Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

Vote pensando en el campo

www.latarde.com /Opinión/ José Félix Lafaurie Rivera*/ 29/05/2010.Pereira

Ad portas de terminar una de las más breves, pero apasionantes campañas electorales de los últimos tiempos, nos aprestamos a elegir al nuevo mandatario, motivados muy de lejos por tradiciones partidistas. Democracia, ideología, preferencias programáticas y una renovada exaltación política, llevarán el fervor a las urnas y a romper la inercia de la abstención. La mayoría elegirá quizá de una vez por todas en esta primera vuelta y serán, justamente, las políticas públicas que se adopten en el siguiente cuatrienio, decisivas para nuestro desarrollo humano y nuestro destino económico y social.

El próximo inquilino del Palacio de Nariño deberá enfrentar una coyuntura nada halagüeña en algunos frentes, que dejan poco margen de maniobra. Está latente la turbulencia de los mercados financieros internacionales y el renovado interés en el campo en busca de salidas a problemas alimentarios, energéticos y ambientales. En el plano interno, está una agenda de inversión en ciernes, un crecimiento económico jalonado por sectores que demandan menos empleo, con un desempleo del 11,8% y graves dictámenes en pobreza, inequidad, salud, el frente pensional y el fiscal.
Particularmente crítica es la situación del sector rural. Seguimos ante el fracaso del modelo predominante en los últimos 25 años, con una merma importante en la generación de riqueza del sector agropecuario, responsable de la manutención de más del 80% de los hogares de la periferia. Condición que contribuye a explicar por qué la pobreza no disminuye e inclusive ha tendido hacia una mayor pauperización. Mientras que en el período comprendido entre 2001-2005 el crecimiento del rubro agropecuario fue del 13,3%, entre 2006-2009 éste apenas llegó al 7,7%.
Ha sido un crecimiento anti-pobre y anti-rural, si consideramos que los esfuerzos en inequidad se deben concentrar en el campo, que aglutina al 64,3% de las personas que malvive en el país con $9.000 diarios, de los cuales 29,1% es indigente. Son 10.5 millones de habitantes. El equivalente a un poc más de 2.6 millones de hogares. Desconsolador, en una zona que alberga en total 11.1 millones de moradores y que los indicadores han sido casi inamovibles desde 2002. En 2009 la tasa de pobreza en el campo estuvo 24,7% por encima de la que se registra en las cabeceras y a 18,8% de la nacional.
Ha sido un crecimiento anti-agropecuario que se niega, sistemáticamente, a reconocer que los efectos redistributivos de la actividad son inmensamente superiores a los que genera la minería, hoy la gran vedette de la inversión. En el periodo 2005-2009 el agro contribuyó al crecimiento del PIB rural en un 63,8%. El porcentaje restante lo explicó el rubro de minas y canteras. Mientras el sector agropecuario genera aproximadamente el 18% del empleo total, el de minas llega al 1%. El agro está muy por encima inclusive de los sectores urbanos como la industria, el transporte, la construcción o los establecimientos financieros, muchos de ellos con una alta concentración de riqueza.
El hecho relevante en esta apretada coyuntura, es que de las seis opciones presidenciales, no existe una que realmente dé respuesta integral al manejo del campo, a la urgente necesidad de dinamizarlo, en pos de las nuevas realidades que afrontará, de cara a su maltrecha competitividad.

Quien asuma nuestros destinos, debe saber que necesitamos cambiarle la cara al campo. Ello debe pasar por el reordenamiento y transformación territorial y productiva y por saldar el conflicto del uso de la tierra, con miras a un desarrollo económico regional y nacional más equitativo, robusto, sustentable y competitivo. Hoy el campo está como está y por eso hay que votar pensando en el campo.
*Presidente Ejecutivo de FEDEGÁN

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