es la estructura superficial, pero la que gobierna nuestras vidas, y elige al Presidente, es la otra, la que no decimos, es la estructura profunda. Por eso no creo en las buenas razones para votar por uno u otro candidato. La sinrazón tiene razones que la razón no entiende. Oigo la puerta tocar, sí, la puerta tocar: son los fantasmas, es la estructura profunda. Y en la estructura profunda está el cerebro de reptil, que sucumbe fácilmente al lamboneo del poder. Ese cerebro tiende a elegir a los de siempre, ni de vainas se arriesga, lo espantan las innovaciones de cualquier tipo, siente pánico ante los extraños, opta por el malo conocido. Ese cerebro no distingue el verde, aunque lo proclame de la lengua para afuera, y no lo conoce porque es daltónico por naturaleza. Y en la estructura profunda está el sistema límbico de los mamíferos, que no va más allá de las emociones, que confunde la represión sexual con el éxtasis místico, la conversión religiosa o el despertar de la espiritualidad, y vota de acuerdo con lo que le botan las hormonas o la sumisa moral del rebaño. Ya sabemos por quién votará el reptil y el mamífero mientras ponen velas a sus santos.Y en la estructura profunda está el legado premoderno que nos heredaron los españoles en casi cuatro siglos de coloniaje, no sólo político y económico, sino también mental e ideológico. España, ausente del nacimiento de la crítica que caracteriza al pensamiento moderno, nos trajo una mentalidad atrasadísima con respecto a la cosmovisión de las culturas precolombinas, como es sabido. Y esa mentalidad medieval, que reside en nuestra estructura profunda, se somete de manera por demás servil y abyecta ante los mandatos del señor feudal que por estos días manda a sus esbirros a la nauseabunda misión de comprar votos y prostituir conciencias como quien hace uso del ‘derecho de pernada’ o la compra de indulgencias, no para llegar al cielo, sino para continuar viviendo en el infierno.La estructura superficial, el verbo, el discurso, la palabrería vana, dice esto y lo otro, se afina la lengua con la retórica de la democracia, da sesudas razones para votar por el candidato de su preferencia, se solaza hasta el orgasmo con las encuestas, pero no hay que creer mucho en ella, no hay que creerle para nada: es mentirosa por (equi)vocación. Casi doscientos años de historia esquizoide nos enseñan que nada de eso es cierto. La que manda es la estructura profunda, y los que mandan lo saben, sin lugar a dudas saben que no importa lo que diga la gente en una sociedad donde casi todos piensan con el estómago. Oigo la puerta tocar, ay la puerta tocar: son los fantasmas de nuestra historia esquizoide. ¡Oh, quién será, quién será! Se trata de un tema incompleto porque le falta respuesta, respuesta que alguno de nosotros, o todos unidos, le vamos a dar mañana o quizá el día después del desastre. Para todos nosotros, amén.

 diegomarin2006@hotmail.com

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