Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales

EL GRILLO

Por Carlos A. Valencia O.*

 

EL GRILLO (206)
 
Hablemos de cosas sencillas, humildes y comunes.   ¿Pero… por qué? Porque algunos de mis buenos amigos corresponsales de la Internet como que disfrutaron con la narración de cosas comunes como por ejemplo: “Los Monigotes de los niños”.
 
Les confieso que nunca pensé que fuera a “levantar semejante polvareda” entre mis amigos el hecho de narrar algo tan sencillo como los garabatos y las rayas que hacen los pequeñines sobre el papel.  ¡Pero cómo imaginar que le iba a tocar el corazón a varios de mis buenos amigos que ya son abuelos y que se dejaron “venir en prosa” con sus agradables comentarios!  Parece como si los nietos fuesen “El Talón de Aquiles” de los abuelitos.  Me los imagino dejando a un lado la lectura de una pesado volumen  (ladrilludo por cierto)  “Sobre la Teoría de los Análisis Financieros” de un fulano que sólo es popular entre los Economistas, o leyendo el pesadísimo editorial analítico  sobre el futuro Congreso de la República (el que posiblemente hará lo mismo que el anterior.. NADA) o en último caso leyendo una deliciosa novela Histórica llena de “saudade”  del ayer.  Y estos amigos míos me hacen el honor de dejar todo eso para embarcarse en lo pequeño-grandioso de esos sus nietos, algo escrito por otro abuelo “empendejado” con los muchachitos esos.
 
Estamos en el mismo barco, mis queridos abuelitos.  Somos los más fantoches de los hombres porque para nosotros los nietos son los más lindos, los más inteligentes, los más pilosos, los más recursivos y los mejores dibujantes que ha producido la naturaleza.  Y sacamos pecho y volteamos los ojos cuando hablamos de ellos.  Y no importa que esas rayas, monigotes y garabatos no guarden sus proporciones ni concuerden en sus colores.  Frente a una obra de arte de esas Alberto Durero y Pablo Picasso eran unos pobres aprendices. ¡He dicho!
 
¿Y quién es el guapo que puede controvertir eso?  Que levante la mano para tener el gusto de taparle la boca.  ¿Y quién es el valiente que es capaz de contender con un abuelo obsesionado con el arte de sus nietos?  Eso es tiempo perdido, “pelea de toche con guayaba madura” porque el abuelito siempre ganará la discusión.  Mejor no se meta con él, déjelo vivir en ese dulce y tierno limbo que es el mundo de sus nietos.  Después de todo esa es la hermosa recompensa que le ha dado la existencia por haber vivido ¿Y qué abuelo desea otro premio distinto a ese?
 
Dejemos quietos a los agüelitos porque yo les dije al principio que íbamos a hablar de cosas sencillas, humildes y comunes.  Y se me ocurre hablar de esteeee…. digamos sobre UN GRILLO.  ¿Grillo? Dirán ustedes ¿Y qué puede decir sobre grillos que sea interesante?  Si quieren que les diga la verdad abordé este tema sin medir sus consecuencias, o sea que en este momento les digo que no tengo en mi cabeza un relato bien hilvanado salvo que se me ocurrió pensar que este animalito es tan común en nuestros prados y antejardines como para que los niños jueguen con ellos porque son insectos inofensivos.
 
¿Recuerdan ustedes la película “Pinocho” de los Estudios de Walt Disney con un tema entre serio y cómico basado en el libro del escritor Italiano Carlo Collodi? Pues precisamente en esa película Disney incluyó un personaje representado por un grillo que hace el papel de la conciencia de ese muñeco de madera que es Pinocho.
 
Como ustedes saben, el tal Pinocho es muy mentiroso y se mete en muchos líos, se junta con malas compañías y termina en una isla a donde van a parar los niños díscolos quienes terminan convertidos en burros.  Imagino que van recordando la trama de la película que incluye no sólo a Pinocho sino también a Gepetto el carpintero y creador de Pinocho y el Hada Madrina que lo convierte, al final, en un niño de verdad.
 
Les cuento que cuando estaba chiquito leí el libro de Carlo Collodi y allí no existe la figura de Pepito Grillo (Jimminy Cricket en inglés) como si fuese la conciencia de Pinocho.  Pepito Grillo siempre le está reprochando lo malo que hace, pero el muñeco ese no le “para bolas” y sufre las consecuencias. 
 
El personaje del grillo es muy bien aceptado y fue un gran acierto de los Estudios de Walt Disney incluirlo  en el libreto.  Un grillo como la conciencia de una persona.  Claro que tenía que ser así porque Pinocho es un muñeco de madera al que le faltan todas las cualidades y defectos de los humanos.
 
El grillo es pequeño e inquieto con una gran facilidad  para dar saltos impresionantes.  Comparado con otras especies más grandes podríamos decir que el grillo es el campeón de salto alto y largo de todos los animales, quizás emulado por otro más chiquito que él: la pulga. (¡Ya me produjo rasquiña!) En las Olimpíadas de la Selva (si las hubiera) el grillo no tendría contendor en su especialidad de salto.
 
Existen grillos de distintos colores y tamaños pero las especies más conocidas son las verdes y las cafés que son los más representativos no sólo para los estudiosos sino también para las gallinas y los patos que son sus mayores enemigos.  Decían nuestros abuelos, cuando notaban que una gallina no engordaba, era que estaba comiendo muchos grillos.  Parece que esta dieta a base de grillo les daña el sistema digestivo a las gallinas.  Pero no le hace mella a las ranas y a los sapos que se los comen en grandes cantidades.  Ahí van viendo ustedes que los grillos no llevan una vida tan fácil ni tan deliciosa porque están rodeados de muchos depredadores.
 
Observándolos desde otra óptica podríamos decir que los grillos son muy fotogénicos.  Son los preferidos, junto con las ranas, para que los dibujantes de historietas los exageren en chistosas posiciones, agrandando y alargando sus patas y sus cuerpos lo mismo que sus saltos.
 
Aaahhh….  Pero tienen otros enemigos: los niños.  Un muchachito recogiendo grillos y renacuajos en un frasco bocón es peligrosísimo para esta especie.  Y creo que todos lo hemos hecho cuando estábamos chiquitos a pesar de la cantaleta de de nuestras mamás:
 
-        Jaimito: ¿qué está haciendo usted ahí afuera?
-        Noooo, yo aquí recogiendo florecitas.
-        ¿Florecitas?  Muéstreme ese frasco.  Así que florecitas ¿no?  Yo no sabía que los grillos y los renacuajos se daban en las matas y en los frascos.  Hágame el favor y suelta esos animales, viene y se lava las manos y se sienta a hacer las tareas del colegio.
-        ¡Pero mamáaaa..!
-        Nada de peros. Cuando se entró para la casa.
 
Y el muchachito cabizbajo y compungido tiene que soltar su “tesoro” y enfrentarse a ese Sargento Vice-Primero que es su mamá a quien las órdenes hay que cumplirlas “ya, inmediatamente o antes si se puede”
 
Tareas….  Aquí entre nos y que no nos oigan: qué cosa tan “jarta”  Yo no me explico cómo fue que hicimos para terminar primaria y bachillerato haciendo las tareas a “los trancazos”  A lo mejor éramos inteligentes o al menos teníamos “malicia indígena”.
 
¿Exagerada la cosa?  Y ustedes que creían que hablar de grillos era una cosa árida.  Y eso que solamente lo hemos tratado tangencialmente porque sobre grillos hay mucha tela para cortar. Por ejemplo recuerdo esa vez cuando…. 
 
No… dejemos la cosa para después porque no es bueno abusar de la amabilidad y el aguante de mis muy buenos amigos corresponsales de la Internet.  Si Dios así lo quiere tendremos la oportunidad de contar más historias.
 
NOS VIMOS.

 

---

Carlos A. Valencia O., Profesor de la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales, y Autor del libro “Un poco de Historias: cuentos y relatos cotidianos”.

Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: